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P.M.T. + Soulfly
22-06-04 Aqualung, Madrid
Sin aliento
por Antutxo Martinez - IndyRock
Impresionante descarga de decibelios durante la presentación
del último trabajo de Soulfly (Prophecy) en la sala Aqualung de
Madrid, para dar la bienvenida a un verano que promete estar cargado de
energía. La banda suiza P.M.T., con su flamante '4 play 2 play'
bajo el brazo, hicieron de energético aperitivo para una noche que
se avecinaba llena de electricidad. Y hay que destacar su buen hacer porque
no es sencillo ser telonero. Principalmente porque te encuentras frente
a un público que ha venido a ver a otro y que tiene cierta tendencia
a la impaciencia si ve que las cosas se alargan y el plato fuerte no llega.
Pero también porque el asunto es aprovechar la oportunidad que se
te brinda y presentar qué es lo que te traes entre manos. Con cinco
músicos sobre el escenario, en un derroche de inteligencia
y tablas, comenzaron a hacer saltar a la gente a fuerza de riffs de guitarra
y apoyados por una base rítmica muy solvente. Frankfrançois,
el vocalista, se desgañitaba y utilizaba su desbordante energía
para animar a la gente a participar en la fiesta que, desde el primer momento
plantearon sobre el escenario. Guitarras duras (dos), batería trepidante
y programaciones enérgicas pusieron a la gente a saltar desde el
primer tema. Comportándose como si fuesen ellos las estrellas, sin
ningún tipo de complejo, se permitieron disfrutar y arrastrar al
escaso público congregado para lo que se le venía encima.
Las programaciones sonaron un tanto tímidas en algunos momentos,
cerrando sus horizontes musicales en la personalidad del vocalista y la
potencia de las guitarras. Cuando la gente fue llegando y la cosa se enfriaba,
aprovecharon para hacer su jugada maestra, una versión del 'Breathe'
de Prodigy, una banda que les podría servir de referencia en cuanto
a utilización de las posibilidades sonoras que tienen. Abandonaron
el escenario dejando al público caliente y preparado para disfrutar
de Max Cavalera y sus chicos que, a fin de cuentas, era lo que había
venido a hacer.
No se hizo esperar mucho el brasileño, que sólo
saltó al escenario (entre niebla y linternas) con cuarto de hora
de retraso, con los acordes de 'Prophecy', dando toda una declaración
de intenciones, y que dejaba lo que iba a ser el concierto.
Si hay algo que hacer volar a Soulfly por encima de la infinidad de
propuestas similares es que trae aire fresco al panorama del Heavy metal
(o hard rock, o Methal, llámalo como más te guste). El llamado
Bob Marley del rock va más allá de las guitarras eléctricas
para prestar atención a otros sonidos que le pueden acercar al reagge
o incluso a la música étnica. Incluso incluye trompetas en
su último trabajo. Porque Cavalera es brasileño (y lo dejó
bien claro ayer, bandera en el escenario, bandera en la guitarra, camiseta
de la selección), y forma parte de su cultura musical la curiosidad
más allá de las etiquetas y los estilos propiamente definidos.
Temas como 'Moses' o 'Soulfly IV' hablan a favor de la banda, que se mueve
con impresionante soltura en terrenos tan alejados del Rock.
Sin embargo, muy poco de todo esto hubo ayer. El brasileño tomó
la opción del Heavy desde el primer momento, de las guitarras, los
gritos y los saltos, y dio muy pocas concesiones a otros sonidos. Arropado
por una banda excelente, Cavalera se dejó de experimentos y propuso
un clásico concierto del estilo, con brincos y patadas, explosiones
de sonido, algún espabilado que se tiró desde el escenario
y ese tipo de rituales que suelen acompañar a este tipo de eventos.
Eso sí, no dio respiro. Durante hora y media tuvo a la gente, que
ni de lejos llenaba la sala, soltando adrenalina y disfrutando al sacar
el demonio que todos llevamos dentro. Sin dar tregua ni respiro, a golpe
de guitarra y potentes líneas de bajo fue imposible estarse quieto
y no entrar en su juego.
Pocos detalles recordaron lo más interesante del brasileño,
una guitarra wah wah que de pronto sonó a funk entre tanta explosión
sonora, un flirteo con el flamenco ('Mars'), que para algo tocaba en España,
y una batucada heavy con bidones de gasolina. También el uso de
programaciones en momentos puntuales, sobre todo al introducir los temas.
Con todo, Soulfly dejó claros los valores que hicieron
de Sepultura un grupo imprescindible en su estilo, y que no han perdido
fuerza en el proyecto de Cavalera. Hizo disfrutar a todo el mundo haciendo
repaso a la discografía de la banda, sin incidir demasiado en el
álbum que presentaba (destacaron 'Prophecy' y 'Porrada'), regaló
a la gente lo que había venido a buscar, que siempre es una apuesta
segura. Para otra ocasión el desarrollo de los otros ritmos, o en
el peor de los casos, para los trabajos de estudio. Aunque, eso sí,
habrá que estar atento por ver adónde le llevarán
esos caminos que va abriendo. Si es que se decide a seguirlos.

11 de Marzo 2003 Sala Razzmatazz 2 Barcelona
Produce Doctor music
Fotos: MarceRock - Indyrock

Tras su gira por Estados Unidos y Canadá
en compañía de Slayer, Soulfly inician ahora lo que será
su tour europeo para el 2003. Max Cavalera, frontman y líder espiritual
de la banda, junto con Mike Doling (guitarra), Marcelo D.Rapp (bajo) y
Roy Mayorga (batería) regresan a España para presentarnos
su tercer trabajo discográfico, Soulfly "3". La gira europea dio
comienzo el pasado 26 de enero en Copenhague, y pasará por Barcelona
y Bergara en el mes de marzo.
Fieles a la rabia y energía que les caracteriza, Soulfly han
decidido también jugar con la experimentación, haciendo que
el sonido más extremo se una a la espiritualidad, algo que les ha
hecho llegar a un nivel de madurez que no habían alcanzado con sus
anteriores álbumes y que podremos comprobar en directo el próximo
mes de marzo. En el escenario también podremos ver a Amimishock,
una de las principales bandas de metal de Bilbao, que acompañarán
a Soulfly durante su visita a España.
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