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9 de septiembre de 2009 - Sala Neu Club! (Sala Galileo Galilei)
Por Rafa Carazo - Fotos: Aurelio Rodríguez / IndyRock


Num9 - Neu! Club
Madrid, miércoles 9 de septiembre de 2009
“¿Qué tocaba Coque en Migala?” Por desgracia esa fue la pregunta
que más se escuchó anoche en el Neu! Club de Madrid. Y salió
de la boca de un respetable que antes lanzaba un “sin duda, si hay que
ver a num9, hoy es el día”. Por supuesto que acompañarse
de siete músicos (cuarteto de cuerda, piano, bajo y batería)
viste al desnudo y enriquece al pobre pero también demuestra las
carencias de un líder que estaba desvalido sin un instrumento al
que agarrarse (tímidos acercamientos a un sintetizador Korg), sin
una voz que se impusiese al torrente sonoro y sin una dicción apropiada
del inglés. Si bien, Coque demostró honradez “me rodeo de
músicos que tocan mejor que yo” espetó antes de presentar
a la banda y dejar que el cuarteto de cuerda se luciera con una versión
de “The model” de Kraftwerk, reivindicando así su papel de dj.
El otro tema que se palpaba es el más manido: la reconversión
del artista. El enésimo miembro de banda mítica que se busca
sus propias migajas. El discurso que defiende es el de la poesía
de las máquinas pero sin dejar de lado el aire intelectual que poseía
Migala. Intelectual en el sentido menos peyorativo del término.
Pero juzguemos en función de los visto y oído sin considerar
ese pasado glorioso ni para lo bueno ni para lo malo.
Justo es decir que escribo estas líneas con el concierto reciente
pero sin haber escuchado aún el álbum. Un disco “El baile”
(Acuarela 2009), que sale hoy mismo a la venta, y que por lo vivido esta
noche tiene composiciones que despegan desde pistas de bases recurrentes
hasta cielos de épica electrónica o incluso indietrónica.
Canciones de desarrollos más que de estribillos. Canciones que reposan
en el sosiego de unas notas que se alargan, de unas distorsiones que se
mantienen o de unos efectos pregrabados que acompañan de principio
a final.
El poder de las bases es tal que incluso el ritmo de batería
en directo parecía encorsetado al esquema marcado, sin libertad
de acción. Los mejores momentos se dieron cuando las cuerdas se
imponían a la base rítmica alcanzando clímax intensos
y más que sinceros.
¿Virtudes? Sí, y muchas. Las canciones de “El baile”
y de “The Glow-Worm´s Resistance” (Acuarela, 2007) son pequeñas
piezas de orfebrería cargadas de ruidos, de cálidos tempos
y de inmensidad de samplers. Referencias cinematográficas para música
cinematográfica. La música dentro del cine y viceversa.
Así que, comprobado que existe un apartamento en el indie patrio
para una propuesta así y talento para desarrollarla, sólo
nos quedan las recomendaciones. La primera, echarse a un lado y buscar
interpretes para sus sólidas composiciones. La segunda, dada la
cuestionable capacidad de exportación de este proyecto en inglés,
impera un cambio del discurso al castellano.
Y al final el despropósito. Un día antes del concierto
se confirmó la presencia de Christina Rosenvinge. La diva se quedó
en el banquillo durante todo el show. Y, ante la falta de grandes sorpresas,
era evidente que saldría al final como último cartucho y
que el disparo sería “El baile”, canción que da título
al disco. Pero ni corta ni perezosa, con la letra en la mano, no sólo
no se sabía el contenido (comprensible) sino que no sabía
ni cuando entrar. De andar por casa.
El proyecto del ex–Migala Coque Yturriaga, NUM9,
presenta su segundo álbum en Madrid acompañado de su banda
habitual (Jordi Sancho y David Fernández) y de sección de
cuerda, piano y coros. Un total de 9 músicos en una ocasión
inolvidable, exclusiva e irrepetible.
El segundo álbum de NUM9 es la vuelta de Coque Yturriaga (Migala,
Emak Bakia) al primer plano del pop electrónico inquieto y creativo.
“El Baile” es música de baile para gente que habitualmente le tiene
miedo a las pistas. “El Baile” es la sensación constante de estar
a punto de llegar al final de una fiesta en la que han sonado Matmos, AR
Kane, Four Tet o The New Order. Con “El Baile” querrás seguir bailando
aunque la música se haya detenido por completo y te hayas quedado
solo.
“El Baile” es un disco con muchos motivos –“la vida en general” podría
ser un título alternativo-, pero sobre todo trata del amor y la
confusión que acarrea cuando el deseo sexual hace que el sexo parezca
mejor de lo que en realidad es, de lo que será nunca. Son varios
los nombres que se nos atrancan en la garganta, como huesos de pollo de
cenas que terminaron en besos que duraban una eternidad: serpentinas, matasuegras,
estribillos, canciones, madrugadas en las que movimos el esqueleto pensando
que efectivamente “mover el esqueleto” siempre ha sido una expresión
bastante tétrica y que te hace imaginar la muerte.
http://www.myspace.com/num9music
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