ROSALÍA LUX TOUR 2026 *
INDYROCK
ROSALÍA
LUX TOUR * Crónica concierto en Madrid
UNA SINFÓNICA ROSALÍA QUE ENMUDECE
30 marzo 2026. ‘Lux Tour’. La artista protagoniza
un concierto arrebatador que emociona al público, donde también
hay espacio para sus grandes éxitos.
IKER CORTÉS * ABC/IDEAL
Cuatro años llevaba Rosalía sin girar y eso se notaba en el
ambiente. Los nervios y la expectación eran la tónica general poco
antes de que un Movistar Arena de Madrid a reventar –más de 15.600
personas– apagara el lunes sus luces para dar comienzo a una
ceremonia musical que caminó entre
el montaje teatral, la
experimentación y el espectáculo de masas, con guiños a
la ópera, el arte y el ballet.
Cuando la veintena de músicos de la Heritage Orchestra británica
–cuerdas, percusión y vientos– se lanzó a tocar en un escenario
semicircular, rodeado de bombillas al estilo de un teatro
italiano, las compuertas que simulaban la parte trasera de un
lienzo se abrieron desvelando una escenografía compuesta por un
sol y varias escaleras que irían transformándose a lo largo de la
noche.
En el centro, una enorme caja que una docena de bailarines
desplazó hasta el frente del escenario se abrió para descubrir a
Rosalía, inmóvil, como una bailarina salida de una antigua caja de
música.
La ovación fue inmediata e intensísima.
A ambos lados, dos pantallas verticales completaban una
realización cuidada, alejada del formato de
Motomami,
con cámaras robotizadas que jugaban con luces y sombras sin
interferir en la escena.
Puso énfasis Rosalía en que había cantado en 14 idiomas para este
disco, motivo por el que sobre el escenario aparecían rótulos con
la traducción de cada tema. La idea de karaoke, si existía, quedó
diluida en una atmósfera marcada por la solemnidad.
Había algo irrepetible en el ambiente. No es
habitual ver a una artista pop arropada por una orquesta de
cámara, pero solo así podía trasladarse la riqueza sonora de
Lux.
Elegante e hipnótica
Arrancó la catalana como arranca
Lux, con
Sexo,
violencia y llantas y
Reliquia. Fue en esta
última, con los primeros violines, cuando apareció una emoción que
la acompañaría toda la noche. «Madrid, muchas gracias», dijo
llevándose la mano al corazón.
Tras una hipnótica
Porcelana y un elegantísimo
Divinize,
donde las bailarinas jugaban con gasas que envolvían y elevaban la
escena, llegó el primer gran momento. Rosalía, ya con un velo, se
dirigió al público recordando su vínculo con la ciudad antes de
interpretar su aria
Mio Cristo piange diamanti.
El
recinto quedó en absoluto silencio.
El espectáculo avanzaba como una obra teatral, con actos e
intermedios en los que se proyectaban sketches o juegos visuales
que rebajaban la solemnidad y mostraban una artista consciente de
sí misma.
El segundo acto supuso la catarsis. Una Rosalía oscura, casi
luciferina, interpretó
Berghain en una versión
contundente que desembocaba en un remix techno cercano a la rave.
Algo para bailar
El giro fue natural hacia temas más bailables como
Saoko,
La fama y
La combi Versace. La artista retaba
con la mirada a un público que por fin abandonaba sus asientos.
«Esta noche es especial», decía antes de volver a
La fama,
conectando con la energía de
Motomami.
De madrugá bajó el ritmo cerrando el segundo acto, dando
paso a un tercer bloque más introspectivo con
El redentor,
único recuerdo de
Los Ángeles, seguido de una versión de
Can’t Take My Eyes Off You que transformó el escenario en
una recreación del Louvre.
La aparición de Esty Quesada añadió un momento de humor y
complicidad antes de encarar la recta final. Temas como
La
rumba del perdón conectaron especialmente con un público
consciente de que
Lux no busca tanto el hit inmediato
como
la construcción de una obra ambiciosa y
escénicamente total.
ROSALÍA: LUX TOUR 2026
20 de marzo – París, Francia – Accor Arena
22 de marzo – Zúrich, Suiza – Hallenstadion
25 de marzo – Milán, Italia – Unipol Forum
30 de marzo – Madrid, España – Movistar Arena
1 de abril – Madrid, España – Movistar Arena
3 de abril – Madrid, España – Movistar Arena
4 de abril – Madrid, España – Movistar Arena
8 de abril – Lisboa, Portugal – MEO Arena
9 de abril – Lisboa, Portugal – MEO Arena
13 de abril – Barcelona, España – Palau Sant Jordi
15 de abril – Barcelona, España – Palau Sant Jordi
17 de abril – Barcelona, España – Palau Sant Jordi
18 de abril – Barcelona, España – Palau Sant Jordi
22 de abril – Ámsterdam, Países Bajos – Ziggo Dome
27 de abril – Amberes, Bélgica – AFAS Dome
29 de abril – Colonia, Alemania – Lanxess Arena
1 de mayo – Berlín, Alemania – Uber Arena
5 de mayo – Londres, Reino Unido – The O2
4 de junio – Miami, EE. UU. – Kaseya Center
8 de junio – Orlando, EE. UU. – Kia Center
11 de junio – Boston, EE. UU. – TD Garden
13 de junio – Toronto, Canadá – Scotiabank Arena
16 de junio – Nueva York, EE. UU. – Madison Square Garden
20 de junio – Chicago, EE. UU. – United Center
23 de junio – Houston, EE. UU. – Toyota Center
27 de junio – Las Vegas, EE. UU. – T-Mobile Arena
29 de junio – Los Ángeles, EE. UU. – Kia Forum
3 de julio – San Diego, EE. UU. – Pechanga Arena
6 de julio – Oakland, EE. UU. – Oakland Arena
16 de julio – Bogotá, Colombia – Movistar Arena
24 de julio – Santiago, Chile – Movistar Arena
25 de julio – Santiago, Chile – Movistar Arena
1 de agosto – Buenos Aires, Argentina – Movistar Arena
2 de agosto – Buenos Aires, Argentina – Movistar Arena
10 de agosto – Río de Janeiro, Brasil – Farmasi Arena
15 de agosto – Guadalajara, México – Arena VFG
19 de agosto – Monterrey, México – Arena Monterrey
24 de agosto – Ciudad de México, México – Palacio de los Deportes
26 de agosto – Ciudad de México, México – Palacio de los Deportes
3 de septiembre – San Juan, Puerto Rico – Coliseo de Puerto Rico
'LUX', UNA EXTRAVAGANCIA BRILLANTE CONVERTIDA EN
CLÁSICO
Por JUAN GALLARDO TERUEL
* INDYROCK
Escritor, músico,
consultor en Pedagogía
Hay discos que se escuchan y discos que parecen adelantarse una
década al resto del mundo.
Lux, el cuarto álbum de
Rosalía,
entra directamente en esa categoría en la que solo sobreviven las
obras que no pretenden gustar sino sacudir. No es un álbum: es un
territorio recién descubierto, áspero, elegante, marciano por
momentos y siempre guiado por esa valentía suya tan poco española
de no pedir permiso para nada. Lo sorprendente es que, en pleno
imperio de la playlist,
Rosalía entregue un ciclo de
cuatro movimientos cantado en trece idiomas con la Orquesta
Sinfónica de Londres rugiendo de fondo y rematado por una
colaboración con
Björk que es sencillamente impresionante,
un segundo encuentro histórico que dentro de unos años daremos por
inevitable. Dos artistas que llevan años escribiendo su propio
mapa y que aquí, por fin, se cruzan.
Rosalía habla de
Lux como una reacción contra el
consumo fácil, el scroll perpetuo y la música diseñada para no
molestar. Ella no viene a eso. Ella exige. Ella quiere que estés,
que mires, que escuches. Y se nota que no le importa en lo más
mínimo si te incomoda. Es su salto más arriesgado: si de
El
Mal Querer a
Motomami hubo una reinvención casi
obscena de tan brillante, aquí directamente deja de jugar en el
tablero conocido y se inventa otro.
Las canciones avanzan entre la música clásica, el rock
alternativo, la ópera, el flamenco y un tipo de electrónica de
intuición casi callejera. Y aun así todo suena únicamente a
Rosalía.
Lo clásico aparece como un fantasma; los elementos pop flotan como
restos de un naufragio que ella recompone a su manera. La lógica
de los géneros ya no es un espacio para clasificar sino un juguete
viejo que ha decidido abandonar.
Las letras atraviesan mística, literatura, filosofía, rencor
amoroso y humor.
La Perla se ha diseccionado ya de todas
las formas posibles, con gente que no escucha música desde 2005
hablando de métricas en tres cuartos, pero el disco está lleno de
momentos igual de afilados: canciones que se abren como reliquias,
confesiones con filo, plegarias torcidas.
Dios es un stalker
es una joya, ironía teológica convertida en pop sacrílego, algo
que nadie había pedido pero que ahora resulta imprescindible. Y
luego está
La Yugular, con esa línea devastadora: yo ocupo
el mundo y el mundo me ocupa a mí, yo quepo en un haiku y un haiku
ocupa un país, un país cabe en una astilla… y sigue, y ahí ya no
sé ni qué decir más allá de rendirme ante esta mujer. Simplista o
profundo depende de tu actitud, a mí ya me tiene rendido.
Y al final lo que sostiene todo es su voz. Una voz que muta sin
romperse, y transmite en cada registro: operática, rota,
electrónica, flamenca, infantil, arrogante o frágil, según el
minuto. Incluso envuelta en un arsenal sinfónico, es ella quien
ilumina el álbum. Harmonías vocales absolutamente brillantes. Y lo
más llamativo es que, mientras los discos de esta ambición suelen
revelarse después de muchas escuchas,
Lux te atrapa desde
la primera, como esos fotones que cruzan el universo a la
velocidad de la luz para los que el tiempo no existe. Hay discos
que necesitan que vuelvas;
Lux viene a por ti. Si no te
interesa, cuelga el teléfono, bloquéala, cierra los ojos.
Este es el fenómeno estrictamente español. Ese resorte antiguo y
casi antropológico que salta cuando alguien de aquí roza una
grandeza que el resto del mundo ya reconoce. Si este disco fuera
de una artista extranjera, los críticos españoles estarían
celebrándolo con entusiasmo. Pero siendo
Rosalía de la
tierra aparece la disonancia, la incomodidad, la suspicacia, los
recelos que huelen a celos y mala leche. A otro novel más
surrealista todavía, es como si
Rocío Jurado hubiera
firmado
OK Computer y de pronto todo el país se sintiera
obligado a dar su opinión sobre música de vanguardia sinfónica. De
repente quienes llevan décadas sin escuchar un álbum entero y no
pasan de la canción del verano y
Bad Bunny (haciendo un
esfuerzo) opinan sobre modulaciones orquestales y disonancias
expresionistas. La España que mira hacia fuera contra la España
que se mira el ombligo.
Y lo irónico es que
Lux desmonta todo este teatro y ese es
uno de sus mayores triunfos. Su recepción internacional es tan
unánime, tan contundente, y tan abiertamente celebrada que España
tendrá que aceptar tarde o temprano lo que el resto del mundo ha
entendido ya: este disco abre muchas puertas creativas, de par en
par para todo el mundo.
En otra época pondría a
Lux en la misma categoría que el
Disco
Blanco de
The Beatles,
Nevermind de
Nirvana,
OK Computer de
Radiohead o el
Debut de
Björk.
Pero vivimos en la era del single desechable y del ruido de fondo,
de la música diseñada para no durar. Es imposible prever el
impacto real de una obra así. Ya no hay ventas, ni charts, ni
consenso que valgan. Pero lo que sí está claro es que este disco
existe en un plano al que ya nadie llega. Es pura libertad
grabada, una obra que exige paciencia, atención y entrega, y que
devuelve vértigo, belleza y esa rara sensación de estar ante algo
que no va a repetirse.
Y si a esto se suma el final más que probable de la creación
musical tal y como la conocíamos a manos de atajos digitales,
podemos estar ante una de las últimas obras de carne y hueso
hechas por una mente humana verdaderamente rara, valiente, marcada
por la tormenta y condenada por su propio talento.
Lux no es para todos. Y tampoco quiere serlo. Es el trabajo
de un genio sin excusas, con una personalidad indomable y sin
miedo. Una extravagancia brillante convertida de manera inevitable
en un clásico.
LA PRENSA HA DICHO SOBRE 'LUX'
“Una obra maestra que redefine lo
que significa ser una estrella del pop.” – Infobae
“Una declaración rotunda de
intenciones: es Rosalía diciendo ‘puedo hacer lo que quiera, y
me seguirán’.” – Infobae
“Cinco estrellas y la admiración de
Madonna para un álbum que suena a absolutamente nada más en la
música actual.” – Rolling Stone
“Una experiencia inmersiva y trascendental… no es un álbum para
escuchar en aleatorio mientras lavas los platos.” – Rolling
Stone Brasil
“Si Lux pudiera compararse
con una torta, sería una bañada en chocolate, con bizcochuelo de
chocolate y relleno de mousse de chocolate.” – Rolling Stone
en Español
“Una mujer se convierte en artista
pop global, rompe con lo que la hizo exitosa globalmente… todo
para buscar su verdad.” – Rolling Stone en Español
“El trabajo vocal más impresionante
de su carrera y quizá el más impresionante que cualquier
estrella pop haya hecho en décadas.” – ABC
“Una oda al maximalismo: Motomami
era minimalista, esto es maximalismo.” – UPI
ROSALÍA, archivo
INDYROCK
Noticias anteriores, crónicas y fotos
ROSALÍA EN PRIMAVERA SOUND 2019. FOTO: QUIM CABEZA * INDYROCK
ROSALÍA ROMPE BARRERAS EN EL PALAU SANT JORDI
Concierto doble en Barcelona: Palau Sant Jordi, 23 y 24 de julio
202
2
Rosalía es una ganadora de un Grammy y de ocho Grammy
Latinos que ha "saltado rápidamente a la vanguardia del panorama
pop mundial" gracias a sus innovadoras fusiones musicales y a su
estilo distintivo. Ha roto repetidamente las barreras de los
artistas femeninos y de lengua española, al tiempo que ha sido
ampliamente aclamada como: "un genio complicado... que refleja la
feminidad y la fuerza... un líder de la nueva generación... que
hace del flamenco un fenómeno global... mientras se convierte en
la estrella pop más excitante de la Tierra". Con el lanzamiento en
mayo de 2018 del innovador single de Rosalía "Malamente (Cap.1:
Augurio)" - y la llegada en otoño de su álbum de referencia "El
Mal Querer", los fans de todo el mundo abrazaron rápidamente la
fenomenal capacidad vocal de Rosalía engranada con su fusión,
ahora plenamente realizada, de flamenco clásico y otros estilos
musicales atemporales de España, con R&B, hip-hop, ritmos
latinoamericanos contemporáneos y ritmos electrónicos. Junto con
las fuertes influencias de Rosalía en las artes visuales
industriales, el empoderamiento femenino, la moda y la
coreografía, quedó claro para los críticos que: "El Mal Querer es
una obra maestra moderna que rompe fronteras... que ha resonado
como una onda expansiva... se desmarca de prácticamente todo lo
demás en el panorama del pop mundial".
Como resultado del impacto del álbum, y de los singles adicionales
de 2019 que le siguieron, Rosalía obtuvo un premio GRAMMY, una
actuación destacada en los GRAMMY, la histórica primera nominación
al Grammy al Mejor Artista Nuevo para un artista de habla hispana,
y ocho Grammys Latinos,
incluyendo el de Álbum del Año. Otros elogios han sido 2 MTV VMA,
múltiples portadas de revistas -incluyendo la portada especial de
Cultura del Sunday New York Times Magazine-, apariciones muy
elogiadas en los festivales de Coachella y Lollapalooza, el vídeo
global de YouTube más visto de 2019 para una artista femenina, y
selecciones de "Mejor Música de la Década" de Rolling Stone,
Billboard, GQ, The LA Times, Pitchfork y más. Mientras Rosalía ha
pasado la mayor parte del tiempo inmersa en el proceso creativo de
escribir y grabar su esperado próximo álbum, también ha finalizado
asociaciones de marca históricas con Nike y la campaña "Viva Glam"
de MAC, lideró el campo de los ganadores del GRAMMY LATINO por
segundo año consecutivo, se convirtió en la primera artista de
música en español en adornar la PORTADA de VOGUE en los Estados
Unidos (con la edición de enero de 2021 de "Vogue Values",
fotografiada por Annie Leibovitz), y se unió a Travis Scott, Bad
Bunny, The Weeknd, Billie Eilish, Arca, Tokisha y más en pistas de
colaboración de streaming masivo. Ahora comienza su próximo
capítulo creativo con la música de MOTOMAMI.
BIOGRAFÍA Y DISCOGRAFÍA
PRIMAVERA SOUND 2019. FOTO: QUIM CABEZA * INDYROCK
ROSALÍA: LA ARTISTA QUE CONVIRTIÓ EL RIESGO EN IDENTIDAD
Rosalía Vila Tobella nació el 25 de septiembre de 1992 en Sant
Esteve Sesrovires, un pequeño municipio cercano a Barcelona.
Creció en una familia trabajadora y, desde niña, mostró una
curiosidad poco común por la música. Su interés por el flamenco
surgió a los trece años, cuando escuchó por primera vez a Camarón
de la Isla, experiencia que la llevó a decidir que dedicaría su
vida al cante. Formada en la Escola Superior de Música de
Catalunya, estudió flamenco bajo la dirección del maestro José
Miguel Vizcaya, conocido como “El Chiqui de la Línea”. Allí
desarrolló una técnica vocal exigente, pero también un espíritu
abierto a otros géneros y a la experimentación.
Sus primeros pasos profesionales se movieron entre lo académico y
lo alternativo: actuó en pequeños escenarios, colaboró con músicos
de jazz y exploró cómo llevar el flamenco a un nuevo territorio
estético. En 2017 lanzó
Los Ángeles, su primer álbum de
estudio, una obra intimista y sombría junto al guitarrista Raül
Refree. Aunque anclado en la tradición, ya revelaba una voluntad
de reinterpretar el género desde una sensibilidad contemporánea.
El reconocimiento masivo llegó un año después con
El Mal
Querer (2018), un álbum conceptual que fusionaba el flamenco
con la electrónica, el pop y el R&B, inspirándose en una
novela occitana del siglo XIII. La canción
“Malamente”
marcó un antes y un después en la música española: el flamenco se
convertía en un fenómeno global sin renunciar a su raíz, y Rosalía
se transformaba en un icono cultural. El disco ganó múltiples
premios y abrió las puertas del mercado internacional, consagrando
su imagen como una artista que combinaba rigor académico con
intuición pop.
En los años siguientes, Rosalía amplió su alcance colaborando con
artistas de distintos estilos —desde J Balvin hasta Billie Eilish—
y experimentando con géneros urbanos. En 2022 publicó
Motomami,
un trabajo que rompió los moldes del pop latino con una mezcla de
reguetón, jazz, electrónica y experimentación vocal. Este disco
confirmó que Rosalía no buscaba repetir fórmulas de éxito, sino
reinventarse constantemente.
Motomami fue, además, un
retrato personal: un collage emocional sobre el poder, la fama, la
feminidad y la vulnerabilidad, con un sonido fragmentado y audaz
que la consolidó como una de las creadoras más influyentes del
siglo XXI.
En 2025 presentó
Lux, un proyecto que marca un giro
introspectivo y espiritual en su carrera. Dividido en cuatro
movimientos y cantado en trece idiomas, el disco fusiona
orquestación sinfónica, coros y elementos litúrgicos con la
electrónica experimental.
Lux no busca el impacto
inmediato: es un trabajo que exige escucha atenta, que combina lo
sagrado y lo terrenal, y que propone un diálogo entre lo ancestral
y lo contemporáneo. Rosalía ha descrito este álbum como una
exploración sobre la luz y la identidad, una búsqueda artística en
la que el ego cede espacio a la contemplación.
Más allá de su obra, Rosalía encarna una de las figuras más
complejas de la cultura actual. Ha sido elogiada como visionaria y
criticada por su apropiación del flamenco siendo catalana; ha
enfrentado la exposición mediática con una mezcla de ironía y
distancia; y ha convertido la controversia en parte de su relato
artístico. Su estilo visual —mezcla de vanguardia, folclore y moda
global— ha redefinido la imagen del pop español.
A lo largo de su carrera, ha demostrado una convicción singular:
la de que tradición y modernidad no se oponen, sino que se
potencian mutuamente. Su trayectoria es la de una artista que se
atreve a mirar atrás para poder avanzar, que concibe la música
como un espacio de riesgo y libertad, y que ha sabido convertir
cada álbum en una declaración de principios.
Rosalía no solo
representa una nueva era del pop; la encarna.
DISCOGRAFÍA
•
Los Ángeles (2017) – Álbum debut junto a Raül Refree,
centrado en el flamenco tradicional con un tono oscuro y
minimalista.
•
El Mal Querer (2018) – Segundo disco y punto de
inflexión artístico; mezcla de flamenco, R&B y electrónica,
con una estructura narrativa basada en una historia de amor
tóxico.
•
Motomami (2022) – Álbum experimental que combina pop,
reguetón, jazz y electrónica, explorando temas de identidad, fama
y espiritualidad contemporánea.
•
Lux (2025) – Obra conceptual dividida en movimientos,
con arreglos orquestales, polifonías y referencias místicas;
supone un cambio de registro hacia lo introspectivo y
trascendental.
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