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THE QUIREBOYS
19 noviembre 2009 Sala El Tren (Granada)
Organiza Riff Producciones
Crónica y Fotos Por Jesús S. -IndyRock
Yo sólo lo hago en mi moto por Enrique
Novi
Los Quireboys son una banda especial, y nadie puede poner eso en
duda. No levantan las pasiones del gran público, ni las de esa
turba de advenedizos que suelen colgar el sold-out en cada show
de los Stones o AC/DC, pero todo el mundo que ha tenido la
suerte de cruzarse con los Quireboys en su camino, les reconoce
como banda de rock n´roll que, si te pillan cerca, no debes
perderte. Tal vez porque suenen a muchas cosas grandes a la vez,
porque personifiquen el rock n´roll de manera tan opulenta.
Después de tantos años, Spike no tiene problema alguno de
conciencia al respecto. En su día, el fenómeno grunge hizo
saltar por los aires toda posibilidad de que una banda de este
tipo pudiera salir adelante. Lo que vino a demostrar que las
modas pueden herir, pero no matar. Un corazón rocanrolero como
el de Spike tuvo agallas suficientes para bombear nueva sangre
una vez más. Y él, impertérrito, mira atrás, y ve a sus ídolos,
a Jagger, a Rod Stewart, y a los iconos del soul de los años 60.
Y decide que la fiesta debe continuar.
Y así esta siendo en esta gira por nuestro país. El concierto de
Granada ya venía precedido de alabanzas a los shows por el
norte. Durante noventa minutos, Spike, pañuelo rojo en la cabeza
y Alhambra Especial en mano, reinó sobre las tablas de El
Tren, ayudado por su mano derecha Guy Griffin. Conoce los trucos
del negocio, como cantar, jugar con el micro, interactuar con el
público. Eso y su voz ya ponen cualquier garito en pie. Si
además le sumamos que el concierto no iba a ser sino la fiesta
de cumpleaños de un clásico como “A bit of what you fancy”
(veinte añitos contemplan a una obra atemporal), la diversión
está asegurada.
Con esa obra maestra se ganaron el cielo en 1989. La clase de
disco que hace que una tarde gris se convierta en un espléndido.
Y en él se centraron, aunque previamente calentaron motores con
algunos temas de otros discos (“Don´t bite the hand”, “·This is
rock n roll”, “Mona Lisa smile”). Pero pronto Spike preguntó la
hora, y ya sabíamos a qué se refería. Con “7 O´clock” abrieron
ese tributo a su mejor obra, la cual tocaron en su integridad
para regocijo de todos los que estábamos allí. Las intensas
“Whippin´boy”, “Sweet Mary Anne”, “Roses & Rings”, o ese
baladón que es “I don´t love you anymore”, las más arraigadas en
la tradición Faces/Stones (“Long time comin´”, “Misled”), con
una banda dándolo todo y el público coreando cada estribillo,
llegando al final con “Take me home tonight” y dejando la
ultrafestiva “Sex Party” como bis de lujo. En definitiva, se
volvió a demostrar que los Quireboys son rock n´roll, y nada
más. No conozco mayor cumplido posible.
Yo
sólo lo hago en mi moto
por
Enrique Novi - IndyRock
Chupas de cuero con calaveras estampadas, muñequeras
jalonadas de tachuelas, cabelleras con sobredosis de
acondicionador y botas de chúpame la punta. Este era el atuendo
mayoritario frente al escenario. Sobre él, a toda esta
parafernalia se sumaba la bandana de Spike y unas hebillas
enormes coronando los paquetes marcados de lo que parecía un
grupo de rock sureño capaz de comerse a sus propios
padres.
En realidad The Quireboys nunca fue una banda sureña, pues se
formaron en Londres con miembros procedentes de Newcastle, de
modo que la pinta de cruzar las carreteras polvorientas del
Medio Oeste a lomos de sus motocicletas debían de proceder de
las veleidades de un grupo de provincianos hartos del clima
lluvioso de Inglaterra. De hecho, su origen les hizo ser
conocidos en los Estados Unidos como The London Quireboys. Antes
de eso el nombre que solían usar era el más atrevido de
Queerboys, una denominación que alimentaba tal vez en demasía la
ambigüedad sexual que cultivaban los grupos de una corriente
llamada glam metal. Corría la segunda mitad de los 80 y lo que
en tiempos había sido simplemente rock duro, había derivado en
una amalgama de estilos variopintos, el más postizo de los
cuales era este al que nos referimos. Para los grupos adscritos
a él, los críticos con más mala uva inventaron el término hair
metal, en referencia a sus cardadas cabelleras, a cuyo cuidado
parecían dedicar más esfuerzo que a sus instrumentos.
Y si hay una tribu que le dedica tiempo a practicar con sus
instrumentos, esa es sin duda la de los metaleros. Sea como
fuere, el caso es que The Quireboys vivieron su momento de
gloria hace unos veinte años, entre los últimos ochenta y los
primeros noventa. Entonces lograron colocar sus discos en las
listas de ventas y se las prometían muy felices. Eran los
tiempos en que Guns & Roses aparecían en las portadas de las
revistas musicales, The Cult viraban hacia un estilo más canalla
e incluso algún ex Quireboy se disponía a triunfar con Dogs
D’Amour. Pero entonces se sucedieron dos circunstancias que les
hicieron despertar del sueño. La primera fue que su gira
norteamericana, minuciosamente planificada, coincidió con la
aparición de unos Black Crowes que se comieron
literalmente el trozo de pastel que debía tocarles a
ellos.
La segunda, de mayor alcance, fue la aparición del grunge y el
fenómeno Nirvana que acabó enterrando las aspiraciones de un
sinfín de bandas que de la noche a la mañana habían perdido todo
su atractivo para los jóvenes consumidores de rock. Desde
entonces el grupo se ha disuelto y resucitado en varias
ocasiones, la última de las cuales les ha traído hasta aquí.
Para disfrute de los cada vez menos nostálgicos del rock que no
se avergüenza de ser macarra. Fue seguramente su última
oportunidad de poder corear Mayfair, There she goes again, 7
O’clock, Sex party o Sweet Marie Ann mientras su cantante
original hacía juegos malabares con el pie de micro mientras
movía su culo.
Bio y datos
Hay frases que no requieren mayor explicación, y cada vez que
Spike, el cantante de Quireboys, se presenta ante la audiencia
con la frase "We are The QuireboysS and this is
rock¹n¹roll" (Somos los QuireboysS y esto es rock'n'roll), todos
los presentes saben a ciencia cierta el espectáculo que les
espera. Durante quince años, The Quireboys han sido sinónimo de
música hecha con el corazón, condimentada con suculentos riffs
de guitarra, una contundente base rítmica y la carismática voz
de su líder, en la más pura tradición de los Rolling Stones y
Guns'N'Roses. The Quireboys, sin embargo, nunca han sentido la
necesidad de emular a sus supuestos héroes; su originalidad y
carisma a la hora de hacer rock les han aupado por méritos
propios hasta un lugar privilegiado en la historia del rock.
Un año más tarde de su celebrada vuelta con el álbum en directo
"100 % Live", The Quireboys están preparados para ofrecer a sus
fans un nuevo disco de estudio, cuyo título, "Well Oiled",
define claramente su contenido: una engrasada maquinaria que se
pone en marcha con precisión a través de canciones como "Good To
See You", "The Finer Stuff" o la intensa "Sweet As The Rain". Si
la calidad de las canciones de Quireboys no te han convencido
cuando llegues al último corte del álbum "Black Mariah",
definitivamente estás en el lugar equivocado.
Desde hace 6 años, entre 1993 y1999, no hubo noticias acerca de
la banda. Fornados en 1986, The Quireboys pronto descargaron la
energía de su sleaze-rock por toda Europa. Dos singles editados
por un sello independiente en Inglaterra consolidaron un
creciente número de fans, que siguió subiendo a cada concierto.
Cuando la mujer de Ozzy Osbourne, Sharon, fichó a la banda,
ocurrió lo inevitable: su álbum de debut, "A Bit Of What You
Fancy", se aupó directamente al número dos de las listas
británicas y japonesas, un éxito increíble para una banda novel.
Durante trece semanas giraron sin parar por todo el mundo.
Viajaron a los EEUU, donde tocaron en clubes con L. A. Guns, en
grandes salas con Heart y en festivales como el Gathering of the
Tribes junto a The Charlatans, Soundgarden, Cramps, Iggy Pop,
The Cult... En medio de todo esto, tuvieron la oportunidad de
abrir para los mismísimos Rolling Stones en JameOs Park,
Newcastle (el concierto soñado de Spike), volviendo a su país
para aparecer además en Donington Park con Whitesnake, Poison y
Aerosmith. Y como colofón a ese fructífero año, 50.000 personas
pudieron disfrutar de un memorable concierto junto a Bon Jovi,
Cinderella y Skid Row, en la fiesta de fin de año del Tokyo
Dome.
El siguiente álbum, "Bitter, Sweet and Twisted", empezó a
gestarse en Irlanda, donde Spike, Guy y Griff comenzaron a
trabajar y grabar demos de nuevos temas. Por asuntos de trabajo
del que sería el productor de este disco, Bob Rock que se
encontraba trabajando en ese momento en el disco negro de
Metallica- hubo que retrasar el comienzo de la grabación, que se
realizó finalmente entre finales de 1991 y principios de 1992,
en dos estudios de Vancouver, tres o cuatro de Londres, e
incluso uno en Hawaii, todo ello gracias al gran apoyo que la
compañía brindó a la banda. El álbum se editaría en 1993, tras
el single de adelanto "Tramps and Thieves."
Desafortunadamente para los intereses de The Quireboys, la
escena musical había cambiado de la noche al día con el
nacimiento del grunge. Incluso aunque los Quireboys no
perteneceran a la corriente de grupos que se oponían a este
nuevo movimiento, sufrieron sus efectos. Así, las ventas no
fueron tan espectaculares como las de su álbum de debut, pero la
banda alcanzó un gran éxito en Canadá, y continuaron siendo tan
populares en directo como antes, girando por toda Europa, Japón
y Canadá. Pero distintos problemas hicieron que la banda se
separara tras esta gira. Un último coletazo hizo que Axl Rose
todavía los reclamara para que abrieran para G¹N¹R en la gira
escandinava y alemana de "Use Your Illusion", y los Quireboys
sintieron que ésta era la mejor manera de hacer la reverencia
final a su público y despedirse a lo grande.
Ahora la banda vuelve con su nuevo trabajo de estudio
bajo el brazo, "Well Oiled", con nueve nuevas composiciones y
una formación con tres miembros originales: Spike, el
guitarrista Guy Griffin y el bajista Nigel Mogg, además de la
inclusión del teclista Keith Weir, el guitarrista Paul Guerin y
el batería Pip.