Ir arriba

INDYROCK magazine

Desde 1997 * Pioneros de la información musical on line

  • PATAX_Aliatar_ACaballero07
  • PATAX_Aliatar_ACaballero01
  • PATAX_Aliatar_ACaballero02
  • PATAX_Aliatar_ACaballero03
  • PATAX_Aliatar_ACaballero04
  • PATAX_Aliatar_ACaballero05
  • PATAX_Aliatar_ACaballero06
  • PATAX_Aliatar_ACaballero08
  • PATAX_Aliatar_ACaballero09
  • PATAX_Aliatar_ACaballero10
FOTOGALERÍA. PATÁX. SALA ALIATAR, GRANADA. 23-10-2026. FOTOS MR.KNIGHT * INDYROCK

PATÁX


CUANDO EL RITMO NO PIDE PERMISO

Sala Aliatar, 23 de octubre 2026

MR. KNIGHT * CRÓNICA Y FOTOS
La banda multinacional regresaba a Granada. Esta vez presentaba en Aliatar su gira Work in Fusion con una formación de siete integrantes, suficiente para llenar el escenario de música, color y movimiento en una velada cargada de groove. Al frente, Jorge Pérez, formado en Madrid y Cuba y graduado en Berklee, Boston, dirigía desde la percusión. Lo acompañaban Aurora García a la voz, Sara Sánchez al baile, Dani Morales a la batería, Santi Greco al bajo, Roberto Pacheco al trombón y Jorge Vera al piano. Había mucho que mirar y todavía más que escuchar.

«Eleanor Rigby» apareció al comienzo y abrió la puerta a una noche en la que las canciones iban a conservar su identidad, pero no necesariamente sus costumbres. Ese es el terreno donde Patáx resulta más convincente: melodías conocidas, arreglos que las ponen patas arriba y músicos capaces de defenderlos sin despeinarse. Jazz, flamenco, funk y ritmos afrocubanos convivieron sin que el concierto pareciese una visita guiada por distintos departamentos musicales.

Patáx

Michael Jackson tuvo un peso destacado. A «Billie Jean» le salieron palmas flamencas y un final de intenso taconeo. El baile de Sara Sánchez terminó por tomar las riendas de la canción y conducirla hacia su apoteosis. Minutos después, «Smooth Criminal». Si Michael levantara cabeza se encontraría su tema a ritmo de salsa y redobles de zapato sobre el tablao. Annie, are you okay? Lo que pagaría por ver su cara…

La bailaora fue también el centro de una puesta en escena espectacular. Cinco vestidos distintos aportaron color y variedad visual, aunque reducir su papel al vestuario sería quedarse mirando la funda del instrumento. El taconeo no era un acompañamiento decorativo: marcaba acentos, respondía a la percusión y añadía una contundencia que se sentía más allá del oído.

El medley de «Kiss» y «Purple Rain» llevó la noche al territorio de Prince, con ese placer inmediato de reconocer una canción entre los giros de un arreglo. La capacidad de esta gente de elegir temas reconocibles y darles la vuelta sin perder la esencia es extraordinaria. La mejor prueba llegó con «Virtual Insanity». La petición de alguien entre el público se convirtió en una improvisación que terminó desembocando en una auténtica orgía percusiva, todo a un ritmo frenético.

En ese intercambio entre músicos se sostuvo el espectáculo. La percusión de Pérez y la batería de Morales compartían un terreno donde piano, bajo y trombón podían intervenir con funciones cambiantes, mientras Aurora García mantenía el vínculo vocal con las canciones. Hubo virtuosismo de sobra, pero también sentido del espectáculo: los solos no se eternizaban y los cambios de ritmo mantenían la tensión. Quizás se echó de menos la guitarra de Marcos Collado, músico de larga vinculación con Patáx y con numerosas actuaciones y giras junto a la banda. Debilidades del que escribe…

El principal reparo estuvo en el sonido. La acústica de Aliatar castigó especialmente las voces, que llegaban indirectas y envueltas en ecos amplios. Esa reverberación restaba definición a Aurora y emborronaba parte de una ejecución instrumental mucho más limpia de lo que la sala permitía apreciar. No arruinó el concierto, pero sí impidió disfrutar con nitidez de todos sus detalles.

Patáx ofreció espectáculo sin reducir la música a una sucesión de trucos. Hubo canciones reconocibles, riesgo, baile y una conexión con el público capaz de alterar el rumbo de la noche. Para la próxima visita, ojalá la sala deje escuchar con la misma claridad con la que la banda sabe tocar. El resto puede seguir abierto a la improvisación.

Patáx

Cargando vídeo...



CONTENIDOS


INDYROCK MAGAZINE