Muchas veces a las discográficas se les olvida que no es
suficiente anunciar los conciertos en myspace o las agendas
culturales de algunas revistas y periódicos. Si Madrid es un
importante destino turístico es porque nos gusta disfrutar de la
calle.
Señores promotores de conciertos, si ya han creído en un
grupo y les han lanzado no un disco, sino dos, a la
calle, por favor, no escatimen en la promoción. Llenen la ciudad
de carteles anunciando sus conciertos y más aún, teniendo en
cuenta que estaban rivalizando con los partidos de la
Eurocopa.
Esta es la base para entender porqué el público que acudió a ver
la presentación del nuevo trabajo de Virüs (Manual del perfecto
cardiaco, 2008) no supo sacar del grupo lo que llevan
dentro. Su sonido oscuro-muy bailable no está hecho para
conciertos reducidos en los que el público no se brinda a
implicarse con ellos.
Tras Sintonía Nuclear (2006), este segundo trabajo muestra unas
melodías más claras pero con mucha más fuerza, manteniendo como
protagonistas la voz masculina y las atmósferas creadas por
Olatz, la batería y el bajo de Alex y Charly, respectivamente, y
sobre el escenario la estética y la energía de Onneca y
Charly. El sonido compacto de sus instrumentos lo dejan como la
más grata de las sorpresas para sus directos.
Comenzaron con la fuerza de Sidecar de hielo y un tema
instrumental perfecto para preparar el ambiente y la reverencia
que exigen clásicos como el Transmission de Joy División que
interpretaron, algo que ayudó a quitarnos el prejuicio de las
odiosas comparaciones para dejar paso a los agradecidos
homenajes (que levante la mano cualquiera que estuviese allí y
no se le pasaran por la cabeza nombres como Parálisis Permanente
o David Bowie).
Recordaron temas de su primer trabajo como Stalingrado o
Glaciar, pero fue en los cortes de su segundo album donde
derrocharon fuerzas y ganas; tras Somos acuáticos, el cuarteto
sintió Escalofríos por el parón (solucionado con rapidez) que
supuso un problema técnico con la batería, y nos
recordaron al son de su tema Gughemheim que éste sería el punto
de encuentro para su próximo concierto. Continuaron con La
colina, Híbridos y Plan B. Cerraron el concierto con el
single El baile de los huesos, dejando a algunos de los
presentes con ganas de más Virüs. sin embargo los encargados de
la sala no dieron tregua ninguna.
Sospechamos con agrado que con este segundo trabajo de Virüs no
tendremos que irnos fuera de nuestras fronteras para escuchar el
buen sonido post-punk, aderezado con la dosis perfecta de
electrónica, con interesantes letras en castellano y con una
calidad que nos recuerda por momentos a la voz de Peter
Murphy, al sonido de los mejores Parálisis Permanente o a
los estribillos pegadizos con atmósfera siniestra que forman
parte de la banda sonora de muchas de nuestras vidas.



Precediendo a Virüs tocaron los jóvenes No Aloha:
este cuarteto descubrió hace tiempo que si tienes la calidad
suficiente -y ellos cuentan con ella-, puedes ser finalista o
incluso ganar los concursos maqueteros de emisoras de radio
que tan bien pueden llegar a funcionar, y gracias a los cuales
les hemos conocido.
Su sonido punk-rock noventero apoyado por letras en inglés (e
incluso spanglish, como demuestran en Chica Cool) hacen de
ellos un grupo con perfecta cabida -y ya lo están demostrando
-en los escenarios de nuestro país. Muy animados por su
público comenzaron con The signal, un primer tema con el que
mostraron lo bien que suenan sus cuatro componentes en
conjunto: una batería contundente, dos guitarras bien
encajadas, y un bajo tocado por una frontwoman potente y con
encanto.
De los catorce temas que tocaron cabe destacar la intensidad
con que interpretaron Blue song, el estribillo de Chica Cool y
sobre todo, Loco Dance, un temazo que se introduce en el
cerebro de todo el que lo escucha y que obliga a seguirles
(más) la pista de ahora en adelante.
Virüs:
Manual del Perfecto Cardiaco, 2008, Subterfuge Records
Por Raül Ruiz - IndyRock
Tras el éxito de público y crítica que consiguieron con
SINTONÍA NUCLEAR, su álbum debut, el cuarteto lanza al mercado
un nuevo trabajo con el que esperan pasar de banda revelación
a grupo consagrado.
Para comenzar, el disco cuenta con una producción muy cuidada;
Guille Mostaza y Juanjo Reig, ambos de KRAKOVIA, han
desarrollado dicha tarea con la profesionalidad que les
caracteriza. Junto a ellos, y a mando de la grabación,
encontramos a todo un veterano en la materia: Jordi Mora; de
sus recursos técnicos ya se han beneficiado las discografías
de los STANDSTILL o del mismísimo BUNBURY. ¿Algún ingrediente
más para completar la base? Pues no citar a David Kano (CYCLE,
KRAKOVIA) como encargado de mastering y mezclas adicionales
sería una omisión importante.
Pero hablemos de lo realmente substancial: los temas. Arreglos
y trabajo de producción aparte, MANUAL DEL PERFECTO CARDIACO
es un disco de pop en su vertiente más techno. Siguiendo la
línea de su disco anterior, los chicos de VIRÜS vuelven a
emplear la ciencia ficción como argumento retórico de sus
historias. Las mismas que acomodan a una base de guitarras,
bajos, batería y sintetizadores, dotándolas de una ponderación
musical tan eléctrica que convierten los temas en piezas de
baile con traje de cuentos fantásticos.
Este LP irradia fuerza y frescura. aunque un poco condicionada
a las fuentes de las que beben. Su sonido recuerda, cada vez
más, al de formaciones clásicas de La Movida, como ahora
Zombies, Alaska y Los Pegamoides o los primeros Radio Futura.
Pese a continuar manteniendo cierta asonancia post-punk, su
línea musical ha derivado en perpendicularidad sonora hacia
temas más ligeros y rítmicos. Y todo ello sin perder un ápice
de la calidad que caracteriza al sonido Virüs.
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