Bloc Party. + Metronomy
Viernes 23 de noviembre de 2007 Salamanca. Pabellón Multiusos
por Rafa Carazo - IndyRock
El fenómeno de las bandas inglesas en España ya no tiene
nada de sorprendente y roza lo repetitivo. Alcanzado el trono se conceden
licencias a diestro y siniestro. Parodiando a Dan le Sac, ahí va
la lista de los que, hagan lo que hagan, tienen ya ganado el cielo en las
islas y en la península: Pixies, Oasis, Radiohead, Bloc Party, Arctic
Monkeys y, por supuesto, the next big thing.
Centrémonos en Bloc Party. Como todas las del listado previo
tienen innumerables virtudes y contados defectos, otra cosa es lo que suceda
en sus próximas publicaciones. Tras lo visto en Salamanca no queda
claro sobre qué lado de la balanza irán depositando nuevas
piedras. Por el momento "Silent Alarm" (2005, Vice) no tiene parangón,
las remezclas, "Silent Alarm (Remixed)" (2005, Vice), dieron una necesaria
vuelta de tuerca a unos temas que pedían a gritos expresarse envueltos
en diferentes texturas, pero "A weekend in the city" (2007, Wichita) ni
llena ni convence. En los próximos días se publicará
un nuevo single "Flux" que derrama nuevas luces sobre el tunel, esperemos
que sean las de salida y no una simple grieta.
Concierto de hora y cuarto que se fue como un suspiro. Ni un momento
de tregua, ni un segundo de calma. Los londineses fueron encadenando temas
de su segundo trabajo: la franzferdiniana "song for clay (disappear here)",
"waiting for the 7:18", "hunting for witches", hasta llegar a un "the prayer"
basado en la encomiable dicción y fuerza vocal de Kele Okereke.
Pero fueron los temas de "Silent Alarm" los que salvaron el directo.
Matt Tong a la batería lideraba los temas y guiaba al resto de
banda, mientras que Russell Lissack a la guitarra ofrecía los detalles
de distinción. Los momentos álgidos llegaron con "Banquet",
"Pioneers", "SRXT" y por supuesto la descarga de un "Like Eating Glass"
llena de angustia contenida.
Sólo un bis, con luces y sombras. Las luces fueron por un lado
los focos de "Flux" y, por otro el final con "Helicopter" más intensa,
más cargada, más hit que nunca. Las sombras: el frustrado
efectismo de colocar dos baterías simétricamente opuestas
con efecto espejo para facturar un "Sunday" insípido, nada que ver
con el espectacular montaje de los vascos Lisabö que también
recurren a la doble batería en sus directos.
La correcta grafía de Bloc Party es con un punto al final (Bloc
Party.) detalle que suele omitirse para no causar problemas de comprensión
gramatical. Pero ese punto (seguido o final) dice mucho de una banda que
encierra en la contundencia (bloc), la fiesta (party) y el límite
(.) las claves de un sonido propio (de lo que no muchos pueden presumir)
que no se transmitió en su plenitud el pasado viernes.
Por cierto, abrió el concierto Metronomy. Un telonero en toda
regla: de los que no hacen sombra y simplemente preparan los oídos
del respetable para el plato principal. Todo parafernalia (con luces pegadas
en el pecho que se apagaban y encendían con una simple palmada)
y coreografía para un sonido estructurado en un 80% sobre bases
pregrabadas, ¿el resto? Sintetizadores, melódica, poca guitarrra,
poco bajo, saxo y voces (los mayores alardes se dieron en este apartado).
Prescindibles.
18 noviembre 2005 Aqualung Madrid + Sluts of
Trust
Fotos Sara Navarro - IndyRock
Crónica por Isabel Montero -IndyRock



El viernes 18 de Noviembre, Madrid recibió
a "Bloc Party" y a "Sluts of Trust", como teloneros, en el seno de la sala
Divino Aqualung.
Tomándose un cuarto de hora de cortesía, los escoceses
John McFarlane (voz y guitarra) y Anthony O'Donnell (batería) aparecieron
en el escenario saludando en español a la gente que había
acudido puntual a la apertura de puertas a las 19:30.
Armados con una guitarra bien afinada y una batería vibrante,
presentaron su primer álbum "We are All Sluts of Trust" haciendo
alarde de su dinamismo y estrépito musical, demostrando sus habilidades
y brindando una dosis de potencia eléctrica y percutora, desde su
visceral punto de vista del rock, por medio de temas como "Piece O' You"
con melodías metal y duras entonaciones vocales.
A las 20:45 comenzaron "Bloc Party" envueltos en magia y frescura. Este
conjunto que viene fuerte desde las listas de ventas del Reino Unido, empezó
dando las buenas noches y regalando sin esperas texturas coloristas, que
llenaban la sala de sensaciones vertiginosas, provocadoras de convulsiones
transformadas en baile y en gritos emocionados de la muchedumbre presente.
Con su disco debut "Silent Alarm" enloquecieron al público madrileño
por medio de fractales musicales, ritmos perfectamente ensamblados y una
voz que para nada quedaba ensombrecida por la energía instrumental
de la que se caracteriza esta banda británica, con su formación
de dos guitarras, bajo y batería.
Escuchamos temas de melodías suaves, pegadizas y naturales como
"Pioneers", "Luno", "Plans"y "Blue Light" en las que las cuerdas se acompañaban
de una batería potente, rápida y encajada con la voz siempre
acertada de Kele Okereke.
Un público formado por oídos de gente anónima,
pero salpicado también de alguna cara conocida como las de las hermanas
Llanos de "Dover", disfrutó de una actuación intensa hasta
las 21:30 en la que el público vibró homogéneamente,
al ritmo propuesto por estos chicos, que interpretan a su manera el pop
y el rock de nuestros tiempos.
Los líderes de la nueva revolución
brit-pop, los nuevos salvadores del rock, llegan desde el este de Londres
y de la mano del exquisito sello indie Wichita. Las ventas de Bloc Party
en Reino Unido han sido espectaculares y el torrencial talento de "Silent
Alarm", su debut, exprime singles a velocidad inaudita. Franz Ferdinand
les echaron una mano después de vibrar con su maqueta y el productor
Paul Epworth -también en los debuts de The Futureheads, Maxïmo
Park, The Rakes, y en singles de Sons & Daughters, Babyshambles o DFA
1979- hizo el resto. Porque a ellos les bastan unos sencillos acordes y
cuatro notas para fundir post-rock y art-punk según las infinitas
perspectivas del pop. Las texturas conseguidas, hipnóticas y plásticas,
se diluyen en trece canciones que van desde las baladas brumosas hasta
el vértigo bailable. Rincones crípticos, estrofas intimidantes,
dark-drama, valoraciones sociales sobre el precio del gas, pistolas humeantes
que te acaban de quitar la vida. Y, cómo no, el difícil sentimiento
del amor, el mismo que les hizo editar su álbum el pasado 14 de
febrero, planeando sobre todos los temas.
Mezclando el pop oscuro de The Cure y Joy Division, el estigma core
de Sonic Youth y Big Black, y afiliándose a la vertiente politizada
y artística explícita en los manifiestos de Gang Of Four
y Manic Street Preachers, Bloc Party consiguen sonar sofisticadamente estremecedores.
El fuego contenido en frías perlas como 'Like Eating Glass' o 'Banquet',
adquiere un carácter urbano perturbadoramente actual gracias al
vigor vocal de Kele Okereke (en la onda de los primeros U2 o del Damon
Albarn más despechado, y recientemente invitado en el nuevo álbum
de The Chemical Brothers). Por no hablar del aventajado batería
Matt Tong o de las aristas de las sangrientas guitarras de Russell Lissack.
Gordon Moakes, bajo y voz, completa estos fab four de campeonato, con sus
sabias afirmaciones. Él sabe que "el pop no es escapismo, sino una
humillación compartida entre intérprete y audiencia".
Junto a ellos, Sluts Of Trust, el grupo por el que Dischord mataría.
Los escoceses John McFarlane (voz y guitarra) y Anthony O'Donnell (batería)
reivindican los sonidos más hard desde su seminal concepción
del r'n'r. Dominando con sudor los riffs de la escuela Motörhead,
la pulsión rítmica de Neu!, y la melodía proto-new-wave
que anticiparon The Sonics, en sus conciertos se muestran agresivos, sucios
y elegantes. Animales de confianza.
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