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Fotos Luis Cobelo
ROCK EN LA DISCO
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ- IndyRock
29.04.02 SALA: La Riviera (MADRID)
PROMOTORA: Mercury Wheels
Jean-Philippe Freu y Patou Carrie, o lo que es lo mismo, Rinôcérôse,
son otra muestra más de la excelente salud de la que goza la electrónica
francesa, que ya lleva muchos años respirando sobre el cogote de
la británica y dejando atrás de largo a la cada vez más
enfermiza escena alemana. La incógnita de sus excepcionales directos
volvía a quedar desvelada en la cita de Madrid. La electrónica
se reencarnaba en tres guitarras, un bajo, una sección de percusión
y una batería para hacer del house una fórmula de contrastado
éxito velando por una calidad a la altura de las circunstancias
que ha venido marcando el género en los últimos 10 años.
Dieron la espalda al lado más ralentizado de su última obra,
"Music Kills Me", e hicieron del directo un acto rendido al rock, a los
riffs y a los punteos en una sorprendente actuación que dio fe de
"Le rock summer" y "Music kills me" con una cobertura de psicodelia sacada
de la batería de diapositivas que se estrellaban a sus espaldas,
un intencionado homenaje visual a Roger Waters y Syd Barret. "Lost love",
genial, parecía traerse de los setenta ese falsete y esos acordes
de funk que bien podrían haber firmado Earth,Wind & Fire. "It's
time to go now" y "Résurrection d'une idôle pop" recordaban
a más de uno a St. Germain y miren que me había propuesto
no mencionarle, pero es que la flauta travesera forma ya parte de la iconografía
del bueno de Navarre y del deep house de fin de siglo. Detrás de
ellos, la escenografía de una curiosa proyección de portadas
de discos hacía que dejaras de prestar atención a las geniales
construcciones deep de "Professeur suicide" para reconocer el "Pet Sound",
"The Dark Side Of The Moon" o a los Small Faces (de hecho se incluye un
sample del "Something I want to tell you" en "Résurrection d'une...")
como panfleto reivindicativo de las impecables influencias que reconoce
el dúo francés. Y a los crescendos de guitarras seguían
construcciones que parecían ser sacadas de caras b de Underworld
en el que fue un concierto digno de Rinôcérôse. Vamos,
que de los mejores que se han visto este año.
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