Dame evasión
por Enrique Novi - IndyRock
lunes 9 de noviembre 2009 Sala Planta Baja Granada
Ya se pueden dar con un canto en los dientes los chicos del Loop Bar
& Records –valientes promotores de esta y de otras propuestas de riesgo-
con la asistencia conseguida un frío lunes del mes más cargado
de la agenda anual en Granada. Y más para un grupito novel que acaba
de ver publicado su segundo álbum, Bandages for the heart (Tapete-Green
Ufos). Pero como ya se sabe que los caminos del indie son inescrutables,
lograron mayor respuesta que en sus últimos intentos con Bobby Bare
Jr. en viernes o con una artista consolidada y ya de larga trayectoria
como Paula Frazer en domingo. Si alguien entiende algo que nos lo explique.
Tal vez la solución al misterio haya que buscarla en que el planteamiento
de estos jóvenes suecos es decididamente más festivo y travieso
que el de otros artistas y en tiempos de crisis ya se sabe que la gente
tiende a buscar ofertas evasivas con las que olvidarse de verdad de los
problemas. Por supuesto no es más que una conjetura pero el caso
es que Lacrosse pusieron unas ganas y una garra a la que la concurrencia
se agarró y no se soltó hasta acabado el viaje. Entre medias
hubo lugar hasta para bailar un poquito de pogo. Porque su música
es alegre y optimista, es moderna y hedonista, y sus melodías sencillas
y contagiosas. Y su cantante, la sicalíptica Nina Wähä,
sin una gran voz, todo hay que decirlo, le echa arrestos y un buen humor
que prende con rapidez en el público. Que se lo pegunten a uno de
los guitarristas que, más enfermo de lo habitual, según confesaron
con algo de sarcasmo, a duras penas pudo soportar el concierto entero medio
escondido en el fondo del escenario. Los títulos de sus canciones
son bien reveladores de la actitud positiva con que encaran la vida y su
carrusel de relaciones, con sus explosiones de ilusión y sus desengaños:
It’s allways sunday around here, Excuses, excuses, What’s wrong with love,
Song in the morning o I see a brightness (la resplandeciente respuesta,
imaginamos, a la sombría I see a darkness del gran Bonnie ‘Prince’
Billy), todas de su último trabajo, son buenos ejemplos. Con ellas
van un paso más allá del indie un tanto naif o introspectivo
de muchos de sus compatriotas. Y por momentos parecen deberle más
a los grupos femeninos de la época punk, digamos a X-Ray Spex o
The Slits, con su apuesta ferozmente lúdica, que a los indies de
cabeza gacha. Quedó muy claro con el tema con el que quisieron echar
el cierre: el himno We are kids que abre su disco. Y claro, el bis quedaba
así asegurado.
Allá por 2007 el sello discográfico Tapete Records
editaba -This new year will be for you and me-, el debut descográfico
de un sexteto sueco llamado Lacrosse y que demostraba que en la liga del
pop naif con músculo y nervio no sólo estaban Los Campesinos!.
Aquel disco era una faena de dos orejas, el rabo lo consiguieron el pasado
septiembre también en el Moby Dick con una deslumbrante forma de
matar.
Acá por 2009 aparece –Bandages for the heart-, digna continuación
pero con un puntito menos en el punch de las canciones, lo que también
se hizo notar en la vuelta al ruedo.
La espectacularidad de la puesta en escena de estos suecos recae en
la multitud de coros que se agolpan a ambos costados de la enérgica
y contagiosa voz de Nina Wähä. El sexteto al completo hace segundas,
terceras y enésimas voces (no siempre afortunadas. Todo hay que
decirlo) y, por si no fuese suficiente, un amigo del grupo que reside en
Madrid subió a hacer sus monerías y Roberto (Fikasound, Ornamento
y Delito) también se animó antes del bis. El otro valor seguro
lo encuentran en su segunda guitarra que mantiene las melodías en
límite de lo tangible.
El grupo arrastró el peso de su anterior visita a la capital,
en la que el público estuvo entregado desde el primer acorde, y,
tan preocupados andaban de animar al respetable y de hacerlo participar
(empeñarse en eso en España no es tarea fácil), que
no consiguieron encauzar el show hasta su recta final. Se echó de
menos el xilófono, siempre tan bien avenido en esta clase de espectáculos.
Arrancaron con “My plan”, enlazaron, en una especie de sinfonía,
con “I´m not afraid”, aseguraron con “No more lovesong” y se sumergieron
en el segundo trabajo “Come back song”, “We are kids” y la magnífica
“I see a brightness”.
Si bien el empuje lo mantuvo el grueso del primer álbum (“Let´s
get old”, “Who will bring us together”, “You can´t say no forever”
y un “So sad” sin tregua) y la luminosa “It´s allways Sunday around
here”.
El bis fue calcado a su anterior visita “This new year it will be for
you and me” y “New York or alinesas”.
Los grupos suecos siempre consiguen trasladar más fuerza de la
prevista a sus directos, siempre demuestran profesionalidad y confianza
y sobre todo tablas y empaque. La segunda visita de Lacrosse a la capital
no consigue el sobresaliente pero no nos hace perder la fe en un grupo
tan divertido como necesario que lleva la mochila cargada de enérgicas
canciones de pop.
Madrid 3 de septiembre de 2008 Sala Moby Dick Madrid
+ Clyde
por Rafa Carazo - IndyRock
Fotos Aurelio Rodriguez - IndyRock



Clyde
Ayer, sobre el escenario de la sala madrileña Moby Dick, se descubrieron
muchas cosas. Todas ellas pueden englobarse en una sola: los suecos que
se esconden dentro del álbum -This new year will be for you and
me- (Tapete Records, 2007) no son un grupo cualquiera. Son muy buenos,
extremadamente potentes y profesionales. Ayer elevaron su álbum
de debut a la enésima potencia y nos brindaron canciones nuevas
que mantienen, de sobra, el nivel. Se esperaba la presencia de un grupo
pop, algo destartalado, enclenque, desnutrido, endeble y delicado y nos
sorprendió la pericia de un grupo POP (con mayúsculas), enérgico,
compacto, fornido, robusto y vigoroso.
Las bases sobre las que se asienta su atractivo y su bien hacer son
la intensidad de los dos vocalistas principales, el carismático
Kristian Dahl, obcecado en hacer cantar al público con exiguo éxito,
y la agitadora Nina Wähä; el aluvión de coros, alguno
de ellos imposibles, ¡hasta cinco voces en algunos momentos!; los
riffs de guitarra y las melodías laberínticas.
Sólo la selección de las canciones escapó de la
sorpresa. Era previsible la despedida pre-bis con "This new year will be
for you and me" y el cierre final con "New York or Alingsas" que finaliza
con un trepidante desarrollo instrumental en el álbum. Pero todo
lo demás fue inesperado sobre todo por la ejecución. Ya el
inicio del concierto dejó más de una boca abierta: la melodía
inicial de "I´m not afraid", que en el álbum no llega ni a
los treinta segundos, se eternizó en una evolución que comenzó
con un tímido xilófono, al que se unió una suave guitarra,
al rato una batería y la posterior explosión con bajo, segunda
guitarra y melódica, aceleración del tempo y clímax.
De libro. De manual. Pero completamente sorprendente. Y no cierren la boca
todavía porque no vamos a interpretar este tema sino que lo esbozamos
y enlazamos con un "No more lovesongs" a cinco voces. Y así, como
un ciclón, hasta el final.
Demostraron entrega y oficio a raudales. Las grandes canciones de su
álbum desbordaron "You can´t say no forever", "Let´s
get old", "So sad" y "Who Will Bring Us Together?", las de clase media
se rebelaron y se reivindicaron "My plan" y "Go ego go" y las nuevas prometen
futuras alegrías.
Los suecos triunfaron en su primera actuación en España
y puede que no conectaran todo lo que quisieran con un público con
el que trataron de interactuar entre canción y canción. Pero
eso ya es cuestión del endémico problema anglófono
de nuestro país.
Un concierto encomiable que desfiguró, aún más
si cabe, el show de los madrileños Clyde que no hicieron sombra
y que demostraron que su preciosidad de estudio (son capaces de firmar
canciones emotivas y preciosas en la línea de Deneuve o Ama) no
está lista para vestirse de largo.
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