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18 octubre 2008 sala El Tren, Granada
Fotos: Merche S. Calle / J. E. Gómez / IndyRock
Crónica: "Cuando Lapido decide volver"
- por Luis Miguel Albarracín
Presentación del libro de Jordi Vadell "En
cada lamento que se hace canción"
Especial IndyRock y Evasión (Teleideal), presentación
del disco Cartografía en la Sala El Tren de Granada - octubre 2008
y presentación del libro sobre las letras de Lapido, de Jordi Vadell
Este video tiene copyright - no lo piratees


 

Cuando Lapido decide volver
Sala El Tren - Granada - 18-10-08
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock
Lapido volvió de nuevo a su ciudad y dio un concierto muy completo.
Existía una gran expectación por escuchar en directo su nuevo
disco, "Cartografía", y el resultado no pudo ser mejor. Sobre las
once menos veinte de la noche, con el derbi madrileño finalizado,
"Demasiado tarde" sirvió de pistoletazo de salida de una noche que
tuvo para todos los gustos y todos los colores. A continuación sonó
"Me voy", una cara B de su primer Lp en solitario, "Ladridos del perro
mágico". Se esperaba que Jose Ignacio saliera en tromba con el sonido
de sus nuevas canciones, pero no fue así; otras muchas composiciones
de su repertorio necesitan también ser escuchadas. La siguiente
en caer fue "Alguien vendrá", la que dio paso al single de "Cartografía",
"Cuando el ángel decida volver". Fue la tónica del concierto,
la alternancia de canciones más rodadas y las recién salidas
del horno de la inspiración. "Luz de ciudades en llamas", "En el
ángulo muerto", "Nadie supo decirme la verdad", "No digas que no
te avisé" o "Fuera del mundo real", una de sus joyas del último
disco. Tras esa canción llegó el momento para la melancolía
y la rabia contenida con "Zapatos de piel de caimán", el primer
guiño a su antigua banda y cada vez más grupo de culto, 091.
Los arreglos de sus antiguas canciones han cambiado totalmente, pero el
resultado no puede ser mejor. Se han adaptado perfectamente a los matices
de la voz de Lapido y las ha hecho totalmente suyas. Es inevitable que
el público se transforme y surjan muchos saltimbanquis que activan
el movimiento de sus pies tras escuchar el primer acorde.
Con respecto a "Cartografía", cada vez se agotan más los
calificativos
para definir la paleta de colores que contiene.
Tras los fuegos artificiales de la canción del Caimán
llegaron "Nada malo" y "En mil pedazos", dos canciones realmente buenas
que hicieron que nadie quedara indiferente, a las que siguieron más
canciones del nuevo disco, como "El truco (en qué consiste)", y
otras de trabajos anteriores como la también muy rockera "Más
difícil todavía", "La antesala del dolor" o "De espaldas
a la realidad".
Y para acabar un set que duró una hora y media, una nueva descarga
para los fieles al número de la policía: "Espejismo nº
8". Con una sala llena hasta la bandera, y con muchas ganas de seguir disfrutando
de buen rock and roll, la banda de Lapido volvió al escenario para
deleitarnos con "Algo me aleja de ti", "No queda nadie en la ciudad", un
nuevo hit de los Cero, "Sigue estando Dios de nuestro lado", y "Roto",
una de sus mejores canciones de power pop de su primer disco en solitario,
"Ladridos del perro mágico". Otros veinte minutos que hacían
que el público disfrutara como nunca. Porque Lapido ha mejorado
mucho en su faceta de comunicador. No es aquel músico tenso, responsable
y preocupado de todo lo hecho y por hacer. Se le nota con mucha más
soltura, más relajado, incluso sonríe a menudo, y por encima
de todo disfruta, que de eso se trata, sin dejar su impronta de rockero
incorruptible a nada ni a nadie. Ahora más que nunca se puede decir
que su sonido es el de una banda, nada más y nada menos. Víctor
Sánchez sigue divirtiéndose como siempre tocando su guitarrita
y alternando los solos con el Maestro. Una mención muy especial
para Raúl Bernal; con su indumentaria nos transporta a la época
de The Byrds, The Doors o The Beatles, que al frente del piano y el órgano
mueve las caderas y aporta muchísimo. Las canciones de Lapido se
han impregnado mucho de los matices de Bernal, y es algo que se agradece.
Y la base rítmica también es muy sólida. A estas alturas
no vamos a descubrir el oficio de Popi González a la batería,
aportando voces que llenan de texturas los temas en directo. Paco Solana
al mando de su bajo va más allá de lo que sería su
cometido, que cumple a la perfección y consiguen entre todos formar
UNA BANDA, con lo difícil que es decir eso.
Tras "Roto", el grupo se despidió por segunda vez. Pero la vuelta
no se hizo esperar, y la fiesta concluyó con un broche de oro. Jose
Ignacio no tiene reparos a la hora de tocar canciones de 091, así
que para que todo el mundo se fuera con un gran sabor de boca, no dudó
en regalar temas antiguos que no han perdido ni una chispa de frescura
y de actualidad. Con los arreglos del compositor han quedado muy bien y
parece que han sido grabadas este mismo año. "La noche que la luna
salió tarde", "Esta noche" y "Qué fue del siglo veinte",
¿alguien da más?
Una velada muy completa que sigue demostrando que las listas de ventas
están faltas de Jose Ignacio, que el sur siempre está de
moda, y que su discografía es indispensable, más si cabe
en tiempos de crisis, en los que necesitamos aferrarnos a lo realmente
esencial. Además, "Cartografía" está lleno de mucho
más optimismo que sus anteriores trabajos, y respira de una cadencia
que no hace ver las cosas tan negras, con un toque folk muy sugerente para
escuchar con una copa en la mano mientras el olor a salitre nos golpea
en la cara.

Biblioteca de Andalucía, Granada
"En cada lamento que se hace canción" Un libro sobre Lapido
Una interpretación de las letras de José Ignacio LAPIDO
La editorial Comares (Granada) pondrá en circulación
a mediados de este mes de julio para toda España el libro "En cada
lamento que se hace canción (Una interpretación de las letras
de José Ignacio Lapido)", un ensayo de Jordi Vadell, uno de los
máximos conocedores de la obra del compositor y letrista de 091,
sobre el mundo líricomusical del granadino. En cada lamento que
se hace canción pretende ser un viaje por las letras que Lapido
ha ido defendiendo encima del escenario (con 091 y en solitario) durante
más de 25 años de oficio. Quizá sea de merecida justicia
descubrir su mundo poético y la belleza de sus canciones.
Jordi Vadell nos conduce, con un discurso ameno y riguroso, por un
camino en el que nos encontraremos: los pequeños triunfos y derrotas
de un grupo de rock'n'roll, el recibimiento constante de excelentes críticas
de la prensa especializada y poco reconocimiento del mundo discográfico,
el momento satisfactorio y doloroso del proceso de creación de las
canciones, el amor a la música y a la literatura, el análisis
de la temática más recurrente en la discografía del
granadino, el repaso de los recursos retóricos que más utiliza,
las referencias culturales y los guiños que podemos encontrar en
sus letras. En resumen, la evolución de alguien que, en la adolescencia,
se colgó una guitarra para pasar un buen rato y que, hoy, es una
de las figuras más influyentes en el rock que se fabrica en España.
Jordi Vadell (Mataró, 1976) es licenciado en Filología
Catalana por la Universitat Autònoma de Barcelona. Gran apasionado
del mundo del cine, de la música y de la literatura, Vadell quedó
atrapado por las canciones de 091 en plena adolescencia. Todavía
sigue gozosamente atrapado. Su devoción por las canciones de José
Ignacio Lapido y su amor por la literatura han hecho que estos dos mundos
pasionales se fundan en su primer ensayo, En cada lamento que se hace canción.
Un libro sincero, directo y riguroso en el que repasa con amenidad y seriedad
el microcosmos literario y musical de Lapido.
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