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07.02.04 SALA: Aqualung (MADRID)
PROMOTORA: Iguapop
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ - IndyRock
Fotos Luis Cobelo
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"Happy Songs For Happy People" no ha sido un disco tan afortunado como
"Rock Action". En éste, se dejaron el listón demasiado arriba.
Las comparaciones vuelven a poner los nervios de punta a los interpelados,
sabedores de que obras maestras no se repiten todos los años. "Happy
Songs For Happy People" ni siquiera ha conquistado el criterio de los que
gustan de hacer las listas de los mejores discos del año; de forma
injusta, todo hay que decirlo, porque el disco no es tan bueno como su
predecesor, pero no deja de ser otro álbum fundamental de 2003.
Pero da igual, porque los escoceses supieron sortear con aplomo la tímida
acogida de su último trabajo por parte de la crítica con
calculadas concesiones a anteriores discos en un directo que se quedó
a medias por un sonido falto de contundencia en las distorsiones y con
problemas de audio en el teclado. Mogwai es un grupo imprevisible que da
miedo, un grupo que cuando te está acariciando la mejilla te suelta
una bofetada sin avisar y cuyos pasos de pedal son toda una seña
de identidad que les he llevado a ser uno de los grandes del post-rock.
Por eso la primera escucha de uno de sus discos es siempre sorprendente:
nunca sabes cuando sus acordes muertos de sueño van a rebelarse
para vivir un despertar de distorsión salvaje y maravillosa. Pero
no se extrañen si les digo que a pesar de los pesares, la banda
supo exprimir "Happy Songs For Happy People" hasta la corteza y dar al
público los hits que querían. A saber, apertura de directo
con las brutales "Kids will be skeletons" y "Killing all the flies" que
tuvieron su continuación con incunables como "Hunted by a freak"
y "Ratts of the capital". La que en los últimos años se había
convertido por derecho propio en el cierre de sus conciertos, "2 rights
make 1 wrong", buque insignia de "Rock Action", se adelantó en esta
ocasión a la zona media del track list con final más distorsionado
de lo habitual y cediendo el puesto de honor en el bis a "Mogwai fears
Satan", clásico donde los haya dentro de su discografía.
Reconfortante fue también escuchar "Ithica 27 0 9", "You don´t
know Jesus" y "Helicon 2", que demostraron el estado puro del sonido que
se gastan estos tipos y "Sine wave", al rescate del vocoder de los nichos
del electro para revitalizarlo en un puntal imprescindible en la arquitectura
de esta banda que volvió a maravillar, a pesar de todo.
Primavera Sound
2003
24 de Mayo 2003 Poble Espanyol-Sala Nitsa Apolo Barcelona
Fotos: MarceRock - Indyrock


Mogwai: Tormenta Electrica sobre Santiago
Domingo 19 de Mayo, 21 horas - Santiago de Chile
Especial para Indyrock por Esteban Velasquez Cuadra.
Ya lo he mencionado otras veces. Desde hace poco mas de 2 años que
"Alt Productores", nos viene brindando la posibilidad de ver a bandas de
lujo. He asistido a casi todos los conciertos y ya habia elaborado mi ranking
de favoritos. En primer lugar tenia a Jon Spencer & Blues Explosion,
en segundo lugar a Yo La Tengo y el tercer lugar lo compartia Stereolab
junto a Man or Astroman?. El primero fue exepcional, mucha energia y rock
and roll adrenalinico. Pero el concierto de Mogwai es definitivamente lejos,
lo mejor que he visto y escuchado en mucho tiempo. No quiero parecer exagerado,
pero jamas se habia visto un show en directo, como el ofrecido por Mogwai,
aquella noche fria y lluviosa del 19 de mayo del 2002. Detallo la fecha,
por que sera inolvidable para todos los que estuvimos esa noche en el Teatro
Novedades.
El tiempo acompaño, extrañamente a Mogwai, fue un approach
de lo que pronto presenciariamos....Amanecio nublado y durante el dia las
nubes se tornaron amenazadoras. Bien avanzada la tarde, y a solo horas
del show, una tormenta electrica con relampagos, truenos, lluvia, granizos
y hasta nieve, en ciertos sectores, se dejo caer sobre Santiago. El tiempo
fue el telonero natural de una noche extrema. El Teatro estaba copado,
jamas lo habia visto con su capacidad al tope (unas 750 personas aprox.).
El ambiente estaba prendidisimo, mucha espectacion y mucha excitacion.
Una carga magnetica se sentia en el ambiente. Y fue evidente, a penas aparecieron
los teloneros, los locales de Gnosis, el publico manifesto toda la efervecencia
que se estaba viviendo en ese momento. Gnosis cultivan lo que se conoce
como post rock, muy emparentados con Mogwai y con Tortoise. Los chicos
hicieron una buena presentacion, cerca de cuatro temas, desde pasajes ambientales
narcoticos hasta finalizar con una dosis de noise bien espacial. Merecidos
aplausos y a esperar el plato fuerte de la noche. La espera fue más
larga de lo habitual, mas de 30 minutos, para lo que deberia haber sido
15, pero vaya que si valio la pena la espera. Stuart Braithwaite (guitarra),
Dominic Aitchison (bajo), Martin Bulloch (bateria), Barry Burns (guitarra,
flauta, teclados) y John Cummings (guitarra) hacian aparicion en el escenario
y el publico los recibia con unas ganas increibles, delirio total. Es que
no es para menos. El disco Rock Action (© Southpaw 2001) ya ha adquirido
un sitial muy importante en el espectro de la musica independiente. En
el recuento de los mejores discos del año 2001, varias publicaciones
especializadas, lo señalaban como uno de los mejores discos aparecidos
ese año. Ademas la banda, venia con el rotulo de "mejor banda en
vivo del ultimo tiempo". Con semejantes referencias, el grado de espectacion
era, por decir lo meno, elevado. Bien...ahora en escena los de Glasgow,
arremetiendo con una melodia hipnotica y cada vez mas violenta. Es el tema
de inicio. Son 3 afiladas guitarras, un bajo potente y una bateria tan
precisa como demoledora. Suficientes para provocar una catarsis en el publico
y para ir poniendo a prueba nuestros oidos. La melodia hipnotica sigue
su curso, de pronto...la guitarra de Stuart Braithwaite rompe en distorsion
noise, mira al publico y sonrie desquiciadamente. Es como un asesino en
serie, disfrutando con ver lo que poco a poco nos iria provocando. Ahora
explota la guitarra de John Cummings y comienzo a ver como algunas personas
se tapaban sus oidos. El noise es elevado, pero aun no lo suficiente para
Mowgai. Barry Burns se suma al acto y ahora son 3! las guitarras que dan
de azotes. Esto parece una real explosion. Ahora son varios los que se
cubren sus oidos y creo que era lo mas saludable. (Al dia siguiente mis
oidos me lo hicieron saber). Es que ellos mismos lo han advertido: "Regalamos
tapones en nuestros recitales, pues pueden llegar a afectar el oido." Vaya
que si no. Lamentablemente aca no regalaron nada, pero hubo muchos precabidos
que llevaron los suyos. Yo no lo hice, y si bien estuve a punto de taparmes
los oidos, no lo hice. ¿Que gracia tenia ir a "escuchar" a Mogwai,
si luego te tapas los oidos?. No lo hice. Quize llegar al limite, aceptando
de muy buenas ganas el desafio que Mowgai imponia. Como me podria tapar
los oidos ante piezas como "Mogwai fear Satan", "Like Herod" o "Yes, i
am a long way of home"?. Habia que aceptar ese desafio, aunque lo consiguen
con facilidad, el hacerte complice de su universo sonoro. Primero te llevan
por un paisaje resonante de profunda belleza, donde las notas van acariando
tu espacio. Te hacen estremecer dulcemente, tal cual lo hicieron con "Cody",
del album "Mogwai: Come on die young" de 1997. Pero luego te llevan al
lado perverso, al lado oscuro. Tal cual lo vemos en la vida misma. La dicotomia
de la vida y la muerte, del bien y del mal, de lo feo y lo bonito. Ahi
es donde se pudo sentir con "You dont' know jesus" o "2 rights make 1 wrong".
Pasas de un estado en profunda instrospeccion a una exaltacion absoluta
de tus emociones. En cierta medida se aproxima bastante a los principios
de musica que establecia uno de los compositores subliminales mas influyentes
(y desconocidos por la mass-media) en nuestros dias. Me refiero a Karlheinz
Stockhausen. Planteaba que cada musico debia lograr un cierto estado espiritual
con la musica que ejecutaba. Todo ello con las tecnicas de lo aleatorio,
el azar, el ruido y el silencio. Conceptos que Mowgai maneja y utiliza
muy particularmente. En fin....solo hubo una vuelta al escenario, luego
que se habian ido, el publico los vitoreo hasta hacerlos volver y lo hicieron
con la esquizofrenica "Like Herod". A romper timpanos!. Las 3! guitarras
en distorsionadas y acopladas a mas no poder. Ya veia que el viejo teatro
se venia abajo. Pero no. Todo resistia, todos resistiamos, algunos a oidos
descubiertos, otros cubriendolos con sus manos. Acoples y Feedbacks envolvian
todo. De pronto los musicos comenzaron a hacer abandono del escenario.
Uno por uno. Solo quedo Stuart Braithwaite, dejo su guitarra a un lado,
se arrodillo y con, no se que instrumento, comenzo a hacer millones de
ruidos. Algunos en frecuencia tan baja que mi cuerpo llegaba a vibrar,
otros en frecuenia tan alta que llegaban a hacerme cerrar los ojos, como
un reflejo de proteccion. Era un escena insana. Algo asi como la escena
final de "Apocalipsis Now", donde Martin Sheen, con la cara pintada de
mimetizaje, entra al escondite habitado por Marlon Brandon y lo ataca por
la espalda, dandole sendos machetazos. La musica de los Doors (que ahi
suena) podria reemplazarse perfectamente con ese momento final del concierto.
Lo mencionaba en el comienzo, el tiempo acompaño extrañamente
a Mogwai. En Santiago se dejo caer una tormenta electrica. De alguna manera
uno podria tomar la precaucion de ponerse un impermeable o buscar un paraguas
y cubrirse de la lluvia, granizo y/o nieve. Pero jamas podria haber evitado
la "otra" tormenta electrica que sacudio mis oidos. Ahora escucho el nuevo
disco disco de Belle and Sebastian (a bajo volumen) y creo que visitare
al otorrino. Lo digo en serio.


Fotos: Luis Cobelo- IndyRock
DESPUÉS DEL ROCK
VIENE LA ACCIÓN
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ - IndyRock
02.12.01 SALA: La Riviera (MADRID)
PROMOTORA: Iguapop
No sé a razón de qué era, pero el espectáculo
que empezaban a dar los escoceses en La Riviera dejó KO en los primeros
minutos a tres integrantes del público, que, sumidos en incipientes
síntomas de desmayo, no respondían al estereotipo de fan
degenerado y sonrojante, ni por lo que parecía al reto de ponerse
delante de "Come On Die Young" o "Rock Action". Tal vez fueran las subidas
y bajadas, las distorsiones, el hipnotismo de los punteos o la sensación
de que el tiempo no transcurre en las canciones de diez minutos, pero aquello
que se estaba escuchando era una salvajada asombrosa representada sólo
de pasada en el mejor disco internacional del año. Porque Mogwai
eludieron "Rock Action" y se subieron al montacargas del distorsionador
para poner a prueba los límites de la resistencia de los tímpanos
del ser humano con claras intenciones empíricas. Y mientras el ego
psicodélico hacía de la improvisación una plegaria
las canciones adquirían una dimensión atemporal en las que
entre idas y venidas de pedal se iba yendo el tiempo hasta un previsible,
por otro lado, cierre de concierto con crescendo de más siete minutos
rendidos al maravilloso ruido que da en llamarse distorsión. Todo
ello no tardaría en verse amansado en el inapelable "2 rights make
1 wrong", que valía por un bis de tres canciones en uno de los mejores
momentos de la velada. Y después de esto, al arriba firmante no
le quedaba más remedio que alejarse en el tiempo y en el espacio
de ese concierto, con la extraña sensación de que no había
sido para tanto, pero que sí tenía que serlo porque eran
Mogwai y porque Mogwai son capaces de hacer que pidas una guitarra a los
Reyes Mago. Pero ya no sabía si aquellas canciones que tiene uno
apuntaladas en el centímetro cuadrado de cerebro dónde sólo
se quedan ésas, las que no olvidas, eran las mismas que salían
tan de cerca del bafle. De lo que sí estaba seguro era de que "Rock
Action" es probablemente la obra maestra del año junto a "The Opiates"
de Anywhen y "The Red Thread" de Arab Strap (menudo concierto dieron hace
meses estos otros escoceses en Madrid).
MOGWAI
Madrid, 2 diciembre 2001, LA RIVIERA
El concierto perfecto: con la sala para ellos, un público que
conocía sus temas y el ambiente pre-concierto adecuado (caldeado
por la propuesta radical de KID 606), la banda de Glasgow no tuvo problemas
en meterse a todo el mundo en el bolsillo desde el momento en que entraron
al escenario, tras una tensa espera, y arrancaron con Mogwai Fear Satan,
retomando así el no olvidado álbum de debut Young Team, portador
de esa cantidad de distorsión y aporreo patente más en sus
actuaciones que en posteriores trabajos. Los crescendos impecables, el
sonido cada vez más opaco, majestuoso y orquestal, no restaron espacio
al intimismo, provocando en el que esto os cuenta una transición
casi inconsciente, gradual, entre los estados anímicos más
opuestos. Del cielo al infierno, y del industrialismo tecno al folk y al
country. Una pieza de Come On Die Young cantada puso el momento tierno
a la actuación; una pieza larga que fue cortada por el propio Stuart
al ver que la gente estaba ya deseando otra descarga de ruido. La apoteosis
Jewish fue absolutamente apocalíptica, y reveladora del enfoque
oscuro, Seattle u metálico en Mogwai. Muchas veces he pensado, sin
ser el único, que lo de esta gente es post-heavy. Post-heavy-metal,
sí sí.
En fin... La orgía de manipulación sonora que cerró
este tema fue algo así como la versión punki del Ohm, algo
tan salvaje que era capaz de trasladarte a un estado anímico no
habitual. Los músicos contemplaban aquello desde el backstage, tomando
algo y disfrutando como los que más. Éstos, más músicos
que nunca en aquella noche, demostraron tocar muy bien y gozar de una estupenda
coordinación, de casi un don sobrehumano de domar las ondas de ruido-música
y esculpirlas con una destreza que ya supone otro tipo de trabajo muy diferente
a aquél de los digitadores legendarios de las seis cuerdas. El bis
fue emocionante y la descomposición gradual del esqueleto sonoro,
conmovedora. Les ayudó un público ya conocedor de los temas,
lo cual y en ambiente hogareño soltó a éste y a la
banda, provocando reacciones mutuas más allá de la mera sorpresa
y un ambiente distendido donde hacerse hueco unos y otros.
KID 606 casi pretendía lo contrario con su incendiario
rompecabezas de dub, hardcore, ruido y sampleos de lo más errático
(del Himno a la Alegría a una Marcha Fúnebre finalmente no
endosada en la corriente sonora), pasando por Black Sabbath o Slim Shady.
Su show parecía querer confundir, preguntar ¿Qué has
venido a hacer aquí? Y es que uno no sabe bien qué hacer
cuando se trata de "ver" un DJ, debido a la costumbre de ponerse a bailar
y santas pascuas. Y la clave, una vez más, estaba en escuchar. De
igual forma con Mogwai.
Un saludo para la gente de Ya Te Digo, que abrió la tarde
demostrando que no, que el nombre no albergaba relación musical
con Yo La Tengo, sino más bien con unos Joy Division a la picadora
sónica sazonados con un Rock and Roll paranoico onda Frank Black.
Momentos de tensión y sacudida que retornaban a calmos tiempos al
estilo últimos Sonic Youth y media vuelta; una colega que hizo unos
coros y un colega que tocó algunos de los temas como refuerzo.
Pablo Rodríguez-Trenchs de la Hoz.
MOGWAI + KID 606
Fecha: 30-11-01 Sala: Jam (BERGARA, Guipúzcoa)
Estilo: ellos dicen que hacen Rock
Promotor: Iguapop
por Luis BENITO PEDRUZO - IndyRock
Una cosa está clara, Mogwai pasará a la historia de la música.
Es lo justo. El quinteto escocés posee ganas, una personalidad arrolladora,
buenas ideas y buen gusto. Mientras que en Madrid y Barcelona los teloneros
fueron los vizcaínos Ya Te Digo (acaban de publicar su primer larga
duración en Astro), en Bergara Kid 606 se encargó de dar
buena cuenta de su hardcore electrónico. Tapones en los oídos
fueron necesarios para superar la historia. Dicho queda todo.
Diez minutos antes de la once de la noche llegó el momento esperado.
Por fin podíamos disfrutar en Euskadi del directo de Mogwai. "Sinewave",
ese tema que abre el magnífico Rock Action, fue el escogido para
comenzar una sesión cuasi mágica. Los "maestros del ruido",
esos muchachos de Glasgow que han reinventado el rock, podrán optar
por uno u otro repertorio, pero siempre se muestran rotundos y contundentes.
Pocas son las bandas que en tan pocos años de vida han conseguido
lo que Mogwai. Tienen a prácticamente toda la presa musical de su
parte, un reconocimiento que para sí quisieran muchos, y una importante
legión de seguidores tras de si. Han sido capaces de firmar tres
álbumes (sin considerar Ten Rapid) realmente geniales y, por si
fuera poco, es tanto el talento que poseen, que nos da "miedo" sólo
pensar de lo que son capaces de ofrecer todavía.
Así las cosas, que los escoceses nos visiten supone todo un acontecimiento
cultural. Sin embargo, el público que acudió a la sala Jam
fue menos del esperado. El quinteto optó por la alternancia en los
temas, ¡nadie pasa de la calma a la tempestad con tanta clase como
ellos! Nuestra última referencia era la actuación en el Fib
2001 y allí ofrecieron una auténtica ópera de ruido.
Bien, en esta ocasión el ruido se intercaló con momentos
de sensaciones que digo yo. Esos momentos en que las guitarras parecen
estar recitando poesía (como en "Cody"). Conociendo un poco la trayectoria
del grupo lo normal es que a nada que pongas un poco de tu parte en sus
directos, logres sentirte embriagado por las atmósferas sonoras
de las que son creadores los escoceses. Dos veces volvieron a salir, no
queríamos acabar con nuestras especiales sensaciones tan pronto.
Siempre hay grandes temas que se quedan fuera del set y es una lástima,
pero todo no puede ser. Sin completar una actuación sobresaliente,
ellos pueden hacerlo, Mogwai volvieron a dar muestras de lo que son, los
padres del rock del siglo XXI. Un verdadero placer.
¿Los nombres de los genios? Dominic Aitchison, Stuart Braithwaite,
Martin Bulloch, Barry Burns y John Cummings.
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