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SCREAMIN’ CHEETAH WHEELIES


SCREAMIN’ CHEETAH WHEELIES, CUANDO EL R&R CELEBRA ANIVERSARIOS EN ESTADO PURO

11 de octubre de 2026
Sala La Mirona (Salt, Girona)
MiroRock 2026

The Screamin’ Cheetah Wheelies o cómo disfrutar de una nueva edición del MiroRock 2026 con una buena dosis de rock’n’roll. Así, y con el treinta aniversario de aquel memorable Magnolia de 1996 como excusa, el quinteto de Nashville sacudió La Mirona de Salt de forma ejemplar. Veamos qué ocurrió…

ORIOL C. TORRES * CRÓNICA
QUIM CABEZA * FOTOS
El trato era utilizar la excusa del treinta aniversario de aquel memorable Magnolia de 1996 como reclamo; pues eso es exactamente lo que ocurrió. El quinteto arrancó sin vacilación con el primer corte de aquel disco, Backwoods Travelin', y sin perder el orden fue soltando las piezas de aquel glorioso puzle, como Gypsy Lullaby —primera composición de Mike Farris para el grupo—, la melancolía de Hello From Venus o el eclecticismo de I Found Love. Magnolia fue el cuarto corte, después vino el estribillo contagioso de Good Time, así como la potente Messenger’s Lament y las poderosas guitarras de Father Speaks. También incluyeron el funk de I Dreamed, hasta completar el disco y una primera parte del concierto con la exigencia de aquel You Are.

Visto en perspectiva, todo lo que ha ocurrido con The Screamin’ Cheetah Wheelies es, como poco, curioso. Un grupo con talento y un disco de la magnitud del mencionado no fueron suficiente reclamo para entrar en el mercado internacional como merecía el proyecto. De hecho, cuando publicaron su primer disco —Magnolia es el segundo—, intentaron vender al grupo al mismo público que consumía rock sureño, como The Allman Brothers, Lynyrd Skynyrd, The Black Crowes…, pero curiosamente su eclecticismo no terminó de facilitar su etiqueta y el público en general no supo dónde ubicarlos. A todo esto, hay que sumarle un cambio de discográfica —Magnolia se publicó con Atlantic, aunque se volvió a lanzar un año más tarde a través de Capricorn Records con otra portada—. Sea como fuere, el resultado final fue que el grupo no consiguió la trascendencia que merecía, exceptuando el cariño que algunas ciudades de Estados Unidos han brindado al grupo, como Nashville, o España, país que siempre ha acogido maravillosamente a la formación.

La segunda parte de la noche se centró en recuperar parte de lo mejor del resto de su discografía. Así, y para la ocasión, apostaron por el poderío de Big Wheel, la potente revisión de Right Place Wrong Time de Dr. John, aquel efectivo Shakin’ The Blues, el potentísimo Boogie King o el memorable Ride The Tide, que sirvió como perfecto colofón. Poco más que añadir: talento incomprendido, pero no por nuestro público, que siempre ha reconocido la enorme calidad de The Screamin’ Cheetah Wheelies.


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