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Granada (Spain) 18-01-00
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock
Fotos en directo
P S B EN GRANADA
Por Fernando M. Navarro
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Quiero dedicar esta crónica a Javier García Lapido y Pepe
Rodríguez de Musiserv por su nunca del todo recompensada labor a
la hora de traer conciertos a Granada.
Ante un público bastante menor del esperado (no sé qué
demonios pasa en esta ciudad con los conciertos) y con una puntualidad
británica, Pet Shop Boys abrieron su show con una enorme pantalla
en la que psicodélicas imágenes informáticas acompañaban
el primer tema. Al caer la lona, y con el extrañísimo look
que lucen en "Nightlife", aparecieron Chris Lowe (impasible, serio en los
teclados) y Neil Tennat (al principio distante diva, después afable
frontman) que con un grupo de cuatro bailarines-cantantes de color y la
eterna vocalista soul desgranaron una parte variada del repertorio. Clásicos
de siempre se conjugaban con las inteligentes canciones del "Nightlife".
Sonaron desde la inmortal (siempre será la primera) "West End Girls"
hasta la maravillosamente épica "Left to my own devices", pasando
por el espectáculo Village People de "New York City Boy" donde el
público enloquecíó por primera vez. Incluso se permitieron
un homenaje a la recientemente fallecida Dusty Springfield y se marcaron
en directo y gracias al vídeo, el dueto "What have I done to deserve
this?".
Tras esto y el necesario descanso, se despojaron de poses y pelucas y con
un look mucho más fresco, y una actitud más cercana al público,
interpretaron un repertorio demoledoramente eficaz. Comenzó con
ciertos aires de (falsa) improvisación electrónica, atreviéndose
Lowe con larguísimos cierres para las canciones. Entonces Tennat
se colgó la acústica al hombro e hizo accesibles la optimista
"Se a vida è" y "You only tell me you love me when you´re
drunk", su último estribillo perfecto. Tras esto continúo
el bombardeo y el baile toda la noche, su canción de vampiros del
"Nightlife" sonó prácticamente perfecta. Cerca del final,
el inmenso y minimalista escenario se convirtió en una improvisada
catedral de discoteca y abriendo con un órgano sacro, interpretaron
la impresionante "It´s a sin", sobre una falsa vidriera proyectada,
que representaba al dúo. La canción sonó del mismo
modo que se ha hecho un clásico, trágica, desesperada, como
una plegaría electrónica. El cronista, al igual que todo
el público allí presente, sintió aquella melodía
como si sintiera un canto prohibido. Y para cerrar, lo evidente y aún
así necesario. Con el auditorio entregado completamente al baile
(otra cosa no, pero entrega nunca le faltará al público de
esta cuidad tan puñetera), "Go West" se convirtió en el cierre
coherente y necesario de uno de los recitales pop más perfectos
que pueden contemplarse hoy en día. Al final todos coreando el himno
gay de los Village People y una agradable sonrisa en los labios al haber
disfrutado de un espectáculo en toda regla.
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