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22-10-2006 Granada Plaza de Toros
Organiza Musiserv
Fotos Merche S Calle /J.E. Gómez © IndyRock
- crónicas



Granada - Plaza de Toros - 22 de octubre
2006
Por: Javier Sánchez / IndyRock
¿A Granada?....¿otra vez?. no lo veré yo con mis ojos!!!
Son tantas veces las que Bruce ha venido a Granada, tantas como veces
no ha llegado, las suficientes para hacernos perder la esperanza a aquellos
ilusos del Rock que crecimos con sus enseñanzas.
Que sí, que está confirmado, que es cierto.. Qué
ya tengo las entradas!!!! .
Bruce Springsteen, después de muchos rumores e incluso noticias
devenidas falsas, por fin vino a visitar a la ciudad del mirador de San
Nicolás, del Sacromonte y de Plaza Nueva, de la calle Elvira y la
Cuesta Gomérez, si. a la Granada que yo conozco, no a ninguna otra,
a la mía.
No era el dueño de Born to Run o Rosalita, era alguien con muchos
más años y con un estilo muy distinto, la banda de la calle
E no estaba, y los que tanto tiempo hemos esperado este momento, lo lamentamos,
tampoco estaban Thunder Road o Because the night, en cambio si vinieron
17 músicos aportando cosas nuevas, tan nuevas para unos como importantes
para lo que ha sido el Bruce Springsteen que conocemos. Los sonidos irlandeses,
el country o el gospel que forman parte del Folk americano y que son las
raíces de lo que con el tiempo fue el Rock y cuyo mayor representante
en la actualidad, quizás el único, es The Boss. Todo esto
fue lo que vino y lo que dejó de venir a Granada.
La gente vibró desde el primer momento, los nuevos, los viejos,
los ajenos. Todos disfrutaron de la mejor cara que el Jefe siempre ha dado,
la entrega y la vitalidad que no sólo conserva sino que acrecienta
con el tiempo, aunque para los puros y confieso que soy uno de ellos, nos
faltaba algo, un baño en el río del Rock... y el Río
llegó, y en el nos zambullimos. A mitad de concierto, y dedicado
a todos sus seguidores de siempre, un magnifico The River abrió
las puertas de los más cautelosos con el nuevo estilo. No hubo armónica,
pero sí diecisiete inconmensurables fenómenos dibujando los
meandros sonoros que endulzaron los tímpanos de los fieles de siempre,
incluso su agua salió de algún que otro ojo, y fue directa
al corazón.
El río llegó, y en el nos zambullimos, el resto, ya lo han
contado otros.
.
Setlist: John Henry/Old Dan Tucker/Adam Raised a Cain/Further On
(Up the Road)/Jesse James/O Mary Don't You Weep/Love of the Common People/Bobby
Jean/Erie Canal/My Oklahoma Home/The River/Mrs. McGrath/How Can a Poor
Man Stand Such Times and Live?/Jacob's Ladder/Long Time Comin'/Open All
Night/Pay Me My Money Down
Encore: The Promised Land/You Can Look (But You Better Not Touch)/When
the Saints Go Marching In/This Little Light of Mine/American Land
Prohibido quejarse
Granada 22 octubre 2006
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock

Cuando a las diez y veinticinco de la noche salió al escenario de
la Plaza de Toros Bruce Springsteen, el mundo de los salones y cabarets
del oeste americano llegó a la ciudad de Granada. Un escenario sobrio,
sólo decorado por unas lámparas que nos hacían sentir
en compañía de Billy the Kid y el sheriff al que siempre
matan. Acompañado de más de una docena de músicos
de lo mejorcito del panorama, The Seeger Sessions Band, Bruce nos deleitó
con el mejor country-folk contenido en su última obra: "We shall
overcome: the Seeger sessions". Su otra banda, los chicos de la E Street
Band, se han tomado unas merecidas vacaciones para volver pronto con más
fuerza que nunca. Con el de New Jersey se propaga y difunde toda la cultura
americana que en el siglo pasado contó con grandes nombres que ayudaron
a crear melodías y letras que hablaban de lo que estaba sucediendo
en Estados Unidos en aquella época. Sangre de Woody Guthrie
o Match Ryder corre por sus venas. Y en esta ocasión, ¿por
qué no compartir con su público las canciones que hicieron
célebre a Seeger? Su capacidad para combatir las ideas del sistema
y denunciar las injusticias sociales así lo requería. Viendo
anoche a Springsteen en Granada, con un público entregado y entendiendo
la visita de su ídolo como una fiesta, los conceptos "radio fórmula",
"lista de ventas" y "politono" pasaron a un lugar muy secundario. Lo que
se veía bajo los focos era un fulano y unos colegas que celebraban
sus convicciones y su ánimo por medio de la música, nada
más. Propuestas musicales que han acompañado a soldados durante
décadas, que no han callado escándalos que han perjudicado
siempre a los débiles, merecían un cielo como el andaluz
para ser pregonadas hoy, en 2006. Porque el mundo de ahora no ha cambiado
mucho con respecto a la época que le tocó vivir a Seeger,
por muchos partidos del siglo, victorias en carreras de coches y conexiones
a internet que tengamos. "Jesse James", "Mrs McGrath" , "Oh Mary don´t
you weep" o "John Henry", por poner un ejemplo, con sus nuevos arreglos,
demuestran que siguen tan vigentes como siempre, y que permanecerán
en el tiempo como grandes clásicos.

En Granada, tras su paso por Valencia, se pudo ver al autor de "Nebraska"
en su vertiente más fiestera y gamberra de los últimos años.
Las dos pantallas que acercaban los rasgos faciales del "boss" no dejaban
lugar para la duda: había que transmitir el momento político
y social estadounidense cantando y sin quejarse un ápice. "Venceremos",
como la canción himno de Seeger ("We shall overcome"). Fiesta, fiesta
y más fiesta. "Erie Canal", "Jacob´s Ladder" o "Buffalo gals"
encajaban como anillo al dedo engalanadas con violines, banjo, piano, trombón,
saxo, y aderezadas con un conjunto de voces negras que hacían dudar
al público sobre dónde mirar y qué detalle no perderse.
Springsteen, que en todo momento se mostró muy simpático
y cercano a los fans que se desplazaron desde diferentes lugares, habló
en un más que fluido castellano en varias ocasiones: "Buenas noches
Granada: ¿estáis preparados?, ¿estáis preparados?,
¿estáis preparados?". También hubo lugar para uno
de sus grandes clásicos, "The river", de la que dijo: "se la dedico
a mis fans de siempre". Apoteosis en el foso con una versión que
no desmereció para nada a la original.
Momentos álgidos fueron todos, cada tema significaba el último
trago de whisky en la cantina más sucia y mugrienta del lejano oeste.
Con "Pay me my money down" el estruendo fue total para una plaza que no
paraba de animar, tanto los que se encontraban de pie como los que se situaron
en sus asientos. Canciones que duraban una eternidad hasta que, tras dos
horas y cuarto de puro show, se apagaron las luces. "My Oklahoma home"
sigue sonando en mi coche, pero ya no es lo mismo. Bruce y sus amigos se
han ido con Guthrie, Dylan, Seeger y los demás para seguir haciendo
felices a las gentes de Barcelona y Santander, donde seguirán aullando
y rugiendo la banda sonora de toda una época que parece no morir
nunca. Si Dylan comenzó su "gira de nunca acabar" parece que el
boss no se queda muy atrás, y le queda cuerda para rato.
No sabemos si los pies de Bruce dejarán tanta huella
como los de Seeger; lo que es seguro es que en Granada permanecerán
para siempre.
El Jefe puso a bailar
a Santander
Santander - Palacio de Deportes - 25-10-06
Por Oscar Cubillo / Santander - IDEAL
El acto cultural más importante del Año Lebaniego que se
celebra en Cantabria ha sido el concierto estelar de Bruce Springsteen
en el Palacio de los Deportes de Santander, para el que las caras entradas
se vendieron en dos horas. Sin embargo, otros eventos musicales de la misma
conmemoración no han tenido tan estupenda acogida. Así, el
concierto en Torrelavega de los supervivientes del rock sinfónico
Jethro Tull, a pesar de su precio económico, al final se organizó
con las puertas abiertas, o sea gratis, porque apenas se habían
vendido localidades en la anticipada.
Si bien gran parte de la masa que acude por estos lares a los conciertos
del rockero estadounidense Bruce Springsteen lo hace impelida por el deseo
de participar en algo socialmente memorable, para poder decir con los años
«yo estuve ahí», al menos el personal conoce bastante
bien las canciones y se preocupa y molesta para adquirir las entradas con
la necesaria antelación.
Semejante interés previo se vio reflejado en el recinto y sus
alrededores. En el exterior, un público más juvenil de lo
esperado, con mayoría de veinteañeros y treintañeros,
aguardó la apertura de las puertas haciendo acopio de recuerdos,
como por ejemplo las camisetas oficiales de la gira, que en la calle se
vendían a 12 euros y en el interior del Palacio a 32.
Ya dentro, el recinto rebosaba de ansiedad y entusiasmo apenas contenido,
siempre en un ambiente pulcro y formal. El escenario, redondo, se alzaba
sobrio a pesar de sus dimensiones: 42 metros de ancho y 18 de alto, para
que quepan los 17 músicos, contando al 'Boss'. Adornado con arañas
de luz a modo de grandes candelabros, asemejaba a un salón del Viejo
Oeste, y resultaba acorde para reproducir una música que, según
la opinión de Springsteen, forma parte de las raíces del
rock and roll. Por ejemplo, las bandas de metales y demás que pugnaban
por animar al pueblo.
En castellano
Con quince minutos de retraso, a las diez y cuarto y justo cuando la
gente empezaba a ponerse nerviosa, a lo que contribuyó el fuerte
calor en el recinto, salió, saludó -«Hola Santander
¿Cómo estáis?»- y rompió fuego con un
arrasador 'John Henry', en el fondo y en la forma un rock and roll como
podrían ejecutar los Blasters con metales e instrumentación
extra. El segundo tema también acertó en la frente: 'Old
Dan Tucker', country rock alborozado y consuetudinario. Buena fórmula
la escogida por el 'Boss': arrancar poniendo toda la carne en el asador
para asegurarse la fidelidad de una audiencia que se sabía nunca
desertaría. Y que se metió en el bolsillo definitivamente
al grito de «¡No os escucho!», respondida de forma inmediata
por el auditorio recitando cada estribillo. Le siguió 'Atlantic
City', que sonó a country alternativo con voces soul, antes de piropear
de nuevo al auditorio con un «es maravilloso estar aquí por
fin», también en castellano.
Siguieron canciones celtas tipo Los Pogues, blue grass para 'Jesse
James', con todo el local dando palmas, y 'O Mary don't you weep', un ragtime
zíngaro. Y luego dijo Springsteen «ohh, muy caliente»
y dedicó a «mis fans de siempre» 'Bobby Jean' a ritmo
redoblado. A la que siguieron canciones de otra época como 'Erie
Canal' y 'My Oklahoma home'. Hasta llegar a los bises, abiertos con un
emocinante 'Fire' dedicado a «todas las mujeres bonitas de España»,
y dos números gospel, un recogido 'When the Saints go marching in'
y un apoteósico 'This Little light of mine'.
Con esto ya estuvieron marcadas todas las cartas según la panoplia
de instrumentos que acarrea la banda del disco homenaje a Pete Seeger,
todos músicos magníficos en sus respectivas parcelas del
folk: sonaban violines preferentemente célticos, metales de fanfarria,
acordeón sandunguero, banjo hillbilly, piano cabaretero... Y la
estrella del rock al micrófono, cantando con la garganta rasgada
y el alma quebrada, como siempre, sí, pero con una credibilidad
añadida gracias al cancionero de Seeger.
Setlist: John Henry/Old Dan Tucker/Atlantic City/All the Way Home/Further
On (Up the Road)/Jesse James/O Mary Don't You Weep/Bobby Jean/Erie Canal/My
Oklahoma Home/The Ghost of Tom Joad/Mrs. McGrath/How Can a Poor Man Stand
Such Times and Live?/Jacob's Ladder/Love of the Common People/Open All
Night/Pay Me My Money Down
Encore: Fire/You Can Look (But You Better Not Touch)/When the Saints
Go Marching In/This Little Light of Mine/American Land//Froggie Went A
Courtin'
De nuevo en Barcelona
Palau Sant Jordi - 24-10-06
Por Gemma Bastida / Efe - IDEAL
Hacía sólo cinco meses que Bruce Springsteen no actuaba
en tierras catalanas, pero Barcelona no ha defraudado y se ha rendido una
vez más al "Boss", que ha aparcado su vertiente más rockera
para ofrecer su particular visión del legendario cantante folk Pete
Seeger ante un Palau Sant Jordi lleno a rebosar.
El músico estadounidense ha recalado de nuevo en Barcelona dentro
de la gira "We shall overcome: The Seeger Sessions", que en los últimos
días le ha llevado por los escenarios de Madrid, Valencia, Granada
y la capital catalana, en un periplo español que concluirá
mañana en Santander, cómo no, con todas las entradas vendidas.
Ante más de 18.000 incondicionales, en su mayoría adultos,
pero no por ello menos entregados al comprometido talento de "El Jefe",
el rockero de New Jersey ha presentado, con ligeras variaciones, el mismo
espectáculo que ofreció el pasado mes de mayo en Badalona
(Barcelona), única ciudad española que visitó en la
primera parte de su gira con la Seeger Sessions Band y los diecisiete músicos
que la integran.
Springsteen ha mostrado su lado más personal, crítico
e intimista en un recital en el que ha recuperado de la memoria la música
tradicional americana, gracias al inconfundible sonido de banjos, armónicas,
trombones y violines, y las canciones del mítico Pete Seeger (Nueva
York, 1919), cantante y activista que sufrió la persecución
política por sus duras críticas al gobierno norteamericano
durante la guerra fría.
En un escenario austero, con varias lámparas pendidas del techo
y una cortina de fondo como única decoración, la sola música
ha servido a Springsteen para convertir el Palau Sant Jordi en un auténtico
"saloon" del lejano oeste americano, a través de las canciones de
su último disco de tributo a Seeger, un sonido potente y envolvente
y su inconfundible voz.
Con un "bona nit Barcelona, esteu bé?" (buenas noches Barcelona,
*estáis bien?), "The Boss" ha iniciado, pocos minutos antes de las
diez de la noche, su peculiar recorrido por las raíces de la música
estadounidense, en el que ha interpretado casi al completo el disco que
da nombre a la gira, con temas como "John Henry", "Old Dan Ticker", "Oh,
Mary, Don't You Weep" o una revisión del popular "When the Saints
go marchin'in".
Desde folk, hasta blues, country y gospel, los seguidores del "Boss",
que agotaron las entradas para este concierto en noventa minutos, han podido
escuchar de todo menos rock, pero nadie ha echado de menos los viejos éxitos
del músico, como "Born in the USA" o "Blinded by the light", ni
a su habitual E-Street Band, a la que nada tiene que envidiar una Seeger
Sessions Band magistral, formada por cuerdas, viento metal y tres coristas
de voz angelical.
Quizá la única gran ausente en esta noche ha sido su
esposa, la corista Patti Scialfa, que no lo ha acompañado en esta
gira porque "está en casa con los niños, que van al instituto
y no nos atrevemos a dejarlos solos", ha dicho "The Boss", que ha transmitido
muchos "besos y recuerdos" de su mujer al público barcelonés.
Durante casi dos horas de concierto, Springsteen ha logrado hacer saltar,
bailar y levantarse en más de una ocasión a todas las gradas
del pabellón, en especial con el clásico "Jessie James" y
"My city of ruins", una "canción antigua" que ha dedicado a sus
"fans más jóvenes", según ha comentado en catalán.
A sus "fans de toda la vida", el artista les ha obsequiado con "The river".
Que Bruce Springsteen es un músico especialmente querido por
los barceloneses es de antaño conocido, y hoy lo han vuelto a demostrar,
regalándole ensordecedoras ovaciones, coreando su nombre entre cada
canción y demostrando ser buenos conocedores de su repertorio.
Pero si algo ha demostrado Bruce Springsteen en este concierto es que,
a pesar de sus 57 años recién cumplidos, aún tiene
mucho que decir y que a Barcelona, ciudad con la que ha establecido una
complicidad muy especial, aún le queda mucho "Boss" por disfrutar.
Setlist: John Henry/Old Dan Tucker/Johnny 99/Eyes on the Prize/Jesse James/O
Mary Don't You Weep/Love of the Common People/Growin' Up/Factory/Erie Canal/My
Oklahoma Home/The River/Mrs. McGrath/How Can a Poor Man Stand Such Times
and Live?/Jacob's Ladder/Long Time Comin'/Open All Night/Pay Me My Money
Down
Encore: Land of Hope and Dreams/You Can Look (But You Better Not Touch)/When
the Saints Go Marching In/This Little Light of Mine/American Land

21 10.2006, Valencia
por José Felipe Iglesias
Buff, anoche volví a ver a Bruce. Realmente ya no sé qué
decir más que no haya dicho antes. Bueno sí, que merece la
pena hacer 12h de cola para poder estar en primera fila. 57 años
se casca el tío y 2h30min de concierto non-stop, a saco. Le da lo
mismo acústico, rock, folk, rap que reegee. Toca todos los palos.
Eso sí, que alguien le diga que no baile más!!! Jajajajajaja.
No paró de tocar, sonreír, saludar, dedicar e incluso de
hablar ... en español!!! "Patti os envía recuerdos. Los niños
van al instituto y no se les puede dejar solos" "Valencia fantastico. Volveremos.
Gracias" "Esta noche tocamos una canción por primera vez, en Valencia"
Y claro, así cómo no se va a meter a la gente en el bolsillo.
Era la primera vez que actuaba en Valencia, y va y nos regala una canción
inédita ... no hay palabras. No hay palabras para describir qué
se siente ante 17 músicos al más puro estilo folk americano,
banjo a la cabeza, sección de viento con 4 tiparracos soplando como
si les fuera la vida, un Woody Allen por ahí en medio con un violín
apoteósico, un pedal steel, un piano de casino, un órgano,
acordeones, percusión, violonchelo, violines y coristas gospel de
chapeau! Mención especial para el negro de la guitarra, vaya espectáculo,
vaya voz. Y para voz, la de la negrita ... tela ... Esta vez me acompañaba
no sólo mi sempieterno primo, sino también mi hermano. Y
es que en esta vida, la magia reside en momentos así ... ví
a Bruce con mi hermano ... y el nudo en la garganta se hace especialmente
difícil de digerir. Las aguas de The River trajeron lágrimas
cara abajo ... indescriptible la versión de anoche. Jacob's Ladder
nos subió a un peldaño superior. Mrs McGrath, una de mis
favoritas. Payme My Money Down, fiesta. Open all Night, despiporre; My
city of Ruins, buffff; How Can A Poor Man Stand Like This? espectacular;
en definitiva, imaginaros un concierto en New Orleans, esa mezcla de sonidos,
de gente, de ambientes ...
Se dice que para el 2008 habrá nueva gira, esta vez con la gran
E Street Band. Hasta entonces.
+++
por Javier Marín y Carlos Bazarra - Efe /Ideal
Fotos Efe /Ideal
El músico estadounidense Bruce Springsteen revivió esta
noche en Valencia el espíritu del viejo Oeste con un concierto de
folk americano, en el que banjos, violines y coristas rememoraron el ambiente
de un "saloon" y fluyeron hacia contundentes muestras de blues, jazz y
rock and roll.En el segundo concierto de su gira por España y su
primera actuación en Valencia, las cerca de 25.000 personas que
acudieron al estadio Ciutat de Valéncia presenciaron una recreación
musical y escénica de aquel mito orquestal, encarnado hoy por los
diecisiete músicos de la Seeger Sessions Band y por el comprometido
talento del rockero de New Jersey."El Boss" no ha basado su trayectoria
en la evolución experimental de los sonidos, sino en esquemas clásicos
de composición, en instrumentos cotidianos y en elevadas dosis de
genio y protesta artística; cualidades que le habilitan para homenajear
al perseguido Pete Seeger en un recital de casi dos horas y media y conseguir
que el público vibre sin reclamar sus grandes éxitos.Con
quince minutos de retraso sobre la hora prevista y bajo un austero escenario
flanqueado por la banderas española y estadounidense, Springsteen
dio comienzo con "John Henry" a un exhaustivo y festivo recorrido por las
raíces de la música americana, en la que no necesitó
de los "Born in the USA" para conectar enseguida con su público.Le
siguieron temas como "Old Dan Tucker" y "Eyes on the prize", y con ellos
llegaron los ecos cinematográficos de "Jesse James", en la que la
banda recuperó la leyenda de los forajidos del viejo Oeste y recordó
a los sonidos que Bob Dylan y Sam Peckinpah inmortalizaron en "Pat Garret
& Billy the Kid".Destacó, no obstante, el contraste entre la
actitud reivindicativa del músico norteamericano y el conservadurismo
de una gira europea ceñida a un estricto guión, fortificado
por los mejores músicos con los que se puede contar para este tipo
de espectáculos.La fiesta de "cawboys" se trasladó paulatinamente
a espacios más próximos, como la sala de cabaré evocada
por la sección de viento en temas como "My Oklahoma Home", y desembocó
en momentos íntimos, como su particular revisión del clásico
"The river" y en "Devils & Dust", con la que Springsteen justificó
la calidad de su trabajo homónimo previo al rescate de Seeger.Asimismo,
con "Mrs. McGrath" reivindicó los orígenes irlandeses del
folk americano, importados y adaptados del Viejo Continente como el resto
de las esencias de la cultura norteamericana.Había transcurrido
gran parte del concierto, entre canciones perseguidas por el Comité
de Actividades Antiamericanas y destellos de gospel, y nadie echaba de
menos los viejos éxitos del veterano músico, ni de la E Street
Band, gracias a composiciones como "Jacob's Ladder", momento culminante
en el que, ejerciendo de predicador, certificó la vigencia de su
voz y levantó hasta las gradas más lejanas del estadio.Hubo
tiempo para el rock de los 80 ("You can look"), el reaggae, el intimismo
patriótico ("My city of ruins", en homenaje a la Nueva York posterior
al 11-S) y la revisión religiosa de un himno tan popular como "When
the Saints go marchin' in", que dio paso a los dos trallazos sonoros del
viaje más americano que ha visto Valencia en muchos años,
con "This little light of mine" y "American land".En ese momento, miles
de personas puestas en pie se rindieron al "Boss" durante diez minutos
finales que hicieron temblar el estadio en un baile colectivo de homenaje
a la música norteamericana, a los salmos, las leyendas de bandidos,
los desamores de la Costa Oeste y la búsqueda de la salvación
a través de una melodía.
Setlist: John Henry/Old Dan Tucker/Johnny 99/Eyes on the Prize/Jesse
James/O Mary Don't You Weep/Growin' Up/The River/Erie Canal/My Oklahoma
Home/Devils & Dust/Mrs. McGrath/How Can a Poor Man Stand Such Times
and Live?/Jacob's Ladder/Long Time Comin'/Open All Night/Pay Me My Money
Down
Encore: Love of the Common People/My City of Ruins/You Can Look (But
You Better Not Touch)/When the Saints Go Marching In/This Little Light
of Mine/American Land
Springsteen, con aires
de western
Madrid- Las Ventas 19-10-06
Por Mateo Sancho Cardiel / Efe/Ideal
Fotos Efe /Ideal

El cantante norteamericano Bruce Springsteen , "El Boss", llenó
esta noche la madrileña plaza de toros de Las Ventas con uno de
sus recitales más personales, dentro de la gira "We shall overcome:
The Seeger Sessions", que, monopolizado por el folk de su último
álbum, dejó poco espacio para el rock.
El rockero de New Jersey, Bruce Springsteen ofreció esta noche
en Madrid el primero de sus cinco conciertos en España con un espectáculo
que, con todas las entradas vendidas, convirtió la arena de una
plaza de toros en una explanada del 'far west', para desplegar sobre el
escenario, con tan sólo una lámpara, cuatro cortinas y los
diecisiete músicos de la Seeger Sessions Band, el ambiente y la
magia de un auténtico 'saloon'.
El autor de temas clásicos del rock americano, como "Born in
the U.S.A" o "The River", prescindió de sus grandes éxitos
para centrarse en "We shall overcome", su último disco, en el que
homenajea al cantante folk Pete Segger que, perseguido por el Comité
de Actividades Norteamericanas en los cuarenta y opositor de la Guerra
de Vietnam en los sesenta, es un icono vivo de la canción protesta
estadounidense.
En unos tiempos en los que el patriotismo americano está cada
vez más desprestigiado, Springsteen versionó en el disco,
y también ahora en el concierto -al que seguirán los de Valencia,
Granada, Barcelona y Santander-, pequeñas gestas humanas de personajes
como "Old Dan Tucker", "Jesse James" o "John Henry", con la que empezó
puntualmente el recital tras la introducción de unos sones taurinos
de clarín.
El concierto, que si no fuera por el impecable sonido y la abundante
energía de "El Boss" y su magnífica banda, podría
haber excluido al espectador que esperara oír una antología
del registro que lo lanzó a la fama, echó su primera mirada
retrospectiva con la tercera canción, "Atlantic City", de su álbum
"Nebraska", de 1982.
Gran admirador de la cultura española, Springsteen se mostró
cómodo, afable y esforzado con un público con el que bromeó
en castellano con comentarios como "esta plaza de toros es muy bonita,
pero espero que no saquen a los toros", que fueron acompañados por
el consiguiente vitoreo popular e incluso gritos de "`Torero!".
Tras interpretar uno de lo temas más celebrados de "We shall
overcome", la perla del folk "O Mary Don't You Weep", Springsteen se colocó,
para regocijo de los más nostálgicos, su legendaria armónica
para interpretar uno de sus temas más añejos, "Growin' Up",
que fue una nueva excepción entre "My Oklahoma Home", "Mrs. McGrath"
o los ritmos contagiosos de "Jacob's Ledder", una de las canciones más
aplaudidas.
Sin embargo, y pese a que de su anterior disco, "Devils and Dust",
se reservó dos temas, entre ellos la balada íntima que dio
nombre al álbum, el ambiente llegó a su cenit con el rock
and roll más neto de todo el repertorio, la vibrante "Open all night",
que hizo al público rugir, bailar y corear cada estrofa de la canción.
Las Ventas, caldeada como es propio de un concierto de "El Boss", mantuvo
el nivel con "Pay me my money down", tras la que despidió a toda
su banda que, formada por cuerdas, viento metal y tres soberbios coristas,
filtró, a pesar del folk dominante, emocionantes destellos de gospell
y jazz a lo largo del concierto.
De esta manera, Bruce Springsteen , con la templanza de los clásicos
y la lozanía de quien todavía tiene muchas sorpresas que
ofrecer, cerró su modesto pero impecable espectáculo con
unos bises para los que se reservó su mejor capacidad vocal en la
balada "My city of Ruins", en los que sobrecogió al público
con su 'cover' melancólico y magistral del canto popular americano
"When the saints go marchin' in" y que cerró con el tema que dio
sentido a la reedición de "We shall overcome", el pasado 3 de octubre,
"American Land"
Setlist: John Henry/Old Dan Tucker/Atlantic City/All the Way Home/Eyes
on the Prize/Jesse James/O Mary Don't You Weep/Bobby Jean/Erie Canal/My
Oklahoma Home/Devils & Dust/Mrs. McGrath/How Can a Poor Man Stand Such
Times and Live?/Jacob's Ladder/Long Time Comin'/Open All Night/Pay Me My
Money Down
Encore: My City of Ruins/You Can Look (But You Better Not Touch)/When
the Saints Go Marching In/This Little Light of Mine/American Land
BRUCE SPRINGSTEEN WITH THE SEEGER SESSIONS BAND
Extensa Gira Española
MADRID, VALENCIA, GRANADA, BARCELONA Y SANTANDER
Lo prometido es deuda y como él mismo anunció, Bruce
Springsteen regresa a España con una extensa gira adecuada para
espacios de mediano y gran aforo, como se puede comprobar en los 5 conciertos
que ofrecerá en nuestro país. La gira dará comienzo
el 19 de octubre en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid y le seguirán
los conciertos del día 21 en el Estadio del Levante de Valencia,
el 22 en la Plaza de Toros de Granada, el 24 en el Palau Sant Jordi de
Barcelona, para finalizar el 25 de octubre en el Pabellón Deportivo
de Santander.
Con Bruce Springsteen volveremos a vivir, esta vez multiplicada, una
increíble noche de folk, blues y gospel en mayúsculas en
la que estará acompañado por los 17 músicos que forman
The Seeger Sessions Band, banda que también ha colaborado en su
último trabajo discográfico, "We Shall Overcome: The Seeger
Sessions", que salió al a venta el pasado mes de abril y que es
motivo de esta nueva visita, tras él éxito rotundo de su
anterior concierto en el mes de mayo.
BRUCE SPRINGSTEEN WITH THE SEEGER SESSIONS BAND:
Jueves 19 de octubre de 2006 - Plaza de Toros de Las Ventas - Madrid
Sábado 21 de octubre de 2006 - Estadio del Levante - Valencia
Domingo 22 de octubre de 2006 - Plaza de Toros - Granada
Martes 24 de octubre de 2006 - Palau Sant Jordi - Barcelona
Miércoles 25 de octubre de 2006 - Pabellón Deportivo - Santander
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