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* PÁGINAS Y AGENDAS

 
The Beginning of Final Trip?’ por Armando Marín Ruiz 16 abril 2010 Sevilla sala Obbio

13 noviembre 2009 Industrial Copera, Granada
 Por Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Entrevista noviembre 2009
02-11-07 sala El Tren, Granada
Sunday Drivers
04-10-07 sala Apolo Barcelona + Pajaro Sunrise
Sonorama 07 Fotos y crónicas
Fiesta Despedida Bulevar 2007, Fotos y crónica Deluxe, Sidonie, The Sunday Drivers, Digital21, Cycle, Jet Lag, Zodiacs, Tulsa...
Metrorock 05
Fotos
Summercase 07 Fotos y crónicas
Crónica 2004 Santiago de Compostela
Little heart attacks
Esparrago 2002

Biografía
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The Sunday Drivers
Dale la Vuelta al Mundo. Intermon Oxfam 2011, con Mucho, Smile, Hola A Todo El Mundo, Second, Dover, La Habitación Roja, Catpeople, Supersubmarina 
Crónica y fotos: Javier Alonso Juliá y Marina Sanz Domínguez 

Video directo - Sala El Tren / Emitido en Evasión / Teleideal 02-11-07


Lasers, Nanook, The Sunday Drivers.
13 de mayo de 2010 Sala Apolo, Barcelona
Concurso Levi’s Unfamous Awards
Unos empiezan y otros acaban
Por Edgar Gili-IndyRock
Fotos Laura González - IndyRock

El  13 de mayo la sala principal del Apolo en Barcelona asistió a la confluencia de los que nacen y mueren, de los que empiezan y acaban o de los que miran ilusionados al futuro frente a los que ya miran con nostalgia al pasado. En cierta ocasión llegó a mis oídos un paralogismo que hablaba de nostalgia del futuro. Tal vez sea este el concepto que mejor resume la convergencia, en una misma noche, de los finalistas de un concurso para bandas emergentes y la despedida de una banda cuya trayectoria profesional se ha extendido a lo largo de casi una década. Hablamos por un lado de los toledanos The Sunday Drivers y, por otro, de los barceloneses Nanook y Lasers. Todos ellos grupos muy diferentes, y no me refiero solamente al hecho de que cuando unos van los otros vuelven de ahí. Una noche ecléctica que empezó con la electrónica ruidosa de Lasers, prosiguió con el pop alternativo de Nanook y culminó, tras dos horas de actuación, con el puro rock clásico y anglosajón de The Sunday Drivers. Toda una muestra, en definitiva, de que el indie en España no pasa en cualquier caso por un mal momento. Poco importa que el ciclo de la vida siga su curso mientras nos aseguremos, como es el caso, de que haya siempre alguien dispuesto a recoger el testigo. Hasta aquí hemos llegado, dicen unos, y desde aquí empieza lo nuestro, contestan los otros.  He aquí toda una alegoría del flujo heraclitiano. 


Nanook

Son las 20h00 de la tarde cuando llego al Apolo y me encuentro, para mi sorpresa, con una cola que casi da la vuelta a la manzana. El grupo estrella de la noche no ha de empezar su actuación hasta las 21h30, pero desde el primer momento muchos se congregan para ver o descubrir aquellos grupos noveles que el jurado del concurso Levi’s Unfamous Awards ha seleccionado entre una cantidad ingesta de bandas que no han pasado la criba. Son grupos noveles, ya saben, que empiezan y apenas tienen cobertura mediática. Pero cuentan ya en sus actuaciones con un grupúsculo de seguidores sin el cual no es posible que funcione y se desarrolle aquello del boca a boca. Tocan ni más ni menos que en el Apolo y saben que hoy por hoy pocas veces tendrán la ocasión de sonar como lo van hacer. Estamos seguros de que han preparado su concierto con mucho esmero y mucha motivación. Pero lo cierto es que a duras penas podrán tocar unos pocos temas, entorno a tres o cuatro para ser exactos. Ha llegado el que es para ellos un momento ansiado, soñado, rumiado. Hace ya un mes y medio que esperan este momento. Lasers irrumpe en el escenario para disparar un sintetizador psicodélico al que poco a poco se añade la banda. La batería deja sonar su bombo y os aseguro que mi chaqueta tembló. Es una advertencia: lo que aquí se va a escuchar no es una banda de pacotilla. Lasers es una banda que ellos mismos califican, y nosotros no podríamos hacerlo mejor, de electrónica ruidosa. Su música consiste básicamente en la superposición de capas y más capas de sintetizadores acompañadas casi siempre por un bombo a negras con matices que en la sala Apolo sonó francamente muy bien, no solamente gracias a la calidad de las prestaciones técnicas, sino también gracias a un batería excelente con muchísimo groove y precisión. Ellos beben de influencias tales como My Bloody Valentine o, en definitiva, todos aquellos géneros musicales basados en la creación de un sonido denso y ambiental. El shoegazing de los 80’s sea tal vez por tanto también la etiqueta de referencia que mejor puede servirnos para orientarnos, si bien es preciso que maticemos que en su caso la densidad sonora no se construye tanto a partir de guitarras distorsionadas y retroalimentadas con pedales analógicos como en el caso de Sonic Youth, sino que más bien se construye a base de psicodelia electrónica. Si a todo esto le añadimos además un toque de dream pop conseguido, como en el tema “Well spent dollars”, con arpegios electrónicos ensoñadores, el resultado no es otro que Lasers. Nos las vemos por consiguiente con un estilo musical que, a excepción del tema susodicho, es esencialmente instrumental. Su actuación tuvo una progresión ascendente, es decir, que fueron de menos a más y, en su conjunto, hemos de reconocer que ejecutaron su música con solvencia y empaque. Para todos aquellos que al leer este escrito decidan visitar su myspace, solamente añadir que ganan en el directo y que se les podrá volver a ver el 27 de mayo en el Primavera Sound Show case Fnac Diagonal. 
A continuación llegó el turno de Nanook, un grupo barcelonés de pop alternativo que a día de hoy está preparando, junto al productor y también miembro de Mendetz Stefano Maccarrone, el que será su primer LP. Solamente pudieron tocar tres canciones, pero ya se sabe, lo bueno, si breve, dos veces bueno. Empezaron con el que es, a mi modo de ver, un hit, “Biopsia”, una canción melódicamente excelente cuyo sonido marcadamente indie convierte la canción en una canción muy apta para que empiece a sonar en salas como la Salamandra o el Razzmatazz. Los cimientos sonoros de las canciones de esta banda se construyen sobre todo a partir de una base sólida_ que no arrolladoramente potente_ de bajo y batería, guitarras de carácter más bien rítmico, sintetizadores tímidos o sugerentes y, sobre todo, un registro vocal que se contrae y expande con la ayuda de un efecto medio robótico que a mí me encantó por la densidad y originalidad que le confería a la voz de Sisco, su cantante. Hablamos de canciones pop de tres minutos cuyo valor reside por encima de lo demás en las melodías y en estructuras desordenadas que tienen en común la explosividad de los estribillos. No son barrocos, es decir, que no avasallan las canciones con innumerables arreglos y matices, sino que más bien tienden, como los The Sunday Drivers del último disco, a economizar recursos y quedarse sólo con lo estrictamente necesario. Y esto no es solamente una cuestión de sonido, sino que es una prueba, si se quiere, irrefutable de que más allá del adorno instrumental existe por debajo una canción originaria y original que bien podría tocarse sin problemas con una guitarra acústica y un micrófono. No sabemos cómo serán las restantes canciones del disco que preparan, pero creo que si continúan en esta línea de canciones debidamente trabajadas desde la raíz, entonces no podemos si no augurar un buen futuro para los chicos de Nanook y un buen futuro, asimismo, para la música alternativa de este país. 
Y de los que sueñan a los que ya empiezan a recordar. The Sunday Drivers es una banda que ya a estas alturas no necesita presentaciones. Mucho se está hablando de ellos últimamente no solamente por la reciente publicación en el 2009 de su último trabajo “The End Of Maiden (Mushroom Pillow)”, sino también porque desde su web y desde facebook la banda ha anunciado, para desgracia de sus muchos fans, el fin de su trayectoria y la disolución del grupo. Aseguran que no quieren homenajes ni oír hablar de despedidas. Ellos son, por definición, lo contrario a la egolatría que suele uno encontrase por estos dominios. Confiesan que no entienden ni nunca han entendido que se les quiera, que se hable de ellos, que se les adore o que, en definitiva, sean el centro de algo. Y la verdad que no suena, al menos en boca de Jero, su cantante, a falsa modestia. Pero más allá de sus intenciones y más allá incluso de las intenciones de una sala a rebosar como pocas veces la he visto, lo cierto es que el evento se tiñó de una áurea especial que una y otra vez nos recordaba que el grupo bombea ya sus últimos latidos. Y esto se notaba en la gente, en su entrega, pero también en la cara de los músicos y sobre todo en la cara de Jero al dedicarle al público la reverencia que marca el fin de la fiesta. Una cara tal vez de pena, ya de nostalgia, como decíamos antes, una cara de resignación que parecía decir “Chicos lo siento, pero lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.” La banda hico en cierta manera un recorrido por los tres últimos discos que han publicado desde el 2004, aunque hicieron especial hincapié, como es natural, en su último trabajo de estudio. Empezaron enérgicos, simpáticos y muy sueltos con el que es uno de sus nuevos singles “(Hola) To see the animals”. ¿Con qué otra canción sino iban a empezar? A partir de aquí desfilaron en cascada ni más ni menos que 24 temas para gozo y disfrute del personal. Una auténtica lección, a mi modo de ver, de rock clásico rico en recursos y, sobre todo, por encima y más allá del sonido, buenas canciones. Buenos cortes de “The End Of Maiden” como “My plan” o “So what”, pero también los singles de antaño como “Do it” o “On my mind”. Todos ellos excelentemente ejecutados, ejecutados con gracia, con experiencia, con buen sonido y con todo ese bagaje que han cogido a lo largo de tantos años en la carretera. The Sunday Drivers dice que hasta aquí han llegado y sus buenas razones tendrán. Pero hemos de reconocer que lo dejan justo en el momento en que mejor lo estaban haciendo, justo en el momento en que ya habían asimilado y digerido todo cuanto una banda de rock tiene que aprender. Y tal vez sea mejor que así sea. Dejarlo en lo más alto, justo ahí donde tal vez sólo queda caer. Quizás sea esta la razón por la que lo dejan, a saber, porque ya no tienen más de donde sacar, porque ya lo han exprimido todo y porque para seguir creciendo necesitan cambiar de aires. Hasta nunca domingueros, ha sido y será un placer. 

Lasers: www.myspace.com/140dblasers
Nanook: www.myspace.com/nanookbcn




‘The Beginning of Final Trip?’
por Armando Marín Ruiz- IndyRock
Fotos Tomás Osborne - IndyRock
16 abril 2010 Sevilla sala Obbio




Ubicado en tercera fila, ligeramente escorado a la derecha y con un completo control visual del escenario, me disponía a disfrutar por tercera vez de uno de esos conciertos, de los que a ciencia cierta sabes que no van a defraudar. Más allá de toda posible pereza que suscita una atípica noche primaveral, con algo de frío y bastante lluvia, el público respondió bien y no dudó en acudir a la cita convocada por Jero Romero y los suyos, con motivo de la presentación de su cuarto larga duración ‘The End Of Maiden Trip’ (Mushroom Pillow, 2009), trabajo con el que demuestran estar en una forma esplendida, quizá en su mejor momento desde que hace una década, cuatro jóvenes oriundos de Toledo decidieran emular a sus ídolos, e influenciados por todo lo acontecido durante los 60 y 70, en cuanto a pop, rock o soul se refiere, no dudaron en perseguir un sueño y tratar de hacerlo realidad mediante esfuerzo, tenaz dedicación, imprescindible ilusión, algo de fortuna y por supuesto, talento, muchísimo talento.

Inmersos en el mes que conmemora el 40 aniversario de aquel tajante comunicado, en el que Paul McCartney manifestaba la disolución de la que para muchos ha sido, la agrupación más influyente en la historia de la música, lejos de imaginar que un mundo sin los de Liverpool no sería posible, y tomándome la libertad de contradecir al gran John Lennon, cuando afirmó que “el sueño había terminado”, nada más lejos de una realidad que sirvió como eclosión de un ideal, que abanderó la fraternidad creativa de una juventud ansiosa por demostrar con honestidad y sencillez, que están aquí y tienen algo, tal vez mucho que decir, puede que partiendo de una fidedigna creencia, un axioma por así decirlo: ¿¡Todo está inventado!?, probablemente hallando respuestas a sus dudas existenciales sonoras, en aquellos dorados y mágicos sesenta, quién sabe; pero sin lugar a dudas ‘The Sunday Drivers’ son un clarividente ejemplo a seguir.

Tras la acaecida actuación me fue imposible dar crédito a unas remotas declaraciones, en las que el guitarrista galés Lyndon Parish, sembraba la sombra de una posible separación; rumores difíciles de entender al discernir con luminosa nitidez, una perfecta cohesión sobre el escenario, fruto de una imperecedera fidelidad a ellos mismos, una complicidad absoluta tras once años forjando una amistad desde la humildad y el influjo del trabajo bien hecho, sin prisa pero sin pausa, sin alardes ni vanidosas pretensiones, teniendo bien claro lo que quieren y como lo quieren, enfrentándose a sus propias quimeras. Siendo unos perfectos desconocidos, fue la sala Moby Dick de Madrid quien apostó por sus directos, ofreciéndose como trampolín que facilitase ese salto desde el anonimato, y poder revelar al mundo una belleza compositiva, una brillantez melódica a través de un pop atemporal y cristalino, ausente de innecesarios barroquismos y artificios, plagado de preciosistas matices, al alcance de muy pocos y que con orgullo, puedan ondear a los cuatro vientos. Dicen que la experiencia es un grado y tras haberse recorrido, de un modo casi íntegro, toda la geografía peninsular, pueden presumir de una madurez adquirida sobre unas tablas, testigos de excepción de firmes directos sin fisuras, tocando prácticamente de memoria, con la perfecta puesta a punto de un engrasado engranaje que ejecute la mecánica de la diversión, la comodidad y la confianza en sí mismos, tocando en cada momento como si del último se tratase y esforzándose por trasmitir en cada canción ese nostálgico romanticismo que tanto les caracteriza. Y su público lo sabe demostrando un indiscutible feedback con cada acorde, con cada tonada a corear, con cada gesto de complicidad, con cada vítor. En definitiva, quiero referirme a esa magia que desprende el directo. Y puedo dar fe que el suyo la tiene: tal vez por ese travieso ukelele inicial capaz de colorear con creces un insólito estado de bienestar; puede que por la sutil elegancia en los medios tiempos; quizá por una profusa emotividad pop, una dulzura folk, o un convincente embrujo retro y psicodélico; acaso tendrá algo que ver con esa solvencia épica con finales orquestados a modo de himnos definitivos.

Intuyendo que durante su extensa gira promocional, su set variará realmente poco, he tomado la determinación de no mencionar títulos, y mantener la incertidumbre en aquellos que aún desconozcan de lo que estos seis jóvenes son capaces sobre el escenario. Mención especial a la incorporación de Martí Perarnau como teclista, inquieto showman que deleitó en su día a un sorprendido respetable, por la sobresaliente actuación con su anterior proyecto ‘Underwater Tea Party’, con motivo de la quinta edición del South Pop Festival. Seguro que en las filas de ‘Layabouts’ también lo echan de menos. Tan sólo un último apunte, no me extraña en absoluto que los oyentes de Disco Grande (Radio 3), eligiesen a ‘The Sunday Drivers’ como el mejor grupo nacional en directo, durante el pasado año. 



EL CRECIMIENTO PROGRESIVO
13 noviembre 2009 Industrial Copera, Granada
 Por Luis Miguel Albarracín - IndyRock

   Volvían The Sunday Drivers, y de nuevo dejaron otro buen sabor de boca. Después de sus visitas a otras salas más pequeñas de la ciudad como son Plantabaja y El Tren, había llegado el momento de estrenar un nuevo espacio para ellos. Sobre las diez de la noche y con gran afluencia de público, comenzó su actuación con la única canción que contiene una palabra en castellano, “Hola (To see the animals)”. Con una parroquia con ganas de pasarlo muy bien, incluso algunos de sus seguidores habían construido con folios esa palabra –hola- para que quedara constancia de que eran bien recibidos. Prestando una especial atención a las canciones de su cuarto y flamante último disco (“The end of maiden trip”), el ambiente fue creciendo cada vez más. La segunda en sonar fue “Passing you by”. La cuarta canción (“Only in the dark days”) sirvió para repasar el disco que les abrió muchas puertas (“Little heart attacks”). A partir de ese momento se fueron sucediendo canciones de todos sus álbumes, siempre procurando tocar las composiciones que más animaran a los presentes, aunque hubo tiempo para todo. Tampoco podía faltar su fantástica canción romántica (“Love, our love”). 

   El sexteto manejado por su cantante Jero se movía como los peces en el agua. La cohesión del grupo es palpable, usando diversos instrumentos musicales, según cada momento. Tocan de memoria, sin fisuras, divirtiéndose, y sintiéndose cómodos sobre el escenario. Desde su segundo disco han girado mucho y eso se nota. También cuentan en sus filas con un gran músico como es Lyndon Parish. Es el encargado de las guitarras, el teclado, el pedal steel, e incluso canta en algunas canciones, lo que le hace bastante completo. Cada uno aporta todo lo que puede y las canciones se visten de lo que necesitan. 

   “So what” fue una canción especial en directo. El propietario del órgano se abalanzaba con sus brazos sobre las teclas y aquello parecía la llegada del caos, con una energía insusitada. A continuación llegaría el momento de “Paranoid”, una de las preferidas del público. No podían faltar “Do it” y “On my mind”, para acabar un set de una hora y cuarto con una canción de “Tiny telephone”, la preciosa “Sing when you are happy”, con la particularidad de cantarla Jero y Lyndon Parish. 
   Volvió al escenario Jero para tocar en solitario la canción que le da título a su último trabajo (“The end of maiden trip”), para sumarse a continuación Lyndon Parish al mando de su guitarra. Fue un momento entrañable, pues en la sala se hallaban los padres de Lyndon, que habían venido de Gales para verle actuar. Comentó que su madre era más de los Stones y su padre de los Beatles, lo que sirvió de marco para versionar en un bonito tema a los de Liverpool. Después el resto de la banda se subió a las tablas y se despidieron con una canción que podría convertirse en un himno (“Little heart attacks”), haciendo uso de una armónica sensacional. Coreando toda la sala la última parte del tema sonó a gran final. Pero un Jero emocionado, dando las gracias a todos los que fueron a verlos a la sala El Tren (y a los que no fueron también),  hizo que la banda volviera, y tocaron como guinda del pastel “Rainbows of colours”. Más no se le podía pedir a la noche. Casi dos horas de concierto que supieron a poco y dejaron con ganas de más. Todo el mundo quedó satisfecho, y las conversaciones posteriores eran muy positivas,  preguntándose cuándo volverán de nuevo, y si necesitarán una sala más grande esta vez. 



Entrevista
En la actualidad, está a nuestro alcance una cantidad exagerada de información musical muy difícil de procesar, aparecen nuevos estilos y grupos en cuestión de minutos y en cualquier parte del mundo, se modifican tendencias que todavía no estaban asentadas o asimiladas, y esta extraña vocación por lo inmediato provoca que se vaya perdiendo la capacidad de saborear la música, de señalar lo que es mediocre de lo que no, lo que es un mero producto de una auténtica banda. 
Por todo esto, grupos como The Sunday Drivers suponen un especial placer, y no sólo porque llevan diez años “en esto de la música”, sobreviviendo a todo lo mencionado (tendencias, industria, etc.), sino porque logran con cada nuevo álbum generar adicción, despertar la curiosidad y que cada trabajo suene fresco. Desde que en 1999 se formasen como banda, The Sunday Drives han ido asentado su sonido, haciéndolo cada vez más maduro. En el año 2004, editan su primer trabajo, con etiqueta Mushroom Pillow, “Little Heart Attacks”, que encerraba canciones tan deliciosas como “Love our Love”, y dejaba ver la esencia de otros en la música The Sunday Drivers, como The Byrds, Creedence Clearwater Revival, Blind Faith, Neil Young o Buffalo Springfiled, esencia que se ha mantenido hasta su último álbum. En 2007, publican “Tiny Telephone” (Mushroom Pillow) el trabajo que definitivamente les conduce al "estrellato" indie nacional y les permite recorrer el país con una gira celebrada por crítica y público como una de las más sólidas del año. Además, consiguen meter algunos temas en series de televisión, lo que les permite acercarse a otro tipo de público. Sin embargo, es con “The End of the Maiden Trip” (Mushroom Pillow) cuando logran hacer su trabajo más ambicioso, tanto en producción como en composición. Un álbum altamente recomendable. Este viernes The Sunday Drivers tocan en la Industrial Copera (Granada), y al día siguiente harán lo propio en la Sala Vivero de Málaga.
  Entrevista por Cristina Consuegra - IndyRock (nov 2009

 InyRock ¿Cuál es la canción más representativa de “The End of Maiden Trip” del momento actual de The Sunday Drivers?
The Sunday Drivers (Carlos Pinto y Miguel de Lucas) Todas son representativas, estamos muy contentos de cómo quedó el disco y de tocar canciones nuevas en esta gira. Quizás la más especial, divertida y atípica sea “Hola”. Es con la que abrimos nuestros conciertos, y tiene algo distinto por el ukelele y las percusiones.

Alguno de vosotros sois músicos con una dilatada experiencia en el panorama musical de nuestro país, y por lo tanto, os habéis convertido en espectadores privilegiados del mismo. ¿Cómo ha evolucionado la música en España en los últimos tiempos? 
Llevamos tocando 10 años juntos, desde el 2.002 girando con distintos discos y hemos compartido escenario con muchos grupos. Estamos contentos y orgullosos de la buena música que se hace en nuestro país. Discos como los que han hecho Sidonie, Lori Meyers, Sugar Mountain, Catpeople y Alondra Bentley, entre otros, son un claro ejemplo del panorama existente.

¿Cuántos “homenajes” hay en “The End of Maiden Trip?
No lo sé. Quizás el mejor de ellos sea el que podemos dedicar a cada una de las personas que escucha por primera vez el album de principio a fin. Eso sería maravilloso.

Acabáis de presentar el video de vuestro primer single, “My plan”, dirigido por Tania Verduzco. ¿cómo surgió la idea del mismo?
No nos gusta aparecer en los videos, no somos actores ni queríamos aguantar un día entero de rodaje haciendo playback, así que decidimos probar una historia alternativa. Nuestro manager y la productora se han encargado de todo. Creo que ha quedado muy bonito y elegante.

 ¿Es “The End of Maiden Trip” el álbum que os ha acercado, de forma definitiva, al sonido que buscabais? 
Estamos muy contentos con el resultado del disco. JM Rosillo, el productor del álbum y nuestro técnico de directo nos conoce mejor que nadie y sabe hacer su trabajo a la perfección. Creo que es nuestro disco más completo aunque también tenemos mucho cariño a Little Heart Attacks y a Tiny Telephone.

En el panorama nacional musical, hay muchas cosas ciertamente poco entendibles, ¿Por qué no sois el grupo mainstream por excelencia?
Te agradezco el comentario, pero nosotros no buscamos y creo que ningún grupo decide cuando deja de ser indie y cuando es mainstream o viceversa. Para un músico, cuanta más gente conozca tus canciones y más gente vaya a tus conciertos siempre será mejor. El “etiquetar” sigue haciendo mucho daño a la música en este país. 

 ¿Qué ha sido lo más duro en la carrera de The Sunday Drivers, hasta llegar a “The End of Maiden Trip”?
Han sido muchos años, muchos ensayos, reuniones, discusiones… pero eso se olvida porque somos amigos ante todo y hemos estado rodeados por gente (manager y técnicos, oficina, nuestra crew) que nos ha mimado en los momentos más difíciles. Es muy fácil trabajar con las comodidades que nos brindan. Sólo tenemos palabras de agradecimiento por poder seguir dedicándonos a la música.

 … ¿Y lo más agradable?
Miles de anécdotas, muchos festivales, viajes, amigos…ver a grupos impresionantes, telonear a gente que admiras…

Tocáis en Andalucía, concretamente en Málaga y Granada, este mes de noviembre. ¿Cómo son vuestros directos?
 En la última gira fue muy bien, a Málaga fuimos 2 veces. Estamos deseando tocar otra vez. Ahora llevamos un setlist muy completo, seguro que es agradable para el respetable, jejejeje. Normalmente el público andaluz nos ha tratado muy bien y se ha volcado en nuestros conciertos.

. ¿Dejará de ser el amor (… y el desamor) ese tema universal sobre el que versan la gran mayoría de las canciones? 
Eso debería contestarlo Jero, pero bueno, creo que como amigos suyos te podemos decir que no sólo se trata de eso, hay más interpretaciones para todas las canciones que ha escrito, y lógicamente, la trama principal, inspiración, etc. jamás serán reveladas.
Noviembre 2009


02-11-07 sala El Tren, Granada
Crónica Luis Miguel Albarracín - IndyRock
Fotos Merche S Calle © IndyRock  / Video: J. E. Gómez

 



Tras la última visita a la ciudad de la Alhambra del grupo toledano, en la que presentó su aclamado álbum "Little Heart Attacks", sus seguidores tenían muchas ganas de volverlos a ver. Esta vez no actuaron en la sala Planta Baja; para la ocasión optaron por un lugar con más aforo, la sala El Tren. Con una muy buena entrada The Sunday Drivers desplegó todos los encantos de su tercer larga duración: "Tiny Telephone". Comenzaron su actuación con los dos primeros cortes de su último trabajo discográfico ("Rainbows of colours" y "She"). A partir de ese momento la tónica fue la misma durante toda la velada: la alternancia de temas de su último disco con canciones de su segundo álbum, y alguna que otra de su primer larga duración, como por ejemplo "Like I do", del que Jero Romero, su cantante, dijo que seguramente muy poca gente tendría. 
   El sexteto toledano suena muy bien en directo. Si sus canciones en las grabaciones de estudio son notorias, cuando se escuchan en una sala ganan muchísimo. "Do it", "Paranoid" o "Day in day out" da gusto contemplarlas en su plenitud. La banda parece y es una auténtica banda, cada uno de los músicos aporta, hace crecer la canción, creando una sensación de poderío sobre el escenario muy difícil de lograr. La voz de Jero está en un momento increíble; se gusta cuando la canción alcanza un momento en el que sólo se escuchan su voz y su guitarra acústica, percibiéndose en todo momento el disfrute con la labor realizada. 
   Uno de los músicos de la banda a destacar especialmente es Lyndon Parish. Aporta guitarras, sintetizadores y, según qué ocasiones, segunda voz junto a Jero, e incluso voz solista. Una de las mayores ovaciones de la noche se la llevó él. Pero por encima de individualidades siempre queda la sensación de banda, el "tocar por tocar", la vocación de músico por encima de lo demás. 
   Grandes momentos puntuales de la noche fueron "On my mind", seguramente la canción más conocida del repertorio, o una de las que dejaron para el final, "Little Heart attacks", en la que toda la sala ayudó a cantarla gracias a la pegadiza voz que interpreta el gran coro que fueron todos los "domingueros" durante la noche. Tras una hora de una gran intensidad, se despidieron para volver con un bis de unos quince minutos que supo a muy poco. Canciones de su segundo disco como "Can´t you see" o "Tears and years" se quedaron en el tintero, algo impensable para una legión de seguidores que los acogieron desde el primer acorde de una manera fantástica. Jero se sorprendió por la cantidad de gente que había ido a verlos, "después de haber estado un tiempo alejados de los escenarios por diversas circunstancias". Dio las gracias por haber sido tan bien recibidos las dos veces que han visitado Granada, y la noche acabó con un sabor agridulce: por un lado dejaron boquiabiertos a todos los presentes con sus bonitas y pegadizas melodías, a la vez que supo a poco, sabiendo que les quedaba más pólvora. Pero como no hay dos sin tres, habrá que acudir a la próxima cita con The Sunday Drivers. Esperemos que sea pronto. 


04-10-07 sala Apolo Barcelona + Pajaro Sunrise
Fotos y crónica por Isabel Montero - IndyRock


Sunday Drivers





Pajaro Sunrise

El jueves 4 de octubre después de una tarde desapacible de tormentas y aguaceros, nos arremolinamos a los pies del escenario de la sala Apolo de Barcelona,  para compartir con la banda "Sunday Drivers" el calor y el bienestar de una sala acogedora en un día de lluvia.

Mejor que una película y palomitas fueron las canciones coloristas y guitarreras de estos chicos que presentaban su tercer disco en la ciudad condal, siendo la primera vez que venían sin participar en algún festival, "Tiny Telephone" suena a "Sunday Drivers", pero con nuevos temas, que conforman su evolución en el rock optimista, íntimo y humano.

Tras la actuación de un trío telonero de guitarras y una esporádica percusión vocal, salieron al escenario los seis componentes del grupo con su formación potente en cuerdas, batería y teclados.
El público regalaba fervor juvenil, contagiando entusiasmo e ilusión por acompañar a la banda aquella noche, donde escuchamos temas como "Do It", "Little Chat" y un explosivo "Life Is". 

Pusieron un final rememorativo, con la interpretación de temas como "Time Time Time", "Often", "On My Mind" canciones coreadas por el público con el corazón en la mano, sonrisas en la boca y el ritmo fluyendo como electricidad desatada. La voz de Jero Romero melancólica y rota, apoyada por las melodías evocadoras de las guitarras y los teclados, hacía bailar, cantar y saltar, sin excepción a todos los que estábamos allí.

No fue uno sino que fueron dos, los bises ofrecidos, mostrando el entusiasmo por la acogida de ese público entregado, aunando el pasado y el presente con "Day In Day Out" y "Little Heart Attacks"  y sorprendiendo con una "Popereta" jamás interpretada fuera de su local. El punto y final a una actuación, en la que emisores y receptores llevaban la misma expresión de satisfacción impresa en el rostro.



Los domingueros y su pequeño ataque al corazón
22-10-04.Sala Capitol. Santiago de Compostela.
por Fátima Carmena
La Sala Capitol recibió por primera vez a los toledanos The Sunday Drivers, que están recorriendo literalmente el país de gira con su segundo disco Little Heart Attacks. Un buen trabajo, que presentado en directo no pierde su esencia en absoluto, al contrario gana vitalidad; la vitalidad que aportan cada uno de estos músicos que, parece, disfrutan al máximo de cada momento en el escenario.
Sobre las 11.30 de la noche comenzaron directamente con "Can´t you see" y con "Ain´t Down", intentando caldear un ambiente frío provocado por un público poco participativo; quizá la razón fuera que la sala estaba medio llena, pero desde luego el concierto no hubiera desmerecido en absoluto una sala a rebosar de público. Quizá es que los gallego,s aún no le han dado la oportunidad que se merece a estos 5 chicos, ya que además era el único concierto en Galicia. Un momento brillante fue sin duda cuando tocaron "Love, our love", un tema de amor que Jero Romero, vocalista del grupo, interpreta tan hondamente que cualquier persona que no tenga ni idea de inglés puede entender sin problema. El ambiente seguía un poco frío hasta que llegó "On my mind", ese single pegadizo que conocían y cantaban entusiasmados varios de los asistentes al concierto.
Durante la hora y media de concierto hubo tiempo para los momentos instrumentales en los que el grupo disfrutaba y al final esa sensación se transmitió al público, que ya comenzaba a animarse. En uno de estos momentos cada uno de los miembros del grupo fue desapareciendo del escenario hasta que al final sólo quedó la percusión, en manos de Carlos Pinto. Pero volvieron a subirse a las tablas para hacer una versión de Led Zeppelin y tocar algunos temas más, como "Little Heart Attacks" la canción que da nombre al disco. Un muy buen concierto a pesar de que hubiera poca química con el público, aunque imagino sólo será cuestión de tiempo que vengan más a menudo por tierras gallegas y podamos disfrutar de esas letras llenas de romanticismo aderezadas con un poco de melancolía.
The Sunday Drivers  "Little heart attacks"  MUSHROOM PILLOW 2004

por Fernando Navarro- IndyRock
 El mejor disco nacional del año si no aparece alguna sorpresa de última hora o decepcionan Los Planetas. Así de claro lo escribo. En un año plagado de buenos discos nacionales y al que aún le quedan seis meses, nada creo que pueda sorprender más al que esto escribe que, precisamente, la honestidad y sencillez, la desarmante brillantez compositiva y la madurez y el encanto de las once canciones de "Little Heart Attacks". Segundo disco de los toledanos (ojo, de Toledo, España, no de Toledo, Ohio) The Sunday Drivers, "Little Heart Attacks" nos trae ecos de Minus 5 o de The Jayhawks, de Tom Petty o los primeros Wilco en un disco que no tiene ni un solo minuto de desperdicio de sus emocionantes cuarenta y cinco. Así, desde la contundencia de los dos clarísimos singles ("On my mind" y "I ain´t down") a la delicadeza de los medios tiempos ("Often", "Love, our love", la emotividad de "Tears & Years", quizá mi favorita o "Dark Does Die") de la exuberancia pop ("Can´t you see" la belleza de "Hate Yourself", "Little Heart Attacks") al encanto retro ("Only in the dark days", "I Should Go") todo en "Little Heart Attacks" son aciertos. Enumero: su sonido nítido, claro, sin barroquismos ni abstracciones pero con unos arreglos impecables (teclados, guitarras, segundas voces); sus canciones melódicamente ricas, plagadas de ganchos y riffs sin resultar nunca demasiado obvias ni demasiado complicadas; la honestidad de los músicos, artesanos y a la vez grandes instrumentistas, que consiguen no cargar cada canción e interpretar el disco con corazón y cabeza; finalmente su sorprendente coherencia interna que consigue crear una narrativa clásica, perfecta en la que desde el arranque hasta el final da la sensación de haber vivido una historia. La historia del fin de la juventud, de la aparición del amor, de la violencia de la primera muerte que nos afecta. Así, con una facilidad que pasma, asusta e impresiona, The Sunday Drivers han grabado un disco que perdurará. Como deben hacerlo algunas obras de arte, aunque sean, me temo que como esta, minoritarias. El complemento perfecto par "A Ghost Is Born" de Wilco. El otro disco del año
Fotos: J. E. Gómez © IndyRock 
Esparrago 2002 Jerez de la Frontera, Cadiz 13-07-02 



Biografía
La historia de estos cinco tipos de Toledo comenzó allá por el 99 cuando aún eran cuatro:
Jero Romero (voz), Miguel de Lucas (bajo), Carlos Pinto (batería) y Fausto Pérez (guitarra) ...dos años después incorporaron a Julián Maeso (teclados). El sello Rock Indiana se fijó en ellos y editó el que fue su primer disco homónimo y extraería el single “Time, Time, Time”, soporte sonoro en varias campañas promocionales televisivas (Turismo de C-LM, Caja de C-LM).
Fichados por December Producciones, después de empezar a participar en festivales (Lemopop, Espárrago…) y ser finalistas del Villa de Bilbao, The Sunday Drivers sorprenden a prensa y público con una gran actuación en el Festival de Benicassim (FIB) 2003.
Era previsible que el nuevo disco estaba al caer… así que “Little Heart Attacks” ve la luz en junio de 2004 con la inclusión del galés Lyndon Parish (teclados, guitarra) como nuevo miembro del grupo.
La gira del álbum fue una de las más intensas al visitar algunos festivales y participar de nuevo en el FIB, recibiendo el abrazo de un público cada vez más fiel.
A medida que la fama de The Sunday Drivers crecía, se añadían más fechas al calendario de conciertos, siendo cabezas de cartel en festivales como Metrorock, Sonorama, Contempopranea… y a los que añadirían algunos internacionales como Les Transmusicales de Rennes (Francia), donde fueron una de las revelaciones y elegidos por los críticos del festival como uno de los mejores cinco conciertos.
Fue un gran salto fuera de nuestras fronteras; el disco fue publicado en Francia, Bélgica, Suiza, Holanda, Grecia … visitaron los festivales franceses Vieilles Charrues, Rock in Seine, Les Mediterranées, ArtRock, Eurockeenes, aparte de grandes citas internacionales como Nuits de Botanique (Bruselas), Eurosonic (Groningen), Rockwave (Atenas), Popkomm (Berlín), Spot (Dinamarca), Chant Du Gros (Suiza), además una gira de 11 fechas en Francia y otras 25 en España (entre otras, acompañando a artistas como Wilco o Paul Weller en sus visitas a nuestro país).
El single “On my mind”, un auténtico hit internacional, ha sido utilizado para BSO de la película de Hollywood Penélope y de otras españolas como El juego de la verdad. El resultado, cerca de 30.000 discos vendidos en Europa…(premio Impala Sales 2006).
En 2007 llegó una nueva etapa con “Tiny Telephone”. Sus 10 temas fueron grabados en San Francisco bajo la batuta de Brad Jones (Josh Rouse, Bobby Bare Jr.). “Tiny Telephone” fue publicado por Naive en Francia y distribuido en Alemania, Bélgica, Holanda y Suiza.
Su esperado regreso a los escenarios se hizo notar en cada uno de los conciertos que ofrecieron en festivales como Bilbao Live, Summercase, Sonorama, Greenspace… en su extensa gira en Francia y Suiza, y muy especialmente en las diferentes ciudades españolas como Madrid, Barcelona, Valencia, Santiago, Sevilla…. donde el público ha agotado las entradas. Un éxito advertido por hechos como que “Tiny Telephone” fuera el disco más vendido en Fnac, en su primera semana en el mercado o que “Paranoid” fuera elegido “Tema de la semana” (2.5.2007) en iTunes Francia.
El primer single “Do It” se ha convertido en otro éxito internacional entre público y medios, empujado también por apariciones de la banda en televisión (Buenafuente, No Disparen al Pianista), y siendo banda sonora de series televisivas (Cuestión de Sexo), o anuncios comerciales (Cruzcampo Light)
En la actualidad, The Sunday Drivers han editado (15 junio 09) el que es su cuarto trabajo el álbum “The End of Maiden Trip”, grabado en directo en los estudios Red Led de Madrid con José María Rosillo como productor. El adelanto del disco está teniendo una enorme acogida en prensa y público, y el grupo hará varias fechas importantes en verano antes de comenzar la gira de presentación del nuevo disco, en octubre de 2009.
december producciones

http://thesundaydrivers.com/index/index.php


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