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Fonógrafos en triplicado
por Hugo Roca
Preámbulo al Fonógrafo
Corría el año 2000, la corriente "indie" trepidaba con violencia
y se filtraba en las ondas radiales del mundo entero. Grupos integrados
por homúnculos chascones, de pantalones entubados y sweaters chicos,
se convirtieron en los receptores del encomio desproporcionado de jóvenes
ávidos por sentirse identificados (musicalmente hablando). Cansados
del rock comercial de siempre y la miríada de grupos vacuos que
surgieron a la par del nuevo siglo, adolescentes anhelantes de ser diferentes,
vieron en el "indie rock" el llavín para desentonar de todos sus
contemporáneos que escuchaban música "fresa" y "prefabricada".
Ufanándose de escuchar a The Andy Warhols, Interpol, The Strokes,
The Kills, Black Rebel Motorcycle Club, Razorlight, y demás oprobio,
estos efebos subieron a un pedestal, endeble como vaho, desde el cual se
sintieron facultados para criticar, ya que, según ellos, eso era
"buena música". Tal vez mi hilaridad tenga tintes burlones, pero
no es para menos. Veamos: una persona instruida en el mundo de la música,
con una perspectiva completa y fundada de lo que es la música rock,
tiene bases sólidas para criticar nuevas propuestas. Por ello,
los grupos anteriormente citados, no pueden hacer otra cosa más
que causar desprecio en alguien que ha escuchado a The Stranglers o Eddie
& the Hot Rods, agrupaciones que 20 años antes tocaron lo que
estos grupos "indie" quieren hacer pasar por música con propuesta.
Es en verdad curioso que personas autoproclamadas conocedoras de esta
corriente, no sepan la existencia de The Natural History o Yo la tengo;
es más, ni siquiera a bandas recientes como The New Pornographers
que han llevado a que el "indie-rock" sea alabado por críticos de
alcurnia.
Historias con Fonógrafos
Surgidos en 1997, The New Pornographers comenzó como el proyecto
alterno de Carl Newman, que en ese entonces lidereaba Zumpano. Al poco
tiempo Newman dejó Zumpano y empezó la búsqueda de
talentos para la conformación de su nueva banda. Para ello se valió
de sus amistades: el bajista de The Evaporators, John Collins; el afamado
caricaturista y cineasta, Blaine Thurier; su compañero universitario,
Fisher Rose y la diva de culto dentro de la música country, Neko
Case. Con esta alineación grabaron cuatro cortes, pero dada la prosapia
de los integrantes, su agenda estaba saturada: Case salió de gira
con Nick Cave, Thurier escribió y dirigió Low Self Esteem
Girl y Collins se recluyó con Nardwuar The Human Serviette para
grabar Ripple Rock. Fue hasta 1999 cuando The New Pornographers estructuró
la maqueta de lo que sería su primer álbum, para ello anexaron
al guitarrista Todd Fancey y despidieron a Rose para contrataron al baterista
de The Age of Electric, Kurt Dahle. Con esta nueva alineación grabaron
su disco debut, Mass Romantic. Equiparable con un orgasmo, Mass Romantic
ocasiona en el escucha un éxtasis intenso, te lleva a un estado
de sopor, es un viaje por el cual se transita entre una batahola de sintetizadores,
guitarras y voces atipladas que producen un efecto semejante al de una
novela de Miller. Transita por abruptos senderos; navega como bajel entre
mansas olas y surca los aires con el vuelo mayestático de una harpía.
Eso es Mass Romantic, una expresión artística de tal sublimidad
que te mantiene absorto en su belleza, atrapado entre su genialidad.
Si en un primer disco logras alcanzar la perfección, el retiro
se presenta como una sabia decisión. ¿Para qué seguir
grabando si no hay nada por mejorar? Por no ser prudentes y enfrentar con
inexplicable soberbia esta pregunta, los integrantes de U2, Depeche Mode
y The Cure, son ahora conmovedores ancianos tumefactos y fatuos que con
enternecedor denuedo intentan sonar a lo que alguna vez sonaron y no hacen
más que sepultar entre miseria y suciedad el nombre que tan merecidamente
tenían.
Tal vez si The New Pornographers hubiera surgido 20 años antes,
cuando el mercado era más exigente y conocedor, no hubieran seguido
grabando para así asegurar un retiro entre coronas de azahares y
cirios blancos. Pero sabían que el mercado era un chiste, por ello
aceptaron el reto de grabar otro disco con la misma calidad musical de
su predecesor. Transformarse sin exagerar, conservar la esencia sin repetirse.
Electric Version, salió en el 2003 y, de lo fetén, dejó
en pasmo a los seguidores del grupo. No sólo habían logrado
otro disco perfecto, sino que afinaron lo que ya era perfecto. Con la crítica
especializada vencida a sus pies y la admiración, o bien el livor,
de las bandas rivales, trabajaron en un tercer disco al que titularon Twin
Cinemas (2006). El álbum catapultó a The New Pornographers
a niveles musicales impresionantes, más allá de dejar a sus
contemporáneos en ridículo, esta banda originaria de Vancouver
recorrió en 3 discos lo que a Coldplay le llevaría cinco
reencarnaciones de Chris Martin.
Noche Fonográfica
Jueves 14 de septiembre del 2006
Los primeros albores ahuyentaron la calina y suministraron argumentos
para la eclosión del día más despejado del año.
Céfiro lento arrullaba las hojas y refrescaba las níveas
nubes que adornaban, como algodón en pedazos, el azul eterno.
En ciertas ocasiones parecería que la naturaleza, viejo buhitiho,
intuyera la importancia de los eventos y, como beldad orgullosa, se engalanará
para recibirlos dignamente o, dado el caso, hacer evidente su sentir. Tal
vez por ello cuando Tláloc fue transportado a Polanco, llovió
copiosamente; o cuando murió el papa Juan Pablo, decidió
festejar en la ciudad de México con un sol potente, absoluto e imponente.
Siguiendo esta lógica, no me causa estupor el Ajusco nítido
y las cardelinas entonadas que abrieron el día en que The New Pornographers
se presentaron en el salón 21.
Llegaron a las 9 de la noche del miércoles 13. El traslado del
aeropuerto al Camino Real tardó más de dos horas y tan pronto
estuvieron instalados en sus habitaciones, los 6 integrantes del grupo
durmieron sin haber cenado.
El estridente sonido del despertador anunció las 7 de la mañana:
una docena de párpados se abrieron, seis cuerpos quedaron a merced
del agua; una hora después, John, Neko, Carl, Kurt, Todd y Blaine
desayunaban con fruición el La Huerta.
Sería mediodía cuando la pesada y áspera voz de
John Collins me hizo saber la atareada agenda que les esperaba y lo contento
que estaba de visitar México," Hemos dado más de 5 entrevistas
en 2 horas, ¡es una locura! Pero, no puedo quejarme con semejante
día. ¿Siempre son así en México, tan verdes,
agradables... hermosos? Oye, no tengo mucho tiempo, tenemos que ir a un
programa de televisión en cinco minutos. pero ya estás en
la lista y puedes meter a tres más. Te llamo acabando el concierto
para cenar, ¿te parece?" De 35 años y oriundo de Vancouver,
John Collins es poseedor de un semblante adusto que es enternecido por
sus pequeños, expresivos y diminutos ojos gatuzcos, que cuando te
miran, reverberan melancolía. De modales pausados y elegantes, el
bajista
de The New Pornographers refleja la madurez de lo que otrora fue romántico
perenne.
Acompañado por un ángel y un par de amigos cercanos, llegué
al Salón 21 con antelación. Lo que pensé que era una
casa, resultó ser la parte de camerinos del recinto, El ambiente
en el denominado "backstage" era sumamente díscolo: personas cargando
amplificadores, jalando cables, acomodando cajas. Un señor de inmenso
bigote nos repartió brazaletes amarillos que nos permitían
el acceso a una zona en la parte de arriba en la cual la vista era envidiable
y las bebidas gratis.
Polen, Chiquita violenta y Cosmonova abrieron el concierto. Las tres
bandas tocaron con esmero y ganas, pero ninguna logró un sonido
aceptable: voces que se perdían, guitarrazos sueltos y el boom del
bajo molestaba los tímpanos. Mis críticas y la de mis amigos
se tuvieron que moderar y hasta extinguir: nuestra acompañante de
sillón era madre del guitarrista de Cosmonova. Después de
dos horas con los grupos abridores, salieron The New Pornographers. La
atiplada voz de Carl Newman entonó Twin Cinemas, y a partir de ese
momento comenzó la noche fonográfica: Una hora y media en
estado de letargo poético.
www.thenewpornographers.com
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