Después de tres piezas introductorias, el libanés expresó su agradecimiento a todos los
asistentes con una gran dosis de humor: "Muchísimas gracias por estar aquí. Estamos muy
emocionados, felices y contentos de volver a estas tierras, a este festival maravilloso, que
es Starlite. Dada la situación que estamos viviendo, estamos más emocionados de estar con
vosotros porque somos conscientes de que uno se lo piensa dos veces antes de ir a un
concierto. Justamente por eso queremos decir que desde la organización se están tomando
todas las medidas necesarias para volver a casa sin estar infectados de ninguna porquería.
La única infección que queremos que haya es que nos infectemos de música, arte y cultura".
"Hay otro riesgo real del que queríamos advertir y es que al estar ante un público
maravilloso, en un lugar maravilloso, puede que hagamos un concierto que dure unas 18 horas
o algo así". De esta manera, desatando una y otra vez la carcajada del público, Malikian
continuó diciendo que tocarían "cosas que sabemos, que no sabemos, que quepan, que no, todo.
Justamente el siguiente tema no tiene título, a priori lo había compuesto para mis abuelos,
que toda su vida fueron inmigrantes, como mis padres y como yo. Como no tiene título, vamos
a llamarlo 'Sonata Starlitino y Marbellino'. Para vosotros".
Ara Malikian emocionó al Auditorio de Starlite Catalana Occidente en su segunda actuación en
el festival boutique más importante de Europa. El violinista libanés afincado en España
tenía los sentimientos a flor de piel y provocó la misma sensación entre sus seguidores, que
se mostraron encantados con su música y sus numerosas anécdotas biográficas a partes
iguales.
Las habilidades de Malikian con el violín quedaron patentes desde el primer momento, y en el
repertorio se encontraron temas muy diversos como 'Taline Nanig', 'Ay Tikar Tikar' o
'Calamar Robótico', entrelazados con piezas de Chopin y Dvorak, que hicieron del concierto
una delicia de recital que el público recibió como un auténtico regalo en forma de música.
Starlite 2021. Foto: Elena Parlange (Avory)
'Life on Mars' o 'Allien's Office' fueron los últimos temas que el artista interpretó antes
de la traca final, la 'Nana Arrugada' que fue tocando entre sus fieles seguidores. "La
compuse durante el confinamiento para que de alguna manera sirviera de acompañamiento a esas
personas mayores que lo pasaron tan mal".
Así, el músico bajó y paseó por la Platea, portando una mascarilla negra. Después de tomar
el pulso de sus seguidores se dirigió al escenario para dar cierre a una noche apoteósica, a
una auténtica de hipnosis a través de la música en la que, durante casi dos horas, los
espectadores se abstrajeron de cualquier otro pensamiento que no fuese la alegría que
infunde la música.
Malikian toca el violín con todo su ser, con el cuerpo que no para quieto y con el alma, que
traspasa las cuerdas del instrumento hasta tocar el corazón de los espectadores. Todo en el
show es poético, desde la iluminación hasta la complicidad entre él y sus músicos
acompañantes, haciendo de la noche una de las veladas más estremecedoras de la décima
edición de Starlite Catalana Occidente.
ARA MALIKIAN,
MÁS ALLÁ DE LA GALAXIA, STARLITE VIBRA CON EL MAGO DEL VIOLÍN
UN CONCIERTO CON LAS MEDIDAS POR EL COVID 19 EN EL CORAZÓN DE MARBELLA
STARLITE * CRÓNICA
ELENA PARLANGE (AVORY) * FOTOS
Marbella, 13 de agosto 2020
Ara Malikian emocionó al Auditorio de Starlite Catalana Occidente en su primera actuación en
el festival boutique más importante de Europa. Con un recital de violín y piano, el
violinista libanés afincado en España tenía los sentimientos a flor de piel y provocó la
misma sensación entre sus seguidores, que se mostraron encantados con su música y sus
numerosas anécdotas a partes iguales.
El músico confesaba minutos antes de empezar sentirse "emocionado por estar aquí y tocar en
un lugar tan mítico como éste, además en una época tan rara en la que para mí es emocionante
porque son conciertos más íntimos, más cercanos, donde se puede disfrutar del público
maravilloso de Starlite Catalana Occidente, que es muy conocedor, muy apasionado por la
música".
El virtuosismo de Malikian con el violín quedó patente desde el primer momento, con la
introducción del concierto en la que el músico paseó por la Platea, entre el público,
portando la mascarilla sanitaria. Después de tomar el pulso de sus seguidores se dirigió al
escenario para dar comienzo a su repertorio, en el que se encontraba una mezcla
perfectamente equilibrada de temas propios y música clásica.
"Agradezco de corazón que hayáis venido, confiando en las medidas de seguridad que Starlite
Catalana Occidente ha puesto en marcha para que podamos disfrutar de la música
tranquilamente. El único riesgo que hay es que estemos infectados de música y arte".
Asimismo, quiso agradecer "a los promotores y organizadores, porque están siendo unos
conciertos muy emocionantes en los que se nota una gran solidaridad hacia el arte, la
cultura y la música", manifestaba Ara Malikian.
Después de tanto tiempo sin actuar, el músico contaba con muchas ganas de entregarse al
público y tocar para él. Incluso bromeó con tocar "hasta que nos echen, alrededor de 18
horas y 33 minutos seguidos".
Entre los temas, 'Bordj Hammoud' o lo que es lo mismo, un homenaje al barrio de Líbano donde
creció y a los ruidos del bullicio característico del lugar; una pieza barroca del alemán
Christoph Willibald Gluck, en recuerdo a su etapa en Alemania; 'Lucine', que comparte nombre
con su madre o 'Pisando flores', una canción compuesta "en el este de su apartamento".
Malikian toca el violín con todo su ser, con el cuerpo que no para quieto y con el alma, que
traspasa las cuerdas del instrumento hasta tocar el corazón de los espectadores durante las
dos horas de duración del espectáculo. Todo en el show es poético, desde la iluminación
hasta la complicidad entre él y su pianista Iván 'Melón' Lewis, haciendo de la noche una de
las veladas más estremecedoras de la undécima edición de Starlite Catalana Occidente.
Para el cierre del show, el músico tocó temas compuestos durante el confinamiento: "un tango
para violín, porque nunca hay tango para este instrumento solo, así que hice uno y se lo
dediqué a mis amígdalas" y "una nana que compuse pensando en los ancianos, en nuestros
mayores que han estado enfermos y en hospitales sin familiares que le acompañaran. Esto tocó
a todo el planeta y compuse esta 'Nana arrugada' pensando que les podría acompañar, dedicada
a todas las personas vulnerables que han sufrido durante la pandemia".
Con estas palabras, seguidas de una gran ovación, Ara Malikian se fue como llegó, tocando
entre el público con la mascarilla puesta, envolviendo el Auditorio con su presencia mágica
y su música fuera de esta galaxia.
MALIKIAN, UN SÚPERCLASE
12 de agosto de 2018
Festival de la Porta Ferrada, Sant Feliu de Guixols, Girona
Por QUIM CABEZA
Siempre espectacular e incansable. La propuesta del gran violinista armenio se convirtió en
dos horas y media de música donde encontrar un guión de lo más ecléctico. Así y bien
arropado por un oficioso cuarteto de cuerda –Humberto Armas, Cristina López, Jorge Guillén
del Castillo y Ania Bernaez-, un excelente guitarrista como es Toni Carmona y que otorgó
mucho carácter a los temas más rockeros - y dos percusionistas de nivel como son Natha
Kuumar y Héctor “El Turco”, Malikian basculó entre la clásica y el rock con una solvencia
inusual. Desde Hendrix a Mozart, pasando por Radiohead, Led Zeppelin y David Bowie, para
rescatar al mejor Tarantino mientras se reencontraba con Vivaldi y Bach; así es como las
gasta el violinista. Y es que Malikian es un tipo auténtico, con una personalidad
arrolladora, buen comunicador y un excelente instrumentista. Es así, un rockero puesto en la
clásica o quizá un amante de la clásica que también ama el rock. Sea como fuere, la
propuesta de Ara Malikian es entretenida, recupera a los clásicos -siempre es de agradecer-
y convence por talento y persuasión. En definitiva, un superclase que hace lo que le da la
gana…
CONCIERTO EN GRANADA. FOTOGALERÍA: RAMÓN L. PÉREZ / IDEAL
EL VIOLINISTA QUE QUISO SER TRAVOLTA
El artista regresó a la capital nazarí con un doble concierto en el que narró la historia de
su violín, un instrumento que salvó la vida de su familia
26 marzo 2017 GRANADA EXPERIENCE
Por PABLO RODRÍGUEZ / IDEAL / @prodriguezg
Actuó como él, bailó como él y hasta andó como él. Si no fuera por la deslumbrante habilidad
con el violín y por el exótico peinado de Ara Malikian, anoche cualquiera habría pensado que
era el mismísimo John Travolta el protagonista de los dos conciertos que pusieron patas
arriba el Palacio de Congresos con sendos llenazos. El músico armenio reconoció que soñó con
ser el actor -«más que Bach o Led Zeppelin, mi referente siempre fue él»- pero lo cierto es
que su violín lo ata a otra estirpe de artistas, la de los virtuosos de la cuerda y los
locos genios del arco.
Regresaba ayer Malikian a una ciudad con la que tiene una vinculación
especial. Con un hijo de Granada, el bailaor y coreógrafo Rafael Amargo, colaboró hace unos
años en un proyecto en el que logró sacar flamenco de las resistentes cuerdas de su violín.
También aquí, en el Auditorio Manuel de Falla, cosechó tremendo éxito en mayo de 2015 en el
marco del ciclo de conciertos Alhambra & Cía de la empresa cervecera.
Ahora era el turno de 'La increíble historia de violín', un espectáculo
en el que Ara Malikian desgrana las aventuras y desventuras de su instrumento, suicidio
incluido. Lo hace además con una mezcla perfecta de música clásica, música contemporánea y
un 'speech' sencillo pero efectista que logró provocar las carcajadas en el público que
llenó el espacio granadino en las dos sesiones.
El músico desplegó toda su energía en un concierto que tuvo algo de
'show' a lo Tarantino
El músico no se guardó nada en ningún momento. Ya desde el comienzo dejó
ver los ingredientes del espectáculo: una adaptación del legendario Jimi Hendrix, una pieza
del majestuoso Réquiem de Mozart y una composición propia con el sello exótico, tan armenio
como libanés y viceversa, de Malikian.
La receta la aderezó el aprendiz de Travolta con una coreografía llena de
energía. De rodillas, intercalando brincos, sobre un banco o simulando una batalla sonora
con su banda, el músico desplegó todo su abanico de movimientos sobre el escenario en una
danza que no le impidió 'clavar' la interpretación.
Malikian tuvo palabras para su familia, víctima del genocidio que se
llevó por delante la vida de más de un millón y medio de personas en 1915 y del que solo
quedó indemne su abuelo paterno. Salvado por la música -pasó la frontera simulando ser
miembro de un grupo-, su historia fue recordada por el violinista, que lo homenajeó con
'Kachn Nazar'.
Después llegó el momento de presentar su instrumento. El músico contó
cómo, durante su formación, salió al paso a las inquisitivas preguntas de sus compañeros
sobre el origen de su violín. «¿Es un Stradivarius, un Guarnieri, un Amati...?». La
respuesta, digna de un diálogo sacado de alguna película de Tarantino, fue aplaudida por el
público que la escuchó anoche. «Ravioli, es un Ravioli». La anécdota le sirvió para
recuperar otra de las composiciones propias del músico, 'Con mucha nata', una canción
dedicada a Alfredo Ravioli, «el 'luthier' más grande de todos los tiempos».
Malikian aprovechó la visita a Granada para recordar a otro de sus
héroes, al margen de Travolta. El músico reivindicó a Niccolò Paganini -«el mejor violinista
de la historia, el violinista que cambió la manera de tocar el instrumento, que cambió
incluso la forma del instrumento»- con una versión propia, con algún otro detalle rockero,
de la famosa 'Campanella' de Lizst.
Los percebes también bailan
Delirante fue el episodio de 'La danza de los percebes'. La canción, una energética
composición influida por los sonidos celtas, sirvió de excusa a Malikian para improvisar un
relato sobre una loca visita a Galicia. El músico, miembro de una banda folk irlandesa,
acabó seducido durante una gira por los percebes.
Atrapado por la quietud del animal, el violinista arregló una canción«que
reflejara su movimiento» y que fue bailada -caída a un lado y a otro muy lenta- por algunos
de los espectadores en el asiento. ¿En el asiento, bailar? Absolutamente. Como dijo el
propio Ara Malikian, «esta es una canción que puede bailarse aquí sentado, tumbado en la
cama e, incluso, dormido».
El que no se dormía era Malikian. Sin parar de saltar volvió de nuevo a
interpretar algunas canciones de grupos conocidos. Se lució con 'Kashmir', una versión de
Led Zeppelin; y rompió el escenario con 'Misirlou', la célebre melodía que bailaron Uma
Thurman y John Travolta en 'Pulp Fiction'. Fue ahí donde Malikian terminó de apuntalar su
transformación. Identificado con el actor, imitó su forma de andar -«paso corto y el culillo
arriba»- y logró conquistó al público con el baile. Todo sin dejar de tocar con una
velocidad imposible.
Habían pasado casi dos horas y media cuando el músico regresó de nuevo a
sus raíces, a la increíble historia de su violín que es la increíble historia de su familia.
Hijo de violinista, nieto de violinista, Malikian recordó a las víctimas del genocidio
armenio y a las de todas las guerras del mundo. Tocó '1915', una composición dedicada a
todos los fallecidos en conflictos y a los más de 65 millones de refugiados que hay en el
mundo actualmente. Fue el broche de oro antes de cerrar con Bach: «la toco hoy por ellos,
espero no tener que tocarla muchas veces más». Que así sea, pero que no deje de tocar muchas
otras más.
ARA MALIKIAN * BIOGRAFÍA OFICIAL
Se inició en el violín a muy corta edad de la mano de su padre. Su talento fue reconocido
tempranamente a pesar de las difíciles circunstancias que la guerra civil libanesa le
obligaron a vivir. Dio su primer concierto importante con 12 años, y a los 14 el director de
orquesta Hans Herbert-Jöris le escuchó y consiguió para él una beca del gobierno alemán para
cursar estudios en la Hochschule für Musik und Theater Hannover. Con 15 años fue el alumno
más joven admitido en este prestigioso centro superior de estudios musicales. Posteriormente
amplió sus estudios en la Guildhall School of Music & Drama de Londres, además de
recibir lecciones de algunos de los más prestigiosos profesores del mundo como Franco Gulli,
Ruggiero Ricci, Ivry Gitlis, Herman Krebbers o miembros del Alban Berg Quartet.
Como intérprete es poseedor de un amplio repertorio que incluye la práctica totalidad de las
grandes obras escritas para violín (conciertos con orquestas, sonatas y piezas con piano y
música de cámara). Ha estrenado obras de compositores actuales como Franco Donatoni, Malcom
Lipkin, Luciano Chailly, Ladislav Kupkovic, Loris Tjeknavorian, Lawrence Romany Yervand
Yernakian.
Como violín solista ha sido invitado por formaciones de la talla de la Orquesta Sinfónica de
Tokio, Orquesta Sinfónica de Bamberg, Zurcí Chamber Orquestra, Génova Opera Orquestra,
Orquesta Sinfónica de Madrid (OSM), Sinfónica de Portugal, Orquesta de Cámara de Tubingen,
Virtuosos de Moscú, Filarmónica de Belgrado, Orquesta de cámara de Toulouse o la Filarmónica
de Armenia. Ha tocado bajo la batuta de directores tan importantes como Mariss Janssons,
Peter Maag, Jesús López Cobos, Vladimir Spivakov, Miguel Ángel Gómez Martínez, Luis
Antonio García Navarro, Vassili Sinaisky, Edmond de Stoutz, Gudni Emilson, Juan José Mena o
Jo Ann Falleta, Pedro Halffter, Alejandro Posada, Cristóbal Halffter, o Salvator Brotons. Y
ha actuado en las más importantes salas de concierto del mundo, en más de cuarenta países de
los cinco continentes: Nueva York (Carnegie Hall), París (Salle Pleyel), Viena
(Musikverein), Toronto (Ford Center), Madrid (Auditorio Nacional y Teatro Real), Zurcí
(Tonhalle), Londres (Barbican Centre), Cádiz (Gran Teatro Falla).
Su calidad y nivel como violinista ha sido reconocido en numerosos concursos de prestigio
mundial entre los que cabe destacar los primeros premios obtenidos en los concursos
internacionales Felix Mendelssohn (1987, Berlín, Alemania) y Pablo Sarasate (1995, Pamplona,
España). Además ha recibido premios en distintos concursos como Niccolo Paganini (Génova,
Italia), Zino Francescatti (Marsella, Francia), Rodolfo Lipizer (Gorizia, Italia),
Juventudes Musicales (Belgrado, Yugoslavia), Rameau (Le Mans, Francia), Internacional Artist
Guild (Nueva York, USA), y en la Internacional Music Competition of Japan (Tokio). En 1993
recibió el Premio a la dedicación y el cumplimiento artístico del Ministerio de Cultura de
Alemania. Ha obtenido el Premio MAX de las Artes Escénicas a la Mejor composición musical
para espectáculo escénico (La lucha libre vuelve al Price, 2011), y ha sido galardonado dos
veces con los Premios de la música en las categorías de Mejor álbum de nuevas músicas 2006
(De la felicidad) y Mejor intérprete de música clásica 2007 (Ínsula poética).
En 2013 ha presentado su propia orquesta La orquesta en el Tejado en el Teatro Español de
Madrid.
Ara Malikian tiene una amplia discografía. Con la compañía Warner España ha grabado las más
destacadas obras para violín: los 24 caprichos para violín solo de Paganini (2003), un álbum
con obras de Sarasate (2003) acompañado al piano por el pianista armenio Serouj Kradjian,
las Seis Sonatas para violín solo de Ysaÿe (2003) y las Sonatas y Partitas para violín solo
de Johann Sebastian Bach (2003), las Cuatro estaciones de Vivaldi (2004). Acompañado por el
guitarrista flamenco José Luis Montón ha grabado Manantial (2002/2004) y De la felicidad
(2005). Ha registrado música de Fernando Egózcue recogida en los álbumes Lejos (2007) y Con
los ojos cerrados (2011). Entre sus discos más recientes podemos encontrar El Concierto para
Violín y Orquesta de Aram Khachaturian (2008) con la Orquesta Sinfónica de Extremadura
dirigida por Jesús Amigo, Conciertos románticos españoles de violín (2010) con la Orquesta
Sinfónica de Castilla y León dirigida por Alejando Posada con temas de Bretón y Monasterio,
y el disco No Seasons (2010) en el que se recogen Las cuatro estaciones Porteñas de Piazolla
con la Non profit music Chamber Orchesta, Christmas mood (2011) en el que interpreta 11
canciones de temática navideña, Pizzicato (2013) que recoge algunas de sus actuaciones para
el programa de TVE Pizzicato. Su último álbum es 15 (2015) concierto grabado en el Teatro
Real de Madrid con el que celebra sus 15 años de vida en España y que resume todos los
espectáculos con los que ha girado estos últimos 15 años.
Ara Malikian ha demostrado desde siempre un especial interés por acercar la música a todos
los públicos, tanto clásica como no clásica. Desde el año 2006 colabora con la Fundación Non
Profit Music y el compositor madrileño Jorge Grundman en la creación de la orquesta de
cámara Non Profit Music Chamber Orchestra, dedicada a difundir la obra de compositores
contemporáneos dentro de la llamada Nueva Música Consonante. Fruto de esta colaboración son
la publicación de los trabajos Tears of Beauty (2006) y Meeting with a friend (2007). Junto
con la compañía Yllana ha creado y coproducido el espectáculo PaGAGnini (2008) en el que se
hace una revisión en clave humorística y teatral de piezas cumbre de la música clásica, de
autores como Sarasate, Manuel de Falla, Luigi Boccherini, Johann Pachelbel, Shigeru
Umebayashi, Mozart, Serge Gainsbourg y Paganini. Ha participado en la producción y creación
del concierto escenificado para público familiar Cuentos del mundo, la historia de un hombre
feliz (2009), así como el espectáculo Mis primeras cuatro estaciones, una versión
dramatizada de las Cuatro estaciones, de Vivaldi, que continúa actualmente en gira. Desde
2010 forma parte del grupo de presentadores del programa infantil-juvenil de La 2, de
Televisión Española, El club del Pizzicato, dedicado a dar a conocer la música clásica de
distintos compositores al público más joven. Ha creado diversos espectáculos que
posteriormente se han convertido en giras, como Las ocho estaciones de Vivaldi (2011),
Piazzolla (2011) y Caprichos para violín y cuerpo (2011) con la dirección teatral de Marisol
Rozo, Los Divinos (2012) coproducido con José Manuel Zapata. Actualmente está en gira con
los espectáculos: 15, Mis primeras cuatro estaciones, y los dúos con José Luis Montón y
Fernando Egozcue.
Una inagotable inquietud musical y humana han llevado a Ara Malikian a profundizar en sus
propias raíces armenias y asimilar la música de otras culturas del Medio Oriente (árabe y
judía), Centro Europa (gitana y kletzmer), Argentina (tango) y España (flamenco), todo ello
dentro de un lenguaje muy personal con el virtuosismo y la expresividad de la gran tradición
clásica europea. Estrenó el concierto Músicas cíngaras (2009) que recoge melodías de los
diferentes países musicalmente influenciados por el viaje que los cíngaros realizaron desde
India hasta España. Con el guitarrista flamenco José Luis Montón ha coproducido el
espectáculo Payo Bach (2011).
Ha colaborado entre otros con la cantante libanesa Fairud, los bailarines flamencos Joaquín
Cortés y Belén Maya en Ensamble Nuevo Tango, y con el pianista de jazz Horacio Icasto. Ha
participado en varios álbumes de Extremoduro La ley innata (2008), Material defectuoso
(2011) y Para todos los públicos (2013), con Nach en Los viajes inmóviles (2014) y con Juan
Antonio Valderrama en Ambrosía (2014).
Su presencia ha sido solicitada por importantes compositores de música de cine como Alberto
Iglesias, con quien ha grabado la banda sonora de Hable con ella (2002) y La mala educación
(2005) de Pedro Almodóvar o con Pascal Gainge en El otro barrio (2000) de Salvador García
Ruiz. Y ha participado en las bandas sonoras de las películas Manolito Gafotas (1999), Los
pasos perdidos (2001) y Pájaros de papel (2010).
Además Ara Malikian es un personaje de prestigio y de fama internacional que le permite
colaborar siempre que puede en proyectos destinados a mejorar la vida de las personas más
desfavorecidas, sobre todo cuando se trata de niños. Así cada año colabora con la ONG Acción
contra el hambre.
PREMIOS
Nominación a los Grammy Latino 2015.
Premio MAX de las Artes Escénicas a la Mejor composición musical para espectáculo escénico
(La lucha libre vuelve al Price, 2011)
Mejor intérprete de música clásica, Premios de la música (Ínsula poética, 2007)
Mejor álbum de nuevas músicas, Premios de la música (De la felicidad, 2006)
Primer premio Pablo Sarasate (1995, Pamplona, España)
Premio a la dedicación y el cumplimiento artístico del Ministerio de Cultura de Alemania
(1993)
Primer premio Felix Mendelssohn (1987, Berlín, Alemania) Niccolo Paganini (Génova, Italia)
Zino Francescatti (Marsella, Francia)
Rodolfo Lipizer (Gorizia, Italia)
Juventudes Musicales (Belgrado, Yugoslavia)
Rameau (Le Mans, Francia)
Internacional Artist Guild (Nueva York, USA)
Internacional Music Competition of Japan (Tokio)
DISCOGRAFÍA
Le quattro stagioni (1995)
750 Jahre Wölpinghausen (1996)
Miniatures (1996)
Bow on the String (1997)
500 motivaciones (1999)
All Seasons for Different (2000)
Robert Schumann (2000)
24 Caprices for Solo Violin by Paganini (2003)
Sarasate (2003)
Six Sonatas for Solo Violin by Ysaÿe (2003)
Sonatas and Partitas for Solo Violin by Bach (2003)
El arte del violín (2004)
Manantial (2002/2004)
The Four Seasons by Vivaldi (2004)
De la felicidad (2005)
Tears of Beauty (2006)
Meeting with a friend (2007)
De los Cobos / Montsalvatge (2005)
Lejos (2007)
Conciertos románticos españoles de violín (Orquesta sinfónica de Castilla y León-Alejandro
Posada y Ara Malikian-2010)
Con los ojos cerrados (Ara Malikian y Fernando Egozcue Quinteto- 2011)
Chirstmas mood (2011)
Pizzicato (2013)
15 (2015)
http://aramalikian.com/