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Fotos: J. E. Gómez - IndyRock
Mas fotos directo: Tyla | Danko
Jones | Bacyard Babies

TYLA. Lullabies for tough guys.
Por Jesús S. (IndyRock)
Definitivamente,
no soy la persona más indicada para abordar la crítica de
un trabajo de Tyla. Reconozco que cualquier evento o producto cercano al
universo de los Dogs D´Amour supone para mí todo un acontecimiento.
Por supuesto, la objetividad no existe, y el que diga lo contrario miente,
pero bueno, dentro de los parámetros en los que me puedo mover,
intentaré analizar este nuevo trabajo de Tyla con todo el rigor
que mi descreída ética pueda soportar.
Tyla ha grabado este disco en su casa, con una pequeño
equipo digital al que ha conseguido sacarle el partido necesario como para
no tener que depender de terceros ni de recursos limitados, grabando él
mismo el bajo, las guitarras (salvo las colaboraciones de su amigo barcelonés
Kid O y lo que pudo hacer Jo Dog durante su corta estancia en primavera)
y trabajando con una drum-machine en ocasiones; es por tanto una obra personal
en todos los sentidos. Todos los trabajos de Tyla lo son, pero en este
caso la huella del inglés va más allá del dibujo de
la portada y las canciones taberneras. Ya lo deja claro en la intro hablada:
este disco supone para él la puerta a una nueva etapa vital ("durante
los primeros veinte años de mi vida fui sólo un chaval, durante
los siguientes veinte, un alcohólico y drogadicto, es hora de cambiar").
¿Es tan profundo el cambio? En buena parte la respuesta es afirmativa.
Lo que Tyla nos trae en esta nueva entrega no supone una nueva perspectiva
musical, sino mas bien un nuevo punto de partida. El disco está
impregnado a partes iguales por madurez, optimismo y una cierta crudeza
lírica. El que lleve media vida pegado a la música de Tyla
encontrará rápidamente las clásicas referencias: los
temas de estructura sencilla, esas guitarras rítmicas tan personales
(esa Gretsch White Falcon!!!), algunos temas con base acústica...y
la personal y cada día más madura voz de Tyla, a veces superpuesta
en diferentes registros (marca de la casa).
Sin embargo, algo ha cambiado, y definitivamente este
álbum supone un acercamiento cada vez mayor a una obra madura por
parte de Tyla: no pretende engañar a nadie, los años no pasan
en vano y eso es algo de lo que él prefiere sacar provecho, antes
que suponer un motivo de queja existencial. Pero dejando cuestiones de
fondo a un lado, vayamos a las canciones, que al fin y al cabo es lo que
cuenta. El disco se mueve por parámetros más o menos clásicos,
rock de toda la vida, en ocasiones fuerte, en ocasiones bello, nada complicado.
Sin piruetas estilísticas: temas directos como "Hand in hand", "Picture
in my hand" o "Justify"; composiciones con ese cierto aire de poeta maldito
como "Nails", un tema de una belleza casi infinita, como lo es también
la grabación definitiva de un tema que no falta en el repertorio
de Tyla en directo: "All these dreams". Abundan también temas que
suponen una mirada atrás a los tiempos de los Dogs, como "Woolworth
girl" con unas afiladas guitarras (también se incluye versión
acústica del tema, con Jo demostrando su buen hacer al dobro y la
slide guitar), o ese nuevo "Ballad of Jack" que es "Lucky 13", un tema
evocador y optimista. Mención aparte merece ese "Ballad of Fingal
O´Flahertie", probablemente el mejor tema de Tyla en años,
una canción con aires country que hará las delicias de los
fanáticos de temas añejos como "Errol Flynn". Y temas algo
mas complicados y enrevesados como son "Treasure island" o "The vampyre",
son verdaderos torbellinos de distorsión y feeling a partes iguales
que rematan una obra excelente en su conjunto. Ok, Tyla no ha inventado
nada nuevo con este disco, pero pocos artistas hoy en día quedan
con las cosas tan claras como él, y su retorno a la crudeza eléctrica
ha sido un bonito regalo a todos los que de un modo u otro hemos estado
siempre con él. En el año que ya comienza podremos verle
por nuestro país presentando este material junto a sus clásicos
en una gira que si hay suerte promete bastante: Tyla respaldado por una
banda y dejando claro que de la elegancia y la honestidad también
se vive. Como para perdérselo.
NOTA: Si quieres conseguir este disco, puedes mandarle un mail a
Tyla a la dirección tylaerika@teleline.es
C r ó n i c a d e u n p e r d e d o r
por Rubén Iglesias
"Bourbon wrecked throat, six string cigarette burnt Gretsch, tatooed heart
that withstood the test"
Los
inicios de Tyla como artista plástico están firmemente enraizados
en los primeros pasos de su banda The Dogs D'Amour. Así y desde
1983, bajo la influencia de personajes tan dispares como Charles Bukowski,
Monty Python o Tony Hancock (por nombrar sólo unos cuantos), los
álbumes de los Dogs se verán enriquecidos notablemente por
una serie de retorcidos dibujos, tan inquietantes como atractivos, que
convertirán en popular la personalísima iconografía
del combo británico. Portadas, camisetas, flyers, notas promocionales...,
todo aparecía inundado con la obra de Tyla. Con la eventual, pero
aparentemente entonces definitiva, disolución en 1993 de los Dogs
D'Amour, Tyla comenzará una imparable carrera musical en solitario
cuyo primer destello tendremos en el álbum "The Life And Times Of
A Ballad Monguer" (Polydor-Revolver Music, 1994), al que seguirán
dos años más tarde "Flagrantly Yours" (Bleeding Hearts Records,
1996) y "Libertine" (Revolver Music, 1996). En el caso de "Fragrantly Yours"
el disco nace de su unión con Spike (Quireboys) bajo el nombre de
Spike And Tyla's Hot Knives, lo que supone el hermanamiento definitivo
de dos de las bandas británicas más denostadas y con peor
mala suerte de los años 80. Compinches ocasionales, Tyla y Spike
firman brillantes composiciones como "Possessed", "Starbucks" o "Darling
Of The Night" y hacen que muchos fans deliren imaginando una hipotética
nueva banda capitaneada por ambos rufianes. El espejismo se desvanece rápido
con la edición de "Libertine", un disco en el que Tyla se hace acompañar
por Simon Hanson (batería) y Henry Twinch (bajo y teclados), quedando
a su cargo la producción, voces, guitarras y harmónicas del
invento. En 1997 ven la luz "Gothic" (Revolver Music), una grabación
sólo en Cd de 7 temas con producción de Dan Priest, y posteriormente,
"Nocturnal Nomad Demos" (Tyla, 1997), un Cd de 15 canciones autoeditadas
por el propio Tyla y que sirve de anticipo de "Nocturnal Nomad" (Cargo
Records-King Outlaw, 1999). Descolgada entre las dos entregas del nómada
nocturno saldrá a la venta una cassete denominada "A Piece For The
Wicked Vol.1" (King Outlaw, 1998), muy orientada hacía sus fans,
de distribución restringida y que tendría posteriormente
su continuación en "A Piece For The Wicked..."(King Outlaw, 1999),
aunque esta vez unicamente en versión Cd. Durante el pasado año
se han publicado el cassete "Tyla: Live Acoustic", el Cd "Mexas" (Fin,
1999), firmado por Tyla & The Satellite Kids y el que es ya su último
trabajo oficial en solitario hasta la fecha "Iliad Of A Wolverhampton Wanderer"
(King Outlaw, 1999). El 2000, o lo que resta de él, pertenece por
completo a sus Dogs D'Amour.
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