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FOTOGALERÍA, ELECTRIC CASTLE 2026. FOTOS: Cortesía del festival




ELECTRIC CASTLE, FESTIVAL


EDICIÓN 2026. MÚSICA Y MAGIA EN EL CORAZÓN DE TRANSILVANIA. Crónica y fotos
EDICIÓN 2025. EL MEJOR FESTIVAL DEL MUNDO. Crónica y fotos



Electric Castle 2026, cuatro días de música y magia en el corazón de Transilvania

Castillo Banffy, Bontida, Cluj, Rumanía. 16-19 Julio

DANY SERRANO * Crónica * INDYROCK
FOTOS: Electric Castle
Viaje de vuelta al mejor festival del mundo. Séptima vez que tengo el gustazo de atender este festival en diez años, y mi quinta como participante en uno de sus escenarios (más sobre esto, más adelante). Repetimos la peregrinación anual hacia el mítico castillo de Banffy en Bontida, en el condado de Cluj, en pleno corazón de Transilvania.
¡Casi ná!

Este año, Electric Castle se acorta por un día, empezando propiamente a partir del jueves, y con el escenario principal abriendo a partir del viernes. Sin problema. Las hordas de fieles empezaron a llegar el miércoles, día de apertura del camping, con una fiesta de inauguración por cortesía de la organización. Calentando motores a gusto.
Pero como decía Jack el Destripador, vayamos por partes.

Electric Castle 2026

Jueves 16 de julio

El pistoletazo de salida oficial lo da E-An-Na, sobre las tablas del segundo escenario, Hangar, que a falta de escenario principal, recoge este día a los platos fuertes de la programación del festi. E-An-Na son una formación autóctona que mezcla metal contemporáneo con folk y elementos de música tradicional rumana, y que en los últimos años ha gozado de un subidón tremendo de popularidad a nivel nacional.

Siendo jueves, y pocos minutos después de las 15:00, había dudas acerca de si tendrían una buena congregación bajo la carpa del Hangar. Gran parte de los asistentes hacen el viaje diario desde Cluj-Napoca hacia el festival en bus, sobre todo después de la jornada laboral, dando a la sobremesa un toque de incertidumbre en cuanto a asistencia se refiere.

Poco tenían que temer los de E-An-Na. La carpa estaba petadísima (capacidad estimada: cinco mil personas), y el público con ganas de fiesta. Y así estuvo el Hangar el resto del día. A E-An-Na le siguieron bandas de Bucarest como los metaleros HVNDS o los veteranos alternativos de The Mono Jacks, y tras ellos empezaron a llegar las descargas de los grupos internacionales: Balu Brigada desde Nueva Zelanda, Dub Pistols desde Inglaterra (los cuales tocan prácticamente cada año en el festival) y el explosivo rap contestatario de los irlandeses Kneecap.
Una jornada de apertura por todo lo alto.

Viernes 17 de julio

Una de las curiosidades de Electric Castle como festival, es el hecho de que uno de sus principales patrocinadores, Lidl, monta un supermercado en todo el meollo del festival durante toda la semana (abre hasta el lunes, habiendo acabado ya el festival). Pero no un Lidl cualquiera, sino uno amenizado con DJs, dando guerra desde primera hora de la mañana. Este año, como plus, han montado también una barra de desayuno en la zona de acampada, donde te puedes pedir un zumo, un bocadillo o una tortilla para acompañar el café de los varios puestos especializados que se ubican en dicha zona. Como el año pasado, y para disfrutar del ambiente del festival al completo (además de para ahorrarme los viajes de ida y vuelta a Cluj-Napoca en bus o tren, que también son una opción), opté por el pase de acampada.

Electric Castle 2026

La zona de acampada cuenta con zonas para montar tu propia tienda, venir con autocaravana, o pagar por varias opciones ya preparadas antes de tu llegada. La más asequible, y por la que opté yo, fue la tienda de campaña ya montada para dos personas (€100), que incluye el colchón hinchable, sábana, y un kit de bienvenida en bolsa tote con cepillos y pasta de dientes, jabón para las duchas, tapones para los oídos, y un par de chapas. Para los bolsillos más generosos, hay opciones que van desde tiendas de campaña más grandes hasta cabañas con literas.

Con el tiempo este año tuvimos mucha suerte. Llovió bastante poco (en Electric Castle suele pasar lo contrario), y no hizo demasiado calor durante el día, por lo que por la noche se dormía de lujo. Levantarse fresco como una lechuga (bueno, dependiendo del nivel de consumo de cada uno la noche anterior), pegarse una ducha en la zona habilitada para ello, pegarse un buen desayuno o directamente tirar al Lidl para pillar unos apaños, te pone a punto para disfrutar del resto del día. Y la otra ventaja de pernoctar en la zona de acampada, es que tienes la oportunidad de disfrutar de todo tipo de actividades que ofrece el festival antes de que empiecen los conciertos (y antes de que lleguen las hordas en autobús desde la ciudad).

La zona de acampada también incluye una zona de ejercicio, donde hay clases de yoga por las mañanas, pista de volley playa, y un par de escenarios con conciertos exclusivos, además de comedia stand-up.

Una de las artistas que tuvimos el placer de ver el año pasado en el escenario de la zona de acampada, Tania Turtureanu, daba este año el salto al escenario de la carpa Hangar, y abría la jornada de hoy a las 15:00. Si bien contaba con menos congregación de público que los artistas del día anterior, era sin duda su público, entregado a su particular mezcla de géneros que se mueven desde el soul y el jazz a la música tradicional de la región, dejando entrever sus raíces moldavas.

De allí nos acercamos por primera vez durante el fin de semana al Backyard Stage, ubicado en uno de los laterales del castillo, con un escenario más compacto y la zona de público cubierta por la sombra natural de los árboles. Quizás el escenario más dedicado a descubrir artistas emergentes, muchos de ellos rumanos, y que gracias a su amplia zona de asientos (bueno, tablones de madera a varios niveles, que sirven para sentarse), también invita a tomar un pequeño descanso mientras se disfruta de música cuidadosamente programada por los organizadores del festival. Aunque también hay lugar para la tralla. Más de esto, en breve.

Ana Coman es la primera artista a la que vemos sobre este escenario, una cantante afincada en Bucarest y una veterana del festival, con varias ediciones ya a sus espaldas. Con una mezcla de rock y pop alternativos, atrae a un número bastante significativo de fans hasta la carpa.

Le sigue Armand Popa, uno de los artistas que últimamente más están dando que hablar en la escena del rock alternativo en Rumanía. Tras el lanzamiento de su segundo disco, Fuzz Panic, que vio la luz hace tan solo unos meses, ha enfocado su sonido a una mezcla más contundente de grunge, stoner y shoegaze, con guitarras afiladas y ritmos acelerados que ponen al público en pie desde el primer tema, el abrasivo Brain Rot. En unos meses dará el salto internacional con su primer concierto en Bulgaria. Altamente recomendable el seguirle la pista.

Nos pasamos por el escenario principal para ver a Irina Rimes, una de las artistas de pop más destacadas del país (aunque originaria de la República de Moldavia), que en directo ofrece unos arreglos mucho más duros que en el estudio, llegando a moverse por el rock duro e incluso el metal.

Nos damos una vuelta para ver un fragmento de la presentación de las argentinas Pacífica en el Hangar Stage, poco antes del primer plato fuerte del escenario principal, el estadounidense Teddy Swims. Una auténtica lección de mezcla de géneros, y con una banda en directo increíble y numerosa, en la que todos los integrantes tienen la oportunidad de brillar. Además de éxitos propios como Lose Control o Bad Dreams, se marca una pedazo de versión de Jump, de Van Halen donde tanto uno de sus guitarristas como el teclista clavan nota por nota los solos originales.

Con el público bien entrado en calor, aparecen sobre el escenario Twenty One Pilots, uno de los cabezas de cartel principales del festival. Segunda parada en el Electric Castle (la anterior fue en 2022). Un derroche de talento por parte del dúo indiscutible, si bien tiran muchísimo de pistas de fondo a estas alturas de su carrera - algo mucho más que palpable tras la descarga de Teddy Swims, con un enfoque mucho mayor al directo puro y duro. Tienen a mucha gente en el público que ha venido exclusivamente a verlos, y se nota. Josh Dun es una auténtica bestia en la batería, alternando a veces con los teclados, mientras que el cantante Tyler Joseph hace despliegue de sus habilidades como multi-instrumentista, intercambiando entre bajo, teclados, piano, ukelele y guitarra, a la vez que regala una puesta en escena espectacular y muy cuidada. En un momento del concierto, Josh llega a subirse por un andamio para dar parte de la descarga desde una de las torres de luz junto al escenario. Pa’berse matao. Suenan clásicos del dúo como Heavydirtysoul o Stressed Out que se entrelazan con una versión del Seven Nation Army de The White Stripes, a la que precede un vídeo de Jack White en pantalla, dando oficialmente permiso a Tyler y Josh para interpretar el tema.

Con esto, nos ponemos en marcha hacia la tienda de campaña mientras cierra el escenario principal el DJ brasileño Mochakk. Mañana es un día fuerte, y toca descansar.

Byron, Electric Castle 2026

Byron, Electric Castle 2026 (Grupo del autor de esta crónica)


Sábado 18 de julio

Mencionaba antes que esta edición del Electric Castle era la quinta en la que participaba en uno de sus escenarios. Y el sábado me tocaba a mí currar desde el tablao del Hangar con mi grupo rumano, byron, con los que toco por segunda vez en este festival (cuarta para ellos) y repitiendo escenario.

Empezamos el día en el Lidl con un desayuno rápido antes de tirar para el Hangar para descargar y empezar a montar equipo. En los camerinos nos cruzamos con los británicos de Archive, que encabezan el segundo escenario ese día y que, como tal, son los primeros en hacer prueba de sonido.

Nos toca relativamente temprano, a las 15:20, pero por suerte pegaba el sol y se nos petó la carpa. Para los grupos autóctonos, sobre todo de la escena del rock alternativo, es un auténtico pelotazo tocar en Electric Castle, porque se nos junta público de toda la geografía nacional bajo un mismo techo (o carpa), dando un ambientazo brutal. Si venir al Electric ya es el evento musical más destacado del año como asistente, venir encima a tocar es el no va más.

Sudado hasta las cejas, me piro corriendo a camerinos para cambiarme, comer algo para reponer fuerzas, y salir de nuevo para disfrutar del resto del día en el festival. En el escenario principal repiten Taraphonics, un proyecto impulsado por el propio festival y que junta a varios artistas de la región con el objetivo de fusionar música tradicional, pop y electrónica, y que pone el foso patas arriba con su particular mezcla.

De allí volvemos al Hangar para ver a Kid Kapichi, la banda de punk británico que a pesar de buenas intenciones, no disfrutaron del mejor sonido y tuvieron frente a ellos a un público más disperso.

Nos damos una vuelta por el festival, que a estas horas empieza ya a estar hasta la bandera, y disfrutamos de los puestos del mercadillo, que por reformas este año no se encuentran dentro del castillo (donde, sin embargo, pudimos ver una exposición de arte de Nicolette Banffy-Jelen, descendiente del noble que le puso nombre). Los puestos de comida también cuentan con una gran variedad, y el precio de las bebidas no se desvía mucho de lo que se puede encontrar en el centro de cualquier ciudad de Rumanía. Chapó para la organización.

Casi caída la noche aparece sobre el escenario LP, o Laura Pergolizzi para los amigos, que nos brinda una descarga maestra con un torrente de voz espectacular y una banda de lujo, en la que se dejan oír desde clásicos como el Lost on You, No Witness o Other People hasta su más reciente sencillo, Best in Life.

Le siguen en el mismo escenario los británicos Nothing But Thieves, que vienen por tercera vez al festival y que dan un show que no sale de lo estrictamente correcto. Por el motivo que sea, la química sobre el escenario a la que nos tienen acostumbrados, no está presente esta noche, pero eso no quita que la gran mayoría de su público disfrute como enanos.

Cierran por todo lo alto esta jornada Chase & Status con su brutal repertorio de drum & bass, ideal para estas horas de un sábado.

Y de ahí, a la tienda de campaña a descansar lo que se pueda antes de la jornada de cierre de este año, que viene bien cargada.

Electric Castle 2026

Domingo 19 de julio

Después de que el año pasado nos cayera prácticamente el diluvio universal en la primera jornada del festival, este año nos esperábamos lo peor, y es que llevaban dando toda la semana pronóstico de lluvia para todo el finde. Poca cosa el sábado por la mañana, y aún menos el resto del finde. Menos todavía el domingo, que era para cuando estaba prevista la tromba gorda, y al final tuvimos tiempazo. Sin demasiado calor tampoco.
Lujos.

Hoy empezamos el día con más calma, con más bien un “brunch” que un desayuno en sí. Vale, en verdad fue un almuerzo.

Inauguramos la parte musical con la actuación de Anais Vacariu en el Backyard Stage, una artista rumana (nacida en Australia), que pese a su corta trayectoria en directo ha conseguido atraer a una buena congregación de público. La cantante, con una cuidada puesta en escena, está acompañada por una banda muy joven, con seis músicos en total —y cabe destacar este detalle cuando una gran mayoría de bandas emergentes tiran de pistas de fondo—.

El resto del día viene apretado. Mucho choque de horarios entre bandas de la escena alternativa rumana entre el escenario principal, el Hangar, y el Backyard. Om la lună, que se ha convertido en los últimos años de esta década en uno de los principales referentes del pop-rock rumano, hacen su debut en el escenario principal con una congregación de público correcta, aunque no demasiado numerosa, que no sorprende ya que casi a la misma hora tenemos a Robin & The Backstabbers en el escenario Hangar - otra de las bandas punteras del país, que petan la carpa desde el primer minuto. Entre ellos y Vița de Vie (pioneros del rock y metal alternativo en el país, y que este año celebran su 30 aniversario), nos volvemos a dar una escapada por el Backyard para ver a Miau.wav - una de las bandas emergentes que más está dando que hablar en la escena local de Bucarest, con Teddy a la voz acompañada por Mircea Steriu, uno de los mejores guitarristas del país, y una banda de lujo compuesta por algunos de los más destacados músicos de sesión de Rumanía.

Electric Castle 2026

Nos damos una vuelta por los puestos de comida para pillar una cena rápida e ir pillando ya hueco frente al escenario principal. Nos quedan los dos últimos actos de la noche. Bueno, eso, y la final del Mundial, que empieza exactamente a la misma hora que The Cure y que van a retransmitir en directo por la pantalla del escenario Hangar.
A ver si llegamos a prórroga y podemos ver el final del partido…

Empezamos con Dogstar. No nos engañamos. Buena banda, sí, pero poco probable que estuvieran aquí si no fuera por el hecho de que Keanu Reeves es el bajista. Toman influencias muy audibles de las bandas alternativas de los 80 (The Cure entre ellas), y si bien es un set correcto, las canciones no son precisamente las más memorables. Pero mola ver a Neo/John Wick sobre las tablas y la gente flipándolo un rato. También cabe reseñar que Dogstar estaban programados para encabezar el escenario Hangar (si no contamos mundial), pero acabaron en el escenario principal tras la cancelación de Wet Leg por enfermedad de una de sus componentes.

Caída ya la noche llega el último plato fuerte y colofón (musical) del festival. The Cure en directo son magia. Cerrar los ojos y oír la voz de Robert Smith, que suena mejor esta noche de lo que ha sonado en décadas, te transporta automáticamente a otra época. Entrelazan cortes de su último disco (Alone y Endsong abren y cierran, respectivamente, el setlist principal), con cortes absolutamente míticos y otros que más rara vez suenan en directo. Es sólo su segunda vez en Rumanía (la primera fue en Bucarest en 2019), y el ver a estos iconos de la escena gótica dar un conciertazo de dos horas en el corazón de Transilvania tiene su punto. El público está absolutamente entregado, si bien más de uno se distrae alguna que otra vez mirando cómo va el España-Argentina (entre los que no me incluyo). Para los bises llegan una retahíla de clásicos que empiezan por Lullaby y repasa otros cinco temas antes del colofón final con Boys Don’t Cry.

Aquí sí que pegamos la estampida en masa y nos vamos volando para el Hangar los últimos minutos de la final. Menudo ambientazo para la carpa de un festival de música. Al final vamos a la prórroga y podemos disfrutar de media hora añadida. Y el resto… bueno, el resto ya lo sabéis.

Menudo brochazo para un festival y un fin de semana de escándalo. El año que viene, más.

Los pases para 2027 ya están a la venta en https://electriccastle.ro/tickets

Electric Castle 2026

Artistas destacados Electric Castle 2026


The Cure
Twenty One Pilots
Teddy Swims
Chase & Status
Nothing But Thieves
Wet Leg
Kneecap
LP
Mochakk
Wilkinson
Subtronics
Skream
Benga
Yung Lean
Bladee
Sleaford Mods
Dogstar
Deep Dish
Kölsch
Jax Jones
Solardo
Nastia
Maverick Sabre
Archive
Sullivan King
Aaron Hibell
House of Protection
Balu Brigada
Además de más de 200 artistas repartidos en los distintos escenarios del festival.



EDICIÓN 2025
EL MEJOR FESTIVAL DEL MUNDO (edición 2025)

Y me quedo corto diciendo esto. Sí, para gustos los colores. Pero después de veintipico años pateándome festivales por toda la geografía europea, algo he aprendido.
Bontida, Cluj, Rumanía 16-20 Julio 2025

DANY SERRANO * Crónica * INDYROCK
FOTOS: Electric Castle
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FOTOGALERÍA, ELECTRIC CASTLE 2025. FOTOS: Cortesía del festival


Electric Castle es un festival que tiene lugar cada verano a un tiro de piedra de Cluj-Napoca, más concretamente en la localidad de Bontida, en Transilvania. Lleva siendo, desde sus inicios en 2013, uno de los festivales más importantes de la geografía rumana, con una asistencia de más de 250.000 personas a lo largo de sus cinco días en la edición de este año, haciendo tope con más de 60.000 personas en los días clave. El nombre le viene del castillo de Bánffy, una construcción barroca de entre los siglos XVII y XVIII, declarada monumento nacional en los años 90, y que sirve como fondo para la celebración del festival, que tan sólo en la zona de cámping acoge a más de 15.000 personas. Este año, quien suscribe se incluyó entre ellas.
 
La edición de 2025 fue mi sexta en total, la segunda como espectador (y la segunda también en el cámping) - a las otras cuatro asistí como músico, y desde ambos puntos de vista no he visto ni vivido nada comparable. Siendo testigo de la evolución del festival, una de las cosas más increíbles es cómo han conseguido mantener ese espíritu e identidad de festival independiente, atrayendo al mismo tiempo a cada vez más público y artistas de más talla; y a la vez, sigue siendo un lugar indispensable para los amantes de la música en vivo en Rumanía donde descubrir nuevos nombres, y una plataforma esencial para los músicos independientes del país para abrirse a un público más amplio. Buen ejemplo de ello es Valeria Stoica, una artista de la República de Moldavia, asentada en Rumanía, que debutó en el tercer escenario del festival en 2019, y este año abrió en el principal para Justin Timberlake. Pero entraremos en detalles más tarde.

El festival se celebra cada año de miércoles a domingo, con el cámping abierto de martes a lunes. Este año, los cabezas de cartel incluían, aparte de Timberlake, a Queens of the Stone Age, Shaggy, Yungblud, Justice, Roisin Murphy, Rudimental, Sofi Tukker y Noga Erez, además de una retahíla de artistas en sus nueve escenarios, abarcando prácticamente todo tipo de géneros musicales. Y como anécdota, aunque no lo contamos como escenario, uno de los patrocinadores del festival, Lidl, monta un supermercado en el mismo centro del festival, y tiene una rotación de DJs durante todo el fin de semana en mitad de uno de los pasillos.
Ahora, al lío.

Electric Castle

Jueves 17 de Julio
Aterrizo en Cluj-Napoca el jueves por la mañana, oficialmente el segundo día del festival (aunque durante el miércoles no hay artistas en el escenario principal). El festival pone a servicio de sus asistentes tanto trenes como autobuses para llegar hasta Bontida, que se encuentra a unos 30km de la ciudad. Los trenes se agotan rápido y tienen horarios fijos (también son los más cómodos), pero los autobuses están en rotación contínua y salen desde dos puntos distintos de la ciudad, por un precio de unos €7 por trayecto. En horas punta, como es de esperar, se forman colas y el tráfico puede hacer que el viaje tarde hasta una hora o más, así que es importante planear con tiempo si no te quieres perder a artistas clave cada día. En parte para ahorrarme el ir y venir diario, y también para disfrutar al máximo todo lo que el festival tiene disponible en su recinto (que son los jardines del castillo) durante el día, opté por el cámping en lugar de hospedarme en la ciudad, y no me arrepentí. Ni a pesar de la lluvia.

La lluvia es ya un clásico del Electric Castle, aunque no tan exageradamente como por ejemplo en Glastonbury. Más que nada porque el festival viene adaptándose bastante bien en los últimos años a las inclemencias del tiempo. Si bien en 2016 acabé con una tienda inundada, este año, a pesar del monzón que nos cayó sin parar todo el jueves, dormí como un tronco en una tienda dónde solo entraron el par de gotas que se colaron mientras abría y cerraba la entrada.

La ya mencionada Valeria Stoica, que se encargaba de abrir el escenario principal ese día, se llevó lo peor de la lluvia durante su actuación, reduciendo bastante el número de asistentes, que con las trombas de aguas se suelen resguardar en los bares o escenarios cubiertos. Aún así, no se achicó y presentó con su banda lo más selecto de sus dos discos, el segundo de los cuales acaba de lanzar este año. Una cantautora indie que viene experimentando con toques electrónicos y con un público en chubasqueros que, aunque reducido, lo dió absolutamente todo bajo el diluvio más gordo de todo el festival.

Electric Castle

Absolutamente empapado, me dirijo al segundo escenario (Hangar), para resguardarme por momentos de la incesante lluvia y ver las actuaciones de los grupos punk Bad Nerves y Refused, en una carpa hasta las trancas por motivo nuevamente de la lluvia.

Por la aplicación del festival nos llegan notificaciones para decirnos que Justin Timberlake, que era considerado el plato fuerte de esta edición, retrasaba su actuación por unos 45 minutos para esperar a que se calme la lluvia. Destaco en este momento que muchos de los asistentes que vinieron ese día (y de hecho al fin de semana completo) lo hicieron para ver a Timberlake, que actuaba por primera vez en Rumanía. Lo que siguió a los 45 minutos de espera fue un auténtico bochorno. Un Justin Timberlake frío, que además de apenas comunicarse con el público, no canta apenas tres notas por canción, dejándole toda la carga a sus coristas y al público. Ni en los estribillos. El peso de la actuación cayó sobre su banda, de nota 10, pero en Justin Timberlake vimos simplemente a una estrella del pop que vino a cobrar su caché para darse un paseo en abrigo y gafas de sol por el escenario durante poco más de una hora de “actuación”. No es ninguna sorpresa que se hayan hecho virales los clips del concierto grabados por fans dejando esto en evidencia. Hay rumores de que venía con gripe, pero lo mínimo es dar una explicación sobre las tablas y no vacilarle al público de tal manera.

Viernes 18 de Julio
Lo bueno de los diluvios de festival (por lo menos en Rumanía) es que al día siguiente no estás en lo que se puede considerar un asador. Nublado, pero sin llover, y una temperatura bastante agradable de veintipocos grados era lo que nos aguardaba ese día.

Después de un desayuno rápido, nos acercamos por el escenario Booha, justo al frente de la entrada del festival, construído a base de contenedores de carga y donde hay una rotación contínua de DJs, para espabilarnos a base de drum and bass antes de darnos un pateo por el recinto y ver las distintas instalaciones de este año, entre las que destaca el mercadillo que montan dentro del castillo, e incluso sitios donde practicar deporte (había canchas de baloncesto y volley playa, redes y raquetas para jugar al bádminton en el césped… e incluso montaron una mini maratón en el cámping el último día del festival). Aparte del supermercado dentro del festival (que es un puntazo) y la multitud de food trucks (entre los que cabe destacar Ali Oli, que monta un restaurante español de Bucarest con el mismo nombre y que sirve una paella y unos pimientos de padrón de escándalo), los asistentes también tienen la opción de darse una vuelta por el pueblo de Bontida, pegado prácticamente al recinto del festival, donde hay multitud de bares, restaurantes y puestos de todo tipo.

Ciresan, en el Backyard Stage (un escenario muy guapo situado, como el nombre indica, en una ladera de la parte trasera del castillo, con bancos y cojines para tomar asiento, sitio para sentarse en el césped, y árboles dando cobijo a la sombra para todo el público), es el primer nombre que vemos hoy. Un artista de “pop underground” rumano, con muy buenos temas y una banda que cuenta con algunos de los mejores músicos de sesión del país.

De allí vamos a la rueda de prensa de Queens of the Stone Age, que se preparan para su primer concierto en Transilvania después de haber tenido que cancelar la que hubiera sido su aparición en la edición de 2024, debido a la hospitalización de Josh Homme. El grupo se muestra entusiasmado por estar allí, en especial su guitarrista Troy Van Leeuwen, al que llaman afectuosamente “el gótico” de la banda.

Tiramos para el escenario principal para ver a Roisin Murphy, que no deja títere con cabeza. Una banda magistral pone el telón de fondo para una actuación en toda regla de la cantante irlandesa, con cambios de vestuario prácticamente para cada canción, y que se marca una performance de infarto con una cámara fija, jugando con primeros planos en blanco y negro a través de las pantallas a cada lado del escenario.

Electric Castle
Queen of the Stone Age

El turno le llega al plato fuerte de la noche, y Queens of the Stone Age se llevan de calle al público con una lección magistral de buen hacer. Una actuación demoledora que repasa todos los clásicos esenciales de los padrinos del desert rock, donde destaca el coreo a público completo del “Make It With Chu”, con un guiño al “Miss You” de los Rolling Stones, poco antes de cerrar con “Go With The Flow” y “A Song for the Dead”. A este paso, ya nos hemos olvidado prácticamente del bochorno de Timberlake.

Sábado 19 de Julio
El sábado amenaza con lluvia (hubo poca al final), pero en lo musical viene bastante cargado. Empezamos temprano con la actuación de Dimitri’s Bats en el escenario Hangar, un grupo de Bucarest de pop alternativo que vienen dando el salto en este último año al panorama internacional, con actuaciones en el Sziget de Budapest o el InMusic de Zagreb, y una de las bandas más destacadas de la escena underground en Rumanía. Buenos temas para pegarse un bailoteo y entrar en calor para lo que se viene encima el resto del día.

Les sigue en el mismo escenario Mihail, un artista moldavo afincado en Cluj con tendencias pop experimentales, que cantando en rumano ha llegado recientemente a tocar en Glastonbury, con gran presencia escénica y carisma.

Nos acercamos al Backyard Stage para ver la actuación de Iova, una joven artista electro pop rumana con un directo contundente y pegadizo, antes de tirar para el escenario principal para terminar de ver la actuación de Bosquito, otra agrupación rumana con toques e influencias de música latina y con una larga trayectoria a sus espaldas.

Electric Castle

En el escenario principal aparecen después Rudimental, un auténtico cañonazo de drum and bass en directo que revienta el recinto. El sábado es el día fuerte de fiesta para los residentes de Cluj, muchos de los cuales se suelen acercar al festival tan sólo el viernes o el sábado para exprimir al máximo la oferta de escenarios y carpas con DJs y aprovechar para ver a algún que otro grupo en directo - algo que benefició claramente a la agrupación británica.

Con el aforo a tope, Yungblud aterriza en el escenario del Electric Castle con una actuación explosiva, y uno de los eventos claves de todo el festival. Se aprendió lo justo en rumano para meterse al público en el bolsillo desde el primer minuto. En todo momento se notaba claramente que estaba disfrutando de cada segundo con un público súper entregado a pesar de su corta trayectoria (cuando se compara con la de otros artistas sobre el mismo escenario). Un rock star de los pies a la cabeza que recuerda por momentos a los tiempos mozos de Jagger, Iggy Pop, Ozzy e incluso Keith Flint de The Prodigy.

El dúo francés Justice, los siguientes en el escenario principal, dieron una auténtica masterclass con una apoteósica actuación tanto sónica como visual, aunque con bastante menos afluencia de público, posiblemente también por el hecho de que a esas horas, muchos de los residentes y visitantes que se alojan en Cluj deciden dirigirse hacia la salida para evitar colas masivas en las paradas de autobús.


Domingo 20 de Julio
El domingo amanece con sol y calor, y un recinto ya bastante más despejado - aparte de la afluencia añadida del viernes y sábado, muchos asistentes con el pase completo suelen irse de vuelta a casa durante el último día para llegar al trabajo el lunes (con las baterías poco cargadas, todo hay que decirlo).

Para los que todavía aguantamos el tipo, nos regalan un par de sorpresas: la primera, la actuación en el escenario del cámping (sí, también tiene un escenario exclusivo) de la cantante rumana Tania Turnureanu, combinando música tradicional rumana con toques de jazz, soul y pop, en un ambiente súper chill perfecto para las monumentales resacas que más de uno y una llevan encima. La otra sorpresa, la actuación impromptu de Noga Erez bajo un árbol en los jardines del recinto del festival - la misma que más tarde actuaría en el escenario principal, pero en esta ocasión para un puñado de asistentes.

Nos acercamos al Backyard Stage para la actuación de la cantautora indie-pop Andra Andriuca, con toques de rock alternativo, y que cautiva al público con su peculiar imagen, encanto sobre las tablas y buen hacer. De allí nos vamos al Hangar Stage a ver la actuación de Dora Gaitanovici, otra cantante rumana con toques de música tradicional del país, pero en este caso mezclados con metal moderno y agresivo de la escuela djent, que lleva ya un par de años haciéndose un hueco en la escena nacional y que atrajo a un gran número de público a la carpa.

Le siguen Dirty Shirt, otra agrupación rumana que mezcla groove metal y música folk de los balcanes con ambiente súper festivo y un resultado increíble, que llevo ya siguiendo unos años y que revientan la carpa. El grupo es uno de los más destacados de la escena alternativa del país, y uno de sus exponentes más internacionales, habiendo girado extensamente por Europa y tocando en festivales como el Hellfest o el Wacken. A poco están, a este paso, de tocar en el escenario principal del festival.

Y en el principal cerramos la veda por este año con la actuación de Shaggy, celebrando 30 años del lanzamiento de “Boombastic” con un set plagado de éxitos para los más nostálgicos, donde cae también alguna versión de su paisano Bob Marley.

Reventados, pero felices, tiramos con los trastos para casa, apenados porque esto se acabe tan rápido, pero con ganas de volver el año que viene al festival que la revista Rolling Stone ya ha calificado como el más original de Europa. Un festival que pone muchísima atención al feedback de sus asistentes, que mejora de manera brutal cada año y que ha transformado la economía local considerablemente, además de atraer múltiples iniciativas que mejoran no sólo el disfrute, pero también la seguridad del público. Cabe resaltar el “angel shot” que puedes pedir en la barra, que no es sino una señal a los camareros de que necesitas ayuda si no te encuentras bien o si alguien que no debe te está molestando - o el hecho de que puedes pedir una tapa y pajita para tu bebida para que no te puedan echar nada en ella en un descuido. En cuanto a limpieza: chapó. Los baños (y duchas!) más limpios que vas a ver en ningún festival, múltiples papeleras y zonas de reciclaje, ni un vaso y prácticamente nada de basura por el suelo, y en general un buen rollo y una tranquilidad unidos a un ambiente de fiesta que no he visto en mi vida en ningún festival.

Merece la pena no solo ir, sino que lo visiten organizadores de otros festivales para aprender más de una lección de cómo hay que hacer las cosas.

Las entradas para 2026 están en pre-venta por €129 más tasas para el pase completo (sin incluir cámping). Más información en la web del festival.

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