JAY JAY JOHANSON
Jay-Jay Johanson, seña de identidad
25/10/12. Días Nórdicos. Nave de Música. Matadero Madrid. Madrid.
Fotogalería y crónica: Marina Sanz Domínguez y Javier Alonso Juliá /
IndyRock
El pasado jueves pudimos disfrutar de un concierto muy especial, enmarcado dentro del
festival Días Nordicos. Este evento multidisciplinar dedicado íntegramente a la escena
cultural de los países nórdicos, nos trajo directamente desde Suecia a la voz nórdica. No
podría ser otro que Jay-Jay Johanson, que desde hace dieciséis años lleva deslumbrándonos
con cada uno de los trabajos que ha sacado al mercado. Enmarcado dentro del Trip Hop de los
noventa ha sabido como mantenerse en el panorama musical cambiando hacia el elestroclash,
jazz, bossa nova y otros ritmos en los que su voz es su seña de identidad. ...
El Matadero de Madrid fue el lugar elegido para la actuación. El día parecía haberse
vuelto nórdico, porque la lluvia y el frío fueron los protagonistas. Pero allí estaba
Jay-Jay para ponerle una perfecta banda sonora, que nos sirviera de abrigo en el frío
recinto.
Con un buen aforo y pasadas las 22:30 de la noche, apareció la larga y delgada silueta
del crooner, acompañado al piano y al teclado por Erik Johansen, que nos deslumbró con sus
manos deslizándose por las teclas. Visualmente nos acompañó durante toda la actuación el
videoclip del tema "On The Other Side".
Comenzó con el toque jazzy de "Dilemma" incluida en su último trabajo "Spellbound"
publicado en 2011. Retrocediendo hasta 2000 encontramos "Escape", simplemente magistral y
escalofriante. Continuó con dos temas "Time Will Show Me" y "She Doesn't Live Here Anymore",
de su álbum de 2007 "The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known".
La actuación prosiguió con el repaso a sus álbumes "Whiskey" y "Tatoo" con temas como
"Far Away", "The Girl I Love Is Gone" o "It Hurts Me So". "Suicide is Painless" dió paso a
uno de los temas más coreados "So Tell The Girl That I'm Back in Town".
Un carrusel de joyas musicales como "Monologue", "On The Radio" (sensacional), "Tomorrow",
"Milan Madrid Chicago Paris" y "Hate" nos llevó a la más esperada de la noche "Believe In
Us". Todo el público se vino arriba y acabamos cantando a coro el final sin el
acompañamiento del teclado. Jay-Jay nos dió las gracias por la gran noche que había pasado
junto al público madrileño.
Los aplausos le volvieron a sacar a escenario para interpretar varios temas entre los que
destacó "I'm Older Now".
Todo un lujo para los sentidos el show de este gran artista, que la organización nos ha
regalado como cierre del festival en su parte musical.

Fotos Madrid 15-10-2012. Marina Sanz Domínguez y Javier Alonso
Barcelona, 27 de Octubre 2006. Razzmatazz Clubs
Fotos Isabel Flores (La Skimal)- IndyRock
Crónica Francesca Tur Serra - IndyRock
Jay Jay Johanson trae preguntas, muchas preguntas. En la cola se oye de todo. ¿En
concierto a las dos y media de la noche?, ¿será qué pincha?, ¿sorprenderá con una
actuación más cerca de una sesión que de un concierto?.
Una vez dentro, no hay respuestas. Parece que el público no sabe que va a haber un
concierto. El ambiente es dispar: por un lado los asiduos a Razzmatazz y por otro, los
universitarios que, por alguna fiesta, descubren la sala. Pero, cuando, puntual, se abre
el telón (que nos traía más preguntas ¿qué habrá allá detrás?), aparecen los fans, los que
le adoran, los que han venido a deleitarse con este cantautor electrónico del siglo XXI.
...



... El escenario es sencillo y elegante, acorde con un Jay Jay que sale cómodo y sin
excentricidades. Nos lleva al pasado y abre con Tattoo. She's mine but I'm not here,
nos concentra, nos pone en situación: se despejan las dudas. Es un concierto y viene a
emocionarnos. Los asiduos y los de las fiestas universitarias se sorprenden (más por la voz,
que por el concierto que acaba de empezar). Sin duda, es el Frank Sinatra moderno.
Tras la primera canción el público se aprieta, levanta las manos y le aplauden sin cesar. Se
crea un buen ambiente. Jay Jay no suelta Tattoo, el público tararea. Sus fans son muy fans.
Jay Jay empieza.

Estará poco más de una hora lidiando lo electrónico con esas baladas románticas tan
contemporáneas que nos dejan boquiabiertos. Vuelve a su lado más cantautor, alejándose de la
estética ochentera de melena pelirroja asimétrica.
Jay Jay no para de beber agua y antes de continuar se dispone hablar. Es de pocas palabras,
de los de "Thank you". Pero con aire vergonzoso nos saluda y agradece de manera elegante que
Barcelona le siga invitando. Nos recuerda al de años atrás, al de antes, y al que vimos hace
poco en Benicàssim. Eso si, cada vez más delgado (lleva unos pitillo super peques)
Se le ve seguro, controla el escenario. Se pasea de un lado a otro y nos canta como si
estuviera en el salón de su casa. Domina el micro y canta con los ojos semiabiertos
llevándonos a bailar. Una electrónica cuidada con ritmos conseguidos por esta voz que roza
el cuento.
El quinto tema tiene prólogo. Nos anuncia que tenemos primicia y que inaugura
canciones del nuevo disco que han estado grabando todo el verano. Se abren las luces y las
cortinas se apartan completamente. El escenario coge puro ritmo electrónico. Jay deja
espacio para el bajista que se pone al mando de un portátil. La canción gusta. Es tatareada:
el público ya conoce el disco. Al acabar Rush nos dice que al volver de la gira de China ya
podremos ver el video. Rush ha tenido todo tipo de críticas, tal vez más de los que tiran
para un remember poco a su nivel, que las que le elevan a otro escalón. Pero Jay Jay
demuestra que es fiel a su esencia y que en directo gana adeptos. Jay Jay emociona.
De nuevo viaja por sus viejas canciones. Se le nota que está a gusto, basta oir The Sly
seducer.
Es de pocas palabras, pero tiene sus guiños. Pregunta quien lo vio en la última edición del
Fib y después que media sala levante la mano, caldea el ambiente con Friday at rex. Trae
sorpresas en el juego de sonidos que acompañan a la melodía, vuelve a sus orígenes. Consigue
que el concierto pase a ser una pista de baile. La electrónica se esparce entre los que se
abrazan, entre los que cantan, entre los que disfrutamos. Tras el subidón conseguido, acaba.
Jay Jay tan sólo nos dice "Thank you" y que volverá pronto. Saluda, agradece a su banda y
desaparecen. De repente, el concierto se da por terminado, sin más, sin bis, sin otra
oportunidad. Se cierran las cortinas y suenan baterías: 24 hours party people retoma la
sesión en la sala. Desaparecen los que han disfrutado. Pero resuenan los aplausos y los
silbidos de vitoreos. Jay Jay ha gustado.
Biografía
Jäje Johansson, conocido como Jay Jay Johanson es un cantante y compositor nacido el 11 de
octubre de 1969 en Trollhättan, Suecia.
Diez años exactamente, desde que su ópera prima "Whiskey" volviera histérica a la pequeña
comunidad indie y provocara pequeños incidentes pugilísticos en las tiendas especializadas
para llevarse las escasas copias de su cd de debut, distribuidas de manera casi
confidencial. Enseguida erigido a la categoría de culto, este crooner electrónico, suerte de
Sinatra posmoderno, retomaba las lecciones magistrales de Portishead y Massive Attack a
cuenta propia, inyectando generosas dosis de lirismo y romanticismo, así como chutes de
vanguardia digital a los ambientes de bandas sonoras que tanto le gustan.
Jäje Johanson nació en Trollhättan, Suecia, donde estuvo inmerso desde su más tierna edad en
la música: conservatorio, piano, saxo y clarinete. Desde entonces, el efebo nórdico se ha
instalado en París, tierra de buena parte de sus ídolos (Michel Legrand, Francis Lai
-compositor de "Un Hombre Y Una Mujer"- y sobre todo el inmenso Serge Gainsbourg) y su
carrera ha acariciado una multitud de estilos. Con "Tattoo" pulió su sonido con una
producción más sofisticada y entregó su colección de canciones quizás más perfecta. "Poison"
exploró el cine de Hitchcock, enfrentándolo a sus propias obsesiones y neuras, con un diseño
inspirado en fotogramas de "Psycho" y sus constantes reminiscencias a las cuerdas opresivas
de Bernard Hermann. "Antenna" le descubrió una vena petarda de drama queen que ya se
adivinaba en temas como 'Friday At Rex' en "Tatoo" y las referencias cinematográficas han
pasado del romanticismo de Legrand a la electrónica bestial de John Carpenter.
Ahora llega "Rush" (EMI, 05), su nuevo opus y quinto álbum, y con él ha querido volver a una
grabación más clásica, a un sonido más orgánico y eléctrico, definitivamente más live, a
raíz de las extensas giras que ha dado alrededor del globo. Y si se hace patente la
omnipresencia de sintetizadores en el disco, la novedad reside quizás en las acertadas y
contagiosas líneas de bajo puramente funk que estructuran los temas (cita a Sly & The
Family Stone como referencia máxima)
Fue en 1996 que Jay-Jay Johanson, un joven fascinado por el sonido de Bristol al que
llamaron trip-hop, y por Portishead en particular, golpeó por primera vez, con delicadeza,
nuestros tímpanos. Su álbum Whiskey puso a este escurridizo y elegante sueco en el mapa, en
lo que sería el comienzo de una apasionante aventura que cuenta con 19 años de trayectoria
profesional a sus espaldas. En sólo unas pocas canciones, el sueco reveló un nutrido árbol
genealógico de influencias con el que difundir sus raíces por todas partes: en una
rama Lee Hazlewood, el pop de Talk Talk o Nilsson, por el otro lado otra con John Coltrane,
Johnny Hartman, y todo un ejército de jazz intimista o grabaciones sinfónicas de todas las
procedencias imaginables. Casi 20 años y nueve álbumes después, ha vuelto con Opium, un
nuevo trabajo increíble, que contiene toda la esencia de la música de Johanson: una
facilidad innata para las melodías, una voz que acaricia suavemente, y esos
embriagadores y sugerentes ritmos que elevan sus canciones de lo sutil a lo
sublime. De la reposada apertura con la armónica en Drowsy / Too Young To Say Good Night a
la humeante canción de amor I Don’t Know Much About Loving, y a través de títulos más
luminosos como NDE o Alone Too Long, Opium es una apuesta valiente. Johanson abre su
corazón con intrepidez y modestia, con gracia, bajando la guardia y evocando esas
preguntas que atormentan a los hombres de su edad: el amor, la soledad, la inmadurez.
La composición de las canciones es infalible, las palabras tienen una poesía contenida. Esta
nueva obra de Johanson es la de un hombre que ha sobrevivido a las avalanchas emocionales,
que ya no busca respuestas y se contenta con esbozar las perspectivas en sus
canciones. Algunos títulos son de tono intenso, Harakiri, pero otras toman de
inmediato las riendas aportando una luz más suave y tenue, como Scarecrow, una colaboración
con Robin Guthrie que no habría desentonado en un álbum de Cocteau Twins. La fuerza de Opium
es que hace preguntas que no necesariamente tienen una respuesta, que ofrece una colección
de canciones despojadas de cualquier certeza, pero que convencen a través de su
modestia, a través de su precisión. En resumen, Jay-Jay en su mejor momento.
Discografía
Whiskey (1996)
Tattoo (1998)
Poison (2000)
La confusion des genres (Soundtrack 2000)
Antenna (2002)
Rush (2005)
The Long Term Physical Effects Are Not Yet Known (2007)
La troisième Partie du Monde (soundtrack of La Troisième Partie du Monde - 2008)
Self-Portrait (2009)
Spellbound (2011)
Cockroach (2013)
Opium (2015)
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