FOTOGALERÍA: SANSAN FESTIVAL 2026 * última jornada. Cortesía
del festival
EDICIÓN 2026
BENICÁSSIM VUELVE A LATIR ENTRE EUFORIA, HIMNOS Y RESISTENCIA
El SanSan Festival 2026 no empezó como estaba previsto, pero
terminó confirmando algo que ya es tradición: Benicàssim sabe
sobreponerse a cualquier contratiempo cuando la música entra en
juego. La cancelación de la primera jornada no impidió que el
recinto recuperara el pulso con fuerza en lo que acabó siendo una
edición comprimida, pero intensa, marcada por la entrega del
público y un cartel que supo responder a la altura. Más de 15.000
personas se congregaron en la segunda jornada —la primera
efectiva— con ganas acumuladas. Desde primeras horas, el ambiente
evidenciaba que había hambre de festival. Leo Rizzi fue el
encargado de abrir fuego en el escenario Turia, conectando con un
público que ya ocupaba las primeras filas, mientras Michael Foster
elevaba el tono con una actuación arrolladora. La maquinaria del
SanSan volvía a girar.
De la promesa al oficio: un recorrido sin pausas
El relevo generacional convivió con la experiencia sobre los
distintos escenarios. Malva demostró en el Johnnie Walker por qué
es uno de los nombres a seguir, desplegando energía y soltura,
mientras Xoel López aportaba poso y elegancia con un directo lleno
de matices en el escenario principal. En paralelo, Anouck mantenía
la intensidad y Rocío Saiz convertía El Santuario en un espacio de
reivindicación y celebración sin filtros. La jornada avanzaba sin
tregua, alternando propuestas y estilos. Chiquita Movida aportó
irreverencia y frescura, Ultralágrima sumergió al público en una
atmósfera envolvente y, poco a poco, el festival se encaminó hacia
sus primeras grandes cumbres emocionales.
FOTOGALERÍA, JORNADAS 2-3
San San Festival. Fotos, cortesía del festival
Magia en casa y explosión colectiva
Uno de los momentos más especiales llegó con Guitarricadelafuente.
Jugando en casa, bajo el cielo de Benicàssim, el artista tejió un
directo cargado de sensibilidad, raíz y conexión, incluyendo el
estreno de una nueva canción que fue recibida con una ovación
cerrada. Fue uno de esos instantes donde el tiempo parece
detenerse. Pero el SanSan también es celebración sin complejos, y
ahí emergió con fuerza Rigoberta Bandini. Su paso por el escenario
Turia fue una auténtica explosión colectiva: un espectáculo
festivo, liberador y coreado de principio a fin, que confirmó su
estatus como uno de los grandes fenómenos del pop nacional. La
transición hacia la noche se completó con propuestas como Las
Petunias o Anabel Lee, que añadieron músculo punk y actitud. El
tramo final elevó aún más la temperatura. La Casa Azul convirtió
el recinto en una pista de baile infinita con su pop brillante y
milimétrico, mientras la electrónica —con nombres como Goyo Navfer
o Hoonine— se encargaba de alargar la experiencia hasta bien
entrada la madrugada.
Un cierre a la altura: himnos, descubrimientos y catarsis
La última jornada recogió el testigo con la misma intensidad. De
nuevo, 15.000 asistentes volvieron a llenar el recinto en una
tarde que fue creciendo progresivamente. Miniño abrió el escenario
Johnnie Walker, mientras Comandante Twin y Pablopablo consolidaban
el ritmo de un festival que ya no miraba atrás. La caída del sol
trajo consigo algunos de los momentos más emotivos. Sobrezero
confirmó su proyección ascendente y María Arnal firmó uno de los
directos más hipnóticos del fin de semana, sosteniendo al público
en un delicado equilibrio entre emoción y potencia vocal. Mientras
tanto, El Santuario iniciaba su particular viaje nocturno sin
concesiones.
El idilio de La M.O.D.A. y el golpe sobre la mesa de
Ultraligera
Si hubo un momento verdaderamente coral, ese fue el protagonizado
por La M.O.D.A. La banda burgalesa volvió a demostrar su conexión
especial con el SanSan: un escenario principal abarrotado, miles
de gargantas coreando cada tema y la sensación de estar ante uno
de los grandes rituales colectivos del festival. La aparición de
Marina Iñesta para interpretar “No te necesito para ser feliz”
añadió un punto extra de emoción a un concierto ya de por sí
memorable. En la recta final, el protagonismo se repartió entre la
contundencia de Biznaga y el impacto de Ultraligera, que firmaron
uno de los directos más celebrados, dejando claro que lo suyo no
es promesa, sino presente. A su alrededor, propuestas como Repion
o Sanguijuelas del Guadiana reforzaban la diversidad sonora de un
cartel que ha sabido equilibrar riesgo y accesibilidad.
Baile hasta el amanecer y despedida en alto
La madrugada encaró su desenlace con momentos inesperados, como la
colaboración entre Barry B y Gara Durán, antes de que la
electrónica tomara definitivamente el control. El cierre de El
Santuario, con un B2B entre John Core y Qsade, rindió homenaje a
la cultura makinera, conectando con la memoria colectiva de varias
generaciones. El broche final en el escenario principal lo puso
Alizzz, encargado de sostener la pista de baile hasta casi el
amanecer con una sesión impecable. A las 5:30h, el SanSan bajaba
el telón de una edición atípica pero contundente. Benicàssim
volvió a demostrar que, incluso en formato reducido, el SanSan
mantiene intacta su esencia: una celebración donde conviven el
pop, la electrónica, el indie y la actitud, con un público fiel
que convierte cada edición en algo más que un festival. Una cita
que no solo resiste, sino que sigue creciendo.
EDICIONES ANTERIORES
La XI edición del SanSan muestra la relevancia de un evento que
aglutina la mejor oferta musical del momento
Tres días de música, emoción y reencuentros
a última jornada del SanSan Festival fue un éxito rotundo en todos
los sentidos, con una asistencia de
22.500 personas
y actuaciones que no dieron tregua ni tiempo para el descanso.
(...)
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