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José Ignacio Lapido, 2013
"Hace 20 años que hablaba de colas del paro y de vender pañuelos
en los semáforos. No necesito apuntarme al carro de la conciencia
social sobrevenida"
Entrevista por Juan Enrique Gómez / IndyRock
Con un nuevo disco, "Formas de matar el tiempo, el compositor y letrista
granadino, José Ignacio Lapido, vuelve a mostrar lo mejor del rock
hecho en español, nos enseña que la creación tiene
objetivos, entre ellos dar motivos para pensar, contar historias y mostrar
sentimientos. José Ignacio, sabe que el rock, la música urbana
ha estado siempre muy cerca de los movimientos sociales, pero convivir
con las crisis no es algo nuevo, y hace dos décadas que ya escribía
versos sobre comedores sociales y desempleo...
-Siete discos en solitario es todo un récord, ¿Son la
esencia Lapido?
-Los discos se van acumulando y a uno mismo le abruma un poco el peso
de su obra, que ya va siendo considerable. En todas mis grabaciones he
intentado dar lo mejor de mí mismo, esforzándome en dejar
canciones que pudieran sobrevivir al tiempo en que fueron registradas.
-Un dominó dispuesto para caer en cadena... ¿Es alegórico,
o simplemente estético?
-Sí, es una alegoría con una gran fuerza visual. Su te
fijas todas las fichas son la doble blanca. Me gusta que las cubiertas
de mis discos den motivos para pensar. El responsable de la portada es
Alfonso Aguilar, Perroraro, que ya ha trabajado conmigo en anteriores discos
y que creo que capta muy bien el sentido de mis canciones.
-Estamos en tiempos difíciles para la música... y para
todo, ¿Crees que el rock se expresa mejor en tiempos de crisis?
-Desde que empezó el rock’n’roll a principios de los años
50 se han ido sucediendo periodos expansivos en la economía y periodos
de crisis. Sería muy interesante que alguien escribiera sobre la
relación entre la música popular y los ciclos económicos.
El rock, ya de por sí, tiene una impronta urbana que le hace estar
muy cercano a las problemáticas sociales. Así ha sido históricamente.
Yo, desde luego, nunca he sido ajeno al mundo que me rodea, y así
lo he expresado en mis canciones desde hace muchos años. La situación
por la que pasa ahora mismo nuestro país es muy dura pero hace años
tampoco era un jardín de rosas. Canciones mías de hace 20
años ya hablaban de las colas del paro o de la gente que va
los comedores sociales o que sobreviven vendiendo pañuelos de papel
en los semáforos. No necesito apuntarme a ningún carro de
“conciencia social sobrevenida”.
-Las letras siguen siendo la clave de la creación de Lapido,
¿La palabra aún tiene la capacidad de cambiar las cosas,
de generar nuevos universos?
-Nunca he pensado que la letra de una canción pueda cambiar
el mundo. Lo que si puede hacer es influir individualmente. A mí
me pasó con las letras de lo Beatles, de los Stones, de Dylan o
de Leonar Cohen. Fueron todo un descubrimiento cuando yo era muy joven
y de alguna forma cambiaron mi forma de enfrentarme al mundo.
-Inicias una nueva gira... y ya van...
He perdido la cuenta. Yo empecé a tocar en el año 79
del siglo pasado, así que mejor no hacer números porque nos
deprimiríamos. Esta la iniciamos en mayo y vamos a tocar en 8 ciudades.
-Son muchos años con la expresión musical como bandera.
Desde los 80 hasta ahora, ¿Es cierto que hay una regresión
hacia esa época por parte de la mayoría de los creadores
musicales?
Pues no lo sé. Creo haber escuchado algunas cosas, sobre todo
provenientes de eso que se llama indie, que utilizan muchos manierismos
que ya me mortificaban en los 80, es decir, sintetizadores de baratillo
y ritmos programados. Para mi gusto, lo peor de los 80. Si eso es lo que
se quiere rescatar, lo siento, no va conmigo. En los 80 hubo buenos grupos
como REM, Long Ryders, Green on Red, Godfathers… pero el tema techno y
derivados nunca me ha interesado lo más mínimo.
-Lapido siempre ha llevado consigo una gran banda, ¿Es la
misma, qué ha cambiado?
-La banda que ha grabado el disco, que va a ser la que me acompañará
en los conciertos, es la misma de siempre, afortunadamente. Víctor
Sánchez, Raúl Bernal, Popi González y Paco Solana,
llevan conmigo, y yo con ellos, desde hace muchos años, En todo
este tiempo creo que hemos conseguido generar un sonido identificable,
y yo les agradezco enormemente su dedicación a la causa.
    
     
   
28/04/2012.
Teatro CajaGranada
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock
Crónica: El hombre al que le gustaba ver llover - Por
Enrique Novi
El tiempo meteorológico, primaveral y apacible durante los días
previos, se tornó tormentoso el día que José Ignacio
Lapido había elegido para presentar sus canciones en un formato
más íntimo del que acostumbra con su banda de rock. Como
si el cielo descargando su lluvia incesante quisiera sumarse al reverencial
respeto que la ciudad profesa a su hijo pródigo y adecuarse así
al tono melancólico y desolado de su cancionero, que es una crónica
sentimental de la derrota, de la amargura, del desencanto, el fracaso y
también de su superación, y de cómo llevar con dignidad
tantas sombras. La actuación formaba parte de una serie de conciertos
por teatros en clave acústica. Con la formación reducida
a los teclados de Raúl Bernal, la batería sin bombo de Popi
González y la sutil y efectiva guitarra eléctrica de Víctor
Sánchez, además de la acústica del propio Lapido,
la propuesta se plantea más desnuda y recogida que en sus habituales
conciertos eléctricos, y aunque se gana en solemnidad también
se crea un cierto ambiente frío y constreñido que al menos
durante la primera parte de la noche hizo añorar esa fuerza que
sí se genera con la tormenta eléctrica.
El grupo soslayó el handicap con su mejor activo, las canciones.
Y además aprovechó el novedoso formato para hacer un repaso
por algunas de las que menos protagonismo obtuvieron en su momento. Así
abrieron fuego con No sé por donde empezar (una pequeña ironía,
para que luego digan que este tipo carece de sentido del humor), Nada malo,
El carrusel abandonado y Hasta desaparecer, aquel tema escondido en un
single de 2006. Continuaron con El más allá, de las pocas
de su disco más reciente, y unas cuantas de Ladridos de Perro Mágico,
Pájaros, En algún lugar de la medianoche y Cuando las palabras
vuelvan del exilio, entre ellas se coló Humo, de Música Celestial,
otro de los álbumes a los que más se recurrió.
El público se vino arriba con el ritmo irresistible
de Nadie sabe, y el cuarteto se contagió del entusiasmo, con el
motor funcionando a pleno rendimiento. Entonces José Ignacio, que
pretendía un concierto contenido, tiró de las riendas y pidió
calma con un gesto similar al de CR7 en el Camp Nou, aunque sin tanta chulería,
faltaría más. Llegó el turno de El principio del fin
y Por sus heridas, y en ese momento trató de romper el hielo del
teatro sugiriendo al respetable que se admitían los cánticos.
Lo hizo consciente de que llegarían con La canción del espantapájaros,
la primera concesión con una de las más excelsas composiciones
que creara en tiempos de 091. Con el patio de butacas aún soliviantado
atacaron Cuando el ángel decida volver antes de retirarse a la espera
de los bises, que llegaron generosos con otra de los Cero. A Nubes con
forma de pistola le siguieron la magnífica En el ángulo muerto
y La hora de los lamentos y La antesala del dolor, ambas de De Sombras
y Sueños, para volver a despedirse con La Torre de la Vela, la de
más solera que sonó el sábado y también la
que hizo atribuirse más protagonismo al público, que impuso
la melodía del estribillo por encima de la banda.
De vuelta por última vez al escenario y con la sala entregada, culminó
una noche fría y perfecta con tres más de regalo: Con la
lluvia del atardecer, Olvidé decirte que te quiero y la última
recuperada del repertorio de los Cero, la sensacional Espejismo Nº
7 que terminó de dibujar una sonrisa de satisfacción en los
rostros de sus muchos incondicionales.
EL MAESTRO SUMA Y SIGUE
por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
9 abril 2011 Granada Industrial Copera
Foto González Molero - Ideal
De nuevo se cita la palabra MAESTRO en una crónica de Lapido.
Pero qué le vamos a hacer. Cada cierto tiempo, cuando Lapido deja
de aullar en soledad y decide ofrecer una nueva paleta de colores nos deleita
con un concierto todavía mejor al anterior. Porque eso fue lo que
ocurrió. Daba igual que empezara con un tema no nuevo (“Escrito
en la ley”, en el que Raúl Bernal se marcó unas notas espectaculares),
que siguiera con una cara B de su primer disco en solitario (“Me voy”),
para la que cambió de guitarra, algo no muy usual en él,
o que continuara con un clásico de su repertorio (“Luz de ciudades
en llamas”).
Las viejas y flamantes composiciones funcionan tan bien que todo lo
demás no importa. Fue a partir de la cuarta canción cuando
comenzaron a sonar las preciosas canciones de “De sombras y sueños”.
Salvo tres composiciones sonaron todas las demás, siendo cada una
de ellas muy bien acogidas por todos. “Algo falla”, “El más allá”,
“Antes de morir de pena”, “Sueños que dejamos ir” y “En medio de
ningún lado” sonaron del tirón. A priori no se sabía
a ciencia cierta cómo defendería las nuevas composiciones
Lapido, pero a tenor de lo mostrado queda claro que el examen lo pasó
con nota. Lleva tiempo tocando con una banda muy solvente, y eso es más
que una simple garantía. Se notó toda la energía de
la banda con “El Dios de la luz eléctrica”, uno de los momentos
álgidos de la noche. El frontman dijo que hacía como ocho
años que no la tocaban, a lo que el público respondió
con un gran derroche de energía y con su aprobación total.
A continuación se volvieron a mezclar temas de sus
anteriores entregas y canciones nuevas. “Nunca se sabe”, “Sigo esperando”
(otra de las canciones importantes de la velada), “Olvidé decirte
que te quiero” (acercándonos a sus queridos músicos de blues),
“La canción del espantapájaros” (la primera interpretada
en honor a 091), “Vuelta a empezar” o “Lo creas o no”. Un concierto redondo.
Ahora que no se puede fumar en las salas, la cerveza se consume por litros,
y con un local entregado a la buena música era una delicia saborear
un repertorio tan sólido en un ambiente ávido del mejor caviar.
El ritmo de la noche iba creciendo por momentos, y cada vez el listón
estaba más alto.
Para acabar con una hora y media llena de grandes sensaciones
llegaron más temas que pueden considerarse como clásicos.
“En el ángulo muerto”, “Cuando el ángel decida volver”, “La
antesala del dolor”, “Más difícil todavía” y “Otros
como yo”, otro pildorazo marca de la casa con el que se llamaba a la policía.
Ahora que se hacen tantas concesiones para que la gente acuda a las salas
para escuchar discos de culto, no estaría mal que “Tormentas imaginarias”
se interpretara de nuevo, aunque sólo fuera en unas fechas muy concretas.
Dicho queda maestro.
El sábado noche estaba llamado a permanecer en la
memoria de todos. Mientras el Almería ponía las cosas difíciles
en Barcelona, llegó otra media hora para saborear lentamente. “Paredes
invisibles”, otro de los grandes temas de sus sombras y sueños abrió
el set. “No digas que no te avisé” y “Nadie besa al perdedor” subieron
todavía más la temperatura. “La hora de los lamentos” hizo
de enlace para llegar a “Zapatos de piel de caimán”, en uno de los
momentos de más exaltación de la noche, con una sala volcada
con un repertorio sin desperdicio. Quedaba poca tela que cortar, pero hubo
tiempo para que los músicos salieran una vez más ante su
entregada audiencia.
Como broche a la noche sonaron dos composiciones más
de 091, perfectas para cerrar una reunión inolvidable. “Esta noche”
sigue tan bien como siempre, como si hubiera sido compuesta ayer mismo,
y “Espejismo número ocho” es otra canción que gana con los
años, como el buen vino. Con un Lapido pletórico, sonó
realmente bien. Con el paso del tiempo Jose Ignacio se va soltando más
en el escenario, transmite más que antes que disfruta con lo que
hace, y hasta ríe más veces que en todas sus actuaciones
anteriores juntas. Y eso el público lo agradece, porque se produce
más empatía con todos los que escuchan sus canciones. Está
claro que es uno de los mejores compositores de la escena española,
y que cada vez se va sintiendo más a gusto con su voz y con
su rol de frontman. Si todo sigue según lo previsto, los mejores
conciertos de Lapido están por venir, aquellos en los que su acercamiento
sea mayor, y no tenga miedo a sonreír con sus amigos, aunque sea
en una sala llena de seguidores. Tras más de dos horas de puro show
se dio por acabado lo que se daba, hasta el día que Lapido decida
sacar otra hornada de buenos temas. Lo dicho. El maestro suma y sigue.
Concierto presentación de "De sombras y sueños",
Teatro Isidoro Máíquez, Granada
Museo de la Memoria, CajaGranada
17 diciembre 2010 Teatro CajaGranada, Granada
Fotos: Merche S. Calle / IndyRock
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Territorio de sueños
Por Juan Enrique Gómez / IndyRock
El título del nuevo disco de Lapido resume mejor que ningún
otro la particular esencia del compositor de los Cero. «De sombras
y sueños» siempre ha estado llena la carpeta de ideas de José
Ignacio, que ahora toman cuerpo, se hacen presentes, sin ataduras ni complejos.
Pasaron ya los tiempos de la timidez y Lapido crece, imparable, hacia mitologías
omnipresentes en ese universo paralelo en el viven los genios. José
Ignacio sabe concentrar sentimientos, aflorar pasiones y por encima de
todo, contar historias, porque para el poeta, la existencia, sobre todo
la que no se ve, es la base fiel de la creación. Es lo que hizo
José Ignacio en su concierto de presentación de «De
sombras y sueños» en el Teatro CajaGranada de Granada, contar
historias.
No cabe duda alguna de que Lapido ha encontrado su banda, que en esta
ocasión no podemos hablar de un creador acompañado de unos
músicos, por buenos que sean. Tenemos que hablar de banda, de verdadero
concepto de banda. Víctor Sánchez, Raúl Bernal, Popi,
Paco Solana y Josdé Ignacio, lo bordan en el escenario, lo pasan
bien tocando sus canciones, y eso no puede pasar desapercibido porque es
una de las bases del rock and roll. En el teatro del Museo de la Memoria,
Lapido hacía un repaso por las canciones de su nuevo disco, pero
sin olvidar toda su trayectoria en solitario, e incluso algunas referencias
muy señaladas a la magia de 091.
José Ignacio, en el Máiquez, colgó el cartel de
no hay entradas, rindió un homenaje a quien fue su amigo y técnico
de sonido en la época de los Cero, "Fonfi’ y al mago del flamenco,
Enrique Morente, y contó con la ayuda de uno de sus músicos
más admirados, Miguel Ríos, que subió al escenario
para cantar dos canciones con Lapido. Y con Quini Almendros, el que fuese
compositor y guitarrista de La Guardia. «Apareció un día
en la cueva donde ensayábamos los Cero, siendo un niño. Todos
éramos niños», que aportó sonidos de "Steeel
guitar’ a la música de José Ignacio.
Vivimos un momento especial, una noche de inmersión en el particular
mundo de Lapido, en su territorio de sueños.




Presentación en Madrid de "De sombras y sueños"
10-12-2010 Sala El Sol, Madrid
Por Javier F Pollán - IndyRock
Fotos: Oscar López Sánchez - IndyRock
Exactamente cinco años antes del viernes pasado, Lapido presentaba
“En otro tiempo, en otro lugar”. En efecto otro tiempo, pero el mismo terreno.
Después vendría la gira de “Cartografía” y ahora la
de “De sombras y sueños”, última entrega del rockero granadino.
José Ignacio Lapido se mantiene fiel a El Sol en sus periódicas
visitas a Madrid. Las cosas no cambian entre él y su público.
Su reiterativo universo lírico, su sempiterno gesto serio y su invariable
sonido
siguen convenciendo a su abnegada legión de seguidores, siguen dejando
en ellos huella, disco tras disco. “De sombras y sueños” vuelve
a confirmar expectativas y fortalece la trayectoria de un artista con peso
específico en el rock nacional, cuya condición de ex 091
ya no lo define, sino que da un valor añadido a una carrera en solitario
iniciada hace más de diez años, y caracterizada por la autoedición
y la autoproducción. En este sentido, “De sombras y sueños”
aporta una novedad: la producción del alemán Paul Grau.
Las colaboraciones de Amaral o Quique González, entre otros nombres,
dan también un nuevo impulso a la discografía de Lapido e
inducen además a una reflexión: la de lo bien que suenan
sus canciones en otras voces. Al fin y al cabo, las virtudes de este andaluz
contrarrestan su punto flaco, que no es otro que su voz.
José Ignacio Lapido se presentó a las diez y media en
punto sobre el escenario, con camisa negra y su Gibson SG color vino, ante
un lleno absoluto. Su banda fija desde hace años está integrada
por Popi González (batería), Paco Solana (bajo), Raúl
Bernal (teclados) y el extraordinario guitarrista Víctor Sánchez.
“Paredes invisibles” fue el pistoletazo de salida, un medio tiempo que
cierra el disco. Siguió con “No digas que no te avisé”, para
pasar a la incendiaria “Luz de ciudades en llamas”, una de las perlas de
su catálogo. Lapido y sus chicos se sumergieron a continuación
en “De sombras y sueños”, con temas como “El más allá”,
“Cansado” y la poderosa “Sueños que dejamos ir”, uno de los mejores
cortes. Al margen de este último trabajo, Lapido recuperó
varias canciones de “Cartografía” y algunos de “En otro tiempo,
en otro lugar”, su obra cumbre desde mi punto de vista. “La antesala del
dolor” y “Más difícil todavía” dieron paso al recuerdo
de 091 con “Zapatos de piel de caimán”, que exaltó a los
más curtidos del lugar. Sus primeros discos parecen quedar hoy muy
lejos, pero hubo espacio para la infalible “Ladridos del perro mágico”,
que titulaba su debut. De “Música Celestial” interpretó “Nadie
besa al perdedor”. Llegaba el fin de fiesta y Lapido despedía los
bises con “Cuado el ángel decida volver”. Pero aún quedaba
tiempo para rememorar a los “Cero”, con la coreada “Esta noche” y “Espejismo
nº 8”, que le sirvió para presentar a la banda en medio del
éxtasis guitarrero.
El público le regaló una ovación; un cálido
hasta luego a uno de los valores seguros del rock’n’roll en nuestro país.
Un músico que se mantiene en plena forma junto a su banda, y demuestra
que, a pesar de sus pesimistas letras llenas de confusión y perdedores,
él es un ganador con las cosas claras.
 
José Ignacio Lapido edita "De sombras y
sueños" en noviembre de 2010
“De Sombras y Sueños” es el sexto disco en la carrera en solitario
del que fuera guitarrista y compositor de la banda granadina 091. Lapido,
junto a su banda habitual, ha grabado un total de 13 nuevas canciones,
y en algunas de ellas ha contado con la colaboración especial de
Miguel Ríos, Quique González, Amaral y Quini Almendros.
El disco lo ha producido Paul Grau en sus estudios Gizmo 7 de Motril,
Granada, y su salida comercial está prevista para el 22 de noviembre,
a partir del día 2 se podrá escuchar su single de adelanto,
la canción titulada “El más allá”.
"De sombras y sueños" será editado por el sello del propio
artista, Pentatonia Records.
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Lapido en la presentación de "De Sombras y Sueños"
Biografía
Discografía
LAPIDO * VIDEOS de DIRECTO *ACÚSTICOS * ENTREVISTAS...
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26 abril 2013 Palacio de Congresos de Granada
La Vega y las dos caras de la luna por
Enrique Novi
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Lapido edita "De sombras y sueños" en noviembre de 2010
Lapido presenta en directo “De Sombras y
Sueños”(fechas de la gira)
Jean Paul: Palabras mayores Por
José
Ignacio Lapido
LAPIDO presenta"Cartografía"en
Granada, octubre 2008
"En cada lamento que se hace canción"Un
libro de Jordi Vadell sobre Lapido presentado en la Biblioteca de Andalucía
Crónica: "Cuando Lapido decide volver" - por Luis Miguel
Albarracín
Cartografia
XI Edición Música
y Poesía ..Supervivientes
07
Concierto
Intermon Oxfam a favor de ..Nicaragua
+ fotos y crónica
1/05/06 Anfiteatro de Maracena Granada
02-12-05 IndustrialCopera,
Granada ..Fotos
Planta Baja,
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con Jota, Lapido, ..Antonio
Arias, Fotos y crónica
Entrevista 2005
"En otro tiempo, en otro lugar"
Del Ayo / Lapido Fotos 05
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2002, nueva imagen,
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Lapido, Lagartija Nick, Mick ..Jones,
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Julián Hernández, (agosto ..2003)
eb especial
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Navidades Blancas 01
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