El Pintor (Matador-2014)
por
Juan Gallardo - IndyRock
Mientras U2 nos aburría regalando un disco que ni aporta, ni
suma ni resta, ni innova en su ejecución, marketing ni en ningún
aspecto imaginable, recibiendo las constantes e inmerecidas 5
estrellas que cada disco de U2 y Bruce Springsteen reciben todas
y cada vez de la revista Rolling Stone, Interpol dejó caer su
pequeña colección de canciones no ya por la puerta de atrás, más
bien por debajo de la puerta. Lo trágico de todo esto es que el
acontecimiento musical de 2014 es un disco mediocre de unos
irlandeses que ya han agotado todas las posibilidades
matemáticamente posibles de hacer corear a masas de gente a
fuerza de “oh ohs” mientras que un disco tan maravilloso como el
de Interpol apenas ha recibido atención mediática. Qué injusto
es el mundo, aunque eso ya lo sabíamos.
Promesas cumplidas: Interpol ha sacado su mejor disco hasta la
fecha, para un servidor, la mejor entrega de emociones desde que
PJ Harvey nos sobrecogiera con Let England Shake.
Lo que han hecho los neoyorkinos de adopción no tiene nombre
porque, en realidad, no han escapado de su sonido, no han
tratado de encontrar nuevas vías de expresión, ni en la
estructura de sus canciones, ni en sus sonidos, ni se han
querido zafar de una vez la merecida crítica acerca de la
inocuidad de sus letras… No, Interpol ha vuelto a hacer lo mismo
de siempre: bases punk, riffs de guitarra sencillos que son más
loops de pueriles punteos que riffs y tempos veloces sobre los
que Paul Banks despliega melodías lentas, repetitivas, que te
regulan la respiración una barra tras otra, con letras que, en
sí mismas, no significan prácticamente nada: lo mismo de
siempre, lo mismo que llevan haciendo desde hace ya más de una
década, pero infinitamente mejor.
Lo voy a tratar de exponer de la manera más sencilla
posible: Interpol ha conseguido algo físicamente imposible:
engañar al sentido del tiempo porque, al lado de El Pintor, sus
primeros discos parecen una continuación, no un preludio.
Aunque El Pintor no sufre ninguna fisura, tengo que
destacar “My Desire” y “Tidal Wave” Estas son las cosas
que hacen que la vida se haga más llevadera.
13/11/10. Palacio de Vistalegre. Madrid.
Fotos y crónica Javier Alonso Juliá y Marina Sanz Domínguez -
IndyRock
https://indyrock.es/galerias/interpol/galeria10.htm
Galería de fotos:
Javier Alonso Juliá y Marina Sanz
Domínguez -IndyRock


El fin de semana venía repleto de conciertos. Desde
el viernes 12 de noviembre todas las salas de conciertos
madrileñas eran un auténtico hervidero de rock, pop, reggae y
cualquier otro estilo que te imagines. Parece ser que los
promotores de conciertos y los grupos, se habíann puesto de
acuerdo en condensar en un mes todos los conciertos del año.
Uno de los más esperados, era el de los neoyorquinos Interpol,
que pasaban por España de nuevo tras las visitas en septiembre
como teloneros de U2 y en octubre en Compostela y
Barakaldo.
Su cuarto y homónimo álbum puede que no sea un soplo de aire
fresco en su discografía, siguen manteniendo su sonido tan
peculiar y oscuro, al más estilo post punk de Joy
Division o The Chamaleons. Está claro que la banda ha
conseguido su característico sonido en estos cuatro álbumes de
estudio y no es necesario que demuestren nada a nadie.

El Palacio de Vistalegre no se llenó al completo pero el
ambiente fue excepcional. Media hora antes del comienzo de los
neoyorquinos, el público hacía largas colas para poder acceder
al recinto.
Pasadas las 21.30 de la noche, las luces se apagaron y el
estruendo del público ensordeció el recinto. Paul Banks
(voz y guitarra), Daniel Kessler (guitarra y coros), Sam
Fogarino (batería y percusiones), David Pajo (bajo) y Brandon
Curtis (teclados), aparecieron sobre el escenario para dar
comienzo a una actuación que estuvo repleta de hits.
Comenzaron con “Success”, que también abre su nuevo álbum,
tras el saludo de Paul Banks en un español casi sin acento. El
público no paró de cantar y dar palmas desde el inicio del
concierto.
El escenario era austero pero efectivo, las luces y la niebla
nos introdujeron en su mundo de oscuridad.
El setlist siguió con “Say Hello To Angels” (de Turn Up The
Bright Lights), “Narc” y "Length of Love" (de Antics).
El público se entregó totalmente al grupo tema tras tema. Todo
el mundo coreaba los estribillos a la perfección, mientras el
grupo se emocionaba con lo que pasaba ante sus ojos. Por lo
menos esto salvó el concierto, ya que si hubiera que puntuarlo
por el sonido, se llevaría un suspenso en toda regla. Es
sabido que el Palacio de Vistalegre no está concebido
especialmente para conciertos, y así lo constatamos todos los
allí presentes. La voz de Paul Banks era ininteligible en
muchas de las canciones y los instrumentos se lo comían. Pero
a pesar de todo esto, las ganas que el público tenía por ver a
la banda y el buen ambiente, se unieron para darnos un
concierto muy completo.
Siguió el concierto con temas como “Summer Well”, “C'mere”,
“Slow Hands”, “Lights”, “Barricade” y así llegamos a los hits
de la banda que hicieron botar a todo el público. Entre estos
cayeron “PDA” o “Not Even Jail”. Tras estos temas el grupo se
despidió para volver a los pocos minutos tras los aplausos y
vítores del público
La noche no podía terminar sin escuchar “The Lighthouse”,
“Evil” (imprescindible) y “The Heinrich Maneuver” (pegadiza y
bailable). Final apoteósico y que para muchos fue corto.
Si el sonido hubiera acompañado a la banda, habría lucido más
el espectáculo, pero gracias a la selección de temas y en
especial al público, la noche fue un auténtico éxito.
Manchester,
capital Manhattan
Interpol – martes 28 de septiembre 2010 / Sala Industrial
Copera Granada
Por Enrique Novi / IndyRock
Aprovechando las fechas sueltas que les deja su gira mundial
abriendo para U2, Interpol, con un montaje menos ambicioso,
rellenaron calendario con un concierto en Granada antes de la
cita sevillana con los irlandeses. Prevista en principio para
el miércoles 29, la organización decidió no jugársela
plantándole cara a una huelga general y posponer un día la
cita, de manera que será hoy jueves día 30 cuando finalmente
se esté celebrando. Aunque el papel se agotó con bastante
antelación, para su actuación granadina parece que al final el
paro generalizado vino a aliarse con el promotor.
No había más que darse una vuelta por la ciudad para comprobar
como la juventud, que no desaprovecha la mínima oportunidad y
no necesita demasiadas excusas para darse al hedonismo, había
tomado la calle como si se tratase de la víspera de un
festivo. Así pues, una sala llena aunque sin aglomeraciones,
recibió a los pulcros neoyorquinos a las 10 y media en punto,
como estaba anunciado, y sin que ningún telonero hubiese
calentado el ambiente. En su lugar el propio grupo había
seleccionado una recopilación de temas que sonaron mientras se
iba llenando el recinto.
Para el que suscribe es un misterio la fascinación que un
grupo de educados y acomodados niños bien, estudiantes de la
Universidad de Nueva York, la famosa NYU, sienten por la
oscura y turbadora escena del Manchester anterior a la época
de las pastillas y las raves clandestinas. Aquella ciudad
gris, huérfana de oportunidades para los jóvenes en la que
germinó parte de la música más atormentada y opresiva de la
historia del pop. La ciudad que proporcionó la materia prima
de sus tendencias suicidas a Ian Curtis y sus Joy Division. De
espaldas a la ingente cantidad de referentes diversos que la
gran manzana ha proporcionado en los últimos decenios,
Interpol miró en su día hacia el otro lado del Atlántico para
encabezar esa corriente revivalista del post-punk británico
que tantos grupos ha generado en Nueva York. Y si bien es
cierto que ninguno de sus discos, incluido el reciente
Interpol, que acaba de aterrizar este mismo mes de septiembre
en las cubetas de las tiendas de discos (en el supuesto de que
esta práctica haya sobrevivido al nuevo siglo) ha logrado el
impacto de su debut, la banda mantiene su línea decentemente y
suena potente y compacta. Su personalidad se ha acentuado a
fuerza de estrechar el objetivo. Algunas de sus antiguas
canciones siguen recordando la influencia de Pixies, The
Chameleons o The Smiths, mientras que las más actuales suenan
indudablemente a Interpol.
La voz de barítono de Paul Banks sorprendió a todos con su
correcto y bien modulado castellano (que se note el gasto
paterno en colegios de pago), y la presencia de David Pajo,
sustituto al bajo del Carlos Dengler tras su deserción, a los
pocos que hemos amado sus aventuras musicales desde que lo
conocimos. Bien compenetrados, todos dieron un buen concierto
en el que se intuye una vuelta a lo básico de sus inicios. Y
la primera pista de este retorno ya la ofrecieron con la
publicación de su último disco. Tras pasar por una
multinacional, es Matador, con quien editaron sus mejores
canciones, el sello que los vuelve a acoger. Esperemos que sea
una señal.
Interpol "Our Love
to Admire" (2007)
por Juan Gallardo -Indyrock
Para un servidor, incluso Radiohead con OK Computer o Kid A
perdieron la oportunidad de hacer un disco "perfecto" y por
"perfecto" entiendo un disco en el que cada maldita canción te
haga pedazos el corazón. Los mejores discos que he escuchado,
entre los que incluyo los mencionados, no pasan del 50% de
canciones de ese tipo.
Interpol, con su último álbum, Our Love to Admire (2007) entra
en la lista de los que lo han intentado. Pioneer to the Falls,
además de ser la mejor canción de Interpol hasta la fecha, es
una de las mejores canciones de lo poquito que va de siglo.
Hasta el punto de que Paul Banks no puede aguantar la pose que
se ha creado de cantar sin emoción aparente. Hay un fugaz
momento en la sección a capela en el que, por vez primera, se
le quiebra la voz abrumado por la oleada de emociones que le
deben atravesar las entrañas. Teclados que evocan vientos
gélidos del este. Pioneer to the Falls es demasiado buena y
hace sombra a todo lo que viene después, que no está nada mal.
Esa es la tónica general del disco: canciones excelentes como
Scale o Mammoth, más mediocres como Rest my Chemistry y
algunas perdidas entre la belleza e intentos demasiado
desesperados por buscar un nuevo sonido como es el caso de la
inspiradísima Lighthouse, todas caracterizadas por esos
pequeños momentos sublimes que debían ser más abundantes. Lo
mejor de todo: todas crecen y crecen tras varias
escuchas.
Interpol están intentando cambiar, se encuentran en el mismo
callejón de difícil salida que han afrontado muchas bandas
antes de ellos. A su favor tienen que sus influencias no son
tan evidentes como las de otras bandas de grandes aspiraciones
como Muse o Coldplay. Su próximo disco es una enorme
interrogante que puede acabar con ellos o subirlos a la
categoría de grandes de la historia del rock.
09 de Noviembre
2002 Sala Bikini, Barcelona
Produce: Iguapop
Texto y fotos: Marcerock - IndyRock




Los cuatro de New york denominados Interpol se mueven
bajo las leyes musicales de la gran manzana con influencias
oscuras y depresivas de bandas como Joy Division o The Fall
.Huele a Post-punk mezclado con New wave. La cita fijada a las
22:00 hrs. para descubrirles es el recinto de la calle Deu y
Mata, nos referimos a la sala Bikini. Paul Banks, guitarrista
y vocalista con una estética inglesa nos presenta "Turn on the
Bright Lights" junto a sus secuaces Daniel Kessler, Carlos
Dengler y Sam Fogarino.
Los habituales de noches indies se encontraban allí
dispuestos a saborear la nueva sensación de New York. Las
luces débiles retrataban las siluetas de los Interpol más un
tecladista invitado para dar más atmósfera a la intro que da
inicio al show. Le sigue una envolvente canción llamada
"Stella was a diver and she was" que hace las delicias de los
amantes de los trajes negros y melodías oscuras. "Roland" nos
recrea las furiosas composiciones punk de unos Joy Division.
"Specialist" y "Angels" son las que devuelven la quietud a
Paul Banks quien da gala de su perfecto castellano y que la
audiencia le celebra.
"Hands away", con unas guitarras cargadas de efectos le crean
personalidad propia a un estático vocalista de ojos
entreabiertos acompañado de un carismático bajista.
"NYC" y "PDA", nos devuelven esa actitud post punk sin
arrebatos pero efectivo. Las canciones en directo ganan en
intensidad, lo que les supone un punto a su favor.
Con "Left Erikson" y "Obstacle 1" se acerca el final de la
exclusiva presentación de su álbum debut. P. Banks se despide
de la entusiasta audiencia que les pide un bis que no tarda en
llegar al cabo de unos minutos con la banda nuevamente en el
escenario regalándonos su denso sonido y desgarradas
interpretaciones como "The new" y "Ob2" A estas alturas
ya el show gana en intensidad. Y nos demuestra la actividad de
nuevas tendencias y movimientos en la cosmopolita New York,
una ciudad que no hay perder de vista. Suponíamos que éste era
el final de su presentación, pero Interpol sale por una más
con "Seven" que alargaron lo que más pudieron para dejar a
todos conforme de haber presenciado una de las revelaciones
del rock de New York..
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