RODRIGO CUEVAS EN EL FESTIVAL 'LA CARBONERÍA DEL GALVÁN'. Fotos:
MARINA SANZ * INDYROCK
RODRIGO CUEVAS
Rodrigo Cuevas convierte La Carbonería del Galván en una gran
celebración del folclore y la libertad
24 de junio de 2026. Parque Enrique Tierno Galván (Madrid)
JAVIER ALONSO JULIÁ Y MARINA SANZ DOMÍNGUEZ * Crónica y Fotos
El final del mes de junio llegaba cargado de festivales y
conciertos. Este año el Parque Enrique Tierno Galván acoge un nuevo
ciclo de conciertos,
La Carbonería del Galván, que
parece sustituir al Alma Occident de años anteriores.
La ubicación es todo un privilegio tanto para los artistas como para
los asistentes; aunque no para los vecinos que llevan años en pie de
guerra con el Ayuntamiento debido a la celebración de estos
festivales.
Una noche de folclore, electrónica y espectáculo
El asturiano
Rodrigo Cuevas reventó el Tierno
Galván con su música, una personal mezcla entre folclore, pop y
electrónica. Toda una experiencia poder disfrutar del espectáculo
que regaló este músico tan ecléctico, capaz de conectar con todo
tipo de público.
En una de las noches más calurosas de lo que llevamos de verano,
Rodrigo fue todo un soplo de aire fresco, aunque con su picardía y
su puesta en escena consiguió subir aún más la temperatura entre los
asistentes, que terminaron rendidos a sus pies.
Mazorcas de maíz decoraban el escenario, acompañadas por dos
pantallas laterales que fueron auténticas protagonistas de la noche,
ya que el espectáculo se vivió también a través de las cámaras en
directo que siguieron cada movimiento de Rodrigo como si se tratara
de una gran producción televisiva.
La actuación estuvo dividida en diferentes bloques, varios de ellos
presentados por
Rossy de Palma y otros por
anuncios protagonizados por el propio Rodrigo, aportando un
divertido punto de humor a las transiciones entre una parte y otra
del espectáculo.
Apareció vestido completamente de blanco, perfectamente peinado y
con un bigote impecable que por momentos recordaba al mismísimo
Freddie
Mercury. Su manera de moverse sobre el escenario, la
potencia de su voz y la teatralidad de su propuesta establecieron
inevitablemente ese paralelismo.
La noche arrancó con
Un Mundo Feliz, con todo el público
coreando un tema que fue creciendo en intensidad conforme avanzaba.
Le siguió
BLZA, con ese toque de perreo al que la
colaboración vocal de
La Mala Rodríguez aporta un
carácter muy reconocible.
A partir de ese momento aparecieron cuatro bailarines que
acompañarían buena parte del concierto, aportando un plus a un
espectáculo que fue atrapando al público tema tras tema.
La hermana cautiva,
Asturcón,
Allá Arribita
o
Valse dieron paso a un segundo bloque que comenzó con un
cambio de vestuario. Músicos y bailarines se reunieron alrededor de
la barra de un bar para interpretar una tonada y recrear una noche
habanera con
Xardineru.
La fiesta continuó con
El Pañuelín,
Muiñeira para a
filla da bruxa y el pasodoble
Sácame a bailar,
antes de llegar a uno de los momentos más emotivos de la velada.
Emoción, reivindicación y una gran fiesta final
Con
Rambalín, Rodrigo Cuevas recordó la figura de Rambal
en un momento cargado de emoción y reivindicación, especialmente
significativo con la celebración del Orgullo a la vuelta de la
esquina.
El tercer bloque cambió completamente el ambiente. La electrónica y
los ritmos de baile se apoderaron del Parque Tierno Galván con
canciones como
La Playa,
Casares,
Veleno,
Xiringüelu,
Cómo Ye?! y
Más animal,
convirtiendo el recinto en una auténtica pista de baile.
La celebración no se detuvo hasta llegar al tramo final del
concierto.
El día que Nací yo estremeció al público
gracias a la particular manera de interpretar de Rodrigo Cuevas,
mientras que el peculiar arranque de
Una Muerte Ideal, con
ecos de
Bohemian Rhapsody, preparó el camino hacia el
desenlace definitivo.
La explosión final llegó con
La Fiesta, broche perfecto
para un espectáculo que volvió a demostrar que Rodrigo Cuevas ha
conseguido crear un lenguaje propio en el que tradición, modernidad,
humor, reivindicación y una extraordinaria puesta en escena conviven
con absoluta naturalidad.