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Christina Rosenvinge publica el 29 de noviembre de 2011
“Un caso sin resolver”
Christina Rosenvinge ha ido construyendo una carrera artística
sólida como pocas en este país. Empezó con Ella y
los Neumáticos, siguió con Magia Blanca, y siendo aún
una adolescente alcanzó el éxito con Álex y Christina.
Ya en solitario continuó su camino como Christina y los Subterráneos
o simplemente, Christina Rosenvinge. En este tiempo nos ha ofrecido discos
de todo tipo, empezando por un pop subterráneo, pasando por la crudeza
de “Mi pequeño animal”, cantando en inglés y aliándose
con Sonic Youth en “Cerrado”, grabando una trilogía de discos neoyorkinos
y, ya de vuelta en España, despachando obras superiores como “Tu
labio superior” y “La joven Dolores”.
Es tiempo de recapitular, de echar la vista atrás, de abrir
los cajones, de volver a mostrar las canciones de las que más orgullosa
se siente. Y también, cómo no, de enseñar nuevas
grabaciones expresamente registradas para este box set. Esto y mucho más
está en “Un caso sin resolver”. Desde las nuevas grabaciones de
“Tú por mí” y “Alguien que cuide de mí”, la versión
del “Hallelujah” de Cohen, la versión de Refree,“El Sud”, y la recuperación
de una de sus composiciones estrella: “Canción del Eco”. Un recorrido
cronológico por toda su carrera en solitario además de algunas
rarezas, maquetas, versiones en directo, duetos, etc. Toda esta historia
viene explicada e ilustrada con fotografías en un libro de 50 páginas,
con textos de Jordi Bianciotto, Diego Manrique, Jesús Ordovás,
Julio Ruiz, Lee Ranaldo, Nacho Vegas, Refree, etc…
El formato es una caja que contiene 4 CDs y 1 DVD, y es una edición
limitada
10-06-2010, Luz de Gas, Barcelona Ciclo en persona
Crónica por Raül Ruiz - IndyRock
Fotos Jessica Corrales - IndyRock
La cantautora de origen danés se presento en la ciudad condal
acompañada de un trío excepcional para ofrecer algo más
que un concierto acústico; junto a su amigo desde hace 7 años
Charlie
Batista, el norteamericano Chris
Brokaw y el cantautor catalán Raúl
Fernández (REFREE) convirtieron las elitista sala de conciertos
en un lugar intimista donde músicos y público compartieron
impresiones y, como no, la música de Christina. Para conseguir este
ambiente, la sala acomodó a los asistentes en las decenas de sillas
que habían colocado frente al escenario. Un concierto que invitaba
a ser contemplado con una copa en la mano… siempre y cuando tu cartera
pudiese soportar el precio de una cena licuada en un vaso de cristal.
Chris Brokaw
Con puntualidad alemana, el concierto comenzó a las 21.30. Abrieron
con ‘Por La Noche’, ese blues dulce con toques de lullaby, en plan cuarteto
de cuerdas. Dos temas más tardes, la artista presentó a la
banda y explicó el infortunio que había sufrido Chris en
EEUU y que le había llevado a presentarse con su pierna escayolada;
doble merito tendría su presencia al descubrir que había
cogido un vuelo desde Boston expresamente para asistir al bolo. Tras ello
llegó el momento de pasar el micrófono al público
por vez primera para que estos comenzasen su ronda de preguntas y confesiones
mitómanas; pero antes de que llegase ese momento tan personal, nuestra
fotógrafa, ávida de buscar la posición más
próxima al escenario, tropezó con una cerveza que alguien
había colocado en inoportuno lugar. Esta anécdota sirvió
para que el ambiente se relajara y el público perdiese su timidez
para lanzarse a conversar con Christina. Aunque, realizando una valoración
final de las intervenciones de los asistentes, más que conversaciones,
estas derivaron en una sucesión de lisonjas que poco tenían
de curiosidad y mucho de admiración fenómeno fan.
Uno de los momentos más bellos del concierto sucedió
cuando Christina al piano, y Raúl a la guitarra intercambiaron temas
propios para que el otro los interpretara de manera personal. Para la versión
del tema de Raúl, Christina dejó el piano para concentrarse
en cantar con naturalidad una canción escrita en catalán.
Y lo cierto es que no lo hizo nada mal.
El concierto tuvo la duración de 16 temas, entre los que sonaron
‘Nadie Como Tú’, ‘Tanta Prisa’, ‘Anoche (El Puñal Y La Memoria)’
o el tema que abrirá su próximo disco: ‘La Canción
Del Eco’, basada en el poema de Salvador Dalí “La Metamorfosis de
Narciso”. Para cerrar con la reversión africana del ‘After Hours’
de THE VELVET UNDERGROUND.
Al escenario regresarían para el bis todos menos Raúl.
En este solo ofrecerían un tema más: ‘Negro Cinturón’.
Después de esto, luces, música pregrabada, recogida de sillas
y Christina Rosenvinge vendiendo discos sobre el escenario, en improvisado
mercadillo musical. Algo realmente auténtico que siempre es de agradecer
en artistas de este nivel.
El último párrafo, y de manera excepcional, se lo dedicaré
a Jessica, nuestra fotógrafa, quien soportó estoicamente,
y con su simpatía natural, uno de esos momentos en que dirías
tierra “trágame”. Pero orgullosa debe sentirse de haber arrancado
quizá la sonrisa más sincera de Christina en toda la noche.
Raul Fernández
3 / 02 / 09 Sala Bikini Barcelona
(con Steve Shelley, Chris Brokaw, Jeremy Wilms & Charlie
Bautista)
Crónica: Francesca Tur - IndyRock
Fotos: Isabel Flores - IndyRock



Christina Rosenvinge es un icono de los que llevan décadas rasgando
una guitarra, cantando con esa seriedad que hila frases, teje sonidos y
combina piano con guitarra. Ha pasado mucho desde que empezará su
camino solitario, se codeará con el underground de la Gran Manzana,
cantará con colaboraciones mayúsculas y se paseará
por los grandes teatros del país de la mano de Nacho Vegas. Ahora
empieza a rodar de nuevo, tiene nuevo disco bajo el brazo, "Tú labio
superior" íntegramente en castellano después de su andadura
americana y "decide subirse de nuevo a la furgo" y plantarse en las grandes
ciudades del país. A Barcelona llega un martes, justo una semana
después de Nacho Vegas, uno de sus compañeros de hazaña,
y sus pósters llenan esos bares que tienen algo de su estilo y su
nombre se lee en esos coros que tienen algo de adultos y buscan algo de
niños rockeros. El concierto empieza quince minutos después
de lo previsto así que ese público que roza los 30, que tiene
cara de emoción y que lleva mucho tiempo esperando a ver a la madrileña
en directo (siempre se hace derrogar) empieza a escalar posiciones. La
sala rebosa cámaras preparadas, pies bien situados y grupitos que
imaginan hipotéticos. Sale su banda, hoy viene internacionalmente
acompañada por cinco músicos de excepción, ha dejado
los jeans y la ropa ancha, para enfundarse en una conjunto negro ceñido
que acaba con unos tacones que la hacen aun más distante, más
lejana, más musa. La oscuridad se rompe con el primer acorde donde
ella queda iluminada. De cerca, esta Nicole Kidman de nuestra tierra, sigue
reluciendo un elixir vital, la misma voz de siempre y arriesga a elevar
la voz, subiendo el tono más que de costumbre. Serán los
tres primeros temas, del nuevo disco, donde se vaya acomodando, tocando
su pelo como de costumbre, y resituándose con su guitarra. Susurra
esos cuentos de madres, amores y niños, habla de despedidas, de
ataques y defensas, de buenos amigo y también de amistades extrañas,
"canta lo que nadie quiere oír" y rasga la voz. Mantiene una complicidad
fría pero cercana con cada uno de los miembros de la banda, les
mira como si fueran el lugar donde fija la mirada alguien tímido
y se concentra con los ojos cerrados. Los temas se alternan sin presentación
ni saludo, ni sonrisas ni agradecimientos, inmune a los aplausos, a los
vitoreos, "a los guapas" continua en su andadura de cantar, cantar, cantar.
"No te creas nada de lo que digo" empieza a capella y cuando arranca el
bajo y la guitarra el público la acompaña con palmas y Charlie
Bautista, su hombre orquesta, alternará la guitarra y el teclado
con una segunda voz que dará ese punto exótico y masculino
a "la chanson" de Rosenvinge. Las luces serán serias y tenues pero
habrá finales de canciones donde la banda olvide la suavidad y se
suba al carro rockero, al destello de los focos y Christina mueva su melena.
Será después de esto, donde ella nos agradezca el venir y
"El haber escogido este plan entre todas las posibilidades de la noche,
muchas gracias", el púbico rebosante por "la amabilidad" de dedicarnos
una frase, le dedicará más piropos, aun "más guapa".
Llegados a este punto ella ya estará cómoda, entregada y
nos regalará viejos temas, de esos que enamoran "y que tocaba hace
14 años". "Princesa" hará que cante la sala, "Canción
secreta" demostrará que los fans estan al día y "La distancia
adecuada", "La Muerte Sentimental" y "Canción Secreta" harán
sonreir, "semibailar" y sobretodo disfrutar a los presentes. Se sentará
al teclado y quedará sola ante el peligro ("nos hemos quedado solos"
dirá con esa voz tan suya) dominando esa voz acorde con notas que
se suman rápidas, lentas y con unas "onomatopeyas sonoras" que se
encabalgan con la fuerza de sus dedos. Cuando aparezca el resto del equipo
ella se emocionará, tocará el piano como una leona, fuerte
y sonoro y se arrastrará de una nota a otra, moviendo la melena.
Dejará claro que sigue salvaje pero también princesa, cautiva,
silenciosa y cautivadora, muy noventera y que atrae con sus frases, breves
y escasas, pero necesarias para que los presentes le regalen más
frases lindas. Desaparecerá tras un "A contrapelo" radiante
y cuidado y tras que se le demandará sin cesar un bis reaparecen
una primera vez. Después de dos canciones y un hasta luego, tendrá
una segunda y última oportunidad, ya que el público la reclamará
así que salen, acaban en mayúsculas y salen a saludar al
frente del escenario dejando claro que no solo domina la música,
las letras y los acordes sino el cuidado de un equipo que la ensalza y
le hace brillar. Jeremy Wilms demostró que el bajo es un lenguaje
que despunta con el idioma de Rosenvinge y Chris Brokaw habrá dado
un toque más quick, más fuerte a las letras de la madrileña.
El concierto acaba con un buen regusto, un disfrute para fans, un redescubrimiento
para los que habían perdido la fe y una sorpresa para aquellos acompañantes
que dudaban si invertir en la entrada. Igual faltaron sillas, para poder
deleitar sus historias con el relax que tiene el fin de una jornada. Pero
Rosenvinge nos dejo con ganas de más y de poder tocar sus letras
de manera habitual, consiguió el propósito de los artistas
actuales, endulzarnos para que busquemos su golosina.
18-05-03, Sala Planta Baja,
Granada
Produce: Global Music & Vialactea Mass-Media
Fotos Merche S Calle © IndyRock



Christina Rosenvinge es hija de una familia de
daneses afincada en Madrid. En los años ochenta descubre el pop
frecuentando los primeros conciertos de los grupos de la movida.
Forma su propio grupo mod, Ella y los Neumàticos, junto a
Lars (Decima Victima), Rodrigo (Ciudad Jardín) y Edi Clavo (Gabinete
Caligari). El grupo se disuelve en el 81 solo con una maqueta grabada despues
de unas cuantas actuaciones memorables en los clubs mìticos de la
movida.
Despues algunos proyectos oscuros que no llegan a tener nombre
conoce a Alex de la Nuez con el que forma Alex y Christina, grupo de influencia
afrancesada que llegarà a tener un enorme exito con sus dos discos,
"Alex y Christina"[87] y "El angel y el diablo"[89]
Tras abandonar el grupo, forma su propio proyecto " Christina
y los subterraneos" con el que graba dos discos, "Que me parta un rayo"[92]
y "Mi pequeño animal"[94], de nuevo con gran repercusiòn,
y despues otros dos como Christina Rosenvinge, "Cerrado"[97] y "Flores
raras"[98]. En los ultimos discos inicia un camino mas personal dentro
de su estilo con el que pierde el exito masivo, pero se convierte en una
figura de culto respetada por la critica y el publico especializado.
En el año 99 Christina se traslada a Nueva York donde inicia
una nueva carrera en el mundo anglosajòn. Tras actuar en Nueva York
durante unos meses graba un disco, "Frozen pool"[01], que la situa en la
constelaciòn indie americana. Va de gira por EEUU y Europa,
tocando en algunos festivales como All tomorrows parties en Los Angeles,
Les femmes s`melent en Paris y Poitiers y South by southwest music
media en Texas. El disco se publica en Japòn .
"Foreign land"[02] es su segundo disco mayoritariamente en ingles .
Se publica en España en la colecciòn del Europeo junto con
un libro de imàgenes realizadas por Ray Loriga, y se presenta en
Madrid, con un concierto en la Casa Encendida, en el mes de noviembre.
Veinticinco años de carrera
convierten a Christina Rosenvinge en una clásica de la música
española. Inquieta, cosmopolita, audaz y apasionada, la veterana
cantante y compositora (que también ha sido presentadora de televisión
y modelo) es un valor siempre en alza en la música española.
Los comienzos de Christina Rosenvinge hay que situarlos en el Madrid de
la movida como cantante de Ella y los Neumáticos. Tras su disolución
conoce a Alex de la Nuez con quien forma el dúo Alex y Christina
que grabó dos álbumes que se vendieron como rosquillas. Poco
después de su separación, Christina graba otros dos discos
como Christina y los Subterráneos (Que me parta un rayo y Mi pequeño
animal), grupo con el que se recorre el circuito de salas de nuestro país
con gran aceptación, recuperando el prestigio puesto en entredicho
por el éxito comercial y televisivo. Estamos a mitad de los noventa,
momento que Christina Rosenvinge elige para dar un paso importante. Así,
Cerrado nos sorprendió en el 97 como un disco lleno de una introspección
personal que le aparta del éxito popular en favor del artístico
y constituía su proyecto más personal hasta la fecha. Un
año después, siguiendo las mismas pautas, publica Flores
raras, que obtuvo excelentes críticas en los medios especializados.
Desencantada por la situación del panorama del pop español,
Christina decide instalarse en Nueva York y comenzar una nueva carrera
en el mundo anglosajón que ha dado como fruto tres excelentes discos.
El primero de ellos, Frozen pool se edita en 2001 y le sirve para darse
a conocer en los Estados Unidos y Europa actuando en importantes locales
y festivales. Foreign land, su segundo disco americano se publica en nuestro
país en versión disco-libro. Su nuevo álbum, el recién
editado Continental 62, publicado en el propio sello discográfico
de la artista, confirma a Christina Rosenvinge como una fuerza indiscutible
en nuestro pop-rock.
Biography
Madrid-born, Danish-descended singer Christina Rosenvinge owns one
of the more singular careers in pop music. She spent the 1980s as a bona
fide star in the Latin-speaking world, selling out stadiums and a boatload
of records as half of the duo Alex Y Christina. By the early 90s, weary
of the endless media maelstrom, increasingly disillusioned by the stifling
creative confines of the mass market, and newly inspired by the more personal,
idiosyncratic work of songwriters such as Leonard Cohen, she began to write,
with an increasing deftness and dedication, songs in her own voice, and
closer to her heart.
Eventually splitting with Alex, she recorded a trio of albums for WEA
Latin America, each more spohisticated than its predecessor, exploring
a wide range of musical motifs and lyrical themes. Sessions for the last
of the three, 1996's Cerrado, took place at Echo Canyon, Sonic Youth's
just-completed Manhattan studios, with SY guitarist Lee Ranaldo producing
and members of Two Dollar Guitar providing backing.
Her next visit to New York found her contributing to Two Dollar Guitar's
1999 album Weak Beats and Lame-ass Rhymes. By now smitten with the city
and the possibility of working with a clean artistic slate, she subsequently
moved there, and began performing locally with Two Dollar Guitar as her
backing group. Work began on Frozen Pool the following year -- her first
SLR release would also be her first US and English-language release, and
go on to garner both critical accolades and an entirely new, hard-earned
fanbase, built upon her own unique talents. Since then she has toured the
US and Europe, supported artists such as Elliott Smith and Stereolab, and
played festivals including South By Southwest, CMJ Music Marathon, and
All Tomorrow's Parties.
Christina is currently back in Spain preparing for the release of her
latest project, a book-and-record set, songs for which were recorded over
the past year, again at Echo Canyon and featuring members of Sonic Youth
and Two Dollar Guitar.
Matching fragile, ethereal vocals with subtly sophisticated songwriting,
Frozen Pool finds inspiration in the cream of the Continental pop crop,
particularly '60s chanteuse Françoise Hardy, and weds those ideals
to Christina's own sublimely somnambulent folk-based sound. The aching
opener Hunter's Lullaby recalls like Bjork fronting a less reverb-damamaged
Mazzy Star; other highlightsinclude the jousting, Jobim-meets-Johnny Marr
chord changes of Expensive Shoes, covers of the Two Dollar Guitar songs
White Ape and Green Room, the lazy lyricism of Glue, and a superlative
take on Leonard Cohen's Seems 'So Long Ago, Nancy'.
www.christinarosenvinge.com
http://www.smellslikerecords.com/christinarosenvinge/
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