Transgresión sonora desde Bélgica
Dentro de la variada programción del Oktoberdanz el jueves 13
le tocó el turno a los belgas Vive la Fête y como teloneros
a Roberta Marrero, que abrió y cerró la velada, primero como
teloneros y luego como Dj. Tocaron temas propios y algunas versiones que
para comenzar en esto de la música siempre va bien.
Roberta Marrero
Pasadas las 23:00 horas Vive la Fête, el proyecto creado por
Danny Mommens junto a la impactante Els Pynoo, al margen de la formación
que le hizo famoso en todo el mundo, dEUS, aparece después de una
pequeña intro del Danubio Azul de Strauss impactando con una rompedora
"Nuit Blanche" unida de "Mon Dieu" las dos de su penúltimo album,
seguido de "Hot Shot" y la pegadiza canción de "Sabrina" estas dos
ya de su último album "Grand Prix" y que extendieron a "Machine
Sublime, La Vérité, Petite Putain y Liberté". Volviendo
a recordar que el album "Nuit Blanche" es uno de los mejores trabajos de
Vive la Fête lo retomaron con "Maquillage, Jaloux y Noir Desir".
Els levantándose sobre los dedos de sus pies descalzos, reafirmando
sus largas piernas y desprendiendo todo ese amor por el pop francés,
sin parar de moverse y agitarse en su personal baile, con el erotismo y
su indumentaria excasa contrasta con la escena dura de las chaquetas de
cuero y el maquillaje negro en los ojos de los miembros restantes de la
banda. Transcurrido gran parte del concierto, Danny llama al público
y hace que suban al escenario para implicarles en la guitarra, cuerdas
al aire y una chica al micro con la obsesión de reproducir sonidos
al ritmo, momento que aprovechan para tomarse una pausa y desaparecer antes
de su único bis. Cerrando el concierto en una de sus últimas
canciones "Tokyo" una vieja y ya memorable canción de Vive la Fête.
Espontaneidad y desenfado, con un sonido indudablemente retro, con influencias
del más poderoso glamour de los años 80. El bajo de Ben Brunin
junto con la telecaster negra de Danny Mommens con ese sonido peculiar
limpio, envuelto por el chorus y que tanto recuerda a grupos míticos
de los 80 que contrasta con momentos de distorsión con toques entrecortados
formando ritmo al compás de los graves de sinte de Marc Requilé
resaltados por Matthias Standaert al mando de la batería. Junta
todo esto con la increíble talla de Els Pynoo, sus perfectas curvas,
su cálida voz y tono ingenuo, sus movimientos expresivos y relámpagos,
gimiendo, gritándo, contorneándose hasta el grado erótico
que lleva inherente en su pequeña dósis de perversión
y verás una puesta en escena perfecta para las canciones de "Grand
Prix" que siguen recordando a la mezcla electro-after-punk inglés
de principios de los 80 y el pop sixty francés.
Después de ochos años de carrera, desde los inicios en
el pequeño estudio de Danny y hasta el momento, cuatro albums y
un ep en el mercado, Vive la Fête hicieron un concierto basado principalmente
en sus dos últimos trabajos "Nuit Blanche" y "Grand Prix" con la
ironía y optimismo característico, con un buen sonido en
la sala y que parecía como si le costase llenarse de público,
cosa característica en esta ciudad. Al final mucha gente joven,
muchos con vestimenta impecable y de todas las orientaciones sexuales posibles.
Rindiendo honor a su nombre, miembros de la banda siguieron la fiesta
mezclándose con el público de la sala hasta el cierre de
la misma.
En el momento que Kart Lagerfeld los descubrió en concierto,
han sonado en desfiles de Chanel. La revista Vogue se interesó por
Els y le dedicó un reportaje fotográfico de 20 páginas.
Este año tienen programado más de 100 conciertos, prueba
suficiente para saber que Vive la Fête, el pop glamouroso de Bélgica
disfruta de un buen momento.
Duda y angustia lírica, exuberancia y plenitud sonora, entremezcladas
con la contemplación para algunos y el baile para otros, suman la
inconfundible sensación de Vive la Fête.