.
.
Buscar 
Bandas de la A-Z
Conciertos, agenda
Festival, agenda
Noticias
Fotos directo
IndyRock inicio

 
Escuchar
.
Caetano Veloso
24-06-02 Palacio Congresos Granada
Conciertos de la Huerta de San Vicente
Fotos y texto Victoriano Moreno


¡¡¡¡Alegría, Alegría!!!¡¡¡Alegría, Alegría!!!!, gritaba un señor, de unos cincuenta años, con profundo acento portugués-brasileño, al finalizar el concierto, haciendo referencia a unos de los primeros éxitos del compositor bahiano. Sin embargo, no le dio el gusto. Caetano llegó, serio, poco después de sus músicos, canto, y, después de un bis tan solicitado como un segundo que no dio, se fue. Entre medias, poco más de hora y media de creación artística. Porque en un concierto de Caetano Veloso uno presencia algo más que música. Ve a un hombre que va provocando sentimientos a la vez que va cantando. Durante todo el concierto se fue creando eso, un conjunto de emociones, que fue transmitiéndonos de manera regular a los asistentes. Para mi, solamente un pero (que tengo que admitir que hago con mucho esfuerzo). En ningún momento del espectáculo, Caetano se dirigió al público, ni siquiera para saludar a la afición de Granada, que lo veía por primera vez en su ciudad, ni a la multitud de brasileños que se congregó en el Palacio de Congresos. Solamente nos habló para presentar a sus músicos, magníficos, sobre los que destacaba, imponente, el violonchelista, compositor, arreglista de todos los temas, Jaques Morelembaum, que al principio apareció tocando el bajo eléctrico, y más tarde se paso al artilugio diseñado por Yamaha, el violonchelo eléctrico (sin caja de resonancia) compartiendo diseño con la guitarra de Caetano. El concierto, acompañado continuamente por unos juegos de luces magníficos, que cambiaban con cada tema, siguió el esquema que lleva Caetano repitiendo desde hace bastantes años: al principio toca unos cuantos temas con todos los músicos, unas canciones más tarde desaparecen algunos, hasta que se queda él solo, con su guitarra. Un asistente le acerca una silla, se sienta, y empieza a cantar. Debo confesar que, sin desmerecer para nada el resto del concierto, esa fue una de las partes que más me conmovió. Y creo que también al resto del público, sobre todo cuando entonó la famosa "Angelitos Negros" (que por cierto yo no había escuchado en ninguno de los discos del brasileño), que provocó una ovación grandiosa. Más tarde se incorporan de nuevo los músicos y sigue el espectáculo, el show de música, de luz y de color. Fue un concierto mucho más eléctrico, distorsionado (el violonchelo distorsionado al principio me impresionó un poco, pero luego resultó apasionante) y de alguna manera, algo más duro que otros conciertos de Veloso (dentro de lo duro que puede ser un concierto de Caetano Veloso). Aquí, los ritmos brasileños, aunque presentes, no fueron en ningún caso protagonistas del espectáculo, sino su base. Tocó, sobre todo, canciones del último disco, "Noites do Norte", aunque también pudimos escuchar temas clásicos como "Tigresa" o "Trem das Cores" , que fueron los más aclamados por el público. Como siempre, todas las revisiones de temas antiguos no son repeticiones de lo ya grabado, sino recreaciones, demostraciones de las virtudes del compositor, capaz de convertir cualquier canción antigua en algo nuevo, inaudito, pero a la vez cercano. Para mi fue algo grandioso el disminuendo que fue haciendo "Trem das Cores", hasta llegar al silencio, para después de nuevo, crecer hasta el volumen normal. Magnífico. Como siempre en este tipo de conciertos, se acaba y uno no se lo llega a creer del todo. Miras el reloj extrañado y piensas donde acabas de pasar la última hora y media. Supo a poco y además no se estiró mucho (solo un bis). El público, a pesar de su efusividad en los aplausos no se levantó a bailar, cosa que me extrañó bastante, aunque la cosa cambió en el momento que se retiró antes del bis, que hizo que se levantara medio aforo y se fuera corriendo a saludar a su ídolo a pie de escenario y bailar, aunque duro poco su alboroto. Para finalizar, decir que la gente salió del Palacio de congresos, con una sonrisa, como un poco de idiota, de haber pasado un rato disfrutando como hacía tiempo que no lo hacía. 
http://www.caetanoveloso.com.br/

 





.