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Granada 26-04-02. Palacio de Deportes
Fotos:
J. E. Gómez © IndyRock
Organiza: Musiserv
 




SUPERTRAMP. Palacio de Deportes (Granada)
Por Jesús S. (IndyRock)j
EL AMBIENTE PREVIO
Dos horas antes de la establecida, los aledaños
del Palacio (especialmente los bares de la zona), asistían al goteo
incesante de asistentes. Como no tenía nada mejor que hacer, decidí
acercarme temprano a la zona, asegurarme un buen aparcamiento y así
poder chequear un poco el ambiente. Muchas parejitas maduras y familias
enteras (entablé especial amistad con una oronda familia de Jaén),
un par de cientos de neo-hippies y otros tantos no tan neo-hippies. Pijos
de otras épocas, despistados consumidores del top-manta, incluso
unas cuantas pandillas de bakalas (!), asistencia más heterogénea
que la previsión inicial estereotipada en este tipo de conciertos.
A partir de las 21 horas, colas ordenadas a la entrada del Palacio. A las
21:15 se abren las puertas. El ambigú a tope, litros de cerveza
y cubalibre setentero de un lado para otro. Como era de esperar, se llenan
las gradas antes que el foso, aunque pronto abajo se empieza a estar apretado.
No me lo puedo creer, pero el tirón de esta banda es impresionante.
El Palacio a reventar a la hora de comienzo prevista. Unas 9.000 personas.
EL RETRASO
A las 10 empezamos a impacientarnos. Las luces no se apagan,
el telón no se abre. La gente comienza a acudir a las palmas, pero
tenemos que esperar 45 minutos más. Más tarde John Helliwell
explica en directo que han tenido problemas de suministro eléctrico.
Pequeña prueba de sonido minutos antes del concierto. Por fin se
apagan las luces.
EL CONCIERTO.
La armónica de "School", como es tradición
desde hace decadas, abre el concierto. Sin duda, de los tres o cuatro mejores
temas de la banda. Sin Roger Hogdson, es Mark Hart el que se hace cargo
de la parte vocal que aquel desempeñara antaño, con un resultado
muy fiel al original. A la izquierda del escenario, Rick "cara de vinagre"
Davies dispone de los teclados clásicos de la banda y piano de cola.
En el centro, Helliwell asumiendo su rol de simpático animador de
la velada, frontman setentón con look de gentleman, copa de Rioja
en mano. Comienzan a caer los temas del nuevo album, como "Slow motion"
y "Over you". Para muchos, la esencia de Supertramp reside en el caracter
de Rick Davies. Para mí, no. Yo siempre he sido de la faccion Hogdson,
y su ausencia a nivel compositivo me lleva a pensar que tal vez esta banda
no merezca llamarse Supertramp. En todo caso, es una discusión aplazable.
La primera mitad de concierto fue demasiado light . Intentar colar a Supertramp
en la nómina del rock sinfónico me produce risa, para mí
siempre estuvieron más cerca de la E.L.O. que de Genesis (excepto
en su primer disco, el de la rosa, infravalorado como pocos), tal vez su
barroquismo en álbumes como "Crime of the century" llegase a producir
ese efecto, pero hoy en dia Supertramp están más cerca de
Kenny G o de Sade. Hacen pop elegantón, jazzero, de largo
recorrido...y eso a su público le sigue gustando. De todas formas,
temas como "Sooner o later" (buena aportación de Mark Hart) o "Free
as a bird" son obras de calidad que respeto, pero yo estaba esperando la
aparición de los verdaderos clásicos de la banda, así
que me pegué un trago mientras hacían "Bloody well right"
y me busqué asiento. No tardaría en llegar lo bueno,
pasada la hora de show: "Give a little bit" comienza a despertar a la gente,
y los primeros acordes al piano de "From now on" levantan la ovación.
Esto ya si se va pareciendo al directo de París..."Take the long
way home" consigue que los de las primeras filas muevan (algo, sin pasarse)
el esqueleto y por fin esa maravilla llamada "The logical song" pone las
cosas en su sitio. Sobra decir que la ejecución de todos los temas
raya la perfección, que el sonido es impecable (excepto en las gradas
altas, donde las dichosas esquinas del Palacio producen efecto eco), que
la iluminación (sin llegar a ser deslumbrante) cumple bien en cada
momento su función: azul en los momentos íntimos, los soplos
de Helliwell, más viva en los temas movidos. La banda (es decir,
los tres supertramps clásicos y las nuevas adquisiciones en el mercado
de virtuosos multiinstrumentistas) ejecuta a la perfección, en ese
sentido ni un reproche.
EL FINAL
Con "Goodbye stranger" cierran el set regular, saludan
y desaparecen. En cinco minutos tenemos de nuevo a Davies a los teclados
interpretando "Broken hearted", encadenando con "Rudy" y la inevitable
"Crime of the century". En definitiva, el broche habitual, aunque me quedo
con ganas de oir temas como "Breakfast in America", "From now on" o "Ain´t
nobody but me". La gente se ha divertido, estos cuarentones de beben hasta
el agua de los floreros. No hubo aroma a maría, cosa extraña,
pero el cambio de milenio y la adultez parecen haber hecho estragos en
más de uno. La gente sale ordenadamente y con cara de haber visto
a una excelente banda.
LAS CONCLUSIONES.
Supertramp fueron una gran banda de pop-rock, y su repertorio
de clásicos es indiscutible. El nuevo disco mantendrá a sus
seguidores algo apegados a una vida que hace decadas dejaron atrás,
y me parece bien. Nunca deberíamos perder la pasión por la
música, y a buen seguro, si al público le das una buena razón,
responderá. No deja de sorprenderme que en pleno siglo XXI Supertramp
abarroten pabellones, pero más me sorprende que el recinto de al
lado con el doble de capacidad vaya a llenarse para ver un karaoke dentro
de poco. Al menos los ingleses tienen un bagaje y saber hacer a prueba
de bombas, incluso los guiños de Helliwell tocando unas gotas de
"Granada" (el público lo agradeció) manifiestan una indudable
coherencia. Definitivamente, calidad y clase milimétricamente estudiadas.
http://supertramp.com/
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Supertramp,
al milímetro
Lugar: Palau Sant Jordi de Barcelona / 18 de
septiembre de 2010 - Por Quim Cabeza / IndyRock
Crónica y fotos
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