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Xacobeo 04 - conciertos del nuevo milenio
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3#jornada
Ritmos celtas para despedir Los conciertos del Nuevo Milenio
Por Patricia de Arce / Efe/ Ideal

Santiago de Compostela, 18 jul (EFE).- Los "Conciertos del nuevo milenio"
finalizaron esta madrugada en el Monte del Gozo con el rock de Echo &
The Bunnymen, una de las bandas más influyentes de los ochenta,
y las melodías del grupo irlandés The Corrs, que quiso hacer
gala en Galicia de sus raíces celtas.
Los dos grupos pusieron punto y final a tres intensos días en
los que han pasado por este auditorio más de 80.000 personas para
ver a bandas punteras de la actualidad como Muse, Massive Attack o Chemical
Brothers, leyendas del rock como Bob Dylan, Iggy Pop o Lou Reed, e históricos
objetos de culto como The Cure.
De culto son también para muchos Echo & The Bunnymen, una
banda que cumplió veinticinco años el pasado noviembre y
que con su sonido de Liverpool logró que aguantara una buena parte
del público de esta última noche.
Ian McCulloch, cantante y líder de esta formación, apareció
en el escenario con la mirada escondida en unas gafas de sol y un cigarro
en la boca, del que se deshizo de una patada, mientras interpretaba uno
de sus clásicos, "Lips like sugar".
Quienes se quedaron hasta el último minuto del festival disfrutaron
de muchos de los temas que años atrás provocaron el fenómeno
"Echo", como "The Killing moon", la canción más conocida,
o "Nothing Lasts forever".
Fue precisamente con esta canción cuando se produjo un momento
emocionante y no exento de ironía: el grupo interrumpió su
interpretación para cantar "Walk on the wild side", el célebre
tema de Lou Reed que ayer no cantó su propio autor en su actuación
en Santiago.
Antes, The Corrs trajeron a Santiago un repertorio con sus éxitos
más sonados en sus nueve años de carrera, así como
con temas de su último trabajo, "Borrowed heaven", su cuarto disco
de estudio, más enérgico y rockero que los anteriores.
Y sin olvidar su faceta más comercial, con la que han vendido
millones de discos en todo el mundo, los cuatro hermanos irlandeses no
quisieron pasar por Santiago sin recordar lo que les une a las tierras
gallegas: los sonidos tradicionales celtas.
Aunque el auditorio sufrió desbandadas tras la exitosa actuación
de Bob Dylan, muchos se quedaron para escuchar y bailar temas como "What
can I do", "Runaway" o "So young" además de su versión del
tema de Fleetwood Mac "Dreams".
Eso permitió a muchos disfrutar de los momentos más mágicos
de la actuación, cuando los hermanos Corr interpretaron temas populares
irlandeses y sonidos folk que provocaron todo tipo de reacciones: desde
muñeiras improvisadas hasta brincos propios de una fiesta popular.
La más pequeña de la familia, Andrea Corr, se esmeró
con su voz y sus guiños al público, especialmente cuando
expresó la "alegría y el honor" que era para ellos actuar
en "un lugar celta", mientras la mayor, Sharon, deleitaba con el violín
y la mediana, Caroline, ponía el toque percusionista.
Ante tanto aplauso para las guapas hermanas, pocos se acordaban del
único miembro masculino de la familia, Jim, quien puso su grano
de arena al bajo y los teclados.
Con su marchoso tema "Breathless", The Corrs se despidieron con múltiples
agradecimientos al público que se quedó en el Monte del Gozo,
bastante más del que aguantó hasta última hora para
ver a Echo & The Bunnymen.
El último concierto de la gira española de
Dylan
Por Patricia de Arce / Efe/ Ideal
Bob Dylan ofreció la última de sus actuaciones este año
en España, y lo hizo en los "Conciertos del nuevo milenio" en Santiago,
ante unas 25.000 personas que se rindieron a la buena música del
mítico cantante, tanto por sus clásicos como por sus más
recientes composiciones.
El artista de Minnesota ha optado en esta gira por los teclados frente
a su clásica guitarra, aunque ello no impidió ver al Dylan
más rockero, que entusiasmó y despertó las ovaciones
de sus incondicionales y de los miles de jóvenes que durante tres
días han disfrutado de este festival, el mayor evento musical que
ofrece la organización del Xacobeo 2004.
Aunque debía cerrar este último día del festival,
Dylan quiso actuar antes, y dejó que fueran The Corrs y Echo &
The Bunnymen los cabezas de cartel. A sus 64 años, el artista se
puede permitir antojos como el de cambiar por completo el cartel de un
festival, o impedir que los medios le fotografiasen durante la actuación.
Tampoco se encendieron las dos pantallas para ver al legendario artista
de cerca, porque su idea, según explicaron los organizadores, es
que la gente venga simplemente a verle cantar. Y la verdad, lo de las pantallas
al final no importó.
Con uno de sus clásicos, "Maggie's farm", comenzó un
concierto en el que sin decepcionar a los nostálgicos Bob Dylan
fue fiel a sus últimas composiciones, y supo compaginar el rock
con algún que otro toque "country" y su más reciente tendencia
al "blues".
Con el guitarrista Stu Kimball, que protagonizó los mejores
solos junto a Dylan a las teclas; Larry Campbell también a la guitarra
y la "slide guitarr"; Tony Garnier al bajo y George Recille en la batería,
el músico, que no se olvidó de su armónica, continuó
con otro clásico, "Wathing the river flow", para ofrecer después
otros temas menos conocidos pero igual de aplaudidos.
Un público totalmente entusiasmado, en el que la media de edad
parecía haber aumentado con respecto a los otros dos días
anteriores, disfrutó de temas como "Tweedle dee, Tweedel dum" o
"Highway 61 revisited".
Entre el público, hoy asistió un inesperado espectador:
el presidente de la Xunta, Manuel Fraga. No obstante, el jefe del Ejecutivo
gallego sólo permaneció unos minutos en la zona "vip" para
saludar a los allí congregados.
Tras poco más de una hora, Bob Dylan salió del escenario
sólo por unos minutos: faltaba el obligado "bis", con los temas
más queridos, bailados y coreados por el público.
Primero llegó "Mr. Tambourine man", aunque con una versión
casi irreconocible. También reinventó para la ocasión
"Like a rolling stone", de una forma más pausada, y con una voz
más grave, mientras el público no podía reprimir cantarla
al estilo clásico.
"All along the watchtower" puso fin a cerca de hora y media de música,
cuando el sol ya se había puesto en Santiago en el concierto más
multitudinario y luminoso de Dylan durante su paso por España.
Gary Jules
En el escenario le precedió Gary Jules. El dúo formado
por este cantante y Michael Andrews sólo pudo ofrecer veinte minutos
de concierto, un milagro si se tiene en cuenta el rosario de incidentes
que vivieron para llegar a Santiago, entre el aterrizaje tardío
de su avión y la pérdida de su equipaje y parte de su equipo
en Barajas.
Jules y Andrews se esforzaron por agradar al público, con un
concierto de guitarra y sonidos californianos casi improvisado: los teclados
de Jules se quedaron en el aeropuerto madrileño y era la primera
vez, según confesó, que actuaba de esta forma.
Estos dos amigos de la infancia y que recientemente logró ponerse
en el número 1 de las listas británicas en navidades -algo
que sólo seis artistas ha logrado en treinta años- se tomaron
accidentado y breve concierto, mientras Jules declaraba el orgullo que
suponía para ellos preceder a Dylan en el escenario.
Otra telonera fue Eva, la cantante de Amaral. El dúo zaragozano
ha sido el grupo telonero de Dylan en sus conciertos en España,
y su vocalista estaba hoy en Santiago de veraneo.
Ante el retraso de Gary Jules, la organización le pidió
un favor que para ella se convirtió en "regalo", como confesó
antes de cantar éxitos como "Sin ti no soy nada".
Fue una actuación sorpresa muy aplaudida por el público,
en la que Eva, sola con su guitarra y su gran voz, dio una lección
de coraje y profesionalidad.
2# jornada
Lou Reed y un sonido deficiente
Por Patricia de Arce / Efe / IDEAL

Con la actuación esta noche de Lou Reed, en el ecuador de los "Conciertos
del milenio", llegó la primera decepción de este festival,
tanto por el deficiente sonido de la actuación como por el repertorio
elegido por el artista, que le alejó de un público deseoso
de escuchar sus clásicos.
Fueron precisamente dos de sus míticos temas, "Sweet Jane" y
"Perfect day", los que salvaron en parte el concierto del cantautor neoyorquino,
quien no podía disimular su malestar por la acústica insuficiente.
Después de un día y medio del festival del Xacobeo 2004,
y cuando todos los grupos y artistas que habían actuado lo hicieron
con un sonido a prueba de vientos y bien acoplado, Reed y su banda salieron
al escenario. De repente, fue como si los plomos se hubiesen fundido.
El público fue paciente, y espero a que el problema, fuera cual
fuera, se solucionase, y Reed trató sin descanso de equilibrar los
sonidos de su guitarra -apenas apreciable- y del resto de la banda a la
de su voz, que se oía demasiado. Al final, la primera parte del
concierto pareció una eterna prueba de sonido.
En el Monte del Gozo, lleno hasta la bandera con 30.000 personas, una
buena parte, sobre todo a los lados, pasó la actuación del
cantante de The Velvet Underground de charla, sentadas o tratando de pedir
algo en las barras, más llenas que en los descansos.
En el centro, tanto en el foso como en las gradas, el público
permaneció quieto, tal vez esperando un milagro. De vez en cuando
el sonido mejoraba y el cantante se animaba, aunque después, vuelta
a empezar.
El repertorio fue también decepcionante, especialmente para
quienes venían a ver a uno de sus ídolos. Sólo al
principio y al final se acordó de sus temas clásicos, y el
resto del concierto estuvo ocupado en gran parte por canciones de sus últimos
trabajos, más pausadas y menos emocionantes.
Con "White light" y "Dirty Boulevard", Reed abrió el apetito
de su inmenso repertorio de éxitos, pero después esperó
al último minuto, incluso después de salir y en el que fue
su único bis, para ofrecer dos temas míticos: "Sweet Jane"
y "Perfect day".
Ahí se ganó el cantante al personal, que entonó,
bailó y aplaudió como si el concierto acabase de empezar,
pero que quedó mayormente decepcionado cuando el recital acabó
minutos antes de lo previsto, Y Reed dejó el escenario, que se prepara
para la banda británica The Cure, cabeza de cartel para cerrar este
segundo día de festival.
2# jornada
The Cure y Muse, la clase del rock británico
Por Patricia de Arce / Efe / IDEAL
 
La juventud de Muse y Starsailor aportó al Monte del Gozo la frescura
y el aire típicos de un festival de rock, y ambos grupos dieron
a la segunda jornada de los "Conciertos del Nuevo Milenio" el empujón
necesario para recibir a dos míticos: The Cure y Lou Reed.
Muse, una de las bandas punteras del rock europeo, hizo gala de su
éxito con un concierto de calidad muy aclamado, mientras que Starsailor
no se conformó con pasar por este evento como un grupo más
para comenzar el espectáculo, y captó a más de un
nuevo fan.
El aforo del Monte del Gozo -30.000 personas- estaba prácticamente
lleno durante la actuación de Muse, y a la espera de de la de Lou
Reed.
Aunque en el auditorio se pudo ver mucha estética "The Cure",
incluso con vestimentas y maquillajes parecidos a los de los miembros de
la banda que hoy encabeza el cartel, no eran pocos los que vinieron a ver
a Muse, como podía comprobarse en muchas camisetas y en el fervor
con que el trío de Devon (Inglaterra) fue recibido.
"Hysteria", uno de los temas estrella de su último disco, "Absolution",
sirvió para abrir boca con ganas, mientras el líder, Mathew
Bellamy -vocalista, guitarrista y compositor- se hacía con el escenario
elegantemente vestido, con camisa y pantalón negro y una levita
blanca.
Tras ésta, llegaron otros éxitos de este grupo de jovencísimos
músicos que apenas pasan de los veinte años pero que tienen
mucha experiencia, si se tiene en cuenta que formaron su primera banda,
"Rocketbabydolls", a los trece.
Ballemy, el bajo Chris Wolstenholme y el batería Dominic Howard
se han convertido, desde su primer trabajo largo, "Showbiz" (1999) en una
de las bandas más aclamadas y requeridas en los escenarios europeos.
Como muestra un botón: este año participan en 45 festivales
del continente.
Canciones como "New born", de sus comienzos; "Absolution", el sencillo
homónimo de su último disco, o "Citizen erased" hicieron
las delicias de una buena parte del auditorio, así como la ya histórica
"Muscle museum", con la que entraron en el número uno de las listas
de ventas en su país.
El grupo no estuvo muy comunicativo y tampoco generoso: actuaron quince
minutos menos de lo previsto, lo que en citas como ésta por otra
parte se agradece: hay mucho ambiente del que disfrutar hasta el próximo
artista.
La segunda jornada del festival la abrieron los también jovencísimos
Starsailor, encabezados por su guapo cantante, guitarrista y compositor,
James Walsh, quien hizo lo posible por que el público entrase en
calor y disfrutase de la música de esta banda que también
componen James "Stel" Stelfox al bajo, el batería Ben Byrne y a
los teclados Barry Westhead.
Con su voz dulce y al mismo tiempo desgarrada, este cantante de veinticuatro
años que se cuida la garganta con miel y limón y a quien
han inspirado voces como la de Jonny Nash y Kris Kristofferson, consiguió
emocionar y levantar los primeros aplausos del público.
El segundo disco de Starsailor, "Silence is easy", que salió
al mercado el año pasado con el auspicio del prestigioso productor
Phil Spector, ha confirmado a esta banda, y fue precisamente la canción
con este título una de las más celebradas.
Con humildad, Walsh recordó a los aficionados el cartel de esta
noche: The Cure, Muse y Lou Reed, y como no se quedó contento con
la réplica, les reprochó su falta de entusiasmo, y lo repitió
para escuchar más aplausos. También se hizo con la simpatía
de todos al dedicar una canción a quienes más les animaban,
junto al escenario, especialmente un chico y una chica a quienes se dirigió
durante la actuación.
1# jornada
La gran discoteca de Chemical Brothers
Por Patricia de Arce / Efe / IDEAL

Chemical Brothers cerraron la primera jornada de los "Conciertos del nuevo
milenio" con una actuación que dio al Monte del Gozo un aire de
macro-discoteca, tras siete horas de festival en las que el sol arropó
al rock y la noche se dejó llevar por la música "dance" y
los sonidos más actuales.
El dúo de Manchester ofreció sus mejores temas para que
tanto seguidores como curiosos y amantes de las pistas de baile acabasen
el primero de los tres días del mayor evento musical del Xacobeo
con ganas de seguir de marcha.
Los "Chemical" comenzaron sin sorpresas, pero con fuerza: la que da
el tema "Hey boy, hey girl", el sencillo con el que en 1999 invadieron
las discotecas de medio mundo, con la conocida frase "Superstars DJs, here
we go!", convertida en una de las expresiones más populares entre
los disc-jockeys.
Tom Rowlands y Ed Simons ofrecieron desde sus mesas de mezclas más
de dos horas de música acompañada de una espectacular puesta
en escena, adornada por una iluminación entre colorista y discotequera
y numerosos vídeos de animación con imágenes dispares,
desde la abstracción hasta motivos sobre la sociedad y la cultura
inglesas.
Los creadores del "Big beat" tuvieron suerte con el público,
animado por una jornada exitosa que tuvo dos momentos musicales muy distintos,
separados por el día y la noche.
Si algo bueno tiene el finisterre es que anochece más tarde
que en el resto del territorio peninsular. El buen tiempo -a veces hasta
sofocante- le dio a este evento un aire "festivalero" desde el comienzo,
a las siete de la tarde, con el grupo barcelonés Lilith.
Tanto esta banda como los británicos The Darkness y los míticos
Iggy & The Stooges trajeron al recinto compostelano los ingredientes
propios del puro rock: nada de adornos y mucha garra.
Por eso, a las once de la noche, cuando aún quedaba en el horizonte
algo de luz diurna, el "trip hop" de Massive Attack parecía presagiar
demasiada tranquilidad para tanta movida.
No fue así. El grupo liderado por Robert del Naja, acompañado
por sus colaboradores habituales, desplegó durante una hora y cuarto
toda su versatilidad: de la música dance al pop, del hip-hop al
rock, pasando por el new wave a el estilo jamaicano.
Temas como "Unfinished simpathy" o las conocidas canciones de uno de
sus discos más aclamados, "Mezzanine", junto las exquisitas voces
de sus dos cantantes femeninas y un escenario lleno de barras de neón
de colores, hicieron de éste el concierto más intimista de
la jornada.
Aunque el cartel de este primer día del festival podía parecer
un puzzle difícil de ensamblar, al final la combinación salió
bien, y sirvió como un menú que durante más de siete
horas ofreció platos para todos los gustos.
"Xacobeo 2004" :
15 de julio
19:00 h. - 19:30 h. LILITH
20:00 h. - 21:00 h. THE DARKNESS
21:30 h. - 22:30 h. IGGY & THE STOOGES
23:00 h. - 00:15 h. MASSIVE ATTACK
00:45 h. - 02:15 h. CHEMICAL BROTHERS
16 de julio
19:00 h. - 20:00 h STARSAILOR
20:30 h. - 22:00 h. MUSE
22:45 h. - 00:30 h. THE CURE
01:15 h. - 03:00 h. Lou Reed
17 de julio
19:00 h. - 20:00 h. GARY JULES
20:30 h. - 22:00 h. BOB DYLAN
22:45 h. - 00:30 h. THE CORRS
01:15 h. - 03:00 h. ECHO & THE BUNNYMEN
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