El Rey batería
por Fernando M. Navarro
Músico particular y explosivo, personaje arrollador y magnético,
Eric Jiménez (batería de Los Planetas,
y antes de
Lagartija Nick) es uno de los emblemas
del pop nacional y todo un estandarte de los sonidos de esta ciudad. Interactivo
y prolífico (busquen su nombre en los créditos de cientos
de discos, desde Cecilia Ann a
El Estado y La Historia), Eric exprime más aún su agenda
(metido en grabación del nuevo trabajo de Los Planetas) y levanta
(desde hace unos cuantos meses) su experiencia como educador en una propuesta
sin parangón en Granada, un taller de percusión que él
mismo dirige.
"El motivo de montar el taller es debido a las múltiples llamadas
que recibía pidiéndome que impartiera clases particulares
a varios chavales que seguían mi carrera artística. Por otra
parte, era fundamental en esta ciudad cubrir un hueco que era importante
rellenar, para poder hacer una cantera de percusionistas y baterías.
También era necesario que hubiera un centro especializado en el
ritmo, sin tener que recurrir a los métodos tradicionales, los cuales
en muchísimos casos hacen que el alumno pierda el interés
por el instrumento. Siempre he pensado que aunque el ritmo sea matemática
hay que enseñarlo de una manera que al final del curso tengas un
batería y no un estudiante de económicas."
Frente a la dictadura de la melodía tan frecuente en el pop patrio
(dónde se olvidan los ritmos y las texturas en pos de estribillos
redondos, pero vacíos), va siendo hora de restaurar el ritmo como
dogma y como oposición a la melodía por la melodía
que encierra y conduce a la música contemporánea a un callejón
sin salida y que no bebe sino de las mismas fuentes una y otra vez.
"La mayoría de los chavales suelen llegar interesados en el Rock
ya que es la música que me han visto interpretar durante 18 años.
Por otro lado hay un gran interés por los tambores africanos (djembes),
los cuales si se les sabe sacar sonido son agradables al oído ya
que son el lenguaje de los árboles, por el contrario si son aporreados
(como en algunas calles de Granada) pueden llegar a ser el vómito
de los árboles. También hay cierto interés por músicas
étnicas con ritmos cíclicos, con ciertas influencias de las
raggas hindúes".
"Un gran ritmo puede sonar muy bien con dos piedras, dos chuscos de
pan duro o dos tumbadoras latin percusión".
Obviando complejos y aburridísimos sistemas didácticos
en el Taller se impone un método que es tan antiguo como el Sacromonte
y que es inherente a la propia naturaleza de esta tierra y a la del propio
Eric, la Mala Fondinga.
"Esto no es ningún método, esto es una declaración
de principios, por que antes de batería y percusionista soy "mú
granaino y mú mala follá", que no tiene nada que ver con
ser un hijo de puta. El método que utilizamos se basa en la experiencia
y en haber estudiado el método de varios "Bateristas" para saber
que es lo que no tenemos que enseñar ".
"Yo nunca fui a ninguna academia pues el único percusionista
que había en Granada cuando yo empecé era el Tonto de la
Plaza de la Mariana, que tocaba con una lata los domingos por la mañana.
Nunca quiso enseñarme. Mi aprendizaje fue autodidacta (influenciado
por las procesiones de Semana Santa), practicando con dos cucharas en las
sillas de la cocina de mi casa".
Al principio fue la canción y antes que la canción el
cantante. Importaba más el careto del que cantaba que quien estaba
detrás al toque. Con el tiempo las cosas cambiaron y a la figura
del cantante devora groupies se unió la del superguitarrista intelectual.
Con la llegada de Beatles y el tonto Ringo se democratiza la figura del
batería que estalla con el genial, enérgico, enorme John
Bonham de Led Zeppelín y con su primo hermano, el igualmente dinamitero
de los Who, Keith Moon. Hoy en día hay baterías como ollas,
entre ellos la hipnótica densidad de Jack Irons, la cuidadísima
perfección de John Chamberlain o la finísima lírica
de Larry Mullen.
"Un batería es espectáculo en el momento que en directo
ves como ejecuta sus ritmos, hace hablar a su batería y se aleja
de ser el típico metrónomo que marca, cuando de un batería
suelen decir que lleva muy bien el ritmo están diciendo que no sabe
hacer otra cosa. Yo siempre admiré a Keith Moon por reflejar en
sus ritmos su intensa vida llena de drogas y alcohol."
No podemos olvidar al propio Eric. Magnífico, potente, eléctrico
en la etapa Lagartija, estalla como percusionista soberbio en "Omega" y
de ahí a Los Planetas dónde aporta a la banda una nueva densidad
y un nuevo cariz que mejora ostensiblemente las composiciones y el sonido
de la banda. Y ahora a aplicar los aprendizajes en el nuevo disco.
"Las baterías que estoy realizando ahora con Los Planetas, tienen
unas texturas totalmente diferentes, son muy ambientales, llenas de sensibilidad
y sobre todo he trabajado con percusiones creando una gama de sonidos psicodélicos."
Así pues avanza el mundo de la percusión buscando cosas
nuevas que decir, algo que cada vez se hace más difícil en
el circo de la música mundial (nada que decir del pop).
"Claro que hay cosas nuevas que aportar, ten en cuenta que mientras
una guitarra se limita a tener seis cuerdas, unas pastillas y el amplificador,
en percusión puedes hacer sobre todos los cuerpos sólidos
e incluso líquidos del mundo. Imagínate cuantas texturas
de sonidos diferentes nos queda por experimentar dentro del mundo de la
percusión."
"Lo más interesante que he descubierto ahora es a Los
Activos, con los cuales tuve el placer de ser invitado a actuar con
ellos en la semana internacional de la percusión representando a
España, que fue celebrada el pasado mes de febrero en Madrid."