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20-04-05 Sala Planta Baja, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock
Video Concierto - Imágenes de los conciertos de The Zephyrs en Planta
Baja
en 2003 y 2005, grabadas por IndyRock


The Zephyrs "BRIGHT YELLOWS FLOWERS ON A
DARK DOUBLE BED" ACUARELA DISCOS 2005
por Fernando Navarro- IndyRock
Tiene tela el título del nuevo disco de The Zephyrs, "Flores de
un amarillo brillante en una oscura cama de matrimonio" sería, más
o menos, como han querido los escoceses que se llame su cuarto disco tras
el estupendo "A Year To The Day". Y la verdad es que, una vez escuchadas
las nuevas canciones de Stuart Nicol, su hermano y el batería (y
productor) Marcus MacKay entendemos de manera cristalina que ese es, sin
duda, el título perfecto. Ese y no otro. Intentaré aclarar
el porqué en unas doce o trece líneas. Más cercano
a la candidez instrumental del folk, aderezado con unos maravillosos arreglos
de cuerda, que al (habitual) despliegue de pedales atmosféricos
-aunque aquí también hay guitarras, y bastantes- el cuarto
disco de The Zephyrs conjuga la ingenuidad del amor con la urgencia del
sexo, en las que pueden ser sus mejores canciones nunca grabadas. "Bright
Yellow Flowers." se abre con "Dancing Shoes", delicada evocación
de la amante donde surge, inquietante, la violencia -sólo en los
textos; en la música, todo queda suavizado- y sigue con el sorprendente
country oscurecido de "Hell´s Dark Hall", con una trompeta final
a lo Morricone y, de nuevo, una añoranza ambigua, disfrazada de
maldición, en torno al amor. Ese es el camino que sigue este disco
de dobles lecturas; canciones con forma de country amable en las que se
narran crudezas o atmósferas enrarecidas que sirven para alabar
el amor (la curiosa metáfora de "Galicia", la carga al amigo desviado
de "A Friend", el acercamiento místico de "Ganeesha" o el country
pop de la luminosa "Never Be The Same"), es decir: como flores amarillas
y brillantes sobre una oscura cama de matrimonio.
The Zephyrs
"Hemos elegido el minimalismo"
Por Juan Enrique Gómez / IndyRock (mayo 2005)
IndyRock:- Entrar en el universo Zephyrs supone un viaje a espacios
con cielos grises. ¿Es cierto que cantáis a la melancolía?
The Zephyrs: Supongo que es justo que se diga que la música
que hacemos no es siempre feliz, pero es que pocas cosas lo son. Supongo
que es un infeliz accidente.
-¿Qué os lleva a decidiros por el minimalismo y a olvidarse
de complejas tecnologías instrumentales?
-Usamos muchas bobadas de estudio en los dos últimos discos
y para ser honesto, termino siendo un estorbo en el camino que de hecho
queríamos seguir en el principio. Así que esta vez, hemos
escogido a propósito hacerlo todo muy simple.
-¿Es cierto que el nuevo disco, "Bright Yellow Flowers on
a Dark Double Bed" , es más sencillo, e incluso más intimo?
-Bueno eso es lo que intentamos hacer. Dejaré que tu decidas
si nos las arreglamos bien para conseguirlo o no.
-Cerrar el album con una canción "oculta" ¿es un guiño
a quienes de verdad disfrutan de vuestra música?
-Sentimos que sería lindo tener una nueva versión de
Stargazer en el álbum pero como había sido ya publicada antes
pensamos que sería justo ponerla sin créditos.
-¿Qué os parece que en España ya se os considere
como un grupo de culto?
-Me parece guay.
-De Escocia al Sur de Europa es un largo viaje. ¿Qué
aporta a The Zephyrs las reiteradas visitas a España?
-Simplemente nos da la oportunidad de promocionar nuestros discos en
España y al mismo tiempo ver lugares que no conocemos.
-Pude veros en la sala Planta Baja de Granada hace un año,
¿Qué opinión os merece el publico español?
-El público español es muy amable y muy agradecido. Nunca
hemos tenido ningún problema.
-¿Teneis previsto estar en alguno de los grandes festivales
del verano?
-Nos han confirmado para Benicassim
28-11-03 Sala Planta Baja, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock


14-11-02 Planta Baja, Granada
+ Enon
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock



The Zephyrs `A YEAR TO THE DAY´ ACUARELA/SETANTA
2003
por Fernando Navarro - Indyrock
Uno imagina que la vida en las costas de Escocia debe ser, a pesar
de la dura climatología, dulce y luminosa, apacible, hermosa y terriblemente
melancólica; sólo así, entre las nubes bajas y grises,
entre la débil y continua llovizna, cuando la marea y la lluvia
conducen al espíritu hacia ensoñaciones sobre amores pasados
o imposibles, se entiende la belleza intangible de `A Year to the day´,
una colección de recuerdos que el olor a sal y el sonido pesado
de las aves que sobrevuelan el mar, hacen parecer vivísimos, casi
tangibles. El nuevo disco de The Zephyrs narra, como el título apunta
(que traducido sería "un año hasta hoy") el recuento de un
año en la vida de, como decía Celine, "un muchacho sin importancia
colectiva, sólo un individuo". Otro año más que ahora
devoran los recuerdos, las decisiones por mucho tiempo meditadas, la imposibilidad
de volver atrás. Hipnótico, entre brumas, en realidad más
soñado que vivido, este cuento situado en una playa de Escocia,
los primeros día de primavera, contiene, además de un puñado
de excelentes, bellísimas canciones (destacar unas es herir al resto,
señalaré tan sólo la maravillosa `Go Slow´)
la sensación de que The Zephyrs han grabado una obra perdurable,
entra la experimentación formal de sus colegas de Mogwai y la construcción
pluscuamperfecta de canciones de Belle & Sebastian o, yéndonos
más lejos, Gram Parsons. Presa del ensueño en que me envuelve
el disco, volveré, como lo hará seguro el oyente, a las playas
de Escocia donde nunca he estado, a (re)vivir un año más
de mi vida.
The Zephyrs, Song by Song
.1. "The love that will guide you back
home"
This is the only "new" song on the EP. I think I wrote it at the end of
last year but wasn't really keen to play it with the rest of the band because
I thought it might end up being too similar to some of our other songs,
and it was a little too personal. When Acuarela asked for an EP I thought
it would be an ideal song for recording at home. The vocals turned out
really well, there wasn't much preparation and the main line and harmony
were recorded quickly one night. Other than the two guitar lines, two vocal
lines and the ebowed guitar that I had recorded there is only David's bass
and Malcolm's lap steel over the top. It's just nice and simple, especially
compared to the level of production on the album.
2. "Carpentry"
This song was cut from the final tracklisting for the last two albums.
There was a 4-track version that we considered putting on "It's okay not
to say anything" but evetually decided not to. We demoed it again for "When
the sky falls down ..." but by that point it had gotten really fast and
punky and we weren't very sure that it fitted with the other songs so we
didn't bother trying to record it properly. This version was recorded at
my flat in January this year. The vocals were recorded at Michael's house
in February and again they were done really quickly. I have no idea how
I managed the high up vocal parts but I couldn't help feeling like some
sort of spastic Gibb brother!!
3. "Obeyessekere"
Was originally recorded for our first album. This is a rerecorded version
which is much more acoustic which was done by David and myself at Michael's
house in February. We didn't have a drum machine so the beat came from
Michael's 5 year old son's keyboard. It only had two tempos, fast and slow,
so that determined the tempo of the song. It also didn't have a signal
out so we had to mic up the speaker ... ooooo, how lo-fi!! I wrote that
song when I was doing my final exams at university in 1996 to try and make
myself feel better. Gananath Obeyessekere is an Anthropologist who wrote
a cool book about Captain Cook and one about Sri Lankan women with matted
hair. I'll let you decide for yourself what the song's about.
4. "I came for that"
This was the first song on our first album and this recording uses
tracks that were recorded during those sessions. Originally we'd asked
Stuart Braithwaite to remix the song but we were short for time so he just
wanted to play over the top of it. It was originally recorded on 16 tracks
and this recording adds another 16 tracks over the top. I redid the vocals,
Stuart played loads of new guitar parts and then Barry Burns turned up
to buy some hash so we got him to play harmonium & Jen over the top.
We didn't have much time to mix it so some radical decisions were made
(like taking the original tracks out of the mix for the first half of the
song).
The Zephyrs
Procedencia UK
Pocas elecciones parecen más acertadas: cuando "Stargazer",
penúltima canción de "When The Sky Comes Down It Comes Down
On Your Head", se convirtió en apertura del cd que recopilaba los
mejores momentos de 2001 según la revista Rockdelux, muchos verían
la luz. Sobre todo, la que descubría al grupo escocés (de
Edimburgo, para ser más exactos) que se había convertido
en una de las atracciones de año. Aunque, para otros, esa canción
fue otra confirmación de que si aquella generación denominada
shoegazer (a saber si más por bajar la mirada melancólicamente
que por controlar los pedales de sus guitarras) se encontraba bien sujeta
al pavimento, era para poder apreciar los pocos momentos en los merece
realmente la pena observar el cielo. El segundo disco de los hermanos Stuart
y David Nichol, después de un primer intento que no desvió
muchas atenciones, desprendió un tipo de magia que raras veces vemos
condensarse: la aceptación natural y consecuente del pasado (aromas
folk y country, arpegios y pedal steel), una cosecha de referentes exquisita
(las capas de sonido de Slowdive o My Bloody Valentine), y un control absoluto
de la dinámica de sus canciones (la pausa sadcore, el reflejo slow).
Todo sazonado con una visión romántica y elevada de las letras,
con calma sabia e inocente, demostrando que si Adele Bethel (la que da
réplica a los recitados de Aidan Moffat en Arab Strap), Rachel Goswell
(de los inspiradores Slowdive y Mojave 3) o los chicos de Mogwai (que ayudaron
desde su sello Southpaw) estaban allí, no sólo respondía
al hecho de la vecindad o el amiguismo.
En mayo de 2002 pudimos ver que existía una base en el sonido
de The Zephyrs: desde el escenario Rockdelux del Primavera
Sound, al esquema básico que conforman las guitarras y voces
celestiales de los Nichol se le añadió batería, bajo,
pedal steel, chelo y teclados, y sus espacios fueron aumentados, incluso,
por eventuales repliegues de distorsión, en una de las mejores actuaciones
del festival. Pasando, entonces, de grupo-del-que-todos-hablan a rotunda
realidad, The Zephyrs editan el CD-EP de cuatro temas "The Love That Guide
You Back Home", un nuevo paso que no tiene nada de corto ni de temporal.
Empiezan arropándonos con una calidez esquelética y casi
angelical (los arpegios cruzados, unas voces que parecen Neil Young flotando
en reverb, tan sólo breves arreglos que no desentonan por estar
en su sitio), desgranando sensibilidad en tres dosis de nostalgia casera,
tan plagada de medias verdades cercanas como de rotundos y etéreos
estribillos. Hasta que, en el último eslabón, nos preparan
seis minutos que acaban en tormenta de manera lógica, gradual, y
necesaria. Cuatro pasos más de un grupo en estado de gracia. Qué
mejor, entonces, que dejarlo en sus labios: "por favor, no llores más
por el amor que te guiará de vuelta a casa".
THE ZEPHYRS
`THE LOVE THAT WILL GUIDE YOU BACK HOME´ ACUARELA DISCOS
por Fernando Navarro IndyRock
Reciente
sensación del panorama pop independiente escocés (interesante,
frío y pequeño país, que se encarga de nutrir con
excelentes bandas el pop independiente europeo) The Zephyrs comparten con
sus compañeros generacionales esa especie de sensibilidad norteña
con las canciones; el amor por los estribillos justos, la producción
casi ausente y los textos mimados, cuidadísimos. Sin apabullar nunca
al oyente, dejándolo respirar, reflexionar, entristecerse a solas,
con tranquilidad, `The Love That Will Guide You Back Home´ es un
ep donde The Zephyrs recogen las muchas enseñanzas de Neil Young
o The Byrds; un trabajo al que llegan tras un par de largos afortunados
y donde concentran, en menos de veinte minutos, todo un repertorio coherente,
indispensable, mágico. Juegos de voces hermosísimos, inéditos,
guitarras reprimidas, fronterizas (`Carpentry´), melodías
abiertamente tristes (`Carpentry´, `The Love Will Guide...´,
no aptas para depresivos), textos sinceros, desnudos, reales (`The Love
That Will Guide You Back Home´ y sobre todo, `Obeyessekere´,
mi favorita, son auténticas confesiones) y una sorpresa final (`I
Came For That´, atmosférico, intrigante, que se diría
salido de la mano de Gram Parsons) que culmina en una descarga eléctrica,
casi ruidosa, como si las nubes de todo el disco avisaran tormenta.
Los escoceses The Zephyrs,
con nueva formación, presentan en exclusiva las canciones de su
próximo álbum, Bright yellow flowers on a dark double bed,
que publicará Acuarela a mediados de mayo.
El compositor Stuart Nicol y su hermano David
llevan haciendo música juntos desde siempre, y como componentes
de The Zephyrs seis años. En este tiempo han lanzado tres álbumes,
un single, un EP, han perdido no sé cuántos compañeros
de faena, sellos y contratos. Pero por el camino han encontrado un sonido
propio y descubierto afinidades fraternales con los componentes de Super
Furry Animals, Polar, Astrid, Camera Obscura y Mogwai. Casi no llegan,
pero sí que han llegado. "A Year To The Day", su último álbum,
fue un testimonio fiel de lo jodida que es la adversidad y de la gran música
que, a su pesar, puede inspirar.
El primer trabajo de The Zephyrs, el "It's OK
Not To Say Anything" de 1999 se limitó a 700 copias y fue editado
por un minúsculo sello indie de Edimburgo. En 2000, sus colegas
Mogwai les apuntaron a la lista del Rock Action de bandas de Glasgow, lo
que llevó a la publicación de su elepé por el nuevo
sello Southpaw. En 2001, The Zephyrs lanzaron "When The Sky Comes Down
It Comes Down On Your Head" ("Cuando cae el cielo te cae en la cabeza").
Un título acertado y fatídico; no por las canciones, que
destilaban un rock orquestal majestuoso, y recordaban en ocasiones a This
Mortal Coil y en otras a Galaxie 500, sino porque Southpaw quebró
la semana en la que salió a la venta. Como consecuencia se evaporó
el contrato de grabación y se les retiró toda la financiación
promocional y para giras. Una pena, porque The Zephyrs habían estado
geniales en el festival de Reading de aquel año. En ese momento
empezaban a recolectar los frutos de las buenas críticas del disco,
tanto en Europa como en Japón, y, sin embargo, se vieron obligados
a parar en seco y volver a empleos rutinarios. A pesar de ello tocaron
en festivales como el Primavera Sound 2002 y el Tanned Tin 2002.
Pero los Nicol estaban empeñados en seguir
adelante. A principios de 2002 comenzaron a trabajar en su tercera obra.
Por aquel entonces, el grupo se había hinchado hasta convertirse
en un dificultoso octeto, además de violín y violonchelo...
y renqueaba. Rupturas, reconciliaciones y desintegración. A Acuarela
le había encantado "When The Sky..." y en junio lanzó un
EP, "The Love That Will Guide You Back Home" ("El amor que te guiará
de vuelta a casa"), además de organizar, unos meses más tarde,
una gira ibérica de dos semanas para unos The Zephyrs a los que
se unió David Jeans, antiguo batería del combo de homenaje
a Stone Roses llamado, ejem... The Complete Stone Roses. La nueva alineación
se completó finalmente con la presencia del guitarrista Robert Dillam,
que solía tocar en Adorable. Fue así como The Zephyrs se
conjuraron para sacar adelante su nuevo álbum. Grabaron algunos
temas en Ca Va, Glasgow. El manager de Setanta, Keith Cullen, se ofreció
como consultor ad hoc; impresionado por la solidez que había aportado
la nueva alineación, y por el potencial implícito en los
ensayos, los contrató.
"A Year To The Day" ("Un año hasta hoy"),
editado por Setanta (el sello de The Divine Comedy, Evan Dando o Edwyn
Collins), y licenciado por Acuarela para España y Portugal en el
2003, se componía de un total de diez canciones, en las cuales podía
comprobarse por qué The Zephyrs habían sido definidos como
la combinación perfecta entre Simon & Garfunkel y Mogwai. Comienza
con la apertura psicodélica de "Lacuna Head" interpretado por un
generador de tonos utilizado por última vez en el puerto de Rosyth
para testar la rapidez de las juntas y los remaches. Luego se nos revela
la fantasmagórica voz de Adele Bethel (antigua asociada de Arab
Strap) en "Stand Around Hold Hands", y también a dúo con
la voz espectral de Stuart Nicol en la evocación a-la Gram Parsons
& Emmylou Harris del tema "One Year Many Mistakes". El álbum,
en definitiva, les facilitó participar en festivales como FIB o
Rock en el Central. Y ahora vuelven a nuestro país, dos años
más tarde y como quintento para presentar en exclusiva total las
canciones de su próximo LP, que se publicará en Acuarela
a mediados de mayo. Según sus propias palabras se trata de un disco
menos etereo y más sólido y vibrante, siempre dentro de ese
estilo de noise-pop-folk-country que tanto les gusta, aunque esta vez "hemos
puesto los micros en el estudio exactamente del mismo modo que en los discos
clásicos de AC/DC, y creemos que se va a notar". Su título
es "Bright yellow flowers on a dark double bed" y contiene algunas de las
canciones más poéticas y con más estribillos de su
historia, una delicia para los sentidos.
http://www.thezephyrs.com/
www.acuareladiscos.com
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