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Los Marañones + Di Elas
16 de julio de 2011 Plaza Antonio Cortijos Águilas, Murcia
EL DÍA DE LA CONEXÓN PANOCHO-GALLEGA
Crónica y Fotos Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Si alguien me dice que me cambia asistir al concierto de
Los Marañones y Di Elas por un abono del FIB le hubiera contestado
rápidamente que no. Porque hay conciertos de rock and roll y hay
conciertos destinados a ser eternos. Abrían la noche los murcianos
Marañones, músicos que llevan a sus espaldas cientos de bolos
y han toreado en todas las plazas habidas y por haber. Debería de
existir la tradición torera pero extrapolada al mundo de la música,
por la que los más veteranos actuaran en último lugar, porque
a oficio no les gana nadie.


Hablar a estas alturas de las composiciones que llevan
al directo Miguel Bañón (guitarra y voz), Carlos Campoy (órgano
y piano), Román García (bajo y coros) y Pedrín Sánchez
(batería y coros), es hablar del rock de los pantanos, de rock con
mayúsculas, de música cien por cien honesta, auténtica,
y por supuesto sin aditivos ni colorantes. Gran parte de los temas que
sonaron se encuentran en su último lanzamiento discográfico,
“Tipos raros”, producido por el mismo Bañón, aunque daba
igual lo que tocaran, el resultado siempre será el mismo: actitud,
profesionalidad y amor por la música digna y de calidad.
Sobre las once de la noche se subieron a las tablas, pasando
el tren por “Las Manzanas del mal”, “Mr. G”, “Cándido” o “La Memoria
del extranjero”. Cuando habían transcurrido veinte minutos de su
actuación un problema técnico supuso que el concierto se
parara un momento, para a continuación volver a poner el tren el
marcha y seguir la ruta Murcia-Águilas. Siguieron sonando “Cruzando
las Galaxias”, “Mi gato se llama persona”, “Tipos raros”, “Mi amor es para
Luci” o “Para decir adiós”. La máquina estaba ensamblada
y todo iba a las mil maravillas. El bueno de Miguel Bañón
lo mismo tocaba la guitarra eléctrica, la acústica o el ukelele.
¿Quién podía dar más? Temas que nos transportan
a otra realidad, más cruda, sincera y adaptada a la vida cotidiana:
los amigos, los sueños, las conquistas, las mujeres y viceversa.
Siguieron sonando “Shangri-La”, “Barrabás”, “Un tipo surrealista”,“Atrapado”
o “El baile”. Pedrín a la batería hacía como que estaba
disfrutando, aunque en realidad lo conseguía, y Carlos Campoy, en
arrebatos de blues se levantaba de su taburete y disfrutaba como si fuera
el último tema de la noche. Llegó otro de los temas de la
velada, “Fuera de límite” (del que no deben perderse su videoclip)
y “Saluda al tren”, con la que la banda decía adiós, aunque
claro estaba que volverían.
Para acabar con hora y cuarto espectacular apostaron por
“El final y "Voy loco mama". ”. Si se puede decir algo más
de estos murcianos con denominación de origen es que la entrada
está más que rentabilizada con su directo, haciendo las delicias
de sus seguidores, y sorprendiendo a quienes no los han seguido tanto;
es la hora de coger su tren y viajar con ellos. Se lo tienen más
que merecido.


Tan buen sabor de boca no podía quedarse ahí,
así que era el turno de Di Elas, formación que en un principio
fue The Ellas, por hacer versiones de mujeres. Se trata de un grupo gallego
al que se ha etiquetado con variopintos estilos, desde rock alternativo,
pasando por rock clásico o resaltando sus riffs de pop. A priori
el foco de atención era ver al actor Luis Tosar metido a músico
y comprobar qué tal lo hacía. Pero a posteriori el público
se queda con haber conocido a una banda que con sólo un disco en
el mercado (que lleva el mismo nombre de la banda) deja el pabellón
muy alto. Fueron un descubrimiento Piti Sanz (un tipo cercano al malogrado
Guillermo Martín pero con un sentido del humor que se agradece),
Suso Alonso en los teclados, a los que se suman Iván Laxe y Ro Muñoz
en la base rítmica. Aparte de estos músicos que son parte
del grupo, apareció entre tinieblas el sexto Di Elas. Sí,
era un gorila gigante que se había quedado abandonado de un espectáculo
de la noche anterior a la derecha del escenario, y la verdad sea dicha,
dio mucho juego. Una música escogida por el grupo era la señal
para que la gente se acercara al calor del grupo a la espera de ver salir
al quinteto gallego.
Con un repertorio en el que lo mismo se encontraban interpretaciones
en gallego, castellano o inglés, la variedad fue mucha y la frescura
invadía el show. Comenzaron con “Amigo” (interpretada en gallego),
“Échate a un lado” y “Gerundio”, para llegar al archiconocido tema
de Suzanne Vega, “Luka”, estrechando todavía más Galicia
con Murcia. Porque la conexión entre el panocho (dialecto murciano)
y el gallego se produjo. Después de escuchar “Contra ti”, “Las cosas
que dejé”, “Doc” y “La fiesta”, llegó el clímax que
tanto cuesta alcanzar. En un ambiente distendido y amable la sombra de
Piti Sanz se fue alargando, hasta llegar a la altura del gorila, todo un
monumento a la grandeza y agudeza política, según se rumoreó
entre los asistentes. Pero quedaba claro que sin el animal sobre las tablas
nada hubiera sido igual. Lo último que se dijo de él fue
que era un gorila aguileño en extinción, aunque no quedó
tampoco claro. Por supuesto, Piti no dudó en copiar la idea, pero
para variar en algo utilizarán un cerdo enorme cuando actúen
en Santiago. Humor gallego. Ya saben.
La noche continuaba con grupo y público cada vez
más enchufados. “Café” dio paso a un tema que interpretaron
solamente Luis Tosar y Piti Sanz (“Dile que no”), que aparece en la película
“18 comidas”. Luis se quejaba del calor húmedo de la antigua Urci,
pero el espectáculo debía continuar. Fue el momento de versionar
un tema de Ronnie Spector (con una bonita introducción), “Ruleta”,
y “Volver” (el single del disco), para acabar con “Olvidarte”.
Pero por supuesto, todavía quedaba gasolina, y el
bis debía llegar con más sorpresas para no dejar indiferente
a nadie. Sonó entonces “Lady Marmalade” homenajeando a Cindy Lauper,
que sirvió como jam session para que los minutos posteriores pasaran
con la máxima lentitud posible por miedo a que todo fuera un sueño.
A la fiesta se unieron el “Ritmo de la noche” de Mystic y el sempiterno
“Oye cómo va” del siempre querido Carlos Santana. Fue también
el momento elegido para presentar tanto a los que cuidan del grupo, como
es el caso de Iván Sanjurjo, como para conocer por su nombre a los
músicos. El maestro de ceremonias fue Luis Tosar. Su manera
de hacerlo dejó claro por qué interpreta siempre tan buenos
papeles, aunque lo más importante fue descubrir que tras él
existe una banda que suda y trabaja de principio a fin, y que anda sobrada
de experiencia. Con el público bailando y sonrisas a diestro y siniestro
se llegaba al final, tras hora y media de buen repertorio y muchas ganas
de pasarlo bien junto a sus seguidores. El grupo se despidió mientras
sonaba por los altavoces otro de los temas del disco, “We are Irish”.
En el FIB sonaban Primal Scream, pero ya era demasiado
tarde para trueques. Se había demostrado que hay vida más
allá de los fibers, y que siempre habrá grupos que sin llegar
a las masas transmiten todo lo que llevan dentro, y apetece que sigan grabando
más y más temas.
"El mundo al reves" CD. Perdición
2004
Por J. E. Gómez - IndyRock
Aires de rock a la vieja usanza, canciones cargadas de ritmo y buenas
vibraciones. Es lo que siempre han hecho Los Marañones y, en contra
de las tendencias, no reniegan de ello. Guitarras frescas e hirientes con
la candencia y armonía de la voz de Miguel. Los Marañones
publican su séptimo disco. El trío formado por Miguel, Román
y Pedrín, han utilizado en esta ocasión sonidos pregrabados
para concebir un viaje desde el pop setentero al rock con raices cercanas
al R&B y al soul. Huyen de clasificaciones. Su música es fruto
de muchos años de escenarios y composiciones. Gustan de la libertad
creativa frente a las etiquetas. Plantean una inmersión en los sonidos
garajeros y del grunge con un título cargado de significado "Soy
minero". Crescendos y una magnífica base rítmica. Los Marañones
tienen mucho de decir en un panorama musical en el que abunda la crisis
de identidad.
Entrevista Por J. E. Gómez - IndyRock
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IndyRock - Despues de tantos años en la carretera, ¿Es
cierto que cada día hay más cosas que aportar a este mundillo
de lo alternativo?
Miguel Bañon -Lo cierto es que en ese "mundillo de lo alternativo"
está la cosa cada vez más difícil, porque la crisis
de la industria discográfica ha hecho que la oferta músical
se haya estrechado aun más hacia determinados estilos. Las compañías
cada vez arriesgan menos y eso repercute en los grupos que hacen otras
músicas. No obstante cada vez hay más grupos de este tipo
y eso es significativo. Nosotros sin embargo no lo planteamos así,
no pensamos en el mercado ni en las músicas que prevalecen o no,
sólo hacemos lo que se nos pasa por la imaginación en cada
momento sin seguir los derroteros de unos ni de otros.
- "El mundo al revés" es vuestro séptimo disco y parece
que habéis decidido olvidaros de etiquetas y hacer la música
sin ataduras
En todos los discos de Los Marañones ésta ha sido una constante,
pero ha supuesto un inconveniente más que nada pues es más
difícil vender algo que no es etiquetable del todo. En el primer
disco que grabamos ("Experiencia negra") había una retahíla
de canciones que iban del Rock al Pop pasando por la Psicodelia, el Blues
o el Punk, y así sucesivamente el resto de discos. En "El mundo
al revés" paradójicamente pretendimos hacer en principio
algo más definible, pero nos dimos cuenta de que era cortarnos las
alas de alguna manera y finalmente nos dejamos llevar por nuestro camino
habitual sin cortapisas.
En realidad no es que nos olvidemos de etiquetas, es que nunca nos acordamos
de ellas.
- Me ha soprendido "Soy minero" y el giro al grunge.
¿Grunge? no se nos había ocurrido... En realidad es el tipo
de canción bestia de las que siempre nos gusta incluir alguna en
los discos ("Evita hacerlo", "Muy buenas horas", "Yo te haré entender"...).
Quizá el resultado se acerque al Grunge, está interpretada
en formato estricto de trío (no hay guitarras dobladas), y la letra
cita a Neil Young como este mismo hiciera con los Stones en "Borrowed tune"
(en nuestro caso es la letra la "prestada").
Claro, que a Neil Young a veces lo llaman 'padrino del grunge', ¿no?
Ves, si es que no valemos para eso de las etiquetas.
- ¿que aporta el uso de sonidos pregrabados. Añade valor
a vuestra música?
Lo añade en cierta medida, no es lo más importante, pues
cuando tocamos las canciones en directo lo hacemos sólo con guitarra,
bajo, batería y nuestras voces; y las canciones funcionan perfectamente
de otra manera. En el disco hemos ido dando un toque más psicodélico
progresivamente de principio a fin de la grabación, lo que nos llevó
a usar efectos y sonidos para crear ambientes diferentes. También
hemos contado con la colaboración en alguna canción de Ricardo
Perpén, Joaquín Talismán y Santiago Campillo; en varias
a tocado teclados Carlos Campoy, y una sección de vientos.
Todas esas colaboraciones, más los sonidos pregrabados o las secuencias,
lo que aportan sobre todo es color, más que valor. Una vez seleccionadas
las canciones con las que queremos trabajar, buscamos la manera de vestirlas
para hacerlas todavía más interesantes. Pero el valor se
lo solemos dar a la canción en sí.
- ¿Qué creeis que hace falta en este país para
que la musica alternativa logre despegar algo más?
No pensamos que este tipo de cosas dependa más de otros factores
como del público en sí. Cuando hay demanda todo se pone de
cara y las discográficas besan por donde pisan los músicos.
Además, si lo que llamas 'música alternativa' se convirtiera
en la corriente principal dejaría de ser alternativa. Y si de lo
que hablamos es de mejorar el gusto y el sentido crítico de la sociedad
en general, nos estamos metiendo en un debate que va mucho más allá
de lo estrictamente musical.
- Poner el mundo al reves es que sea de otra manera ¿Qué
quereis cambiar?
Ah, eso no, que cada uno haga lo que quiera, nosotros solo nos divertimos
con el lado absurdo de este mundo.
LOS MARAÑONES "El mundo al revés"
(Perdición, 2004)
Séptimo disco del trío que demuestra que siguen tan únicos
como siempre, desafiando toda clasificación. Su esfuerzo se centra
de nuevo en la creación de melodías, armonías y letras
con carácter propio. Se mueven con soltura y sencillez, manipulando
a su antojo todo tipo de estilos, jugando con ellos para dar forma a unas
canciones en las que lo más importante es el contenido, y reivindican
la libertad creativa frente a las etiquetas. Ponen el mundo al revés.
El álbum lo han producido ellos mismos y es fruto de una larga
y estudiada elaboración en la que se han ido buscando, canción
por canción, los sonidos específicos para darle a cada una
de ellas una dimensión musical propia, y todo ello sin perder una
visión de conjunto que realmente convierte al disco en una suerte
de obra conceptual muy personal que sorprenderá a propios y extraños.
La sutileza y la inteligencia de la música de Los Marañones
es algo que merece la pena disfrutar una y otra vez, a sabiendas de que
cada escucha enriquecerá el disco un poco más.
En cuanto a las canciones, hay de todo. En la guitarrera "El mundo
al revés", que abre y da título al disco, se nos cuenta una
sorprendente metamorfosis; en la feliz "Japón" recuperan el gusto
por los viajes a paraísos imaginarios que caracterizó a su
anterior álbum, Shangri-La (Alkilo, 1999); en "Bla bla" ironizan
con un ritmo hipnótico sobre los discursos vacíos de contenido;
en la desgarrada "Soy minero", sin perder nunca su característico
sentido del humor, se reconocen más inspirados por Neil Young que
por Antonio Molina. Hay además canciones potentes como "Atrapado",
sugerentes como "El sonido del silencio", o intrigantes como "Dónde
estará", y así hasta trece, algunas inclasificables, otras
sorprendentes.
Ponte cabeza abajo en El mundo al revés de Los Marañones,
no lo lamentarás.
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