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para la primera biografía de los Cero, el libro: '091'
FOTOGALERÍA: 091. GRANADA,
SALA INDUSTRIAL COPERA, 10-4-2026. FOTOS: ANTONIO RODRÍGUEZ *
INDYROCK
091-ESPEJISMO nº9
COMO
NIÑOS CON ZAPATOS NUEVOS... DE PIEL DE CAIMÁN.
DIRECTO
EN GRANADA. INDUSTRIAL COPERA 9 Y 10 DE ABRIL 2024
Fotos y crónica
091. LAS CANCIONES DICTAN CUANDO QUIEREN SER GRABADAS
'
Espejismo nº9' Àlbum 2026 (Universal)
La emblemática banda granadina regresa siete años después de
'La
Otra Vida', con un álbum que confirma su maestría en el rock
español.
COMO NIÑOS CON ZAPATOS NUEVOS... DE PIEL DE CAIMÁN
Industrial Copera, Granada, 9 y 10 de abril 2026
Presentación de Espejismo nº9, crónica y fotos día 10-4-2026
LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * Crónica * INDYROCK
ANTONIO RODRÍGUEZ GUIRAO * Fotos * INDYROCK
La banda granadina 091 volvió a dejar constancia, una vez más —y ya
hemos perdido la cuenta—, del
excelente momento
que atraviesa en los dos conciertos celebrados en la Industrial
Copera. Con
sold out ambos días desde hacía tiempo, las
ganas de reencontrarse con ellos eran máximas. Tras su paso por La
Riviera madrileña, la siguiente parada fue en su tierra, con un
resultado sencillamente
inmejorable. Su nuevo
trabajo,
Espejismo nº 9, publicado hace dos meses, ya está
calando con fuerza entre sus seguidores. Han sido dos noches muy
especiales en las que convivieron clásicos incontestables con nuevas
composiciones:
frescas, directas, certeras e inspiradas.
Jose Ignacio ha servido en bandeja un nuevo racimo de canciones
impecables.
La banda continúa
muy viva, desplegando en directo
gran parte de su nuevo repertorio, consciente de que puede
defenderlo sin fisuras. Se agradece que miren al presente con un
disco actual y ecléctico, reafirmando que su discurso sigue teniendo
sentido hoy.
El momento de elegir el repertorio debe de ser especialmente
emocionante. 091 abre su baúl de joyas para decidir qué temas
descansan y cuáles saltan al directo. Lo que para otras bandas sería
una tarea complicada, aquí se resuelve con naturalidad. Su
fondo
de armario es tan sólido que cualquier elección mantiene
el nivel, sin que se eche en falta lo que queda fuera.
Las dos horas de concierto no tuvieron fisuras ni desperdicio.
Arrancaron con
2000 locos, tema de
Todo lo que vendrá
después, rescatado tras años de silencio. La actitud, como
siempre,
no se negocia. La primera imagen de
Jacinto, de espaldas al público, calentando motores, es ya una
declaración de intenciones. Se fueron sucediendo canciones antiguas
y nuevas, con el apoyo en coros de Jose Ignacio y Víctor Sánchez
arropando la voz de Jose Antonio, como en
Nadie quiere oír tu
llanto. El blues de
Dormir con un ojo abierto ya ha
conquistado a los fieles, que acompañaron con palmas un tema
recibido con entusiasmo.
En ese bendito baúl hay piezas que son absolutamente
imprescindibles. Fue el caso de
El baile de la desesperación,
uno de los momentos en los que la sala terminó de venirse arriba.
Una
canción que crece con el tiempo, con Jose Ignacio
desatado repartiendo solos. También hubo palabras emocionadas al
recordar la presentación de
Tormentas imaginarias en la
antigua Industrial Copera en 1993: “quién lo iba a decir”,
comentaba, aludiendo al paso del tiempo y a las modas superadas.
Fue una pena que temas tan delicados como
Ven vestida de nube
o
La canción del espantapájaros no se disfrutaran al cien
por cien debido al ruido en la sala. Especialmente esta última,
planteada como un mano a mano entre Jose Ignacio (guitarra acústica)
y Jose Antonio (armónica), que culminó con el habitual “maestro
Lapido”. Aun así, Jose Antonio atraviesa un
momento vocal
extraordinario, trasladando al directo toda la riqueza
que ya muestra en el nuevo disco. Otra joya como
Un hombre con
suerte se disfrutó intensamente, recuperando su contundencia.
La noche del viernes dejó además el estreno en directo de
Una
revelación, un golpe de
power pop inmediato que en
apenas dos minutos recarga la energía. Tras la nueva introducción de
Cómo acaban los sueños, llegó uno de los momentos más
emotivos. Históricamente ligado al solo final de Víctor Lapido,
ahora asumido por Víctor Sánchez, quien recoge el testigo con
personalidad propia.
Dos estilos distintos, un mismo
espíritu, perfectamente integrados en el sonido Cero.
Sánchez se muestra totalmente acoplado a la dinámica del grupo.
Con una nueva intro para
La calle del viento y la batería
de Tacho marcando el pulso, se vivió un pequeño susto cuando Jose
Antonio tropezó en el escenario. Afortunadamente, todo quedó en una
anécdota y el concierto continuó sin mayores problemas.
091 no deja de recibir elogios por su nuevo disco y por sus
directos, y no es casualidad. La banda ha alcanzado una
madurez
absolutamente sublime, donde talento, oficio y actitud se
combinan para ofrecer un espectáculo impecable. Hoy por hoy, siguen
siendo un grupo
indispensable, posiblemente uno de
los mejores que se pueden ver en directo en la actualidad.
ENTREVISTA 2026
091. LAS CANCIONES DICTAN CUANDO QUIEREN SER GRABADAS
* SEGUIR LAS MODAS HABRÍA SIDO NUESTRO SUICIDIO ARTÍSTICO
* VIVIMOS TIEMPOS DE ESPEJISMOS... ES DIFÍCIL DISCERNIR ENTRE LA
REALIDAD Y LO VIRTUAL
JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y LUIS MIGUEL ALBARRACÍN * INDYROCK *
Marzo 2026
Crearon su propio universo y lo mantienen más vivo y actual que
nunca. *
Espejismo nº9*, su noveno disco de estudio, lo
demuestra y se convierte en una nueva galaxia recién nacida. Siete
años después de *
La Otra Vida*, los granadinos 091
demuestran que el tiempo y la distancia no han destruido su
personalidad ni su fuerza creativa. Con una banda formada por
José
Ignacio Lapido,
José Antonio García,
Tacho González y
Jacinto Ríos, los Cero
ofrecen una decena de canciones que respiran y exhalan toda la
sabiduria de cuatro décadas, reunida en la singular paleta sonora
que lleva su nombre. En esta ocasión, José Ignacio, compositor y
letrista, ha grabado todas las guitarras, ante la marcha del grupo
de su hermano
Víctor Lapido, que a pesar de su
ausencia siempre estará presente entre los Cero.
El título del disco juega con una idea recurrente en el
universo creativo de Lapido, espejismos que ya dejó marcados en la
canción '
Espejismo nº8' del álbum 'Todo lo que vendrá
después' (1995), poco antes de la separación del grupo en mayo de
1996, donde esta canción era cantada por el propio Lapido en una
época en la que oír al maestro como cantante solista en un tema era
todo un extraordinario. En este caso el espejismo ha ocupado su
lugar numérico correlativo al anterior (numeración coincidente y no
fortuita con el número de álbumes de estudio de la banda), crece
para convertirse en el título del álbum y en el contendor de un
trabajo en el que ningúna canción lleva esa denominación como
título. De hecho el espíritu de los espejismos del mundo
ceronoventayuno recorren la totalidad del decálogo de temas.
Transmiten miradas que se escapan, lugares a los que no apuntan las
brújulas, conceptos que se encuentran tanto en las letras como en la
arquitectura de las canciones, que dejan espacio para que las
guitarras respiren y para que la melodía se despliegue con
naturalidad.
-Este nuevo ‘espejismo’, el número 9, no es una canción, sino que
aglutina todo el concepto creativo del nuevo álbum. ¿Es una
continuación del Espejismo nº7 del Baile de la
Desesperación, o aquel nº8, del premonitorio Todo lo que
vendrá después?... ¿Es también, una reivindicación de viejos
conceptos, aunque con algo más de esperanza?
(Tacho González) Es un poco de todo. Hemos querido darle una
continuidad al historial de espejismos en la carrera de 091, también
hace referencia a que se trata de nuestro noveno disco de estudio,
además el concepto de espejismo casa muy bien con el espíritu de los
tiempos donde ya es casi imposible distinguir la realidad de lo
virtual. Pero lo más importante de un título es que suene bien, no
nos engañemos. Y este nos sonaba muy bien.
(José Antonio García) A lo largo de nuestra carrera han aparecido
varios espejismos. Este
Espejismo Nº 9 tiene que ver mucho
con lo que vas a encontrar en el disco, con la idea de caminar entre
lo que quieres ver y lo que realmente está pasando, simplemente hay
que fijarse en lo que ocurre a nuestro alrededor.
-Han pasado siete años desde La otra vida. ¿Sentís que
este disco nace desde la calma, desde el convencimiento de una
nueva reafirmación?
(Jacinto Ríos) Desde
La otra vida han pasado muchas cosas.
Entre otras, una pandemia que paralizó la gira de ese disco y que
nos hizo 'perder' a todos casi dos años que, a veces, ya ni
contabilizamos al mirar atrás. Además, ha habido trabajos en
solitario de Jose Ignacio y Jose Antonio y ahora ya tocaba disco de
091.
(J.A.G.) Al final las canciones son las que mandan y ellas deciden
cuando quieren ser grabadas.
- Transitando siempre por el sonido rock, el que siempre os ha
caracterizado, ¿crees que este disco es el más ecléctico de
vuestra cosecha? Rock, pop, psicodelia, soul o blues…
(José Ignacio Lapido) Realmente en todos nuestros discos ha habido
muestras de los distintos palos que conforman nuestra personalidad
musical. Nosotros éramos amantes de la música antes de ser músicos,
éramos seguidores de bandas y cantantes que se movían por los
diferentes estilos del rock. En este disco también hay muestras de
esto que comentas. Lo que ocurre es que con el paso de los años uno
va construyendo su estilo particular dentro de esa gran tradición
rock, y quiero creer que todas las canciones tienen ese toque
distintivo que las hace sonar genuinamente a 091.
(J.R.) Yo creo que los discos de los Cero siempre han tenido un poco
de todo en sus canciones. Sobre todo, desde
12 Canciones Sin
Piedad es habitual que haya alguna balada
soul, temas
más guitarreros, algo tirando al blues, psicodelia etc.
(J.A.G.) La gente siempre ha tenido una idea equivocada, porque
tienen el recuerdo del
Ultimo Concierto, que, al ser un
disco en directo, tiene un sonido más uniforme, pero los discos de
091 siempre han tenido de todo un poco, con muchos matices.
-Los Cero siempre habéis sido ajenos a modas y presiones
estéticas. A pesar de los años, ¿sigue siendo difícil mantenerse
en su propia línea, o es algo que ya se os da por aceptado?
(J.I.L.) No nos cuesta demasiado esfuerzo mantenernos ajenos a eso.
Desde muy temprano en nuestra carrera comprendimos que no podíamos
seguir el movimiento pendular de las modas de la música pop porque
eso sería nuestro suicidio artístico. Mantuvimos contra viento y
marea nuestra forma de entender el rock and roll, y ahí seguimos,
pero lo hacemos de forma espontánea. De hecho, ya no sabemos muy
bien lo que está de moda o deja de estarlo, así que difícilmente
podríamos ser seguidores de las modas.
(T.G.) Una cosa son las modas y otra entender el mundo en que
vivimos, ser contemporáneo. Yo creo que, sin estar atados a ninguna
moda, los cero somos ahora mismo una banda de “rabiosa”
contemporaneidad. Un amigo escribió el otro día esto sobre Espejismo
Nº9: “Es una auténtica crónica sentimental y filosófica de los
tiempos que estamos viviendo”.
-José Ignacio, tras la marcha de Víctor, grabaste todas las
guitarras. ¿Cambia el sonido, echas en falta esa forma tan
singular de tocar la guitarra de tu hermano Víctor?
(J.I.L.) Efectivamente, mi hermano Víctor tenía su estilo particular
de tocar la guitarra y dejó constancia de ello en los discos que
grabó y en los muchos conciertos que dio con la banda. Ahora
empezaba una nueva etapa en los Cero y decidí yo asumir todas las
labores guitarrísticas, como lo hacía en los 80 y a principios de
los 90. En aquella época el único guitarrista que había en los Cero
era yo. No es algo que me viniera de nuevas. Para hacerlo hay que
pensar en estéreo, la guitarra que va a ir por la izquierda y la que
va a sonar por la derecha.
(J.A.G.) Desde que empezamos hemos tenido cambios en el grupo, pero
somos una banda con una historia y una personalidad muy marcada. En
cuanto a la grabación, no hemos tenido miedo, porque Jose Ignacio ya
había asumido ese papel en otras ocasiones y lo resuelve
perfectamente. Además, tiene muy claro lo que quiere hacer con las
guitarras. El resultado es un disco cien por cien 091, contundente y
fiel a una evolución natural.
-¿Qué ventajas e inconvenientes ves al haber grabado los temas en
sesiones espaciadas en el tiempo y no a la vez?
(T.G.) Básicamente todo han sido ventajas. Es la primera vez que lo
hacemos y la conclusión es que tener tiempo para escuchar y
recapacitar sobre lo que estábamos haciendo nos ha dado perspectiva
y ha permitido que el disco tome una dirección y un carácter propio.
De hecho, la primera canción que grabamos no la hemos incluido
porque cuando terminamos de mezclar todas nos dimos cuenta de que el
disco había evolucionado y esa primera canción pertenecía a otro
momento. Queremos grabarla de nuevo. Es muy buena.
(J.A.G.) Nos ha venido muy bien, porque hemos podido trabajar de una
manera más pausada. Eso nos ha permitido ver las canciones con
tranquilidad, dejar que respiren y tener también una mirada más
objetiva de ellas. Todo eso se refleja en el resultado final: un
sonido más pensado y pulido, clásico pero contundente, muy 091.
-Mucha gente se pregunta si las canciones de los Cero entran ya
definidas y casi terminadas cuando llegan al estudio de grabación,
¿o realmente cambian, se modifican crecen, con las diferentes
etapas y escuchas?
(J.I.L.) Depende… hay canciones que están ya muy perfiladas al
entrar al estudio y otras que se transforman sustancialmente al ir
escuchando las distintas tomas que se van haciendo. En este disco ha
pasado lo mismo. Algunas como
Algo parecido a un sueño o
Ven
vestida de nube han quedado muy parecidas a cómo venían del
local de ensayo. Y otras como
Piezas de desguace o
Puede
que el tiempo han sufrido transformaciones en el proceso. En
todo caso hay que decir que en el local de ensayo las canciones
también cambian, primero por las vueltas que le damos nosotros y
luego por la intervención del productor, en esta ocasión Raúl
Bernal, que ha hecho una labor inestimable a la hora de perfilar los
arreglos y la personalidad de estos nuevos temas, aparte de
intervenir con el piano y el órgano.
(J.A.G.) Las canciones las hemos trabajado mucho en el local de
ensayo y las llevábamos muy bien preparadas para la grabación. En
este disco, además, las hemos ensayado solo entre los cuatro, sin
tener claro qué guitarras irían después como apoyo. A medida que
avanzaba la grabación y Jose Ignacio iba añadiendo las guitarras,
nos iba sorprendiendo cómo podía llegar a quedar cada tema.
-Me gusta especialmente Ven vestida de nube, tiene una
delicadeza especial. Da la sensación de que temas que exigen un
trato distinto desde el primer momento
(J.I.L.) Es una canción que ya vi que era especial desde el momento
de componerla. De hecho, al día siguiente le dije a Jose Antonio
“tengo una nueva canción que te va a gustar”. Estaba convencido de
que tenía potencial para estar en la lista de los clásicos de los
Cero.
-Has incluido nombres -Pablo, Jaime y Juana- en ‘Nadie quiere oír
tu llanto’. ¿Has querido incluir en tu escritura algo nuevo? Nunca
habías citado nombres de personas.
(J.I.L.) No lo hice por hacer algo nuevo sino porque quería contar
una historia con pequeños fragmentos de realidad protagonizados por
personas concretas. En un principio iban a ser cuatro y se iban a
llamar como los cuatro evangelistas, al final sólo fueron tres y
cambié los nombres.
-He leído en alguna crítica o comentario que este disco tiene más
luz, es realmente luminoso. ¿Han abierto los Cero una puerta a
nuevas sensaciones?
(T.G) Es algo que nos han comentado mucho. Que suena fresco, que
parece el trabajo de un grupo que está empezando. No es algo
premeditado. Eso no se puede forzar. Supongo que es reflejo del
momento en que nos sentimos. Una mezcla de frescura y madurez.
(J.R.) Creo que también influye mucho en esa sensación el sonido del
disco y la labor casi quirúrgica de Raúl abriendo huecos en los
arreglos para que todo respirara mejor.
(J.A.G.) Creo que en este disco hemos contado con un productor que
ha sabido poner cada cosa en su sitio evitando que las canciones se
emborronen. Son canciones que cada vez que las escuchas te enganchan
y descubres nuevos matices, sonidos y detalles.
-Universal apareció cuando pensabais autoeditar. ¿Cómo se
gestiona una decisión así sin perder la identidad del grupo?
(J.I.L.) Nosotros empezamos a preparar el disco en otoño del 24. No
íbamos a repetir con Warner, que fueron los que editaron
La otra
vida en 2019, así que realmente no teníamos muy claro cómo iba
a salir, pero sabíamos que nos teníamos que poner manos a la obra,
no podíamos retrasarlo más. La opción más factible y cercana era
hacerlo como hago yo mis discos en solitario, editándolos con
Pentatonia, mi propio sello. En esas estábamos cuando tuvimos
noticias del interés de Universal por trabajar con nosotros.
Mientras se llevaron a cabo distintas conversaciones y negociaciones
nosotros seguíamos grabando. La realidad es que cuando se firmó el
contrato el disco ya estaba grabado y mezclado, así que el hecho de
editar el disco con Universal no ha influido para nada en la
identidad artística del grupo. En todo lo que ha venido después, sí.
Hemos contado, y seguimos contando, con un equipo de profesionales
de máximo nivel que hacen que todo sea más fácil. Y qué duda cabe
que sacar un disco con una gran compañía como Universal te abre
nuevas perspectivas.
-Hay una larga gira por delante, conciertos en lugares clave del
mundo del rock. ¿Cómo se configura la banda para estos conciertos…
Raúl Bernal, Víctor Sánchez…?
(J.R.) En directo nos acompaña Víctor Sánchez que lleva ya muchos
años con Lapido y es un gran guitarrista y amigo de la banda. Creo
que aporta expresión al grupo y merece la pena verlo en el escenario
con nosotros.
(J.A.G.) Sí, empezamos la presentación de
Espejismo Nº 9 por
toda España. Son temas que tienen una larga historia y una
personalidad muy marcada, y Víctor Sánchez ha encajado perfectamente
en este trabajo porque conoce muy bien a la banda.
-Los seguidores de 091 esperan disfrutar de las nuevas canciones
en vivo, pero no perdonarán vibrar con los clásicos himnos ‘Cero’…
¿habrá un recorrido por la discografía básica del grupo?
(J.R.) Lógicamente en esta gira presentaremos
Espejismo Nº 9,
pero como dices también habrá sitio para nuestros clásicos. Incluso
hemos recuperado temas como
2000 Locos o
Un hombre con
suerte que todavía no habíamos tocado desde que volvimos en
2016.
(J.A.G.) Claro las canciones nuevas tendrán su sitio en el concierto
porque somos una banda que seguimos vivos y miramos hacia adelante.
Pero hay temas que forman parte de nuestra historia y hay que
tocarlos en directo.
-Cementerio de automóviles, Ladridos del perro mágico
(“entre los chirridos de los neumáticos”), y ahora Piezas de
desguace. ¿Hay un hilo conductor a lo largo de tu carrera?
(J.I.L.) En el 84, cuando compuse
Cementerio de automóviles,
yo tenía 22 años. Ahora, con 63, he escrito
Piezas de desguace.
¿Qué tienen en común? Aparte del entorno “paisajístico”, poca cosa.
A veces utilizo marcos físicos para describir emociones y
sentimientos… la lluvia, el desierto, las calles… dan pie a
describir estados mentales. ¿Qué mejor que un cementerio de
automóviles para hablar del paso del tiempo?
-Conocido es tu escepticismo a la hora de tomarle la medida a
nuestro tiempo, de tu predilección por las dudas y el
desconcierto. ¿Sigues durmiendo con un ojo abierto?
(J.I.L.) Bueno… como dice la canción, “Ahora que el mundo ha
enloquecido…” Lo recomendable es estar siempre alerta. No sabes por
dónde te pueden llover las hostias.
-¿Habéis sufrido muchas revelaciones a lo largo de vuestra vida?
¿De ahí vuestra Maniobra de Resurrección?
(T.G.) Yo daría lo que fuera por tener una revelación, ver un OVNI o
tener una experiencia paranormal que me hiciera menos escéptico.
Cuando grabamos en los famosos estudios Kirios con Joe Strummer, el
técnico, Pepe Loeches, nos dijo que allí había un fantasma porque el
estudio estaba construido sobre los terrenos de la batalla de
Brunete y que él lo había visto muchas veces. Nosotros no tuvimos
esa suerte.
(J.I.L.) Menos mal… si lo llegamos a ver salimos por patas de allí y
no hubiéramos vuelto. Habría quedado como un disco inconcluso.
-A estas alturas, 091 sigue siendo “del lugar donde tu brújula no
apunta”. ¿Dirías que ese lugar es una actitud, una ética o
simplemente una forma de estar en el mundo?
(T.G.) Supongo que desde fuera se ve a la banda con una personalidad
definida, gente auténtica fiel a sus principios y cosas así que
suenan muy serias, pero no intentamos adoptar ninguna posición
ética. No nos gusta dar lecciones morales. De hecho, como tú has
apuntado, la duda y el desconcierto son grandes protagonistas en las
letras de José Ignacio. Básicamente se trata de no ponernos en
ridículo aparentando ser lo que no somos, de intentar no hacer cosas
que nos causen problemas de conciencia y de tomarnos la vida con
ironía.
(J.A.G.) Los 091 siempre hemos estado aparte de lo que ha marcado la
brújula del momento, hemos ido por nuestro propio camino sin
preocuparnos demasiado por las modas del momento. A lo largo de
nuestra trayectoria ha sido la manera de estar en ese mundo y quizás
por esa actitud tenemos unos seguidores tan fieles.
-Este nuevo ‘espejismo’, el número 9, no es una canción, sino que
aglutina todo el concepto creativo del nuevo álbum. ¿Es una
continuación del Espejismo nº7 del Baile de la
Desesperación, o aquel nº8, del premonitorio Todo lo que
vendrá después?... ¿Es también, una reivindicación de viejos
conceptos, aunque con algo más de esperanza?
(Tacho González) Es un poco de todo. Hemos querido darle una
continuidad al historial de espejismos en la carrera de 091, también
hace referencia a que se trata de nuestro noveno disco de estudio,
además el concepto de espejismo casa muy bien con el espíritu de los
tiempos donde ya es casi imposible distinguir la realidad de lo
virtual. Pero lo más importante de un título es que suene bien, no
nos engañemos. Y este nos sonaba muy bien.
(José Antonio García) A lo largo de nuestra carrera han aparecido
varios espejismos. Este
Espejismo Nº 9 tiene que ver mucho
con lo que vas a encontrar en el disco, con la idea de caminar entre
lo que quieres ver y lo que realmente está pasando, simplemente hay
que fijarse en lo que ocurre a nuestro alrededor.
-Los Cero siempre habéis sido ajenos a modas y presiones
estéticas. A pesar de los años, ¿sigue siendo difícil mantenerse
en su propia línea, o es algo que ya se os da por aceptado?
(J.I.L.) No nos cuesta demasiado esfuerzo mantenernos ajenos a eso.
Desde muy temprano en nuestra carrera comprendimos que no podíamos
seguir el movimiento pendular de las modas de la música pop porque
eso sería nuestro suicidio artístico. Mantuvimos contra viento y
marea nuestra forma de entender el rock and roll, y ahí seguimos,
pero lo hacemos de forma espontánea. De hecho, ya no sabemos muy
bien lo que está de moda o deja de estarlo, así que difícilmente
podríamos ser seguidores de las modas.
(T.G.) Una cosa son las modas y otra entender el mundo en que
vivimos, ser contemporáneo. Yo creo que, sin estar atados a ninguna
moda, los cero somos ahora mismo una banda de “rabiosa”
contemporaneidad. Un amigo escribió el otro día esto sobre Espejismo
Nº9: “Es una auténtica crónica sentimental y filosófica de los
tiempos que estamos viviendo”.
-José Ignacio, tras la marcha de Víctor, grabaste todas las
guitarras. ¿Cambia el sonido, echas en falta esa forma tan
singular de tocar la guitarra de tu hermano Víctor?
(J.I.L.) Efectivamente, mi hermano Víctor tenía su estilo particular
de tocar la guitarra y dejó constancia de ello en los discos que
grabó y en los muchos conciertos que dio con la banda. Ahora
empezaba una nueva etapa en los Cero y decidí yo asumir todas las
labores guitarrísticas, como lo hacía en los 80 y a principios de
los 90. En aquella época el único guitarrista que había en los Cero
era yo. No es algo que me viniera de nuevas. Para hacerlo hay que
pensar en estéreo, la guitarra que va a ir por la izquierda y la que
va a sonar por la derecha.
(J.A.G.) Desde que empezamos hemos tenido cambios en el grupo, pero
somos una banda con una historia y una personalidad muy marcada. En
cuanto a la grabación, no hemos tenido miedo, porque Jose Ignacio ya
había asumido ese papel en otras ocasiones y lo resuelve
perfectamente. Además, tiene muy claro lo que quiere hacer con las
guitarras. El resultado es un disco cien por cien 091, contundente y
fiel a una evolución natural.
-¿Qué ventajas e inconvenientes ves al haber grabado los temas en
sesiones espaciadas en el tiempo y no a la vez?
(T.G.) Básicamente todo han sido ventajas. Es la primera vez que lo
hacemos y la conclusión es que tener tiempo para escuchar y
recapacitar sobre lo que estábamos haciendo nos ha dado perspectiva
y ha permitido que el disco tome una dirección y un carácter propio.
De hecho, la primera canción que grabamos no la hemos incluido
porque cuando terminamos de mezclar todas nos dimos cuenta de que el
disco había evolucionado y esa primera canción pertenecía a otro
momento. Queremos grabarla de nuevo. Es muy buena.
(J.A.G.) Nos ha venido muy bien, porque hemos podido trabajar de una
manera más pausada. Eso nos ha permitido ver las canciones con
tranquilidad, dejar que respiren y tener también una mirada más
objetiva de ellas. Todo eso se refleja en el resultado final: un
sonido más pensado y pulido, clásico pero contundente, muy 091.
-Mucha gente se pregunta si las canciones de los Cero entran ya
definidas y casi terminadas cuando llegan al estudio de grabación,
¿o realmente cambian, se modifican crecen, con las diferentes
etapas y escuchas?
(J.I.L.) Depende… hay canciones que están ya muy perfiladas al
entrar al estudio y otras que se transforman sustancialmente al ir
escuchando las distintas tomas que se van haciendo. En este disco ha
pasado lo mismo. Algunas como
Algo parecido a un sueño o
Ven
vestida de nube han quedado muy parecidas a cómo venían del
local de ensayo. Y otras como
Piezas de desguace o
Puede
que el tiempo han sufrido transformaciones en el proceso. En
todo caso hay que decir que en el local de ensayo las canciones
también cambian, primero por las vueltas que le damos nosotros y
luego por la intervención del productor, en esta ocasión Raúl
Bernal, que ha hecho una labor inestimable a la hora de perfilar los
arreglos y la personalidad de estos nuevos temas, aparte de
intervenir con el piano y el órgano.
(J.A.G.) Las canciones las hemos trabajado mucho en el local de
ensayo y las llevábamos muy bien preparadas para la grabación. En
este disco, además, las hemos ensayado solo entre los cuatro, sin
tener claro qué guitarras irían después como apoyo. A medida que
avanzaba la grabación y Jose Ignacio iba añadiendo las guitarras,
nos iba sorprendiendo cómo podía llegar a quedar cada tema.
-Me gusta especialmente Ven vestida de nube, tiene una
delicadeza especial. Da la sensación de que temas que exigen un
trato distinto desde el primer momento
(J.I.L.) Es una canción que ya vi que era especial desde el momento
de componerla. De hecho, al día siguiente le dije a Jose Antonio
“tengo una nueva canción que te va a gustar”. Estaba convencido de
que tenía potencial para estar en la lista de los clásicos de los
Cero.
-Has incluido nombres -Pablo, Jaime y Juana- en ‘Nadie quiere oír
tu llanto’. ¿Has querido incluir en tu escritura algo nuevo? Nunca
habías citado nombres de personas.
(J.I.L.) No lo hice por hacer algo nuevo sino porque quería contar
una historia con pequeños fragmentos de realidad protagonizados por
personas concretas. En un principio iban a ser cuatro y se iban a
llamar como los cuatro evangelistas, al final sólo fueron tres y
cambié los nombres.
-He leído en alguna crítica o comentario que este disco tiene más
luz, es realmente luminoso. ¿Han abierto los Cero una puerta a
nuevas sensaciones?
(T.G) Es algo que nos han comentado mucho. Que suena fresco, que
parece el trabajo de un grupo que está empezando. No es algo
premeditado. Eso no se puede forzar. Supongo que es reflejo del
momento en que nos sentimos. Una mezcla de frescura y madurez.
(J.R.) Creo que también influye mucho en esa sensación el sonido del
disco y la labor casi quirúrgica de Raúl abriendo huecos en los
arreglos para que todo respirara mejor.
(J.A.G.) Creo que en este disco hemos contado con un productor que
ha sabido poner cada cosa en su sitio evitando que las canciones se
emborronen. Son canciones que cada vez que las escuchas te enganchan
y descubres nuevos matices, sonidos y detalles.
-Universal apareció cuando pensabais autoeditar. ¿Cómo se
gestiona una decisión así sin perder la identidad del grupo?
(J.I.L.) Nosotros empezamos a preparar el disco en otoño del 24. No
íbamos a repetir con Warner, que fueron los que editaron
La otra
vida en 2019, así que realmente no teníamos muy claro cómo iba
a salir, pero sabíamos que nos teníamos que poner manos a la obra,
no podíamos retrasarlo más. La opción más factible y cercana era
hacerlo como hago yo mis discos en solitario, editándolos con
Pentatonia, mi propio sello. En esas estábamos cuando tuvimos
noticias del interés de Universal por trabajar con nosotros.
Mientras se llevaron a cabo distintas conversaciones y negociaciones
nosotros seguíamos grabando. La realidad es que cuando se firmó el
contrato el disco ya estaba grabado y mezclado, así que el hecho de
editar el disco con Universal no ha influido para nada en la
identidad artística del grupo. En todo lo que ha venido después, sí.
Hemos contado, y seguimos contando, con un equipo de profesionales
de máximo nivel que hacen que todo sea más fácil. Y qué duda cabe
que sacar un disco con una gran compañía como Universal te abre
nuevas perspectivas.
-Hay una larga gira por delante, conciertos en lugares clave del
mundo del rock. ¿Cómo se configura la banda para estos conciertos…
Raúl Bernal, Víctor Sánchez…?
(J.R.) En directo nos acompaña Víctor Sánchez que lleva ya muchos
años con Lapido y es un gran guitarrista y amigo de la banda. Creo
que aporta expresión al grupo y merece la pena verlo en el escenario
con nosotros.
(J.A.G.) Sí, empezamos la presentación de
Espejismo Nº 9 por
toda España. Son temas que tienen una larga historia y una
personalidad muy marcada, y Víctor Sánchez ha encajado perfectamente
en este trabajo porque conoce muy bien a la banda.
-Los seguidores de 091 esperan disfrutar de las nuevas canciones
en vivo, pero no perdonarán vibrar con los clásicos himnos ‘Cero’…
¿habrá un recorrido por la discografía básica del grupo?
(J.R.) Lógicamente en esta gira presentaremos
Espejismo Nº 9,
pero como dices también habrá sitio para nuestros clásicos. Incluso
hemos recuperado temas como
2000 Locos o
Un hombre con
suerte que todavía no habíamos tocado desde que volvimos en
2016.
(J.A.G.) Claro las canciones nuevas tendrán su sitio en el concierto
porque somos una banda que seguimos vivos y miramos hacia adelante.
Pero hay temas que forman parte de nuestra historia y hay que
tocarlos en directo.
-Cementerio de automóviles, Ladridos del perro mágico
(“entre los chirridos de los neumáticos”), y ahora Piezas de
desguace. ¿Hay un hilo conductor a lo largo de tu carrera?
(J.I.L.) En el 84, cuando compuse
Cementerio de automóviles,
yo tenía 22 años. Ahora, con 63, he escrito
Piezas de desguace.
¿Qué tienen en común? Aparte del entorno “paisajístico”, poca cosa.
A veces utilizo marcos físicos para describir emociones y
sentimientos… la lluvia, el desierto, las calles… dan pie a
describir estados mentales. ¿Qué mejor que un cementerio de
automóviles para hablar del paso del tiempo?
-Conocido es tu escepticismo a la hora de tomarle la medida a
nuestro tiempo, de tu predilección por las dudas y el
desconcierto. ¿Sigues durmiendo con un ojo abierto?
(J.I.L.) Bueno… como dice la canción, “Ahora que el mundo ha
enloquecido…” Lo recomendable es estar siempre alerta. No sabes por
dónde te pueden llover las hostias.
-¿Habéis sufrido muchas revelaciones a lo largo de vuestra vida?
¿De ahí vuestra Maniobra de Resurrección?
(T.G.) Yo daría lo que fuera por tener una revelación, ver un OVNI o
tener una experiencia paranormal que me hiciera menos escéptico.
Cuando grabamos en los famosos estudios Kirios con Joe Strummer, el
técnico, Pepe Loeches, nos dijo que allí había un fantasma porque el
estudio estaba construido sobre los terrenos de la batalla de
Brunete y que él lo había visto muchas veces. Nosotros no tuvimos
esa suerte.
(J.I.L.) Menos mal… si lo llegamos a ver salimos por patas de allí y
no hubiéramos vuelto. Habría quedado como un disco inconcluso.
-A estas alturas, 091 sigue siendo “del lugar donde tu brújula no
apunta”. ¿Dirías que ese lugar es una actitud, una ética o
simplemente una forma de estar en el mundo?
(T.G.) Supongo que desde fuera se ve a la banda con una personalidad
definida, gente auténtica fiel a sus principios y cosas así que
suenan muy serias, pero no intentamos adoptar ninguna posición
ética. No nos gusta dar lecciones morales. De hecho, como tú has
apuntado, la duda y el desconcierto son grandes protagonistas en las
letras de José Ignacio. Básicamente se trata de no ponernos en
ridículo aparentando ser lo que no somos, de intentar no hacer cosas
que nos causen problemas de conciencia y de tomarnos la vida con
ironía.
(J.A.G.) Los 091 siempre hemos estado aparte de lo que ha marcado la
brújula del momento, hemos ido por nuestro propio camino sin
preocuparnos demasiado por las modas del momento. A lo largo de
nuestra trayectoria ha sido la manera de estar en ese mundo y quizás
por esa actitud tenemos unos seguidores tan fieles.