FOTOS: QUIM CABEZA Auditori
de l’Ateneu, Banyoles (Girona) Festival FlamenGI
KIKI MORENTE
LA NATURALIDAD DEL FLAMENCO
El cantaor lleva a gala su apelido y se muestra en FlamenGI como
'flamenco de raza'
QUIM CABEZA * Crónica y fotos* INDYROCK
Kiki Morente y
Carlos de Jacoba
16 de noviembre de 2025
Auditori de l’Ateneu, Banyoles (Girona) Festival FlamenGI
Nueva edición del FlamenGI y grandes nombres para una de las citas
ineludibles de todos los amantes del género en tierras
gerundenses, con la presencia de Antonio Serrano, Josemi Carmona,
El Farru o, en este caso, del propio Kiki Morente, hijo menor del
mítico cantaor Enrique Morente y de la bailadora Aurora Carbonell.
El cantaor granadino hereda su vínculo con el flamenco por cuna y
custodia el talento de una segunda generación “Morente-Carbonell”
que empezó con sus dos hermanas, Estrella y Soleá. Con un Auditori
de Banyoles lleno a reventar, Kiki estuvo a la altura y bien
acompañado por la guitarra, del también granadino, Carlos de
Jacoba -Diego El Cigala o Rosalía-. Sobre un setlist apropiado
para una formación de dos músicos, la noche arrancó con unas
“Alegrías” y unos “Tangos” como perfecto entrante. Así y después
de una “Malagueña” dieron paso a un precioso y multidimensional
“Solo” de Carlos de Jacoba. El momento álgido llegó con una
actualizada revisión -y hermoso homenaje a Camarón- con “La
Leyenda del Tiempo”. Como cierre, unos “Tangos” que le permitieron
a Carlos de Jacoba mostrar su hermosa voz, para cerrar con una
“Bulería” a capella. Por el camino, bonitas reflexiones de Kiki
sobre el arte, la música y la actualidad de la cultura, sin
dramatismo, con sentido del humor y desde el corazón.
A penas una hora y cuarto de concierto, bien hilvanado y ejecutado
por dos tipos que se conocen bien y que pueden llevar al duende a
casi cualquier sitio. Por añadir, el poder escuchar más material
de ese último trabajo de estudio llamado “Azabache” (2024),
probablemente su disco más maduro y en propias palabras del
cantaor: “…un disco sencillo, cocinado con mi madre, con letras
muy de la casa, muy de mi madre”. En definitiva, flamenco de raza,
de estirpe, con la garra necesaria, la delicadeza precisa y el
riesgo necesario para lo que se le exige al flamenco a día de
hoy.
KIKI MORENTE, LEGADO FAMILIAR
BIOGRAFÍA Y DATOS
José Enrique “Kiki” Morente Carbonell, nacido en Granada
en 1989, es una de las voces más destacadas del flamenco actual.
Hijo del mítico cantaor Enrique Morente y de la bailaora
Aurora Carbonell, creció rodeado de arte jondo y de un
ambiente creativo donde el cante, la guitarra y la
experimentación eran elementos cotidianos. Desde muy pequeño
escuchaba a los grandes artistas que visitaban su casa familiar,
un espacio que funcionaba casi como un taller permanente de
música.
Su formación comenzó a temprana edad. Aprendió guitarra y solfeo
en el Conservatorio de Juventudes Musicales de Granada, estudios
que más tarde le permitieron desenvolverse con autonomía en el
escenario. Además, siendo apenas un adolescente ya acompañaba a
su padre en actuaciones, algo que fortaleció su vínculo con el
flamenco tradicional y le dio seguridad como intérprete. Desde
sus inicios, Kiki mostró una sensibilidad abierta: domina los
palos clásicos pero también se siente atraído por sonidos
contemporáneos, lo que marcaría su evolución artística.
Su debut discográfico llegó en 2017 con Albayzín, un
álbum que rinde homenaje a sus raíces y al barrio granadino que
da nombre al disco. Este trabajo se caracteriza por un enfoque
respetuoso con el cante clásico, pero también por la
intención de encontrar un lenguaje propio. Rodeado de
guitarristas de prestigio y de un equipo estrechamente vinculado
a la tradición familiar, el disco fue bien recibido y confirmó
que la herencia morentiana continuaba con fuerza en la nueva
generación.
En 2021 publicó El Cante, un proyecto que supuso un paso
importante en su carrera por su papel como compositor y
letrista. El álbum combina flamenco con elementos electrónicos,
ritmos urbanos e incluso influencias cercanas al trap, en una
búsqueda de renovación que no renuncia a la esencia. Esta mezcla
de tradición y experimentación refleja su interés por abrir
nuevos caminos expresivos. Además, cada tema del disco toma el
nombre de un cuadro de Goya, lo que aporta una dimensión
conceptual y artística que subraya su visión personal del
flamenco.
Su tercer trabajo, Azabache (2024), representa un
momento de madurez y conexión íntima con su entorno familiar.
Compuesto junto a su madre y grabado en su propio hogar, este
disco busca un equilibrio entre la profundidad del flamenco
puro y una producción contemporánea, sobria y elegante. El
título alude a un mineral ligado a la protección y a lo ritual,
un simbolismo que encaja con el carácter introspectivo del
álbum. En sus directos, Kiki combina piezas de sus tres
trabajos, cantes tradicionales y momentos de improvisación que
muestran su soltura y su capacidad para dialogar con el público.
A lo largo de su trayectoria, Kiki Morente ha demostrado una
habilidad singular para actualizar el flamenco sin
desarraigarlo. Respeta la herencia que recibió, pero no se
limita a reproducirla: su voz, su formación y su curiosidad le
empujan a explorar nuevas posibilidades sonoras. Su versatilidad
procede tanto de su conocimiento profundo del cante como de su
interés por otras estéticas musicales, una combinación que le
permite moverse con naturalidad entre lo clásico y lo
contemporáneo, entre la ortodoxia y la innovación.
Además de su obra discográfica, su actividad se extiende a
conciertos y festivales dentro y fuera de España, donde se le
reconoce como una figura capaz de tender puentes entre
generaciones. Ha actuado en teatros y ciclos especializados que
valoran su enfoque personal del flamenco, así como en escenarios
internacionales donde su propuesta se interpreta como una
renovación respetuosa del género. A ello se suma su implicación
en la preservación del legado de su padre a través de
actividades culturales, conciertos y proyectos educativos.
En conjunto, la trayectoria de Kiki Morente muestra el
recorrido de un artista que ha sabido construir su identidad
entre el legado familiar y la búsqueda de un camino propio.
Desde Albayzín hasta Azabache, pasando por su
arriesgado El Cante, su evolución evidencia una voluntad
clara de experimentar, aprender y redefinir los límites de un
arte en permanente movimiento. Su trabajo confirma que el
flamenco es una tradición viva, capaz de transformarse sin
perder su profundidad, y Kiki es una de las voces que hoy mejor
representan esa dinámica entre pasado y presente.