SARRIA
EL VIAJE EN EL TIEMPO Y PROMESAS FUTURAS DE SARRIA
Concierto en Lemon Rock · Granada · 26/02/26
La banda malagueña Sarria eligió Granada para cerrar la gira de su
disco
El mundo es cruel (pero creo en él). Tras sumar
más de 50 conciertos y ejercer como invitados oficiales en parte
de la gira de Leiva, se presentaron en Lemon Rock con un directo
potente y emotivo. El atuendo setentero desteñido ya hacía
presagiar un viaje en el tiempo con ecos de The Doors y Led
Zeppelin, impregnado de salitre de la Costa del Sol.
Mr. KNIGHT / Crónica y fotos * INDYROCK
Nacho Sarria (voz y guitarra líder) se apoyó en su cuarteto fijo,
una máquina perfectamente engrasada que
multiplica su rock retrofuturista: Alejandro Hidalgo (guitarra),
Alfon López (bajo), Eduardo Díaz-Miguel (teclados) y Rober García
(batería). El concierto arrancó con una clara declaración de
intenciones,
Mala racha, folk lisérgico sobre baches
emocionales con un trasfondo esperanzador, para encadenar
El
camino,
El cálido paso del tiempo y
Soledad,
tres mazazos introspectivos que exponen un vértigo muy real ante
la madurez.
La banda sonó como
un motor V8 andaluz: líneas
de bajo melódicas y envolventes anclando grooves profundos,
teclados psicodélicos tejiendo atmósferas floydianas y una dupla
de guitarras destilando aromas setenteros. La batería, precisa y
con swing latino, sostuvo las catarsis épicas de un conjunto que
respiraba como unidad curtida en mil carreteras. El sonido en vivo
superó incluso al de estudio, ganando crudeza orgánica y una
química explosiva que las grabaciones solo insinúan.
El arranque melancólico mutó en riffs funk incendiarios con
Mi
amor no se vende y
El agujero, donde Alejandro
Hidalgo se transformó en un Santana sureño haciendo rugir una
Gibson Flying V a base de fuzz y wah-wah, pura alquimia malagueña
sobre un pulso latino que levantó la sala por los aires. El tono
luminoso regresó con
Algo bueno va a venir, antes de dar
paso a
Rosas negras y
Esperando al sol, medios
tiempos oscuros y envolventes que bajaron revoluciones. Guitarras
etéreas y teclados sombríos atraparon al público en una calma
tensa previa a la explosión.
Tras esa quietud hipnótica,
Gitana, su primer gran
éxito, irrumpió con guitarras psicodélicas juguetonas. Le siguió
A
tu vera,
el as en la manga del grupo, un
soul crudo y agradecido que provocó el primer gran estallido
colectivo, con el público entregado en una comunión sudorosa y
visceral.
El cierre fue un crescendo imparable:
Compasión por mí
desplegó su mantra rockero de autocompasión y resiliencia heredado
de los Stones, con coros hipervitaminados;
Lo que ves es lo
que hay ofreció una lectura fresca y elegante de Bowie;
Química
inestable explotó con su psicodelia ansiosa sobre nervios
crónicos; y
Flor puso el broche con un soul poético de
esperanza efímera que diluyó la intensidad en una melancolía
cálida, dejando al público extasiado en el último concierto de la
gira.
Con la promesa de
nuevo disco ya en el horno,
Sarria se fundió con el público en abrazos sudorosos, sellando un
adiós temporal que huele más a “hasta pronto” que a despedida
definitiva en las salas granadinas.
SARRIA* BIOGRAFÍA
INDYROCK
Sarria es una de las propuestas más sólidas y reconocibles del
rock estatal de la última década. Nacida en Málaga alrededor del
cancionero y la voz de Nacho Sarria, la banda ha construido un
universo propio donde conviven la herencia del rock clásico, la
psicodelia setentera, el soul sureño y una sensibilidad
contemporánea marcada por la introspección y la búsqueda de
sentido.
Desde sus primeros pasos, Sarria dejó claro que no se trataba de
un proyecto pasajero ni de un ejercicio de nostalgia. Su música
mira al pasado con respeto, pero avanza con determinación hacia un
lenguaje personal, apoyado en canciones de estructura clásica y
letras que exploran
el conflicto emocional, la
fragilidad, la esperanza y la madurez. El resultado es
un rock orgánico y honesto, capaz de conectar tanto con el público
de salas como con oyentes acostumbrados a discursos más actuales.
El proyecto se consolida definitivamente con la formación de una
banda estable que acompaña a Nacho Sarria en directo y en estudio.
Alejandro Hidalgo a la guitarra aporta un lenguaje expresivo y
elegante, heredero del blues, el rock latino y la psicodelia;
Alfon López al bajo sostiene el groove con líneas melódicas
envolventes; Eduardo Díaz-Miguel en los teclados amplía el
espectro sonoro hacia territorios atmosféricos; y Rober García a
la batería combina precisión, swing y músculo, dotando al conjunto
de una base rítmica sólida y flexible.
Uno de los grandes valores de Sarria es su
potencia en
directo. La banda ha recorrido el país sumando decenas
de conciertos, forjando un sonido compacto, caliente y expansivo
que crece sobre el escenario. Sus actuaciones no buscan el impacto
inmediato, sino el desarrollo emocional: arranques contenidos,
crescendos progresivos y finales catárticos que convierten cada
concierto en una experiencia compartida.
En estudio, Sarria ha sabido trasladar esa energía a grabaciones
cuidadas, con especial atención al sonido de conjunto y a la
interpretación. Las guitarras respiran, los teclados envuelven y
la voz se sitúa siempre en primer plano, como eje narrativo de un
discurso que huye del artificio. Canciones como
Mala racha,
Gitana,
A tu vera o
Flor reflejan esa
capacidad para combinar épica y cercanía, intensidad y
vulnerabilidad.
El álbum
El mundo es cruel (pero creo en él) supone un
punto de inflexión en la trayectoria del grupo. Más ambicioso y
cohesionado, el disco profundiza en una mirada adulta y reflexiva
sin renunciar a la emoción directa ni a la luminosidad melódica.
Un trabajo que confirma a Sarria como
una banda en plena
madurez creativa, capaz de dialogar con el rock clásico
desde una perspectiva actual y sin complejos.
Con un nuevo disco en proceso y una trayectoria ascendente
respaldada por público y crítica, Sarria atraviesa uno de los
momentos más interesantes de su carrera. Fieles a su identidad y
ajenos a modas efímeras, continúan construyendo un camino propio,
canción a canción y escenario a escenario, reafirmando que el rock
de raíz sigue teniendo mucho que decir cuando se interpreta con
verdad.
DISCOGRAFÍA
Sarria (2015)
Seis canciones y una película (2018)
El mundo es cruel (pero creo en él) (2024)
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