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Magnetic Fields edita ‘Realism’ en 2010 su noveno
álbum de estudio y supone la cara contraria del anterior ‘Distortion’.
Ambos discos fueron concebidos como un todo, y cada una de sus entregas
debía de haberse titulado ‘True’ and ‘False’ respectivamente, pero
Merrit decidió despojarlos de un mismo concepto con tal de dotar
de mayor autonomía formal a cada uno de ellos. Si ‘Distortion’ fue
un claro ejercicio de shoegaze, ‘Realism’ significa todo lo contrario.
Se trata de un trabajo deliberadamente folk, usando una amplia variedad
de instrumentos acústicos e inspirado principalmente en la escena
inglesa de finales de los 60, el movimiento Canterbury, Scottt Joplin,
Judy Henske y, sobretodo, el mítico productor y arreglista Joshua
Rifkin. Con la misma formación que para el disco anterior, aquí
Magnetic Fields abordan las canciones sin rodeos, mediante una instrumentación
acústica y resolutiva. ‘Realism’ supone una visión
caleidoscópica de canciones de tres minutos por la que entrevemos
al mejor Merrit: Bucólico y vengativo, romántico y miserable,
siempre con el humor hilarante y sardónico al que nos tiene acostumbrados.
Terral 2008, Málaga. 25 Junio 2008, 22 h.
por Arsenio Z. - IndyRock
Fotos Lucía Rivas - IndyRock
   
Encargados de inaugurar la actual edición del Festival Terral
de Málaga, The Magnetic Fields presentaron en el Cervantes su reciente
trabajo "Distortion"(2008) con la duda sembrada entre el público
(o al menos en el que escribe) acerca del tipo de tratamiento que iban
a recibir en directo estas últimas trece canciones en las que vuelve
la baja fidelidad.
Así que en 2008 Stephen Merritt mira hacia los Jesus and Mary
Chain de "Psychocandy"(1985) y entrega un álbum en el que conserva
su personal talento compositivo para la canción agridulce de tres
minutos y añade un "wall of sound" de distorsión y ecos.
El resultado en disco es muy recomendable, y hasta ahora la crítica
parece que lo avala. Pero, ¿y sobre el escenario?
Pues sobre el escenario. Merritt y los suyos convencieron en riguroso
acústico. Empezando con "California Girls" fueron demostrando que
estas canciones simplemente funcionan, independientemente de la fórmula
con la que se interpreten. Quizá hubo quien echó de menos
las texturas de la grabación, pero hay que reconocer la fuerza de
las composiciones presentadas en su mayor sencillez.
Tras esta, dos de sus 69 canciones de amor, "All my little words" y
"Come back to San Francisco" y a partir de aquí, y en dos actos
como el cine de verano, un repaso casi completo a su último disco,
destacando la grandísima "The bitter end", uno de los mejores cortes.
Intercalados, un buen número de temas de "69 love songs"(1999) y
algunos temas de "I"(2004) y sus primeros discos. En el bis, la única
del disco que si quedó algo deslucida: la semi-instrumental "Three-way".
Sobre el escenario, "Distortion" también funciona sin distorsión.
Madrid, teatro de la Casa
de Campo
Lunes 23 de junio de 2008
crónica por Rafa Carazo - IndyRock
Fotos Aaron palazón - IndyRock


Enormes dosis de lirismo servidas y digeridas de forma y manera comedidas.
Minimalismo en estado puro. La ausencia total y absoluta de base rítmica
que presentaron los americanos sobre el escenario (ni bajo, ni batería,
ni percusiones, ni caja de ritmos, ni xilófono, ni siquiera unas
simples palmas) obligaban a abstraerse en los sutiles arpegios y en las
melodías vocales. Premisas que marcaron el concierto y que de haberse
ejecutado con más decibelios hubieran resultado más efectistas
y convincentes.
Es la gira de la calma y el poso. Las canciones se templan. Dejan a
un lado las composiciones con mayor ritmo y ralentizan el tempo de las
interpretadas. Se mueven en el alambre del susurro, de los acompañamientos
desnudos, del cuento de noche, de la insinuación de intenciones.
Mandolina, piano, violonchelo y acústica arropando (en ocasiones)
a las tres voces protagonistas. Si a esa escasez le añadimos que
la mandolina sonaba prácticamente idéntica a una guitarra
acústica y que la acústica sonaba por encima de los otros
instrumentos, que quedaban apagados como si dibujasen una breve estela
de notas por momentos imperceptibles, llegamos a la conclusión de
que la disposición del quinteto en el escenario, todos al fondo
trazando un semicírculo, no era sólo visual sino también
sonora. Fue un concierto mínimo y desnudo que se interpretó
allí atrás, al fondo, prácticamente en el camerino.
Pero se interpretó de manera preciosa y precisa.
Así pues los Magnetic Fields ofrecieron un concierto largo y
conciso. Un total de veintiséis canciones repartidas en dos partes
con quince minutos de descanso entre cada una de ellas que sirvió
para no atragantarse y degustar mejor la segunda botella.
Pero el espectáculo no fue sólo musical sino que el grupo,
como viene siendo habitual, se puso las zapatillas de nadar por casa y
se instaló en el salón del escenario para mostrarse excesivamente
locuaz. Conversaciones unas veces ingeniosas otras veces banales que no
lograron atrapar a un público con históricas carencias lingüísticas.
Centrémonos en lo estrictamente musical. La primera punzada
al corazón se produjo con "No One Will Ever Love You" para inmediatamente
recomponernos con ese himno pop que es "California girls" de su reciente
y confuso -Distortion (2008, Nonesuch)-. Canción, esta última,
que se interpretó limpia y sin ningún tipo de distorsión
lo que demuestra que el -Distortion- ha sido un experimento, como otro
cualquiera, que puede gustar más o menos pero que las canciones
que lo componen (también interpretaron sin distorsión "Three-way",
"Drive on, driver", "Zombie boy", "The Nun´s Litany", "Courtesans")
tienen lirismo y fuerza pop por lo que encajan perfectamente en la discografía
y, sobre todo, en el imaginario del genio Stephen Merrit.
Empiezan los intercambios de papeles, "The Nun´s Letany" con
su fantástica letra fue interpretada por Stephen sólo con
su mandolina bajo la atenta y tranquila mirada del resto de la banda, cuando
en el álbum la interpreta Claudia Gonson. Lo mismo sucedió
con "I looked all over town" que no fue interpretada por Stephen sino por
Claudia pero pasó discreta, al contrario que "Epitaph for my heart",
"I don´t believe you" y "Dreams anymore"
La primera parte del concierto terminó con "Zombie Boy" y con
la preciosa "Papa was a rodeo" ejemplificando las claves del concierto,
a saber, juegos de voces, ralentización de tempos y desnudez instrumental.
Tras la pausa reanudaron el concierto con "Take Ecstasy With Me" y
durante la interpretación de "Courtesans" ocurrió la segunda
incidencia de la noche (la primera fue la presencia de una araña
en el escenario) la aparición de la lluvia. Una lluvia que caía
sobre la lona del Teatro de la Casa de Campo que, con una incomprensible
falta de preparación para tales circunstancias climatológicas,
provocó un insistente e incómodo ruido que, unido al bajo
volumen, mermó la actuación.
La lluvia cesó y Stephen Merrit abordó solo su "The book
of love", la banda se le unió para la magnífica "Drive on,
driver" y llegó el momento más animado del concierto: Claudia
se sube de pie en la banqueta y comienza el diálogo con Stephen
de uno de los mejores y más escuetos dúos de la historia
reciente de la música "Yeah! Oh, Yeah!" presente en uno de los mejores
y más completos discos de la historia de la música -69 love
songs (Merge, 2000)-.
Pero hubo tiempo para más. "It´s only time" despidió
al grupo para que el público exigiera un bis que se inició
con la marciana "Three-way", continuó con otro despropósito
ajeno al grupo (el molesto pitido de una alarma) y terminó con "Grand
Canyon". Un concierto que pudo ser más. ¿Más qué?
Más.
Fiestas presentacion Wintercase 2004
23 de octubre Casino de l'Aliança del Poble Nou Barcelona
por Violeta Kovasics - IndyRock
Fotos Marta Martínez


Tiene que haber algo más. No es sólo la voz a ratos tan
grave como frágil de Stephin Merritt. Ni el entramado rítmico
del piano de Claudia Gonson y el cello de Sam Davol. Hay algo más.
Las melodías de los 'Magnetic Fields' tienen un algo que es un misterio,
una emoción que llega de repente y se produce sólo de vez
en cuando en el arte. La reconozco en algunas de las películas de
Nicholas Ray o en algunos pasajes de Jack Kerouac, por citar a otros dos
neoyorquinos arrebatados -aunque sea de adopción-. Son momentos
únicos. Se vio en el Casino de l'Aliança del Poble Nou -un
teatro de barrio de Barcelona- en la presentación del Wintercase
2004.
Como el director de cine Kristof Kieslowski -con un decálogo
y una trilogía tricolor en su haber-, Stephin Merritt es un amante
de las geometrías. Por eso no es de extrañar que el que compusiera
'69 Love Songs' (2000) y un álbum que lleva por nombre la letra
'i' (2004) porque con ésta empiezan el título de todas sus
canciones arrancara el concierto con 'I was born' y lo cerrara con 'I die'.
Concierto simétrico, redondo. Vertebrado a través de 'i',
los temas de sus primeros discos se integraron a la perfección.
De 'Holiday' (1993) rescataron 'Strange Powers' y 'Swinging London', esta
última presentada por una simpática Claudia Gonson: "otra
vez Londres". Y es que antes había sonado 'All the Umbrellas in
London' o la razón perfecta para considerar 'Get Lost' (1995) como
el disco que advirtió del chaparrón que se avecinaba. El
resto del concierto se desarrolló entre el predominio de 'i' y algunas
piezas sacadas del extenso '69 Love Songs', sobretodo del primer volumen
-con una 'I believe in the sun' que hasta por el título encajaría
a la perfección en el último disco.
De tono íntimo, casi tímido. Gonson se movió entre
el piano y la voz, ya fuera acompañando a Merritt o como solista
-sin duda una de las múltiples cimas del concierto fue su interpretación
de 'If you don't cry'-. Woo entre la guitarra y el banjo. Y Merritt cantó
y tocó el ukelele; más distendido de lo previsto, mostró
algo de molestias en su oído. Acercándose a los sonidos de
'i', en concierto optaron a la fuerza por una homogenización de
su sonido -en este sentido los discos tienen más matices y un estilo
tan personal como variado-, ni rastro de techno pop. Donde más se
notó fue en 'I thought you were my boyfriend', algo más pausada
que en el álbum y con el piano y el cello como bases. Eso sí,
sus ingeniosas letras fueron perfectamente interpretadas. Hasta llegar,
ya en el bis, al show montado entorno a 'Yeah, oh yeah', con Merritt trepado
en una de las butacas de la sala y Gonson ahorcándose con el cable
del micro mientras entonaba "I die, I die, I die", como si de una representación
teatral del colegio se tratara.
Al final el misterio quedó -empezando con i- intacto. Y bien
representado por 'It's Only Time', broche de oro de 'i' y resurrección
optimista de 'Is this what they used to call love'. Canción pop
perfecta en la que, de repente, algo se escapa y emociona.
22 de Octubre de 2004 Palacio
de Congresos Madrid
por Andrés S. Sandaza
El Palacio de Congresos recibió este sábado 22 de Octubre
una visita largamente esperada, tras seis años los Magnetic Fields
volvían a España.
La inesperada repercusión mediática de sus dos últimos
discos, destacando su reconocidísimos 69 love songs, actuaban de
reclamo para las juventudes indies que nunca habían tenido oportunidad
más que de leer sobre su directo.
Astrud de primer plato. Dieron un concierto suculento. Esta
vez se dedicaron menos al pop-show y más a la música. El
concierto fue algo menos divertido de lo que nos tienen acostumbrados,
pero dio mayor disfrute a los oídos. La voz de Manolo fue de aquí
a allí, pasando por decenas de registros, su compañero con
ordenador en mano se dedicó a distorsiones y ritmos, a manejar la
voz de "su Manolo" y a soltar comentarios que hacían las delicias
del público. Tocaron sus más clásicos temas, "No os
caséis" o "Mentalismo", que en estas versiones semi-acústicas
salían de la cursilería que a veces rozan, para sonar más
sólidas y transmisoras. Las canciones de su nuevo disco Performance,
nos dejaron un muy buen sabor de boca, con unas letras tan cotidianas como
transcendentales. Yo casi les doy el sobresaliente.
Después del clásico apelotonamiento en la barra, nos
dispusimos a encarar a quien nos había hecho tararear muchos estribillos.
Salieron cuatro músicos, Merrit con su mandolina, acompañado
de un piano y voz femenina, Claudia Gonson, de una viola, Sam Davel, y
de una guitarra española que alternaba con una ranchera, John Woo.
El concierto fue sobrio y largo.
Meritt adoptó la figura de un Corner, un corner lleno de canciones
de amor, no se permitió ni una sonrisa y no hizo una interlocución
más larga del "thank you". Fue Claudia quien llevó
los pantalones y quien decidió hasta saltarse alguna canción
del repertorio.
La calidad de su música es innegable, ahora bien, la capacidad
de transmisión de esta se puede poner en duda. El tono de voz de
Merrit era cansino y las melodías de las canciones estaban ralentizadas,
quizás se echaran en falta las producciones electrónicas
que Merrit sabe introducir con tanta sencillez o el juego con algún
otro instrumento. Pareció más un concierto de música
clásica que uno de pop. No existió entrega por parte de Merrit,
que nos dejo a todos con el misterio de su oreja izquierda, a la que acudía
a tapar incluso con el hombro en cuanto se encendían los aplausos.
Las canciones no tenían la frescura que tienen en sus discos y así
pasamos por algunos temas con la esperanza de que el siguiente nos dijera
más.
Aún así, sales del concierto teniendo la conciencia de lo
difícil que es criticar a un músico y compositor de la calidad
indiscutible de este Merrit y sus Magnetic Fields y con la ganas
de enchufarte su 69 love songs para reír y llorar un rato.
The Magnetic Fields
Formación
STEPHIN MERRIT voz, ukelele, teclados
SAM DAVOL violonchelo
CLAUDIA GONSON percusión, piano y voz
JOHN WOO banjo, guitarra
Biografía
Stephin Merrit es sin duda un hombre prolífico. Al frente de
nada más y nada menos que cinco proyectos musicales distintos -
The Magnetic Fields, The 6ths, Future Bible Heros, The Three Terrors y
The Gothic Archies -, además de haber firmado bajo su propio nombre
varias bandas sonoras, este compositor, productor e intérprete es
sin duda uno de los grandes genios de nuestro tiempo. De entre toda su
actividad es sin duda su faceta al frente de The Magnetic Fields la que
le ha valido mayor reconocimiento. Adepto a la programación y a
la producción musical por ordenador, Merrit graba sus propios discos
y toca prácticamente todo en ellos siempre con la ayuda del chelista
Sam Davol, de John Woo al banjo y segunda guitarra y de la pianista y percusionista
Claudia Gonson.
La historia de The Magnetic Fields se remonta al Nueva York de los
primeros 90, ciudad en la que reside Merrit. Allí se gestaron los
que serían los dos primeros álbums de la banda "The
Wayward Bus" (Feel Good All Over, 91) y "Distant Plastic Trees" (Red Flame,
92). Por aquel entonces el grupo contaba con un quinto miembro, la vocalista
Susan Anway. Su marcha obligó a Merrit a convertirse además
en vocalista de la banda, faceta que ha mantenido hasta la fecha. Se iniciaba
así una segunda etapa para el grupo a la que pertenecen sus siguientes
trabajos, "Holyday" (Merge, 94), "The Charm of the Highway Strip" (Merge,
94), "Get Lost" (Merge 1995) y que culminaría con la publicación
del magnífico "69 Love Songs" (Merge, 1999). Un disco que superó
los márgenes de los circuitos independientes llegando a vender 130.000
copias en todo el mundo y que supuso el reconocimiento de Merrit con uno
de los mejores compositores de nuestro tiempo. Un cofre con tres cds en
el que Merrit dejaba ver todas sus influencias, desde ABBA a Joy División,
Roxy Music, Kraftwerk, Bryan Eno, Phil Spector, Nick Drake...
Cinco años ha tardado Merrit en presentar un nuevo trabajo de
The Magnetic Fields. El resultado, "i" ( Nonesuch Records, 04). Un disco
espléndido en el que de nuevo demuestra su increíble capacidad
compositiva. Un disco que nos muestra a un Merryt más intimista
y en el que, a diferencia de en trabajos anteriores, apuesta por una rica
instrumentación en detrimento del uso de sintetizadores habitual
en trabajos anteriores. Una nueva etapa en la carrera del grupo, evidenciada
en el cambio de sello discográfico, en el que sin embargo The Magnetic
Fields mantienen sus señas de identidad: grandes melodías,
letras honestas hirientes y delicadas aun tiempo, canciones agridulces
que combinan un irremediable romanticismo con unas gotas de cinismo...
Un gran disco de un gran grupo que ahora podrás disfrutar en directo
en la gira de presentación de festival Wintercase. Madrid, Barcelona,
Valencia y Madrid han sido las ciudades elegidas para una gira en teatros
en los que poder disfrutar en las mejores condiciones con uno de los mejores
grupos de la última década. Imprescindible.
+++
Quizá sea por sus geniales melodías -que han sido versionadas
por Superchunk, The Divine Comedy, Lush o Frank & Walters-, quizá
por sus brillantes letras de amor o puede que por hacer pop como nadie
lo hace o, mejor, como nadie se atreve a hacerlo -ritmos ochenteros, percusiones
inclasificables y una voz definitivamente anti pop-, The Magnetic Fields
es uno de los grupos más brillantes, enigmáticos y deliciosos
de los últimos años.
Tras cuatro años de silencio, la banda neoyorquina liderada
por Stephin Merrit -compositor, productor, intérprete y sin duda
uno de los grandes genios de nuestro tiempo- vuelve con Distortion, álbum
en el que retoman la baja fidelidad de sus primeros trabajos -Distant plastic
trees (91) y The wayward bus (92)- y el ruido contagiado de drama y nostalgia,
alejándose de las suaves melodías orquestales que dominan
en la extraordinaria trilogía 69 love songs (99) y en I (04). Merritt
juega con su maestría y lo mismo da lustre a sus canciones con la
electrónica que con alguna variedad de folk minimalista o, como
ahora, con Distortion, intoxica con guitarras sus siempre magníficas
letras.
Elegante y sugestivo, Distortion sigue confirmando la habilidad de
The Magnetic Fields para entregarnos pequeños himnos pop y para
componer con arreglos musicales poco ortodoxos. En suma, siguen maravillándonos
con su talento inagotable y fascinándonos con su imaginario de sueños
etílico-imposibles y corazones rotos.
www.houseoftomorrow.com
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