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* PÁGINAS Y AGENDAS

 
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Un León en el Luna Park.
En vivo en la Capital Federal de Buenos Aires. 12/05/02 
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Leon Gieco
Para que quiero pies si tengo alas
por Tomás Astelarra - IndyRock

Desde hace más de dos años que el autor de Solo le pido a Dios se ha embarcado en un proyecto que incluye a algunos artistas discapacitados a los que viene apadrinando a lo largo de su carrera. Tomás Astelarra y Daniel Hoffer se internaron en Mundo Alas, una cooperativa que ya incluye disco, libro, película y giras por el interior del país.

Uno se puede preguntar que le queda por hacer. Todos conocemos la historia del joven que llegó del interior con una guitarra en la mano y los bolsillos vacíos, que trabajó en Entel hasta que escuchó un tema suyo en la radio y supo que iba a vivir de la música, que grabó con Charly García y Nito Mestre en el memorable Porsuigieco, se unió a Gustavo Santaolalla para recorrer de Usuahia a La Quiaca, subió a los escenarios con Pete Seeger y Mercedes Sosa, se abrazó a las Madres de Plaza de Mayo, compuso Solo le Pido a Dios, se cansó de vender discos aun hablando de temas que otros artistas prefieren ignorar por ser poco comerciales, planto un árbol, tuvo un hijo (dos hijas), y escribió un libro (“Crónica de un sueño”). Y encima todos dicen que es un buen tipo, que se preocupa por las causas sociales, que ayuda a la gente.
Ahora, desde hace más de dos años, León Gieco se ha embarcado en un proyecto bautizado Mundo Alas (en honor a la frase de Fridha Kahlo que da título a la nota). 
Se podría decir que todo empezó cuando Pancho Chévez, uno de los residentes del Hogar San Roque que él apadrina en Capitán Bermúdez, Santa Fe, le pidió una entrevista con Nestor Kirchner. Al León el pedido de este artista al que el nacer sin brazos ni piernas no le impidió grabar tres discos (además de colaborar con Los Piojos, Bersuit o Las Pelotas), le sorprendió. Es que cierta vez a Pancho lo citaron a la Casa Rosada con la intención de gestionar fondos para el hogar. Cuando Menem, el entonces presidente, lo fue a saludar, Pancho le quito la cara (“le corto el rostro”). Pero al igual que su padrino (que hace quince años le regaló su primer armónica) la llegada al poder de Kirchner y su política de derechos humanos marcó un cambio de postura hacia el poder de turno. 
Gieco gestionó la entrevista en la que el entonces presidente cometió el error de darle a Pancho el número de su celular. Un par de meses después, recibió un llamado de un asesor del gobierno: “Por favor organiza algo con Pancho en el Salón Blanco. Nos está quemando la cabeza”.
El concierto “Un Salón Blanco Diferente” convocó a distintos artistas “discapacitados” que Gieco había conocido a lo largo de su carrera.  Hoy el proyecto incluye giras nacionales, toques en el Luna Park, Cosquín (folklore y rock), un disco, un libro (“Cuento con Alas”, de las musicoterapeutas Patricia Know y Silvina Mansilla), una serie de televisión en el canal Encuentro y una película (“Mundo Alas”). 

UN CUENTO DE HADAS
“Es como el cuento de la cenicienta”, nos dice Tita, la mama de Alejandro Davio, que nació con hidrocefalia congénita, que dicta cursos de musicoterapia, trabaja en el Senado y tiene una extensa carrera como guitarrista y compositor (grabó el disco “Guardianes del Océano” y va por el segundo). En una de sus tantas visitas al Hospital Garrahan (donde ya fue operado 17 veces) conoció a León. “Es un privilegio. Yo tendría que estar pagando por tocar con un músico como él”, asegura conciente de la fortuna del lugar que está ocupando frente al de muchos artistas “discapacitados” mendigando en los transportes públicos o incluso frente a artistas no “discapacitados” insertos en la cruel batalla de ser reconocidos.
Estamos en el hall de entrada de EMI, esperando para acceder a la entrevista con León, ese artista consagrado que aparece (junto a apenas cuatro o cinco otros artistas consagrados) en la gigantografía de entrada del sello multinacional. “Eso es lo bueno que tiene él, que no tiene prejuicios, es abierto, accesible, hace muchas cosas que otra gente en su lugar podría hacer y no hace”, aclara Tita, entre cenicientos relatos sobre Mundo Alas.
En seguida llega Demián Frontera, al quien andar en silla de ruedas desde los 14 años no le ha impedido participar en competencias internacionales de natación, bailar con el grupo de Danza Integradora Alma, y llegar a la entrevista en un Dodge Coronado adaptado, del que baja sin problemas.
Eso si, pone cara de fastidio frente al pesado escalón de la puerta de la discográfica y pide ayuda para sortear el obstáculo. “No porque hago algo que me destaca está todo bien y la vida es feliz. La dificultad siempre está”, aclara poco antes de entrar en una densa discusión sobre la palabra políticamente correcta para su situación. Dice que en un concierto en el Opera tuvo que aclararle a León que el no tenía “capacidades limitadas”, que “capacidades limitadas” tenemos todos. “Comparado con los pájaros todos somos incapacitados de volar”, explica. Y por si hace falta, aclara: “para mí ya acceder a León fue un regalo”. 

EN LA CUEVA DEL LEÓN
Una vez que se accede a León, se lo ve yendo de acá para allá por las amplias oficinas del sello, entre periodistas, fotógrafos y productores, “se creen que esto es la fundación de Shakira”, bromea al pasar. “Estos les das un metro y no paran. El otro día en Cosquín lo tuvimos que agarrar a Maxi. No paraba de hablar, quería presentar a todos”, dice antes de sentarse en la mesa que ya compartimos con Alejandro, Demián y Sebastián Schindel, codirector de “Mundo Alas” (la película). Sabe perfectamente que sin él, no hay entrevista. Lo que no le impide elogiar una y otra vez el trabajo de sus compañeros de viaje, contar las anécdotas de la gira con emoción de niño,  confesar que la está pasando como nunca en su vida, y asegurar una y otra vez: “acá no hay especulación”. 
En un mundo donde muchos artistas ven las causas humanitarias como un renglón más de su estrategia de marketing, donde las empresas que contaminan el planeta se lavan la cara creando ongs ecologistas, y un ex vice presidente del país que más armas y guerras ha producido recibe el Premio Nobel de la Paz, la aclaración no está de más.

Léon: Nunca experimente la sensación de ser uno más. Lo intenté varias veces, como con la banda de ocho (Litto Nebia, David Lebón, etc). Pero éramos ocho solistas. Eso es lo que me atrae de MA. Lo tomo con mucha más tranquilidad, no hay competencia, no hace falta hablar demasiado las cosas, es como que funciona solo. Normalmente si yo tengo que armar un espectáculo para tocar en Cosquín lo ensayo tres semanas antes. Está vez nos vimos en la prueba de sonido. Eso si, armamos un repertorio. Y salió sensacional. 
MA es un mundo feliz, nos matamos de risa todo el tiempo. Por eso cuando veo que la gente llora, no lo puedo entender. Yo saqué la conclusión de que se sienten impotentes por haberse quejado de estupideces toda la vida. Pero supongo que hay gente especialista en verbalizar estas cosas. Yo lo que soy es un intuitivo y un impulsivo, y voy pal frente. 

Demián: Hay gente que me dice: a mí siempre me gusto el tango pero me sentía un desastre, ahora voy a probar. Y yo le digo: a mí me parece bárbaro que te animes a romper ese prejuicio personal contra tu persona. Cuando la gente ve a los que estamos en MA le resuena en algún rincón de su propia incapacidad. También está el miedo a lo desconocido, de pensar: si yo algún día estoy en una silla de ruedas no se si me dan los huevos para subirme al escenario. Hay emoción por sentirse incapaz y emoción porque hay producto artístico. Cada uno de nosotros tiene su trayectoria. Yo tuve que bailar once años para acceder a León. Cuando le mandé el video de “Bailando con la memoria” yo ya había actuado en varios escenarios en Buenos Aires y el interior, y hasta fuera del país. Creo que ahí está la alquimia perfecta de MA.

León: Lo que Pancho hizo con Menem es de mucha fuerza. Yo no se si me hubiera animado a hacer eso. Yo no se si me hubiese sentido, miren como lo voy a decir, “discapacitado” para enfrentar de esa forma a Menem. Esa fuerza que ellos tuvieron para pedirme autorización para ocupar una parte de mi espectáculo y mi escenario a mi me resulta totalmente respetable. Me parece una fuerza muy creativa, está cargada de muchas ganas de vivir. Él (Demián) para mandare el video habrá estado días y días buscando a donde lo mandaba. Lo mandó, yo lo ví, y la segunda actuación fue delante de 30.000 personas en la cancha de Ferro en el Quilmas Rock. Se armó un quilombo… no saben lo que fue. Igual yo ya sabía que eso no fallaba. Lo experimenté en especial con Maxi de San Luis. El aplauso enorme que recibió era mucho más que el aplauso que me hacían a mi. Es una cosa que provoca un misterio entre el artista, que es Maxi, y la gente. Conmigo de intermediario. 

EL INTERMEDIARIO INCONCIENTE
Maxi nació con secuelas de parálisis cerebral. Sus padres interceptaron a León en un aeropuerto, le contaron que los médicos le daban dos años de vida. Maxi, que en ese entonces tenía once años, le canto Carito. “Yo ahí nomás pensé en subirlo al escenario”, cuenta Gieco. Hoy Maxi tiene veinte, y además de formar parte de MA, promociona su disco “Costruyendo el Canto” y organiza un centro cultural para chicos con su mismo problema. 
De todas maneras León aclara que no es la primera vez que lo hace. Dice que no es muy diferente a lo que hizo con Abel Pintos, o con Ricardo Vilca o las hermanitas Vera, cuando los subió al escenario de Cosquín (“y a un montón de artistas increíbles y olvidados de los que yo no me olvido”). O con De Usuahia a la Quiaca. 
León: Fue una inconciencia. Los de la compañía casi me matan. Después cuando vendió un montón venían los periodistas y me preguntaban si había sido para salvaguardar la cultura nacional. Noooooooo, ni en pedo. Esto es lo mismo. Salió por casualidades y causalidades. Y se vive así. Yo con ellos estoy siempre en un estado de alegría y de plenitud. Y salvo Demián, que es muy crítico de la situación del discapacitado, el grupo en general no está haciendo denuncias para decir que las ciudades no están preparadas para ellos. No pasa por ahí, pasa por otras cosas mucho más elevadas. Respetuosamente, los pibes les muestran a los padres que no tengan vergüenza de sus hijos con discapacidad. Si tienen vergüenza a ese pibe lo torturan toda la vida, cuando ese pibe puede llegar a ser un gran artista. 

¿Y a futuro?
León: Destapamos una olla muy grande, la de llevar MA a Cosquín para saber cuanta gente tiene que viajar, cuantos hoteles, cuanta comida. Somos un montón, Son treinta y pica de personas, más yo y mi banda.  Vamos a ver hasta donde da la cuestión. Tenemos dos posibilidades, una es tocar con mi banda y MA. La otra sería presentar la película y llevar un grupo reducido de músicos. Yo puedo descargar la parte de León Gieco, que la gente igual pide, solo, y después de eso aparece MA. Me encantaría salir de gira, porque la paso bárbaro. Me gustaría ponerme la película al hombro y que no se caiga como se caen las películas del cine argentino. Además cada uno tiene su mundo, siguen componiendo. Él (Demián) sigue bailando, el espectáculo que tiene con el grupo es buenísimo, le falta un poco de dinero nada más, para trabajar con mejores luces, sonido, pero es maravilloso. 
Demian: ahora tenemos una productora, que es nuestra manager, y está tratando de conseguir medios, estamos en un punto límite. Nos invitaron al Festival Internacional del Tango en Bariloche, pero falta un pasaje en avión para una de las chicas que está en silla y tiene cáncer. Está en una situación difícil y no se banca veintipico de horas en bondi.
León: Ellos cobran sus actuaciones, estaría bueno ahora hacer un paquete y decir: ¿cuánto vale MA? Somos 15 artistas, repartimos todo por igual y chau. Me parece que esa es la idea. Mientras tanto, cada vez que yo los contrato cobran. Inclusive todos cobraron el día de trabajo de la película. Y se les va a pagar todo lo que signifique derechos de autor. Ale compone y va a cobrar por su tema.
Sebastián: Si el mensaje de la película es que los valoramos a ellos por su talento y por su arte, les tenemos que pagar. No es “pobres, les damos un espacio”. 
León: Nosotros estamos a los premios en esto, lejos. Yo perfectamente podría haber ido con mi banda a Cosquín y cobrar mi guita, pero preferí hacer una inversión y llevar a MA. A mi me satisface eso, que ellos puedan ganar dinero trabajando de artistas. 
Sebastián: la película es una plataforma para mostrar que son super talentosos. Que ya lo eran, pero no eran conocidos. Y que puedan vivir de su arte. El otro día la Compañía de Tango de Amar no mandó un mail de agradecimiento porque gracias a la serie de Canal Encuentro consiguió una gira por Brasil.
León: Una gran maestra que es Leda Valladares, me enseñó que no existen las culturas superiores. Eso te ayuda a no discriminar. Ella decía que “La Piedad” es una obra hecha en una época determinada. Miguel Ángel pagado por la corte pensó mucho tiempo para hacerla. Pero esa obra de arte es igual a un jarrón hecho por un indio Toba. Existe la cultura, no existe la cultura superior. Entonces para que meterse en ese lío de discriminación, cultura, arte. De ahí viene la cuestión también de compartir con ellos. Todos somos artistas y se acabó. 
Ale: sin golpes bajos, que es lo más importante. 
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Mundo Alas (la película)
“Si este tipo lo convenció a Charly García de meterse en un estudio de grabación a tocar y pintar es un capo”, dice León para justificar la elección de Sebastián Schindel (director de Que sea Rock) como codirector de la película. “Yo quería compartir con él. A ver si de pronto este tipo saca una vena que yo no conozco de él y me quiere transformar esto en algo especulador”, es la justificación para haberse embarcado por primera vez en la dirección de cine. “Después la dirigió siempre él. Yo puse dos o tres bocadillos”, confiesa. 
“La mejor anécdota de esto es que antes de empezar a filmar León me decía: la película tiene que terminar con un casamiento de una persona discapacitada con otra no discapacitada, porque ese es el mensaje de toda la película, la integración, y si no lo conseguimos lo ficcionamos. A mi me pareció una idea buenísima pero ¿cómo lo hacíamos?”, comienza a contar Sebastián. “Escucha esto, yo pensaba que la ficción del casamiento la teníamos que hacer con Carlos Sosa, el pintor sin manos, que se había llevado una compañera a la gira. Le dije: mirá Carlos yo te pago como actor, hacemos una ficción y te casas. Y me dice: yo me casé tres veces, tengo hijos. Y chau, me cagó loco, me sentí superado, como un tonto”, interrumpe León. 
Finalmente Demián se enamoró de Soledad, la acompañante de Carina Ospina (la cantante ciega) y a pesar de que la pareja ocultó su relación durante la gira, los codirectores tuvieron su escena final de matrimonio casi sin tener que recurrir a la ficción.

Así es Mundo Alas, la película, un sospechoso cuento de hadas, donde a pesar de la falta de golpes bajos es casi imposible no lagrimear. No se descarta ningún mensaje, incluyendo la consabida integración de los artistas “discapacitados”, la carrera como compositor y padrino de buenas causas de Léon (que aparece en un sobrio segundo plano como entrevistador, asesor sentimental, ayudante de composición y hasta plomo), paisajes de las rutas argentinas, escenas entre gira de rock y viaje de egresados, y un racconto de atinados lugares comunes de la cultura nacional como el Che Guevara, las Madres de Plaza de Mayo, la milanesa con papas fritas, el gauchito gil, la guitarreada de fogón o algún músico callejero. Y hasta una escena autoconfesional donde los directivos de Emi le confiesan a los artistas “discapacitados” que sin el apoyo de León y ciertos cálculos económicos que aseguren la rentabilidad del proyecto, nada de esto sería posible.
(revista Hecho en Buenos Aires, Marzo 2009)

Un León en el Luna Park.
En vivo en la Capital Federal de Buenos Aires. 12/05/02 
Estadio: Luna Park 
por: Martín Cotton - IndyRock 
Colaboración: Nicolás Edelberg
Foto: web oficial Leon Gieco
Repasó los temas de su último cd "Bandidos rurales" y también sus clásicos de siempre. Con un concierto donde la propuesta no sólo fue presentar su más reciente álbum, "Bandidos rurales", León Gieco desarrolló un efectivo recital ante un Luna Park colmado. Por más de tres horas el cantautor oriundo de la provincia de Sta Fe desarrolló todo su arsenal de composiciones, que lo vienen acompañando y que ya son himnos dentro del denominado rock nacional Argentino. Durante la primera etapa del recital se dedicó a los temas de su álbum "Bandidos rurales", con los que fue ambientando al público y los llevo a un clima ideal. De esta Manera, y con clima alegre de espectadores que coreaban las canciones, fueron pasando "Bandidos rurales","La guitarra", "Buenos Aires de tus amores","Viejos amores", "Sin querer", "Uruguay, Uruguay", "Las madres del amor", "La memoria" y el muy ovacionado "De igual a igual". "Esto es lo mejor que le puede ocurrir a un artista, el acompañamiento de su público. Gracias por estar aquí esta noche, a pesar de lo difícil que se ha puesto la vida", dijo Gieco. Luego de un descanso, regresó a escena para un solo con su guitarra y su armónica. Cantó su clásico "Hombres de hierro" y "Soy un pobre agujero", luego retomo junto a su sólida banda a interpretar "La navidad de Luis", "El fantasma de Canterville", "Aleluya" y "Pensar en nada". De inmediato continuo con "Carito", "Cachito el campeón de Corrientes" y una versión personal de "Kilómetro 11". Y como siempre los infaltables temas "Los Salieris de Charly" y "Los Orozco", donde todo el público presente cantó y bailó hasta el hartazgo. y para culminar una velada completa, llegaron los invitados: Horacio Fontova, con quien cantó la zamba "Vamos a la zafra", de Jaime Dávalos y Eduardo Falú; el coplero salteño Tomás Vázquez; Moris, roquero Argentino si los hay, con quien Gieco hizo "En el país de la libertad", y luego el sonido de la armónica de la prometedora Sandra Vázquez. "Falta todavía un invitado más", dijo León, y apareció Abel Pintos, su ahijado artístico, para cantar juntos "Todos los días un poco". León Gieco una vez mas demostró su actitud artística de 30 años de carrera y su vigencia. Los músicos que lo cortejan está integrado por Aníbal Forcada en bajo y charango, Eduardo Rogatti en guitarras acústicas y eléctricas, Luis Gurevich en teclados y acordeón, Marcelo García en batería y percusión y Dragón en guitarras eléctricas.
Sitio oficial: www.gieco.com


 


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