QUIQUE GONZÁLEZ

Concierto en el Gran Teatro de Elche, Alicante
20 de abril de 2017
Fotogalería por: EMILIO PASTOR / IndyRock
 

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Quique González

NOTAS QUE FORMAN MARAVILLOSAS CANCIONES

Quique González & Los Detectives
Se palpaba la expectación en los interiores del Gran teatro de la ciudad alicantina de Elche, que recibiría a Quique y los suyos entre vítores para comenzar entre algodones la segunda parte de una gira presentación de un brillante último disco, llamado "Me mata si me necesitas"

22 de abril de 2017. Gran Teatro de Elche, Alicante
Crónica por Sonia Rodríguez / IndyRock
Fotos por Emilio Pastor / IndyRock

A los pocos minutos de la hora fijada, 20´30h, un escueto juego de luces nos deja entrever un escenario que evoca una calle casi a medianoche. Una cineasta calle donde los poetas sueñan, entre viejas farolas de neón y una icónica cabina de teléfono, uno de esos escenarios que habitan en películas de detectives donde imaginamos también a poetas trasnochados vomitando sus sentimientos sobre desordenadas notas que terminan siendo canciones.

Por este ensoñador escenario se dejan ver despacio, casi de puntillas, los 6 músicos que forman Los Detectives que dejan paso libre al protagonista de la noche; por el contario Quique González sale raudo, sonriente y por la rapidez con que se enfunda la guitarra, parece con ganas de demostrar a que vino aquí.

Comienza el show con "Sangre en el marcador" y "Se estrechan en el corazón" ambos de este último trabajo suenan potentes en su función de rompehielos destilando un rock sucio con olor a tabaco rubio que fácilmente se acompasa a golpe de tacón.

Tras el brillante inicio, Quique templa el pulso y presenta con todos los honores a la voz femenina que le acompaña, así Carolina de Juan pasa a ser La Gran Nina. Apostada momentáneamente en la primera línea del escenario nos dejaría asombrados con su voz aterciopelada y dulce a la vez en "Charo" ; tema que fue elegido como primer single promocional de este álbum .

Tras el primer round dedicado exclusivamente a este último trabajo "Me matas si me necesitas", es tiempo de echar la vista atrás y repasar los clásicos del extenso historial del rockero madrileño afincado en Cantabria. Sonaron, entre otras, las celebradas "Donde está el dinero" y "Te lo dije" con un clímax menos regio y algo mas desenfadado en el seno de una estática y sobria banda de gusto exquisito que, arropaba al artista que gozaba de una calidad de sonido formidable. Innegable la entrega y la calidad de Pepo López a la guitarra solista y la versatilidad de Edu Ortega (lo mismo se enfundaba una guitarra eléctrica o acústica, que los más inusualmente mandolina o violín sin temblarle el pulso en ello).

A los 45 minutos de show comienzan a sonar los acordes que nos harían llegar a uno de los momentos cumbres de la noche. "La Ciudad del Viento" puso al público en pié rompiendo así el estricto corsé de las normas del teatro, brazos meciéndose al aire mientras se alzan las voces conduciendo así a la primera hora de recital con el corazón del respetable a la merced de Quique González .

Tanto es así que decide hacer una gran apuesta, justo cuando la sangre galopa en las sienes y las emociones están a flor de piel se queda sólo en el escenario. El compositor clama al silencio robándole arpegios a su acústica en un desierto escenario donde Nina se desconsoló con "De haberlo sabido"; una sensación de frío y culpa enmudeció el antes envalentonado graderío. Culmina el tema un majestuoso violín al que da alas un inmenso Eduardo Ortega, que se corona como fiel escudero de nuestro Quijote particular. Acto seguido el respetable, saliendo de su estupor, rompió en una desatada ovación tras el órdago sensorial lanzado por el artista del que salió mas crecido si cabe.

De vuelta al nuevo trabajo arranca con la auto-aclamada canción favorita del grupo "Orquídeas", le seguiría mas adelante "Me mata si me necesitas", para llegar al final del show con la cruda "La casa de mis padres" donde se despiden para un obligado descanso momentáneo tras 80 minutos de concierto.

Tras el breve descanso, aparece en el escenario Quique arropado por su guitarra acústica y Eduardo Ortega al violín para ponerse mano a la obra con "Aunque tú no lo sepas", canción que escribió para Enrique Urquijo y dónde nació su amistad con Edu, entonces miembro de Los Problemas, banda que acompañaba al malogrado artista.

Tras varias canciones en un estrecho margen de 20 minutos donde se dá rienda suelta a la calidad musical de los miembros de la banda y una acalorada demostración de armónica vuelven a despedirse y en este tiempo me queda claro por lo vivido, que las gratas sensaciones sobre el nuevo disco se confirman; los nuevos temas no solo funcionan, si no que destacan convirtiendo "Me mata si me necesitas" en un disco referencia dentro de la carrera de Quique González & Los Detectives ..¡y por qué no decirlo!, el mejor disco en años de la carrera del madrileño.

De nuevo a la palestra avasallan con "Pequeño Rock`n`roll", donde incendian de nuevo el ánimo del teatro, no bajando el clímax con " Kamikaces Enamorados", tras la que sigue una larga ristra de presentaciones, halagos y gratificaciones. Un recuerdo a las tierras que tan bien los acogieron en su gira americana con "México" y ya con "Vidas Cruzadas" pusieron el punto final a 125 minutos que se resumen en un notable alto donde sólo en este último set bajó el pistón la calidad del sonido y la edulcorada elección de temas que fueron muy celebradas por el público pero que a gusto particular distan bastante de la redondez de este gran último trabajo que rebosa madurez , una madurez que no entiende de modas y donde sin las consabidas presiones el artista ha sabido crecerse y moverse como pez en el agua dejando claro que hay Quique para rato.


 

Fotogalería del concierto de Quique González en la Sala El Tren en Granada, el dia 6 de diciembre 2009, Sala El Tren. gira 'Daiquiri Blues'
Fotogalería por: Alejandro Aguilar

'Quique invade Granada con sus emociones'

14 de mayo 2015. Teatro Caja Granada
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock

A las once menos veinte de la noche, como si fuera un club nocturno cualquiera, dio comienzo el intimísimo show del gran Quique González. Con una sala llena, en la que sólo quedó sin venderse una entrada, el escenario contaba con tres guitarras acústicas afinadas de diferente manera, un piano, una chimenea que hacía más
acogedora la estancia y unas luces que contenían más si cabe las emociones venideras.


El público de Quique es fiel a su artista, tiene la suerte de salir a las tablas con el partido ganado. Con una chaqueta, camisa azul, pantalón ceñido y botas marrones puro estilo rock and roll apareció el cantautor afincado en Santander. Un oleaje que mecía suavemente a fans y no tan fans que duró dos horitas que se pasaron volando.
   Venía para presentar su gira "Carta blanca", en la que su parroquia le pide temas de toda su carrera a través de las redes sociales, y también susurrándole en sus shows las joyas que más desea su hinchada. De todas formas, el músico también elige a su antojo lo que quiere tocar, siendo el resultado una miscelánea entre
lo que desean, lo que siente y lo que sucede.

   Como pistoletazo de salida, se colgó su guitarra acústica y regaló "Clase media". Perfecta. Dulce, sigilosa, sugerente. Canción redonda. Tiró mucho de su "Salitre 48", un disco que gana mucho en el cuerpo a cuerpo, donde sus golpes son más certeros. "Crece la hierba" fue la primera de ellas.
   A continuación cambió de tercio. Sentado frente a su piano, llegó la primera petición. La elegida fue "Nos invaden los rusos". Sus canciones se enriquecen acariciando las teclas. Quique pidió que el público se soltara un poquito más, y empezó a aumentar el calorcillo. "Pequeño rock and roll" sonó como música celestial, para
volver a la guitarra con "Bajo la lluvia", una composición preciosa con encanto propio. "Día de feria" dio paso a "Palomas en la Quinta", con un Quique pegado a una armónica, llevándolo en volandas una sala que empezaba a dar sus primeras palmas. La noche fluía cada vez mejor. De "Avería y redención" cayeron entre otras
"La cajita de música", con la que se pasaba de nuevo de la guitarra al piano.

El tiempo se paró. Nada más importaba. Acurrucados como en el sofá de casa la conexión artista-público era total. Contando en la sala con la presencia de Jose Ignacio Lapido, Raúl Bernal y Víctor Sánchez, alguien pidió "Algo me aleja de ti" al piano. Imposible no tocarla. Quique se crece al mando de las teclas, incluso más
que con la guitarra. Maravillosa. Porque un músico de club se crece en las distancias cortas. De paso tuvo unas palabras de agradecimiento para su "pandilla canina", por haber crecido con la gira "Soltad a los perros" tanto a nivel profesional como personal. Atacó con "Avería y redención" y con "Hotel solitarios", pedida en
directo, a la que el madrileño contestó con un "es una pregunta de examen". Aquí hizo un pequeño monólogo sobre cómo se gestó el tema, en un ambiente distendido, entre risas y con una complicidad total con sus seguidores.
   Quique había sonado en Granada no hacía tanto en su gira junto a Lapido, electrificada y triunfadora al mismo tiempo. Pero su descarga en acústico fue igual de bella, puede que más. La sala transmitía el contexto necesario. El señor González dijo que deseaba volver a sus inicios, cuando los garitos eran su hábitat natural, y
tras nueve discos a sus espaldas, lo ha vuelto a hacer. Con un diez.
   Canciones que erizan la piel. "Rompeolas" es un claro ejemplo de ello. Como se trataba de crear un cajón desastre, y había lugar para todo, fue el momento de "El día de año nuevo", una cara B de "Clase media" grabada en Barcelona con la ayuda de Ricky Falkner.

   Al frente de su armónica se quedó con el "Avión en tierra", de nuevo un tema para enmarcar, al igual que la mayoría de ellos. "Los desperfectos" dio paso a "Suave es la noche", otra vez acompañada de palmas. Y de nuevo un tema sublime que daba paso a momentos inolvidables. "La luna debajo del brazo" alcanzó la orilla,
el marinero remó "Y los conserjes de noche" hicieron el resto. Gran momento por la emotividad que desprende, y por pertenecer a su primer álbum, "Personal".
   Por desgracia, Quique no podía pasar toda la noche tocando en el club, así que cada vez quedaba menos. Todo se daba para que lo bueno estuviera por llegar. Y así fue. Qué se puede decir de "Dallas-Memphis", otra joya que su público disfrutó de lo lindo. Y para concluir "Salitre", de nuevo acompañada de palmas, con la
que  se retiró para volver con más emociones.
   "Kid chocolate" abrió el primer bis, era la hora de salir a por todas. Para ello sacó de su cajón "Aunque tú no lo sepas", con el recuerdo siempre de Álvaro Urquijo y sus "Problemas". A "Delantera mítica" le puso alas, volando libre y fresca. Volvió a su piano y esta vez la elegida fue "Días que se escapan".

   De nuevo abandonó el escenario. La chimenea todavía mantenía sus llamas intactas, y Granada necesitaba más poesía. Nueva sorpresa en tan tremenda noche. De pie, con su guitarra acústica colgada al más puro estilo Woody Guthrie-Bob Dylan, acompañado de su armónica, tocó la fibra sensible de los suyos todavía más.
"Pájaros mojados" era cantada por todos. Pero el momento más espectacular no había llegado. Con su última canción, "Vidas cruzadas", se armó de valor. Desenchufó su guitarra, se situó al borde del escenario, sin micro, solo, como los grandes. Su canción dejó de ser suya. Ya era de todos. Y con este broche final acabó una
velada llena de sabores para todos los gustos, pese a que sus canciones cuentan historias cotidianas que muy a menudo no dejan felices a nadie




Quique González - Lapido: Estado de gracia

28 noviembre 2014. Auditorio Manuel de Falla
Por Luis Miguel Albarracín / IndyRock

Ante el penúltimo concierto de la gira “Soltad a los perros” la acogida no pudo ser mejor. Aunque es en Sevilla donde la dupla Lapido-González termina su gira, Granada es mucha Granada, y el ex 091 triunfó como antaño. Con un “localidades agotadas” en las puertas del Manuel de Falla todo quedaba por disfrutar. Con una
mezcla de edades y patillas por aquí  y por allá, a las nueve y diez de la noche comenzó todo. Un auditorio repleto hasta la bandera deseaba ser uno más de la banda que ha hecho las delicias de muchos por varias ciudades españolas.

   “Ladridos del perro mágico” y “La luna debajo del brazo” dieron el pistoletazo de salida. A las primeras de cambio, con el sarcasmo característico de Lapido, éste dio las gracias  a todos los presentes por haber elegido su show antes que el de Maldita Nerea o el tan ansiado Black Friday. Malafollá granaína en estado puro.

“El carrusel abandonado” sería la siguiente perla en aparecer en escena, con una nueva introducción que saboreaban los fieles fans de ambos músicos. Quique aprovechó para dar las gracias a todos por su asistencia, contando un poquito del proyecto que se gestó comiendo en el Albaicín mientras contemplaban la Alhambra, y
que se ensayó en Capileira durante cinco días, en la bonita Alpujarra granadina. “Me agarraste” la interpretó Lapido, porque cantaban más las composiciones del otro que las de uno mismo, un ejemplo de generosidad y diversión con todas las de la ley. A continuación vendría uno de los temas más logrados del granadino, “Luz
de ciudades en llamas”, al que siguió “Se equivocaban contigo”, ésta del madrileño afincado en Santander. “Deslumbrado” la atacó Jose Ignacio, quedando como si fuera suya, porque la conexión y la química eran tremendas.

 Paulatinamente se fue rindiendo homenaje a la banda, pero no todos a la vez. Cada equis tiempo se mencionaba a uno o dos de los componentes de la formación. Así, el primer músico presentado por Quique fue el murciano Raúl Bernal, teclista de Lapido que crece cada vez más y que se hizo indispensable. Más tarde
llegarían las menciones a los demás integrantes de esta súper mega band. Ricky Falkner al bajo, prestigioso productor entre otros de Niños Mutantes, y el único de los músicos que no pertenece ni a Lapido ni a González. Por supuesto, el inseparable guitarrista del poeta eléctrico, el sempiterno Víctor Sánchez (que
próximamente sacará disco en solitario); por parte de Quique González forman la banda Pepo López a la guitarra y Edu Olmedo (componente de Señor Mostaza) a la batería.

A parir de aquí llegó el grueso de la actuación. Todo empezaría con “Antes de morir de pena”, a la que siguió “Kid chocolate” que sirvió para que Lapido sacará lo mejor a su Gibson SG y dejara a todos con la boca abierta. Las bromas y la complicidad fluían de forma natural, entre ellas cuando González y Lapido hablaron del
boxeador malafollá, que para eso estábamos en Graná. El momento más rock se hizo presente con “Hotel Los Ángeles”, con un Quique sin guitarra y balando como le daba la gana. Momento súper divertido. Se volvió a medios tiempos con “En el backstage” con un solo de Jose Ignacio para quitarse el sombrero, y “El más allá”,
una de las canciones favoritas de González, según él mismo confesó. “Dallas Memphis” puso el toque más country de la noche, con Quique tocando la armónica a lo Dylan. Lapido presentó una canción grabada hace cinco años, en la que el autor de “Los conserjes de noche” aportó con su voz su granito de arena: “En medio de
ningún lado”. Los siete músicos sonaban como una verdadera banda, muy compacta y solvente. Me recordaron mucho a las actuaciones del Grupo de Expertos Solynieve por su amor a la música y no a otro tipo de intereses.

“Clase media” también fue muy bien recibida, al igual que “Algo me aleja de ti”, una verdadera joya que desprende tanta esencia como verdad. “De espaldas a la realidad” quedó perfecta en directo, al igual que “Cuando por fin”, con un Quique sintiéndose el rey de la pista, un solo de Lapido espectacular, y unas palmas del
público que llevaba en volandas a una banda en estado de gracia.

Tras hora y media de buena música, el grupo se despidió de sus seguidores. Entonces apareció Quique González con su guitarra acústica y su armónica, solo ante el peligro. La canción que iba a tocar se la dedicaba a Raúl Bernal, la cual nunca había tocado tan desnuda en directo. “Nos invaden los rusos” supuso una comunión
con el público. Un silencio que mereció la pena. Como había tiempo para todo, Quique se marchó y aparecieron sobre las tablas Lapido, Bernal y Sánchez. Ellos se dieron el capricho de interpretar “En el ángulo muerto”, otra preciosa canción. El show empezaba a vislumbrar su fin, pero lo mejor estaba por llegar. Con todos
sobre el escenario, González presentó lo que para él es una canción visionaria, y además una de las últimas que Lapido compuso para 091, “Nubes con forma de pistola”. El público empezó a corear a los Cero, y no era para menos. Además, en el auditorio se encontraba Tacho González, mítico baterista de la banda granadina.
“Vidas cruzadas” fue otro de los temas calientes, en el que Víctor Sánchez tuvo la oportunidad de cantar, y la verdad es que no lo hizo mal.

La banda se despidió de nuevo. Volvieron a aparecer pero el final había llegado en un abrir y cerrar de ojos. “Cuando el ángel decida volver” y “Dónde está el dinero” fueron las últimas joyas. Habían transcurrido dos horas y nadie iba a pedir que le devolvieran los euros gastados. No es fácil encontrar una gira de este tipo y
menos con un público entregado y siendo profeta en su tierra. Sin duda, una gran idea que no ha defraudado a nadie, porque la entrega y el reconocimiento de su público así lo demuestran..


El disco se graba en 2004 en el Estudio 54, de Valencia. Con su álbum debut deslumbraron a aquellos que valoran en su justa medida la imaginación a la hora de hacer canciones pop con las mejores tradiciones de éste -tomando como referencia los grupos de pop con guitarras; desde bandas de los 60 como The Kinks o The Who, hasta actuales como Teenage Fanclub o Flaming Lips, sin olvidar a pioneros de aquí como 091 o La Granja-. También contagiaron con su `algo especial` a públicos de festivales como Contempopránea, donde su disco fue el más vendido en los stands, merced a un directo vital y fresco que siempre ha sido una de sus principales bazas. Lo demostraron también en su primera gira, en la que además celebraron la edición como single de `Amable` (Grabaciones en el mar, 2004) -que contiene tres temas nuevos, incluyendo un cover de los legendarios Gabinete Caligari- junto a su videoclip, realizado por Juan Ugarriza, y ganador del concurso nacional Cinemad 2004, situándose meteóricamente en la rampa de grandes promesas de la escena nacional.
Durante el 2005 continúan pisando los escenarios, tanto en salas como en festivales. El eco de sus canciones traspasa nuestras fronteras, y fruto de ello en noviembre visitan Buenos Aires para ofrecer varios conciertos, entre ellos en el mega festival Pepsi Music 2005, el festival más importante de Argentina, donde comparten escenario con artistas como Megadeth, Babasonicos, Die Toten Hosen o Los Piojos. Aparecieron en radios, televisiones y revistas -como Inrockuptibles-, y dejaron -y se quedaron con- una sensación gratísima que en breve esperan retomar.




Y el chico tímido se destapó

22-11-2013 Teatro Circo Albacete
Por Javier Urrea / IndyRock

Supongo que cuando uno va a ver a Quique González a un teatro no espera una sesión de rocanrol como la que dio en Albacete junto a su banda y es que el chico introvertido cada vez se va soltando más, tal vez esa pantera enjaulada que colgaba en el escenario fuese una metáfora, pero lo cierto es que esta gira Quique ha
decidido volverse mas rockero.

Con una puntualidad casi exacta se apagaron las luces y apareció la banda tocando “La fábrica”, un buenas noches y descargaron “Parece mentira”, “¿Donde está el dinero?” y “Suave es la noche”, comienzo mas arrollador imposible. Por fin hablaba un poquito más Quique presentando “Restos de stock”  (ojito a los guitarreos
de Pepo López que estaba en su salsa) y seguidamente vino la efectiva “Caminando en círculos” de su ajuste de cuentas.  Edu Ortega soltó la guitarra para engancharse al violín y hacer la sensible “Cuando estés en vena” y un tema que González dijo haber escrito hace muchos años “No encuentro a Samuel”.

Con Boli ya al contrabajo, seguidamente sonaron “Palomas en la quinta” y “Pájaros mojados” que meneó bastante a la gente (a pesar de estar sentados). Tras tocar “Hasta que todo encaje” contaba Quique que hacía mucho que no tocaban “La luna debajo del brazo” asique los albaceteños tuvimos la suerte de escucharla,
empezaban a salir mas clásicos desde luego con “La ciudad del viento” y “39 grados”, impecable Edu Olmedo con el ritmo.

En ese momento Quique se quedó solo en el escenario para tocar “Pequeño rocanrol” y “Aunque tú no lo sepas”, dos canciones en las que obviamente no necesita mucha compañía para que funcionen. De nuevo con la banda en el escenario volvieron a repasar el nuevo disco con “Las chicas son magníficas” y “Me lo
agradecerás”. En esto momento empezó el desfase: “Kamikazes enamorados”, “El campeón”, “Miss camiseta mojada” y el tema que a mí más me gustó de la noche personalmente “Hotel Los Ángeles” y es que Quique dejó la guitarra y al quedarse solo con el micrófono se transformó en todo un Mick Jagger, desde luego esa
electricidad no me la esperaba de él y así decidieron retirarse por todo lo alto.

Volvieron al escenario con el single de Delantera mítica: “Tenía que decírtelo” que rápidamente volvió a meter a la gente en calor y por si faltaba alguien por engancharse cayó  “Salitre” y con “Dallas-Memphis” se retiraron de nuevo.  La última reaparición vino con “Su día libre” y entonces con “Vidas cruzadas” si que se rompió
el teatro circo, no se quedó nadie sentado y los gritos de Quique inundaron el auditorio. Aún hubo tiempo para la única canción del primer disco que está tocando en esta gira “Y los conserjes de noche” donde la gente decidió que ya era tontería sentarse, Quique acabó con la armónica de rodillas en éxtasis total.
Un espectáculo de dos horas y media y la gente aún con ganas de más, el chico tímido triunfó rotundamente en Albacete y desde luego que si el concierto hubiera sido de estar de pie y con litro en mano no hubiera desentonado para nada, González doctorado y hasta la siguiente que vuelva por Albacete, donde ya sabe que es
un tipo querido.


Setlist
1. La fábrica
2. Parece mentira
3. ¿Dónde está el dinero?
4. Suave es la noche
5. Restos de stock
6. Caminando en círculos
7. Cuando estés en vena
8. No encuentro a Samuel
9. Palomas en la quinta
10. Pájaros mojados
11. Hasta que todo encaje
12. La luna debajo del brazo
13. La ciudad del viento
14. 39 grados
15. Pequeño rocanrol
16. Aunque tú no lo sepas
17. Las chicas son magnificas
18. Me lo agradecerás
19. Kamikazes enamorados
20. El campeón
21. Miss camiseta mojada
22. Hotel Los Ángeles
23. Tenía que decírtelo
24. Salitre
25. Dallas-Memphis
26. Su día libre
27. Vidas cruzadas
28. Y los conserjes de noche.


Octubre 2010.- Quique González nominado en los Premios de la Música a la 'Mejor canción' por 'La luna debajo del brazo' y su disco 'Daiquiri Blues', primer lanzamiento de Last Tour Records, está nominado al 'Mejor álbum'. Asimismo, Fernando Macaya es finalista en la categoría de 'Mejor producción audiovisual' por
'Daiquiri Blues'.

 

Antología 'Daiquiri'

Coliseo Club - Atarfe 30-10-2010. Gira 'Daiquiri Blues' - Organiza: Musiserv
Crónica Juan Enrique Gómez / IndyRock
Fotos Merche S. Calle / IndyRock

Hace unos años, un joven cantautor pop paseaba por los escenarios y salas de toda España a la espera de poder mostrar sus composiciones, codearse con sus ídolos y encajar en un mundo especialmente exclusivista y cerrado. Quique González se lo ha ganado a pulso, con las tres "b" como armas, buen hacer, buenas canciones y buenos amigos. Ahora, a final de 2010, con  ocho discos en su haber y una gira que no puede acabar porque le piden que siga, este cautautor roquero se ha alzado a la cumbre del pop de este país, a caballo entre la música alternativa y el gran público, porque lo extraño de Quiue González es que ha sabido enamorar a los 'indies', coquetear con los roqueros, y cautivar a quienes gustas de otras músicas más fáciles (lease: Fito, Sabina...) y a pesar de que es "fácil" es la antítesis de Quique González.

En el Coliseo Club, en la localidad de Atarfe, en Granada, Quique repetía en Granada con la misma gira, aunque se esforzó, y mucho, en que el concierto no tuviese parecido, dentro de lo posible, con el que ofreció en la Sala El Tren en diciembre de 2009, hace casi un año. En esta ocasión se ha mostrado mucho más maduro,
seguro de sí mismo, con una impresionante compenetración con la banda. Sabe hacerlo, en grupo y en solitario. Quique González, no tiene que dedicarse a su último disco para estar sobre el escenario y calar. Es como los grandes del pop, tiene que recurrir a toda su discografía para contentar a sus seguidores, porque su
forma de hacer, su particular Universo que ahora podemos lalamr "Daiquiri", es más que una moda. Quique González tiene ya su propia antología.

En esta ocasión participaba en una curiosa fórmula puesta en marcha en el Coliseo de Atarfe por parte de la productora, Musiserv. La plaza de toros se convierte en un club, cálido y con muy buen sonido, gracias a la idea de instalar una carpa, con techo y suelo, en el centro del ruedo. Una fórmula que crea una sala de entre
1.500 y 2.000 espectadores, perfecta para conciertos más intimistas y cálidos, como el de Quique González.



El cantautor de interiores

6 de diciembre 2009, Sala El Tren. gira 'Daiquiri Blues'
Crónica Enrique Novi / IndyRock
Fotos Alejandro Aguilar / IndyRock

Quique González ha conseguido a base de tesón, humildad y honestidad convertir cada una de sus numerosas visitas a nuestras salas en un pequeño éxito con el que refuerza los lazos sentimentales que lo unen a sus seguidores, tal vez no demasiado numerosos pero incondicionales. Una mini-legión creciente y apasionada.
Estas palabras corresponden al comienzo de la crítica que publicamos de un concierto del madrileño hace justamente 3 años en otra sala de la ciudad. Decíamos entonces que sus seguidores formaban una mini legión creciente y parece que en eso acertamos pues el domingo la sala El Tren presentaba un aspecto de lleno
absoluto y poco debió faltar para colgar el cartel de no hay billetes. Con su octavo disco, Daiquiri Blues recién estrenado y apenas comenzada la gira de presentación, su trayectoria ha sido tendida a lo largo de los 11 años transcurridos desde su debut y siempre en ligero ascenso, con pasos lentos pero seguros.

González no ha perdido el tiempo en mirar hacia los lados para ver como les va a sus competidores. No es ese su estilo. Él mira hacia el interior donde encuentra el material para crear sus canciones y donde obtiene el impulso para avanzar sin perderse en los superfluos vaivenes del mercado. Por eso su carrera ha ido
creciendo peldaño a peldaño.

El domingo se presentó más convencido y convincente que nunca arropado por la mejor banda con la que ha contado hasta la fecha. Por supuesto alternó, como suele ser habitual, los pasajes en que se hace acompañar magistralmente por ella con otros que se reserva para encontrarse a solas con su guitarra y cada uno de
sus oyentes. Siempre será un cantautor de interiores en busca de la complicidad con cada uno de sus oyentes. Por eso cierra los ojos y desgrana las imágenes con que teje sus historias de supervivencia emocional, la epopeya cotidiana de sobreponerse a las trampas de la melancolía. Así construye sus refugios contra la
tristeza, haciendo metáforas de las pequeñas cosas con pequeñas puntadas, casi artesanalmente, como es el envoltorio de sus canciones.

Para su detractores ello no es sino la demostración de que lo suyo no pasa de ser un impecable ejercicio de estilo, de arreglos precisos y preciosistas, eso sí, pero sin grandes alardes. Se puso de manifiesto cuando invitó a subir al escenario a un Miguel Ríos que fue recibido con una gran ovación y que elevó el pulso de su
actuación. Al decano de los roqueros granadinos le bastaron un par de estrofas para dejar constancia de su maestría vocal. Pero ni su presencia alteró el pulso contenido de Quique González, que siempre generoso con sus seguidores completó las dos horas de concierto. Hasta el próximo año.


Entrevista
PÁLPITOS URBANOS SIN CONCESIONES

13 de noviembre de 2009, Madrid
Entrevista por Raúl Ruiz / IndyRock

Con motivo de la presentación de su nuevo disco "Avería y Redención", Quique González vuelve a escena acompañado, en esta ocasión, de la Aristocracia del Barrio. Rockero incondicional de poesía humana, el cantante madrileño sigue fiel a su propia esencia, negándose a romper con la música tal como siempre la ha
expresado y vivido. El hombre de pelo enmarañado y barba casual sigue albergando la excitación de quien toca en directo por primera vez, disfrutando de aquello que hace sin plantearse razón ni objetivo.



1. Han pasado casi 10 años desde "Personal". ¿Queda algo de ese primer Quique en "Avería y Redención"?
Pues hombre, sigo siendo el mismo chico que compone y canta las canciones pero es inevitable que exista una evolución. "Avería y Redención" es una versión mejorada de quien era hace 10 años, pero manteniendo la identidad.

2. ¿Por qué ese título para el LP?
En principio yo quería hacer un disco doble: el primero que fuera de Avería y el segundo de Redención. Luego no encontré mucho sentido al hecho de separar así los temas, pues veía que todo se encontraba dentro del mismo concepto.  Avería es el daño que hacemos tanto a los demás como a nosotros mismos y Redención es
la forma que tenemos de quitarnos esa culpa. En conjunto es hablar de lo frágiles que somos.

3. ¿Es este quizá el disco más visceral de Quique?
Creo que mis discos son siempre bastantes viscerales. "Kamikazes..." y "Salitre..." lo eran, aunque en ocasiones uno es mas explicito que en otras; menos narrativo. Puede que "Avería..." si que sea el más directo en ese sentido. Si lo miramos así entonces puede que sí sea el más visceral.

4. La idea de acompañar el disco con un documental ¿se planteó en el origen del proyecto? o ¿surgió a medida que se fue desarrollando este?
Se fue desarrollando. En un inicio comenzamos a grabar canciones sin pensar en que iban a emplearse ni en un disco ni en una película; la idea era enredar y jugar un poco pero sin una idea preconcebida de nada.

5. A Fernando Macaya qué se le da mejor ¿la guitarra o la cámara?
Jo, pues la verdad es que con la guitarra y con la cámara es un monstruo. He tenido mucha suerte de pode hacer esto con Mac que es músico y sabe, no solo de que va todo esto, sino tratar a la gente. No creo que pudiese haber hecho este proyecto con otras personas; él es de mis mejores amigos y le tengo mucha confianza.
Lo cierto es que, como te he dicho, las dos cosas se le dan muy bien.

6. Y ¿por qué en este disco Quique se rodea de la Aristocracia del Barrio?
Siempre hemos estado pensando en juntarnos para grabar algo desde que nos reunimos la primera en Buenos Aires, ahora hace dos años. A partir de  entonces nos fuimos reuniendo de una forma intermitente hasta conseguir grabar el disco, el cual, además, hemos producido entre nosotros cinco. Y, bueno, al final me han
dado la razón a la confianza que deposité en ellos, y yo creo les he devuelto la que depositaron en mí. En Buenos Aires nos juntamos de una forma casual y eso fue la semilla de "Avería y Redención".

7. ¿Cuál es el motivo de cambiar las salas de conciertos por teatros en la gira?
Ya habíamos hecho teatros alguna otra vez, aunque nunca una gira casi exclusiva de ellos. Bueno, existen un par de salas en esta gira pero creo que los teatros son los mejores sitios donde se escucha la música que hacemos. Hay más silencio y mucha más atención. Un teatro siempre exige más pero también da más, ¿no? Me
refiero a la calidad de sonido, a la atención prestada... en fin, a todo.

8. ¿Te consideras más un músico de clubes que de grandes conciertos?
Si, siempre he sido un músico de club realmente, pero creo que también puedo hacerlo bien en un sitio grande.

9. ¿Cómo surge esta colaboración en la gira de Fito?
Todo el equipo de Fito ha tocado conmigo, también compartimos la oficina... no sé, coincidimos por eso. Carlos Raya y Joserra, por ejemplo, están en la banda de Fito y han tocado conmigo; también "El niño" Bruno, el batería.  Iban a hacer el fin de gira y pensaron que era una buena idea invitarnos a tocar y acabar la gira  así, juntos, pasándolo bien. Y nada más, ese es el objetivo.

10. En tu progresión como cantante, se denota un tono de voz cada vez más roto un disco tras otro. Algo así como lo que pasó con el modo de cantar de Enrique Urquijo. Dime ¿los sentimientos y situaciones cada vez duelen más? o ¿es que la vida no es si no un cúmulo de desengaños continuos?
No, yo no lo veo así. Y, no sé, tampoco creo que mi voz suene mas rota cada vez. Bueno, raja más, sí, pero espero que sea porque cada vez lo hago mejor.

11. Y ¿cómo fue conocer a Enrique?

Para mi fue una suerte. Yo debía tener 20 años y en el primer garito de Madrid donde iba a tocar con mi acústica le conocí. Después estuvimos coincidiendo y tocando durante dos años. La verdad es que fue un gran aprendizaje y guardo un muy buen recuerdo de él y de sus canciones. Es inevitable que me acuerde mucho de él
cada vez que canto "Aunque tú no lo sepas".

12. ¿Todos tus temas se inspiran en vivencias personales?
Si, la verdad es que si. Lo que pasa es que a veces eres mas explicito, más directo o sentimental, como quieras llamarlo; y en otras ocasiones prefieres expresarte de una manera más narrativa, menos evidente. A pesar de ello, en ambas maneras estas hablando de ti, solo cambia la perspectiva.

13. En la mayoría de tus temas, suenas melancólico y trágico. Pero ¿cómo eres en tu vida diaria?

Pues no sé, como todo el mundo. Unas veces más contento, otras más jodido o triste. Pero no me considero especialmente dramático o trágico. Suelo ver la vida con bastante optimismo para lo que está cayendo.

14. Para componer que prefieres: ¿guitarra o piano?

Tener las dos cosas me permite no cansarme de una de ellas. Además, de cada instrumento surgen canciones distintas, con otro espíritu e intención. Tienen diferente disposición de notas y eso provoca que surjan cosas diferentes, que es lo que interesa.

15. Para finalizar, ¿te gustaría que esta colaboración con la Aristocracia se prolongara durante mucho tiempo o prefieres que las situaciones se desarrollen como venga sin plantearte las apetencias del futuro?
Las dos cosas están bien. Nunca sabes como va a llegar la historia, pero me ha costado mucho tiempo juntar una banda con la que tener la intención de trabajar un proyecto que se extienda más allá de un disco, y eso queda. Pero no depende solo de mí, aunque me gustaría mucho. Además, estoy encantado con ellos y son mi
familia, mis amigos. Me encanta hacer música con ellos y viajar. Ojalá se prolongue durante mucho tiempo.



Quique González & La aristocracia del Barrio "Avería y redención",  - Dro Atlantic- 2007
Por Raül Ruiz - IndyRock
 "Avería y redención" es el nuevo trabajo del cantante y compositor Quique González. En esta flamante andadura le acompaña La aristocracia del barrio, nueva banda del músico cuyo origen como formación tuvo su semilla en Buenos Aires.
 Presentado en octubre de este mismo año, el reciente proyecto de Quique lo componen un disco con diecisiete temas y un dvd con la película "Dónde están las gafas de Mike", documental de Fernando Macaya (guitarrista de Del Tonos) sobre la grabación del disco. Dos obras diferentes pero que se complementan en perfecta simbiosis.
 Dentro de "Avería y redención" encontramos una elíptica selección de temas, todos nuevos, encadenados en un orden nada aleatorio. El disco comienza con "Pequeñas monedas y grandes mentiras", una canción llena de rock rítmico que, a pesar de lo que en un principio pueda parecer, refleja optimismo en sus letras. El texto no habla de añoranza con sufrimiento sino de aceptación redentiva. El final del disco, en cambio, es una proclama a la desazón y la renuncia a continuar apostando. Su título: "Vete con cuidado". Y es que esta es la esencia del disco, un descenso progresivo en los estados emocionales que transmuta la vitalidad mostrada en su apertura por estados anímicos más pesimistas y autocompasivos.
 Pese a que el disco no está impregnado con el mismo toque de genialidad que salpicó, el hasta ahora trabajo más intimista de Quique, "Salitre 48", sí que se trata de un trabajo muy elaborado con temas sinceros y cercanos que saben expresar sentimientos reales sin necesidad de maquillajes de idealización fantasiosa.
 Una buena recomendación para todos los seguidores del cantante así como para aquellos que necesiten bocados de realidad emocional nada edulcorada.


LA VERSATILIDAD DE QUIQUE GONZÁLEZ

10 de octubre de 2006, Sala Industrial Copera, Granada
Crónica por Luis Miguel Albarracín / IndyRock

El concierto que ofreció Quique González ante sus seguidores granadinos fue de menos a más. A las diez menos veinte de la noche salió al escenario el autor de "Aunque tú no lo sepas" solo, acompañado únicamente de un piano, con el que comenzó una velada cargada de buenas sensaciones. Agradeció al público que le hiciera peticiones para poder tocarlas. Una de ellas fue "Calles de Madrid". Al piano le siguieron la guitarra acústica y la armónica, con las que regaló algunos temas más, entre ellos "Se nos iba la vida", de su primer disco ("Personal", 1998). Si algo caracterizó al concierto fue dar un repaso a todos sus álbumes, no dejando ninguno en la sombra, y haciendo de padre de las criaturas en todo momento, con temas más y menos conocidos. Tras dejar a un lado la guitarra acústica fue el momento de invitar a su banda para hacer un poco de ruido en forma de rock and roll. Con una formación muy sólida, con baterista, bajista y guitarra solista en plena forma, llegó el aluvión que sus fans esperaban, con mayoría de canciones de medios tiempos y alguna que otra descarga algo más salvaje. La actuación transcurrió sin prisa pero sin pausa. La primera hora se fue en un abrir y cerrar de ojos. "Salitre 48" es sin duda su obra maestra hasta el momento. "Ayer quemé mi casa", "De haberlo sabido" o "Tarde de perros" tienen algo que no guardan el resto de temas. Otros títulos muy aplaudidos fueron "Pequeño rock and roll", "Te lo dije" o "Vidas cruzadas". Sin duda una auténtica fiesta para todos sus seguidores, que cada vez son más. Cada concierto de Quique González es diferente, siguiendo las pautas ya instauradas por Bob Dylan, no haciendo nunca dos actuaciones iguales y cambiando a menudo los arreglos a las canciones. Un artista que crece poco a poco, como todo lo bien hecho, defendiendo sus pequeñas gemas a capa y espada, y emocionando a todos aquellos que mantienen un mínimo de sensibilidad.
Dos horas y cuarto ajustando cuentas consigo mismo, con su público y con la Granada de Lapido, Miguel Ríos y García Montero, claras referencias en el imaginario de Quique.


http://www.quiquegonzalez.com/


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VIDEOARCHIVO * QUIQUE GONZÁLEZ


 Joyas de IndyRock

VÍDEO: Directo grabado en el Coliseo de Atarfe, en noviembre de 2010. Para IndyRock y Evasión de Teleideal


Foto durante el concierto del Coliseo Club de Atarfe. Foto: Merche S. Calle.


Foto durante el concierto del Coliseo Club de Atarfe. Foto: Merche S. Calle.

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