En directo, el trío de Duluth, Minessota, interpreta lo mejor de su repertorio (“Working
hard”, “Poor man’s daughter”…) con fuerza impetuosa. Hay mortificación, furia y penitencia en
unas canciones herrumbrosas, con ecos de Crazy Horse o Led Zeppelín, a las que adjetivos como
robusto, crudo, o visceral les sientan como un guante. Pasajes de puro power pop, se alternan
con otros de corte emocore, o sadcore, todos teñidos, y esta es mi mayor objeción a la banda,
de un algo, en mi opinión, tedioso tono de hard rock de corte progresivo.
Todo el volumen, toda la tensión, sin embargo, no evitaron que la banda inspirase una
profunda simpatía al público asistente que, sin duda, echó de menos la actuación de Rosvita,
grupo que debía haber abierto el concierto para Retribution Gospel Choir, pero
finalmente canceló su actuación.

Retribution Gospel Choir
Retribution Gospel Choir, el trío americano que cuenta en sus filas con Alan Sparhawk y Steve
Garrington, ambos miembros de LOW, los reyes del slowcore, junto al batería Eric Pollard, en
una amplia gira por España con la están cosechando estupendas críticas presentando su nuevo
disco, “2”.
En contraposición a la delicadeza melódica, la austeridad en el arreglo, la estética
minimalista y la ralentización del ritmo de su grupo matriz, Retribution Gospel Choir se
posicionan en las antípodas de Low, y su música ardorosa y volcánica los han convertido en
unos de los grupos más celebrados del rock contemporáneo por su intensidad, su furia y la
electricidad desbordada que desprenden. Con tan sólo dos álbumes en circulación, sus
ensordecedores directos los han encumbrado como una de las experiencias más torrenciales del
rock actual. Chispazos de rock de alto octanaje y guitarras infestadas de psicodelia desbocada
para una música visceral y fulminante en la que Sparkhawk y sus dos compinches se vacían
físicamente.
