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-Sala Razzmatazz 1 Barcelona -25 de Febrero 2003
- Produce: Iguapop
Fotos: MarceRock - Indyrock


 

por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ
- IndyRock
Fotos Luis Cobelo
GRUPO: Sigur Rós
ESTILO: Post-rock
ULTIMO DISCO: "( )" 02
SALA: La Riviera (MADRID)FECHA: 27.02.03
PROMOTORA: Iguapop
Tal vez uno debería dosificar más aún en el tiempo
las escuchas de "Agaetis Byrjun" porque la devoción por este grupo
empieza ya a tomar trazas de enfermiza. Ni siquiera la reciente decepción
de "( )", a duras penas encajada por el arriba firmante, ha conseguido
borrarme de la cabeza la consideración de culto que esta banda ha
conseguido en los últimos años. Así que tiro a la
papelera el libro de estilo musical, abierto por el capítulo de
la objetividad periodística subrayado mil veces, para rendirme ante
Sigur Rós y dar fe de que lo que se vio en La Riviera fue el mejor
concierto en años. No se preocupen, que pongo la otra mejilla si
quieren, pero déjenme confesarme y relatar lo que para un ateo se
convirtió en una experiencia religiosa.

Las noticias desde Barcelona (una Señera colgaba de uno de los
bafles frente al público madrileño), ya venían presagiando
estratosféricas críticas que hacían más impacientes
los tres cuartos de hora con que los teloneros (Orri Páll Dyrason,
miembro de Sigur Rós, al teclado y batería) amenizaban
la espera. Sigur Rós habían vuelto a dejar huella dos días
antes y la del arriba firmante cicatrizaba a duras penas dos años
después de esa virginal visión en la sala Arena. Pobres aquellos
que se acercaron esa noche a La Riviera guiados por la luz de artículos
de última hora sin haber escuchado una sola nota, porque a un concierto
de Sigur Rós hay que ir con la lección bien aprendida, con
el don de la oportunidad del silencio forjado entre canción y canción
y con la mente tan abierta como el corazón. Porque a un concierto
de Sigur Rós hay que ir sabiendo que sus estrofas no están
para recitarlas, ni siquiera para aprenderlas, sino para tomar conciencia
de que el falsete es un arte que camina sobre las aguas templadas de unos
acordes de piano, que el arco de un violín muta en un ser despeinado
por las cuerdas de una eléctrica de sonido lejano y que una sección
de cuerda es el complemento perfecto a la belleza septentrional.En el directo
de Sigur Rós nada es gratuito, ni siquiera las emociones, porque
si no ya me dirán ustedes como es posible reprimir la euforia ante
los primeros acordes de "Untitled #1" y "Untitled #3" sin sentir cómo
los estigmas del post-rock se manifiestan en la erección del vello
y clamar al cielo reclamando respuesta a si esos dos temas son los mejores
de "( )".

Pero para encomendarse a la imaginería de Sigur Rós hay
que conocer los pasajes de "Agaetis Byrjun", auténtico testamento,
y Sigur Rós, sabedores de la debilidad del público por ese
disco, basaron la mitad de su repertorio en él ayudando más
aún al rito de la ascensión con temas como "Olsen", "Avalon"
o "Svefn-g-englar" (no se molesten en pronunciarlo, da igual). Por si todavía
sigues sin subirte al burro para luego negarte a bajar que te quede claro
que Sigur Rós no es una banda cualquiera, como vino a decir Joan
S. Luna, "únicamente válido para quien ha escuchado mucha
música". Pues ya sabes, véte ahorrando.
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