|
.
|
|
. |

El ADIÓS (octubre 2000)

.

Concierto de San Sebastian
por Luis Benito (para Indyrock)
La caravana de los Smashing Pumpkins, con sus cinco trailers y toda su
arrogancia, llegó a San Sebastián el día de la Hispanidad.
El público, al menos 5.000 personas, congregado en el Velódromo
Anoeta estaba predispuesto a pasarlo bien y disfrutar de la última
gira de la banda de Chicago. Billy Corgan, enfundado en un traje de cuero
negro, James Iha y la bajista, de blanco, la noche y el día juntos
en el escenario. Eran las diez y cinco. El gran batería, Chamberlain,
flanqueado por dos pianistas, uno a cada lado.
Los temas de "Machina" abrieron un amplio repertorio, alrededor de una
hora y tres cuartos. El escenario disponía de un equipo de luces
posiblemente sólo empleado en las grandes ocasiones. Sin embargo,
sucedió lo peor, el exceso de luz junto al exceso de humo produjo
una especie de barrera que impedía ver bien a los artistas. Una
pena. Pero, para colmo, el sonido resultó, en gran parte de la actuación,
hipersaturado. Muchos no pudimos disfrutar de los matices musicales de
un grupo rico en matices. El asunto resultó algo así como
un espectáculo de luces y ruido.
A título personal me atrevo a decir que a los Smashing les importó
poco los desfases técnicos. Se consideran demasiado importantes
como para que les afecten "nimiedades" como las sucedidas. Ellos son contratados
para tocar, y eso es lo que hicieron. No restando mérito alguno
a la banda, damos fe de que optaron, porque pueden, por los mejores apoyos
instrumentales, teclados, piano, y lo que hiciera falta, sí es reseñable
la actitud distante y fría (prepotente incluso) que han mantenido
en los últimos tiempos. Esta vez no fue excepción.
Cierto es que existieron momentos mágicos, cuando sonaron temas
como "Disarm", verdadero himno del grupo para muchos fans, "Cherub rock",
o "Tonight, tonight". Fiascos como la extraña versión de
"Bullet with butterfly wings" fueron sorpresa para el público. Y
es que tanta innovación y vanguardismo no siempre quedan bien. La
velada sirvió también como presentación en directo
de varios de los temas que conforman "Machina II", ese reciente y último
álbum que la banda ha publicado sólo en internet (no estamos
seguros de que muchos de los seguidores del grupo conocieran dichas canciones).
Una opinión unánime al finalizar el concierto, "es mejor
que se separen ahora". Las últimas tendencias de los norteamericanos
no terminan de convencer a unos fans que prefieren los grandes momentos
de "Siamese dream". Cuando aún no se les había subido la
tontería a la cabeza.
Santiago de Compostela.
Por Manuel Vilas. (para IndyRock)
.
Triste, a veces violenta, y siempre apasionada. La música que nos
han ofrecido los Smashing Pumpkins durante 10 años convocó
a 8.000 personas en Santiago de Compostela. Fue un sábado 7 de octubre
de 2000, primera cita en España de la última gira del grupo.
Para la mayoría, la primera y última vez que vieron a los
Pumpkins. Ante ellos tocó Willian Corgan, el divo de imagen difícil,
distante y altiva. Pena que ni la música ni el sonido estuvieran
a la altura de la ocasión.
.
"Dale más caña, payaso", le gritó un fan aturdido
tras media de sopor. Y es que empezaron acústicos, demasiado acústicos.
La gente quería escuchar al grupo de rock que pasó por ser
una de las mejores bandas en directo del mundo. Pero, tras una hora de
actuación, Corgan, vestido con una falda blanca, había destrozado
Today y seguía hundido en los temas más relajados de sus
últimos tres discos.
.
Entonces Chamberlain, batería ex-yonkie indultado por el gran jefe
para la última gira, lanzó las baquetas a las primeras filas.
Por fin el concierto se lanzaba hacia sonidos más violentos con
una atronadora versión de "Heavy Metal Machine".
Courtney Love ha dicho que los Smashing Pumpkins son "una banda de heavy
disfrazada de alternativa". Y lo que la gente necesitaba oír era
esa banda de rock duro, ese grupo que se hizo famoso a principios de los
noventa a pesar de no tener un estribillo que repetir; a pesar de tocar
largos y sinuosos solos de guitarra cuando lo que se llevaba eran las odas
grunjes enlatadas en tres perfectos minutos pop. Sí, esos cuatro
chicos tan raros de Chicago capaces de fabricar canciones tan hermosas
como Soma o discos tan completos como Siamese Dream.
.
Pero no tuvimos ni Soma, ni Mayonaise, ni Geek U.S.A. Ni siquiera Bodies
, ni Stumbleine, ni A Girl Called Sandoz. Disarm fue sólo un bello
espejismo tras el cual los Smashing retornaron a los medios tiempos más
aburridos de Adore y de Machina. Por el medio aceptaron tocar Bullet with
Buterfly Wings, ante el delirio de un público entregado ya antes
del concierto. Un público que aguantó el pésimo sonido,
con que el Ayuntamiento de Santiago castiga a todos los artistas que lleva
al Pabellón Multiusos del Sar.
.
Una cita así no podía acabar de modo tan insípido.
Hacia el final de dos horas de concierto los Smashing se entonaron y dieron
muestra de lo que un día, dicen, fueron capaces. Fue una imagen
hermosa y extraña, la de la cimbreante Melissa, del hierático
James Iha y del gran cerebro calvo alineados mientras desgarraban las últimas
notas de Pourcelina of the Vast Oceans. Sólo cuando Chamberlain
abandonó la batería para coger una acústica con la
que tocar 1979, el público fue consciente de que aquello se acababa.
No había nada más que ofrecer.
.
Entonces Corgan tuvo un último gesto de humanidad y se despidió
: "Gracias a los fans de los Smashing Pumpkins por 10 años de apoyo".
Gracias a ti, Billy, por escribir alguna de las canciones más intensas
de nuestras vidas. Las escucho y suenan aún hermosas; tanto que
compensan el esfuerzo de buscar excusas para justificar un concierto tan
pésimo. Adiós.
James Iha con Sergio
el encuentro con James...
Despues de haber dormido toda la mañana en casa de un amigo, decidimos
salir a dar una vuelta. Se preguntaban que donde podriamos ir... entonces
yo propongo: "ya que es la primera vez que vengo a Santiago pq no vamos
a ver la catedral?".. a lo que ellos contestaron:"vale pues vamos a la
catedral". Entonces salimos tranquilamente paseando por las calles.. pasamos
por la plaza roja (que se llama asi de verdad ehh) vemos el cartel luminoso
que dice: "gran concierto de Smashing Pumpkins" ohhh ke wai... seguimos..
cruzamos un parque... luego nos metemos por unas calles estrechas.. hasta
llegar a un punto donde la calle se divide en dos direcciones.. entonces
nos paramos y decimos.. y ahora para donde es??... otra vez yo digo.. pues
venga por esta que mas da!... seguimos andando otro poco y a lo lejos veo
un tio de la mano de una tia con unas greñas y vestidos mu a lo
grunchi y a su lado un japones con una camara de fotos... mientras se van
acercando me voy fijando mas... ya cuando estan a dos metros... reacciono!
me kedo clavado! otros siguen asi como si nada y yo les digo.. pero tios!!
es james!!!! ellos tres siguen andando como si nada y nos pasan de largo...
yo me pongo a perseguirles con cara de alucinado diciendo... es james!!!
es james!!!. Entonces me acerco a el.. saco la camara... yo con mi nulo
ingles se la enseño y le digo:"foto?foto?foto?si?si?si?" y el sin
decir palabra me asiente con la cabeza. Entonces yo le doy la camara a
un amigo.. me pongo junto a James, le pongo mi brazo sobre su hombro (como
coleguitas).... James con su cara de dormido de siempre, balancea el baston
de un lado a otro como saludando.. y ya esta!! Entonces el se va con sus
dos amigos (Melissa y Dave Grolh) y se meten a una cafeteria. Yo todavia
sin creermelo me pongo a saltar de alegria diciendo: "tengo una foto con
james!!!!!!!... tengo una foto con james!!!!!" y los demas diciendo:..
"tioooo!!! tienes una foto con james!!! tienes una foto con james!!!! jajajjajaja,
era todo increible. Yo por lo menos tuve la sangre fria y reaccione como
para pedirle una foto a... dios!! a James si!! a James!!! :D
Pero no queda ahi la cosa... a una amiga le paso algo mas increible
que esto... y que puede ser mas increible te preguntaras... pues que se
encontro a BILLY!!!. Si lees bien. Se lo encontro nada mas y nada menos
que en el Corte Ingles comiendo en el restaurante. Me comento que hablaron
con el un rato, les firmo las entradas (una de ellas prometio regalarmela
amiii amimiii :D) y se hicieron una foto que aqui te mando. Luego Billy
fue a comprar cds y dicen que se gasto como 25.000 pelas.
Amaia Gonzalez
Concierto de Barcelona - Palau
dels Esports.
Por Carles Font para IndyRock
8.000 espectadores. Lleno.
Las 8.000 personas que llenaron el Palau dels Esports de la calle Lleida
para el último concierto en Barcelona de Smashing Pumpkins quedaron
perplejos. Antes de su actuación todo apuntaba a que la banda de
Billy Corgan se despediría de sus fans por todo lo alto pero no
fue así. Billy Corgan -ataviado con una horrorosa bata o capa, primero
de color blanco y después de negro, que junto con su habitual calva
recordaba a un Nosferatu contemporáneo- parecía que quisiera
hacer pasar un mal rato a los aficionados.
Las primeras canciones, para asombro de parte del público, fueron
acústicas y en las que se incluyeron una floja versión de
Today y otras de su extraño último disco, Machina II The
Friends and Enemies of Modern Music, que solamente se puede escuchar por
Internet. No sé si era una premonición la espesa humareda
antes de su aparición en el escenario, pero los primeros cuarenta
y cinco minutos fueron un suplicio, una tomadura de pelo que sembró
el desconcierto en el Palau ya que si por algo se caracterizaban a Smashing
Pumpkins era por sus temas contundentes. A pesar de este desaguisado, muchos
aficionados aplaudían al final de cada canción porque querían
disfrutar de la parte eléctrica y más contundente. Sin duda
que llegó, pero entre el deficiente sonido y las irreconocibles
versiones, dejaron descontentos a más de uno.
Me costó reconocer su magnífica Bullet with Butterfly Wings,
que sonó peor que nunca. El grupo lo intento arreglar con sus difuminadas
interpretaciones de Cherub Rock, Tonight, Disarm o Pourcelina, pero los
Smashing Pumpkins pasaron por Barcelona con más pena que gloria.
Solos de guitarra interminables y unos intermedios presuntuosos con sonidos
entre los que habían desde música clásica pasando
por música electrónica hacen pensar que el grupo ha llegado
a un nivel de egolatría alucinante. A todas las bandas les llega
el final de su carrera musical y a los de Chicago ya les ha tocado.
Smashing... Fracaso total
Donostia.- Por Eva y Amaia
El concierto de los Smashing Pumpkies en Donostia fue un fracaso total,
además de decepcionante, penoso, vamos, el peor concierto al que
he tenido la desgracia de acudir. El concierto comenzó dando caña
y parecía que prometía, hasta que empezaron a pasar los minutos
y te dabas cuenta de que no eras capaz de reconocer las canciones, yo que
me imaginaba dando botes y y disfrutando a lo bestia, acabe sentada en
la grada, bostezando y agradeciendo que esta banda de impresentables se
fueran a casa ¡Billy jubílate tio!. Aquello parecía
un concurso.Premio al que consiguiera reconocer la canción en un
tiempo record. Pero no todo fue malo, la puesta en escena, juegos de luces...etc
eran increibles y el Corgan, a pesar de sus excentricidades, intentó
hacerse con el público allí asistente, pero no fue suficiente
pues la mayoria de los allí congregados optó por emborracharse
y olvidar. Solo se que este fue mi primer y quizas último concierto
de esta gran banda, que no me lo supo demostrar en directo, como otras
veces lo han hecho, solo tenemos que recodar los conciertos del Festimad
o el de Bilbao para darnos cuenta de la diferencia. Lo que te digo: DECEPCION
ABSOLUTA
|
|
|