St. Paul & The Broken
Bones en Noches del Botánico. Fotogalería: Javier Alonso y
Marina Sanz
Pasadas las 22.30 de la noche aparecía Glen sobre el escenario
acompañado por teclista, batería, guitarra, bajo y violinista. Con
su profunda barba canosa y con guitarra en mano dio comienzo al
set con “Sure As The Rain” de manera pausada para ir preparando al
público en una montaña rusa de sentimientos. “Between Us There Is
Music”, también de su último trabajo “All That Was East Is West Of
Me Now”, dieron continuidad al anterior tema creando un ambiente
lúgubre iluminado únicamente por luz muy focalizada en los
músicos. “The Feast Of St. John” elevó poco a poco los decibelios
y la guitara eléctrica tuvo más protagonismo junto con el violín
que hizo las delicias del público. “Down On Our Knees” mantuvo la
fiereza de las guitarras y entre el público pudimos ver como una
bandera de Palestina surgía de entre público.
Continuó con “Time Will Be the Healer” para regalarnos un primer
guiño a aquel álbum y película que compartió junto a Markéta
Irglová, con el que el público no dejó de cantar y romperse la voz
hasta la extenuación.
Volvió a bajar las revoluciones con “There's No Mountain” o “Don't
Settle”. Hizo alusión a su gran amigo Eddie Vedder, que tocó en
Dublín junto a Pearl Jam mientras Glen tocaba en el Azkena. Eddie
le dedicó una canción a su madre y el le quiso devolver el regale
en las Noches del Botánico con “Bird of Sorrow”.
La noche avanzó con temas como “Ghost”, “Fizcarraldo” y “Revelate”
de su banda The Frames, “Bearing Witness”, para llegar a otro de
los momentos de la noche con “Falling Slowly”, otro tema de Once
con el que consiguió el Oscar a la mejor canción original en 2007.
Momento lleno de emoción y en el que hasta las lágrimas afloraban
en las caras de felicidad de un público entregado.
La noche llegaría a su fin con “Song of Good Hope” y “This Gift”,
en la que Glen invitó a varios espectadores a unirse a el sobre el
escenario.
Glen es un valor seguro sobre un escenario y sabe cómo hacerse con
un público que disfrutó con un set en el que primaron los temas de
su último álbum y donde los hits de otros álbumes le dieron la
consistencia necesaria.
Javier Alonso y Marina Sanz