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Festival del CCCB de Barcelona/"BCN-mp7
2 de novembre 2006
Jonathan Richman + Muchachito Bombo infierno + Kiko Veneno
Por Isabel Flores (La Skimal),Texto y fotos / IndyRock




Barcelona vivía una jornada irrepetible. Tres grandes de muy
diferentes estilos, Jonathan Richman, Muchachito Bombo infierno y Kiko
Veneno, eran ls estrellas de una de als sesiones del festival del cccb
de Barcelona llamado "BCN-mp7", que son siete sesiones de creaión,
mezcla y debate sobre las musicas populares contemporaneas. Un ciclo integrado
por coloquios, dedicados a unar eflexión crítica y abierta
sobre la escena musical del presente y conciertos orientados a establecer
nuevas fusiones y frricciones entre los diferentes generos musicales. El
dos de noviembre el concierto tenía que como base a Jonathan Richman,
pero contó con dos colaboradores de excepción, debido a su
presencia en BCN por otras actividades del festival, aportando un toque
diferente e incluso excéntrico. Casi dos horas de buena música,
buen humor, donde cada uno aporto la diferencia: Johnatan marcaba el ritmo
y sus excentricidades producian la sonrisa del público, muchachito
aportó la fuerza de la joventud, y kiko la madurez de toda una carrera.
Un deleite para los oidos. Un conjunto de estímulos visuales y sonoros.
Una mezcla y fusión de lo más heterógenea.
Fotos: J. E. Gomez (IndyRock)
Concierto 15-10-00 Sala Planta Baja (Granada)
    
Jonathan Richman ha escrito canciones, editado
discos y actuando en directo durante gran parte de su vida, ganando fans
y haciendo amigos por todo el mundo con su honestidad sin dobleces y sus
pegadizas composiciones. Admirado por muchos otros artistas, se ha construido
una audiencia fiel a fuerza de hacer giras incansablemente. Sus falsamente
engañosas y directas canciones representan cualidades atemporales
de la humanidad, como el optimismo, la introspección emocional y
un ilimitado sentido del humor, canciones libres de cinismo o de nociones
transitorias de relajada felicidad.
Todas esas cualidades se hacen patentes en "Not So Much to Be Loved
as to Love", el álbum nº 21 de Richman y primera colección
de temas nuevos en tres años, editado por Vapor Records el pasado
verano. El álbum contiene 13 canciones hechas con esmero (15 si
contamos las dos canciones extra), con arreglos bastante imaginativos,
construidas alrededor de la peculiar voz de Jonathan y su guitarra, así
como de la sensible batería del siempre dispuesto Tommy Larkins.
El álbum resultante refleja la enorme calidez de las presentaciones
en directo de Jonathan, exuberantes, espontáneas y a menudo
cargadas de ironía.
Not So Much to Be Loved as to Love-la continuación del DVD en
directo de Jonathan de 2003 "Take Me to the Plaza"-presenta un conjunto
de melodías típicamente encantadoras. "Sunday Afternoon,"
"He Gave Us the Wine to Taste It," "Behold the Lilies of the Field" y el
mismo título del álbum ejemplifican su actitud de reafirmación
ante la vida, mientras "Vincent Van Gogh" y "Salvador Dali" continúan
su extensa tradición de pagar un conmovedor tributo a sus héroes.
Por otra parte, Jonathan se atreve con tópicos nada habituales como
el conmovedor alegato titulado "Abu Jamal" , y su amplio interés
por la cultura internacional se manifiesta en temas cantados en italiano
("Cosi Veloce," "In Che Mondo Viviamo") y en francés ("Les Etoiles"
and "On a du Soleil").
El album también recoge una aparición estelar del bajista
Greg "Curly" Keranen, antiguo miembro de los Modern Lovers, la mítica
banda de Richman en los 70. A destacar el multi-instrumentista Ralph Carney
a la trompeta y a la flauta y el bajista Miles Montalbano, que ha diseñado
la portada del álbum.
Not So Much to Be Loved as to Love es también el primer álbum
que J. Richman se ha auto producido. "Soy el más satisfecho con
el sonido del álbum", ha dicho. "Siento como si estuviéramos
empezando a cogerle el tranquillo al sonido justo. Creo que siempre he
sido mayoritariamente un artista de escenario, por lo que me costó
acostumbrarme a sentirme cómodo en el estudio, pero ahí estamos.
En este caso era realmente más fácil producir mi propio material
porque esta vez sabía lo que quería y era, para mí,
más fácil que lo hiciera yo que tratar de explicárselo
a otro".
En tanto que él puede sentir que ya está superando los
problemas con las discográficas, los discos que J. Richman ha presentado
en los últimos 30 años han ocupado un lugar especial en le
corazón de sus fans. Empezó tocando la guitarra a los
15 años y, a principios de los 70 formó los Modern Lovers,
cuyo sonido crudo, minimalista y canciones emocionalmente directas ayudaron
a allanar el terreno para el punk rock. Pero para cuando el grupo lanzó
su conocido álbum de debut en 1976 (que incluía la versioneada
canción "Road Runner", que llegó al Top 5 de Europa), Jonathan
Richman ya se había desplazado hacia un sonido más
tranquilo y centrado en otras letras. Desde entonces ha seguido grabando
y girando prolíficamente, primero en una serie de formaciones con
los miembros de Modern Lovers, más tarde en solitario y a veces
en formato duo, con el batería Larkins. A través de los años
la música de Jonathan ha ido absorbiendo multitud de influencias,
del doo-wop al country y a muchos otros estilos, sin sacrificar nunca la
efervescente personalidad del artista.
Los fans de Jonathan le han seguido siendo fieles con el paso de los
años y su audiencia se extiende sustancialmente en los años
90, gracias a sus frecuentes apariciones en el programa de T.V. Late Night
with Conan O'Brien, su destacada aparición en la famosa comedia
de 1998 "Algo pasa con Mary" y las inclusiones de los clásicos
de sus Modern Lovers "Ice Cream Man" y "I'm A Little Airplane" en
Barrio Sésamo.
Durante gran parte de su carrera Jonathan ha girado casi sin parar por
todo el mundo. "Viajar y tocar para gente nueva en lugares nuevos es una
de mis mayores ilusiones, apunta. "Es fantástico tocar en sitios
que se salen de lo habitual". Puedes aprender mucho al tocar en un pueblecito
de Holanda o de Australia, y aprendes cosas diferentes de las que aprenderías
si tocases en una gran ciudad. Este año vamos a intentar tocar en
Extremadura, en la parte oeste de España -podríamos ser los
primeros americanos que actuasen ahí- Estoy deseando que podamos
tocar pronto en las Islas Canarias.
"Hacer conciertos y grabar discos sigue siendo fácil y divertido",
dice Jonathan y añade "Tommy y yo tocamos ahora muy diferente de
cómo lo hacíamos hace 2 años. Tocamos en un estilo
distinto al que usábamos en aquel DVD en directo, y a su vez, entonces
tocábamos distinto a como lo hacíamos tres años antes
de ese DVD. Todavía siento que estamos empezando y cada noche aprendo
cosas nuevas".
JONATHAN RICHMAN SORPRENDE Y DIVIERTE CON SU ROCK IMPREVISIBLE
Por Patricia de Arce
Santiago de Compostela, 24 abr 2004 (EFE).- El cantante y compositor
estadounidense Jonathan Richman actuó esta noche en Santiago ante
medio millar de personas que se divirtieron y sorprendieron con el recital
de este músico imprevisible, considerado un "poeta" del rock y venerado
por un buen número de incondicionales.
El fundador del grupo The Modern Lovers, del que saldrían miembros
de formaciones como Talking Heads o The Cars, se valió de la única
compañía de una guitarra española y del percusionista
Tommy Larkins para mostrar sus dotes de "showman" y ofrecer un recital
plagado de anécdotas y extravagancias.
En el escenario de la Sala Capitol, este bostoniano, al más
puro estilo de los músicos de culto del Este de Estados Unidos,
hizo disfrutar a sus seguidores, y también a las nuevas generaciones
que le han conocido gracias a trabajos de la película "Algo pasa
con Mary".
El comienzo ya fue una aviso de entretenimiento, cuando saludó
con un castellano aprendido durante quince años de vacaciones estivales
en Barcelona y la costa levantina, y tras presentar a Larkins como su "tamborilero".
Con temas como "Pablo Picasso" o "Summer Feeling" dejó tranquilos
a sus fans, mientras provocaba carcajadas y baile con canciones concienzudamente
inventadas en castellano, italiano o incluso francés.
Durante cerca de dos horas, Richman hizo guiños constantes a
la audiencia, y derrochó simpatía, aunque algunos entendidos
echaban de menos el ritmo de sus canciones rodeado de una gran banda.
"Bailamos mambo y la cosa no salió, bailamos salsa y la cosa
no cuajó", canturreaba el cantante en una oda al merengue, y antes
de interpretar dos de los temas de la película que le devolvió
a las listas de éxitos.
Con su guitarra española, consiguió en más de
una ocasión que el público repitiera los estribillos de temas
conocidos o no, y dejó de cantar para bailar y juguetear por el
escenario, provocando risas y aplausos.
El rock de Richman, acústico y melódico, en ocasiones
infantiloide, logró que se mantuviera la expectación y que
muchos compostelanos dejaran las abarrotadas terrazas por la sala de conciertos.
Jonathan Richman acompañado por el
batería Tomy Larkins, presenta su último álbum,
Her Mystery Not of High Heels and Eye Shadow (Vapor Records, 2001). El
que ya es su trabajo número 20 explora una vez más
las obsesiones de este adorable trobador: los lugares donde ha estado,
las trampas del amor o la lengua española. Aquí se incluyen
4 temas en castellano incluida la versión del clásico "Vampire
Girl".
Jonathan Richman, considerdado como un poeta musical del Rock'n' Roll,
que se mueve en la tradición de crooners como Bing Crosby o Frank
Sinatra, fundó The Modern Lovers a principios de los 70. Banda de
"proto-punk" que reivindicaba el pop en los años del pre new-wave
y del cual salieron miembros de Talking Heads o The Cars. De su primer
trabajo, The Modern Lovers, destacan todavía hoy temas como "Roadrunner"
o "Pablo Picasso". En 1977 consiguieron el éxito en Europa con el
instrumental "Egyptian Reggae" y un año más tarde Richman
ya empezó a actuar en solitario. En 1979 editó Back in Your
Life (Rough Trade) y después de un periodo de silencio volvió
a editar discos a partir de 1983.
Alcanza su reconocimiento más comercial gracias a su participación
en la banda sonora original de la película "There's Something About
Mary" con 3 temas que pertenecen a su trabajo anterior, "I'm So Confused"
(VaporRecords, 1998).
A lo largo de su carrera Richman ha ido prescindiendo de la formación
de banda, reduciendo la instrumentación de sus canciones hasta tocarlas
casi solo con el suave acompañamiento de una batería. Esta
obsesión enfermiza por la sencillez acústica le convierte
en uno de los animales musicales más raros del universo discográfico.
Un animal que provoca fidelidades insólitas.
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