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Replugged LIVE. Sanctuary Records.
Por Jesús S. (IndyRock).
jesse0752@yahoo.com
Ahora que nos vemos rodeados de centenares de productos de artificio, chandal-metal,
punk de patinete y otros subproductos realmente faltos de feeling, es bonito
echar la vista atrás, y comprobar como se las gastaban las grandes
bandas de hace 15, 20 ó 30 años. Vivimos en la era de las
remasterizaciones, y toda esa (bendita) mercadotecnia nos viene como anillo
al dedo para recuperar cierto regusto a nostalgia de cuán grandes
eran aquellas bandas que todos tenemos en la cabeza. Desde finales de los
años 60 hasta entrados los 80, generaciones de rockeros vivieron
día a día la aparición de bandas como Led Zeppelin,
Allman Brothers, Lynyrd Skynrd, Deep Purple, Queen, UFO, y compañía.
Aparecían bandas de calidad en casi todos los rincones del planeta,
y al menos en el mundo occidental (un mundo al que nuestro país
tardó, si es que lo ha conseguido, asomarse) el público acudía
en masa a grandes conciertos. Míticas giras que nos dejaron para
la posteridad grandiosos álbumes en directo, dobles y lujosos vinilos,
y el recuerdo de mejores tiempos pasados para el rock and roll. Bendita
costumbre la de los dobles en directo, no hace falta hablar aquí
de discos como "Strangers in the night", "At Budokan" o "Made in Japan".
¿Qué llevó a las bandas posteriores a rechazar esa
posibilidad de darle a sus fans la posibilidad de revivir esos grandes
momentos "on stage"? Tal vez la falta de un verdadero background. O tal
vez la tendencia a consumir todo lo más rápidamente posible.
El caso es que cada vez tenemos menos posibilidades de degustar este tipo
de discos, así que para uno que nos llega de una banda que en cierta
manera mantiene ese entusiasmo por el rock de toda la vida, disfrutémoslo
como merece. Tesla han vuelto, y podrían haberlo hecho con un nuevo
Lp con material inédito. Pero no, han decidido engrasar la maquinaria
(que llevaba unos años fuera de servicio) en la carretera y de paso
regalarnos a sus seguidores este bonito y monumental doble (¿o triple?,
porque esto en dos vinilos no cabe!!!) en directo que, creo no equivocarme,
hará las delicias de todo fan de la formación liderada por
el delgadísimo Jeff Keith. Aunque lo más deseable hubiese
sido recoger un sólo concierto de principio a fin (tal y como hicieron
gloriosamente Cinderella hace unos años en su imprescindible "Live
at the Key Club", o L.A. Guns el pasado año), la banda ha decidido
editarlo a base de tomas de diferentes conciertos, pero manteniendo la
coherencia sonora y el set-list básico de una misma gira. Nada de
saltos en la calidad de sonido y en la contundencia, handicap que ha hecho
de otros proyectos similares (a bote pronto, Aerosmith o Guns N´Roses,
y en menor medida Mötley Crüe) fracasos absolutos. Nada de post-producciones
exageradas. Lo que aquí tenemos es la grandeza de una banda 100%
honesta desgranando cada clásico de su repertorio como si le fuera
la vida en ello. A lo largo de dos horas de música, Tesla nos demuestran
lo que fueron, y lo que quieren seguir siendo: una gran banda de rock de
toda la vida, con un lado claramente hard ("Hang tough", "Ez come, Ez go"),
y con otro lado claramente orientado a hacernos partícipes de su
admiración por el sonido clásico del rock 70´s. Dobles
solos de guitarra a lo Thin Lizzy a cargo de estos dos hachas, Frank Hannon
y Tommy Skeoch (¿alguien sabe decirme cual de los dos es mejor guitarrista?),
muchos temas que van más allá de los seis minutos, introducciones
bluesies, apoteósicos medios tiempos que se tornan en aceleración
eléctrica (las impagables "Gettin´ better" o "Song & emotion")...y
esas pequeñas joyas que hacen de Tesla una banda especial, muy alejados
de coetáneos como Poison o Ratt: "Love Song", un tema que nadie
debería dejar de escuchar al menos 4 veces por semana, o esa jodidamente
grande versión del "Signs" de la Five man electric band. La comparación
con el genial directo acústico que nos regalaron hace ya una decada
es evidente. Lógicamente, aquellos eran mejores tiempos para el
rock en general, y ese disco significó mucho en su día, además
de significar un precedente claro de la agobiante epidemia de acústicos
que sufriríamos a los largo de los 90. En mi opinión la conexión
entre ambos discos es perfecta, ver las diferencias entre aquella toma
de "Cumin´ atcha live" y la actual es toda una gozada. Son dos facetas
de una banda única, una banda que es todo rock, donde la imagen
es lo de menos, y un solo de guitarra o una intro bajo-batería valen
más que mil Adidas juntas. Nunca estuvo más claro.
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