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17 de Febrero 2007 Sala Heineken. Madrid
por Bruno Velasco (crónica y fotos) - IndyRock


Con 20 minutos de retraso sobre la hora programada se presentó
anoche en la sala Heineken de Madrid Sean Lennon o mejor dicho "Son" Lennon
teniendo en cuenta el fetichismo postbeatlemaniaco que se respiraba en
el ambiente por ver al hijo de una de las parejas musicales más
influyentes del siglo XX.
Había curiosidad por presenciar a aquel chiquillo que tantas
veces hemos visto corretear alrededor del John Lennon padre en esas imágenes
en super8 de los documentales de los Beatles.
Sin embargo, a parte de los numerosos nostálgicos del cuarteto
de Liverpool ya habituales en este tipo de reuniones, se dejaron también
ver rockeros del corte Led Zeppelín, numerosos poperos estéticamente
más cercanos a The Who que a los Beatles y parejas al más
puro estilo underground newyorkino.
A las 21h10 y ante la sorpresa de los que se dieron cuenta, Sean Lennon
se abrió paso entre los allí presentes para acceder al backstage
acompañado de sus músicos y ya a las 21h20 salieron todos
al escenario.
Sean, con barba frondosa, gafas lennonianas y chaqueta muy del rollo
Sgt. Pepper saludó educadamente al público madrileño
y comenzó a tocar los acordes de la también muy Lennoniana
canción "Spectacle".
Buen comienzo para saciar las ganas de reencontrarse con un eslabón
directo de los Beatles.
A esta le siguió la hermosa y elegante "Dead Meat" dónde
Sean empezó a dejar claro cual es su estilo, melódico y melancólico,
al más puro estilo Elliott Smith y Aimée Mann como se pudo
comprobar también en la canción siguiente "Wait for me".
Sean apuesta por los sonidos cálidos acompañados de una
voy limpia, nasal como la de su padre aunque más femenina.
Las cámaras digitales de los asistentes no paraban de buscar
el retrato perfecto, por ello Sean decidió él también
retratar al público desde el escenario dando un toque de humor y
de familiaridad al concierto (Y quizás también para recordar
a todos que él no es John Lennon sino simplemente un tal Sean que
quiere demostrar por sí mismo lo que es).
El concierto transcurrió hasta el final de la misma manera, intimo
y cálido, perfecto para una sala de las dimensiones de la Sala Heineken.
Presentó casi integramente su último disco "Friendly
fire" a excepción de la canción con la que cerró el
concierto "Mystery Juice" de su álbum debut "Into the Sun" y de
dos rarezas, "Smoke & mirrors" y "Piano Epic".
Duró poco, una hora y cuarto, suficiente para demostrar que musicalmente
tiene algo que decir. No ha inventado nada nuevo ni lo inventará
y siempre tendrá esa carga de ser hijo de un mito como es John Lennon.
Las comparaciones son siempre odiosas pero él no huye de lo
que ha mamado desde que nació y de lo que han mamado tantos y tantos
grupos.
Si alguien puede parecerse a los Beatles y a John Lennon es precisamente
él: Sean Lennon.
SEAN LENNON- Viernes 16/2/07. Sala Razzmatazz
2. Barcelona
por Elisenda Hernandez - IndyRock
El fetichismo me obligaba a ir a ver al hijo de John Lennon en su paso
por Barcelona tras ocho años de silencio. Sin embargo voy a verle
algo escéptica, habiendo escuchado su album sólo por encima
y sintiendo cierto recelo hacia este americano multimillonario al que su
apellido le permite cobrar 25 euros por entrada sin ser su música
nada conocida. Al fin y al cabo, me digo, su padre murió cuando
él tenía apenas 5 años así que ha estado toda
su vida bajo la influencia de Yoko, de la que no soy gran fan. Pero cuando
sale al escenario, cigarrillo en mano, y se presenta: "my name is Sean",
tengo que reconocer que me emociono. El parecido es innegable, su cara
redonda, su peculiar nariz y sobre todo, su voz, esa vez aterciopelada
del genio de Liverpool, más aguda, eso sí, chapurreando alguna
palabra en español y piropeando nuestra ciudad. "Sois muy afortunados
en vivir en esta ciudad de chicas guapas, buen tiempo y jamón",
nos dice. Se pone a cantar y yo me quedo pasmada ante la versión
japonesa de John y me dejo arropar por sus dulces melodías y melancólicas
guitarras. Uno a uno va interpretando los temas de su segundo disco "Friendly
fire" entre ellos los primeros singles "Deadmeat" y "Parachutes", delicadas
piezas de temática oscura y deprimente aunque de bellas y pegadizas
melodías. Sean nos canta sobre la muerte y el desengaño y
cada una de sus composiciones desprende una tristeza que me sorprende.
Lo entiendo todo cuando leo que su último disco refleja el dolor
por la traumática experiencia que vivió recientemente, la
de perder a su mejor amigo en un accidente de tráfico poco después
de haberle sorprendido teniendo un affaire con su novia.
Se trata de una amargura dulcemente expresada, acordes sencillos y
acompañamientos nostálgicos que, en la mayoría de
las ocasiones, se conjugan para crear composiciones de gran belleza. Sin
embargo, hay momentos en los que da la impresión de que Sean se
regodea en su tristeza y cae a ratos en la monotonía y la languidez.
Es por eso que me alegro cuando sustituye la guitarra acústica por
la eléctrica y nos toca sus temas más rockeros y energéticos.
Entre las composiciones de esta segunda parte del concierto cabe destacar
"Mystery juice" un single de su primer álbum del que medio en cachondeo
medio en serio aseguró que "sólo gustó a gente inteligente"
y la versión del "Would I be the one" de Marc Bolan (T-Rex), con
distorsiones y resonancias que desembocaron en un final exageradamente
largo. Sean interactúa con el público y se muestra
amable y bromista. Un momento algo violento tiene lugar cuando alguien
entre el público empieza a pedirle canciones de los Beatles, a lo
que él, tal vez absolutamente acostumbrado a estas absurdas peticiones,
sale del paso con agilidad diciendo "lo siento por el que pide canciones
de los Beatles pero está en el show equivocado" "Yo sólo
hago versiones de Black Sabbath" bromea luego, aludiendo al amago que había
hecho antes de interpretar una canción de dicha formación.
Tras aproximadamente una hora y cuarto de concierto, Sean se despide
afectuosamente y me deja extraña y melancólica, demasiado
melancólica por tratarse de un viernes por la noche. Sin embargo,
me sorprendo con ganas de ponerme el disco una y otra vez y familiarizarme
con cada una de sus canciones. Mientras salgo del Razzmatazz me regodeo,
como Sean, con la oscuridad y el frío de la noche y deseo que no
tengan que pasar otros ocho años hasta que podamos escuchar algo
nuevo de él.
Sean Lennon gira "Friendly Fire World
Tour". Hijo único de John Lennon y Yoko Ono, Sean apenas contaba
con cinco años cuando sucedió el trágico asesinato
de su padre. Después, Sean ha estado colaborando con todo el mundo,
desde su madre, Yoko Ono, hasta Money Mark, Deltron 3030, Handsome Boy
Modeling School, Vincent Gallo, Ryan Adams y Ben Lee, por nombrar sólo
a unos cuantos. Tras "Into The Sun", el aclamado debut en solitario en
1998, Lennon presenta "Friendly Fire", una suite cinematográfica
de canciones ( Sean, además, ha producido un corto para cada uno
de los temas del álbum) que comparten la misma vertiginosa riqueza
de estilos musicales de su primer trabajo, pero evita algunas de sus tendencias
de formato libre a cambio de una estructura de canciones más pop.
Sin duda, uno de los conciertos más atractivos del año el
que nos ofrecerá este polifacético artista que reivindica
su legado, de manera "Extremadamente bonita. al estilo tradicional de los
Beatles", según la crítica especializada del Reino Unido.
http://www.seanonolennon.com/
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