|
.
|
Escuchar
|
|
|
|
|
. |

 
19 de mayo 2001 sala azkena · bilbao ·
150 personas
por Carlos Sanchez (texto y fotos)
La imagen es recurrente pero las pinceladas de red house painters, uno
de los grupos de la independencia con más nombre, son gruesas, muy
gruesas. Lo observado encima del escenario de la sala bilbaína con
mejor programación en la actualidad no deja lugar a dudas. La banda
liderada por Mark Kozelek (de)muestra lo que es capaz de hacer con los
pentagramas de su propio material: somoterlos a un proceso de deconstrucción
total. Y lo hace en directo, ante la mirada de una audiencia que no es
tal porque cada persona percibe, escucha y sueña, más que
nunca, desde su propia individualidad.
Mark Kozelek es uno de los grandes. Poco importa que su nuevo disco, del
que presentó la mayoría de canciones, permaneciera secuestrado
en los calabozos de la industria más represiva, porque sus canciones
nunca se fueron. Durante casi dos horas, desgranaron su repertorio sin
apenas inmutarse. Hubo tiempo también para hitos tan inolvidables
como Mistress. También para sus comentarios en un inglés
apenas inteligible, incluso para palabras en bizkaiera (euskera vizcaíno).
Dos horas que pasarán a la historia de las personas que las vivieron,
como ocurrió antes con los conciertos de Smog y de Spain, en el
mismo Bilbao postindustrial.
Una noche que tampoco olvidarán los integrantes del grupo de Gernika
Young Talent Show, proyecto ligado a otro grupo de nombre Audience y (dicen)
firmes candidatos a ganar el Villa de Bilbao de este año, por dos
razones. Por un lado, tocaron junto a uno de sus ídolos y por otro,
demostraron que hay que seguirles muy de cerca. Su pop raro abre un horizonte
de esperanza en este norte del sur que nos acoge, al igual que lo hace
la música Miztura, Café Teatro, Lisabö y El Columpio
Asesino. Y los que vendrán. Las cosas están cambiando.
Red House Painters son: Anthony Koutsos: batería. Jerry Vessel:
bajo. Phil Carney: guitarras. Mark Kozelek: guitarra y voz.
Uno de los grupos más delicados y mesurados que ha dado el pop norteamericano
es RHP. Una importante carrera en el mítico sello 4AD (Pixies, Breeders...)
forjaron una reputación de banda casi de culto con una gran cantidad
de adeptos. Llegan ahora presentando Old Ramon, sexto álbum de Red
House Painters, grabado entre el otoño de 1997 y la primavera de
1998. Fue ideado para publicarse ese mismo verano, pero la crisis de las
multinacionales con sus grupos "indies" dejó a muchos de ellos sin
discográfica. Al principio pareció que RHP se habían
salvado de la quema, pero sucesivos retrasos se prolongaron indefinidamente.
Old Ramon se quedó a la expectativa mientras crecía la leyenda
de otro gran disco perdido que tan sólo unos pocos privilegiados
podrían escuchar. El cantante, Mark Kozelek, se mantuvo atareado
con una serie de proyectos paralelos: ejerció de productor en Take
Me Home: A Tribute to John Denver y de supervisor para el Retrospective
de Red House Painters, recopilando rarezas y piezas en directo. Como artista
en solitario colaboró con varios temas en el disco Shanti Project,
además de editar sus dos trabajos Rock n'Roll Singer y What's next
to the moon, una colección de versiones muy personales de AC/DC.
Recorrió los escenarios de Estados Unidos, el Reino Unido, España,
Suecia y, por primera vez, Corea del Sur. Compuso la banda sonora del film
independiente Last Ball e, incluso, hizo de actor en Casi famosos, la aclamada
película de Cameron Crowe. Pero mientras interpretar el papel de
un músico en una película (Kozelek aparece como el bajista
de Stillwater) resultaba divertido, también dejaba al descubierto
lo absurdo e irónico de la situación. Kozelek había
estado escribiendo e interpretando su propia música desde los ochenta,
y con Red House Painters desde principios de los noventa. Él era
un músico, no tan sólo alguien que pudiera interpretarlo
en televisión.
Con Old Ramon llenándose de polvo era como leer un libro al
que le falta un capítulo, ya que Kozelek había escrito la
mayoría del disco entre 1996 y 1997. Estaban "Between Days" y "Wop-a-din-din",
escritas durante los meses que estuvo en Oaxaca, Méjico acerca de
su estancia allí y de su gato, que le esperaba en su casa de San
Francisco; "Cruiser", escrita durante un viaje en avión de L.A.
a San Francisco, sobre un amigo que conoció en la gira de John Cale;
y "Golden", un homenaje a John Denver, escrita y grabada en un sólo
día en el mes de diciembre de 1997, pocos meses después de
la trágica muerte de Denver. "Michigan" y "River" fueron interpretadas
en directo en la última gira del grupo. El disco, de hecho, se realizó
en un muy buen ambiente, ya que reunió de nuevo a la banda con el
ingeniero de sonido Billy Anderson, viejo conocido, que ya había
trabajado en Down Colorful Hill y en los dos discos homónimos. ("Rollercoaster"
y "Bridge" por sus portadas) Las sesiones de grabación en San Francisco,
Mendocino, California y Austin, Tejas dejaron varias horas de buena música
registrada. El grupo se soltó y creo varios arreglos diferentes
para la mayoría de canciones. Desafortunadamente una versión
de "Michigan" de veinte minutos fue finalmente descartada. Pero las diez
canciones que aparecen en Old Ramon (el título viene de un libro
para niños español que atrajo la curiosidad de Kozelek) representan
perfectamente al grupo que saldrá a la carretera (por primera vez
tras varios años) en extensas giras por EE.UU. y Europa. Una vez
liberados de los compromisos con su anterior sello, reputadas discográficas
independientes se han intentado hacer con sus servicios. Éste es,
sin embargo, el disco tal y como fue concebido hace tres años, sin
ningún cambio. Buenas noticias: ¡la espera ha terminado oficialmente!
informacion remitida por DECEMBER PRODUCCIONES
P.O. BOX 2601
28080 Madrid
|
|
|