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99 | Sonar Sonico 99
Sonorización. Sincronización. Separación.
Crónica por Rita Robles (enviada especial)
Palabras nuevas para nuevas fronteras tridimensionales. El Sónar
no es un festival al uso, veraniego o dominguero, pertenece a la ciudad,
a un ambiente cosmopolita donde las tribus se homogeinizan, se funden,
donde las edades se difuminan e introducen en carpas restallantes de aguijones
punzantes o beats melosos. Donde el individuo no está machacado
por las máquinas, o aplastado por grandes personalidades pop. La
música electrónica está conectada a los sentimientos,
a la química del cuerpo, a la apertura de mente, al movimiento del
engranaje de los sentidos. Las máquinas al servicio de la biología.
Encuadrado en el complejo del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona,
la entrada al Sónar a través de un portal oscuro, empedrado,
fresco desemboca en un pequeño patio, enmudecido por una blanca
calma...y el sonido empieza a flotar hacia ti. Los escenarios son escasos,
minimalistas, y escondidos. No hay grandes extensiones, ni cientos de personas
inundando cada pequeño espacio disponible cerca de los escenarios
donde los DJs juegan austeramente. Nadie parece prestar demasiada atención
a la persona física, sino a las vibraciones de la música.
Más prensa que otra cosa por las tardes rondando por el Sonarvillage
y el escenario del Hall. Artistas como Ryoji Ikeda, Gak Sato o los españoles
Mastretta -un grupo de imaginación colorista y peliculera sentaron
a la gente sobre el verde césped artificial que cubría el
Hall, mientras nadie realmente prestaba atención a nadie excepto
a un soporífero y delicioso relax. De acuerdo que la fuerza e innovación
de la música electrónica rompe desde Alemania, pero proyectos
de Japón, España, Francia o Portugal tienen una fuerza y
una forma nueva y menos árida de enfocarla. Escaparate de sonidos.
Y a partir de las once de la noche, la preparación de lo que es
la gran fiesta del Sónar. Junto al mar y lejos de las bulliciosas
calles veraniegas de Barcelona, comienza la fiesta en el Pabellón
de la Mar Bella. Un impresionante complejo deportivo lleno de fusiones
eléctricas, magnífico sonido y dinosáurico aspecto.
Llegar cerca del mar, sortear a los traficantes químicos, acechantes,
abiertos, desenfadados, y de nuevo la estrechez del espacio al acercarte
a la gran nave rave.
Cuaderno de Bitácora:
17 de junio. Viaje estelar de verano. A las cinco de la mañana,
entrar en el Sónarclub era como hacerlo en un templo, repleto de
devotos contorsionistas, con la mirada perdida, extasiados, drogados, gesticulantes.....ningún
lugar concreto al que dirigir la mirada, ningún director de orquesta,
como en una montaña rusa, como en una gigante piscina de extremidades
sudorosas -repleta hasta los bordes- una nueva religión parece estar
teniendo lugar. Es una de las mayores performances que la música
ha creado hasta la fecha. La gente fue el espectáculo en sí.
Poco importa la variación de los DJs, ni sus nombres, que se sucedían
de hora en hora, porque la música, repetitiva y sin alma, es la
que dictaba las mínimas variaciones en aquella batalla de luz. Algo
digno de verse. Junto a la masa tecno, el pequeño escenario del
Sónarpub que se llenó de sonidos dance más armoniosos,
y cuidados, más en consonancia con la gente, que atravesando de
un lado a otro de aquella zona hacia los bares donde te masacraban por
una mísera botella de agua, terminaba enganchada a los ritmos de
Tikiman, Kojak o Kings of Tomorrow. Un continuo desfile de freaks a la
"última", amables pero distantes. Hay un toque naif y un tanto inocente
en un festival como éste; coches de choque junto a la carpa Sónarpark.
Allí, un toque algo más variado, desde el hip hop de los
"Sólo los Solo", con un impecable sonido y una dicción que
para sí quisiera Jorge Sanz, hasta el Drum and Bass, Jungle o más
cuidado Djing; grupos como Grooverider, We o Scratch Perverts, competidores
de vinilo que se quedaron sin concurso. Poco apretujamiento y espacio para
disfrutar de cerca y lejos. Un lujo de festival para la fiesta del baile,
donde las estrellas no existen, mezcladas con el personal, inmunes pero
no inertes, poco ego y amor por una forma de expresión y movimiento
que constituye por sí misma una forma de evasión como ninguna
otra: libera el cuerpo y la mente.....aunque aún haya gente que
cree que la química tiene mucho que ver con el tema.
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