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08/07/09. Palacio de Vistalegre. Madrid.
Fotos y crónica Javier Alonso Juliá y Marina Sanz
Domínguez - IndyRock




Neil Tennant y Chris Lowe llegaron a Madrid tras su concierto en Barcelona
la noche anterior. El concierto se esperaba especial, ya que la banda cumple
25 años sobre los escenarios y hay que contar que su nuevo álbum
“Yes” ha sido todo un éxito en España. Pet Shop Boys han
sido la banda synth pop por excelencia y así lo demostraron en los
ochenta, y durante todos estos años, en los que nos han regalado
una decena de álbumes y cientos de canciones que ya son himnos generacionales.
El Palacio de Vistalegre no presentaba una muy buena entrada, solo el
ruedo estaba lleno, mientras que las gradas estaban tapadas con unas lonas
blancas. Pasadas las 21.30 se apagaron las luces y aparecieron Neil y Chris
tras una estructura de cubos blancos que sería la que daría
forma a un espectáculo atrayente, con la firma de este gran grupo.
Ellos también portaban en sus cabezas unos cubos de cartón,
al igual que las dos coristas que les acompañaron durante gran parte
de la actuación. Todo el público comenzó a bailar
desde el primer tema, “Heart”, en el que las visuales de corazones se proyectaron
sobe la estructura de cubos.
En “Did You See Me Coming”, tema de su nuevo álbum, Neil y Chris
se despojaron de sus cajas y nos mostraron sus rostros, mientras en las
pantallas dos bailarines, daban luz y color al espectáculo.
En el siguiente tema “Pandemonium”, aparecieron en las visuales los
dos componentes y varios bailarines alrededor suya. Neil animó al
público dando palmas y este respondió a la perfección.
La comunión grupo-público fue realmente emocionante y no
disminuyó en ningún instante.
En “Loves Comes Quickly” Neil Saludó al público y un
túnel infinito en el que aparecían piezas geométricas
de varios colores, nos trasportaron a los ochenta, haciéndonos recordar
la portada de “Introspective”, por la similitud de colores.
“Love etc.” single de su nuevo trabajo dio continuidad a un show digno
de este grupo que sabe como marcar la diferencia en directo.
En el siguiente tema, el público quedó alucinado al ver
como caía la estructura cubista y aparecía otra en la parte
posterior en forma de skyline, de la que surgieron dos bailarines. “Go
West” puso Vistalegre a 5000 rpm, donde no hubo nadie que no saltara y
bailara al ritmo de este himno mundial.
Visuales de Nueva York, dieron paso al tema “Always On My Mind”, en
el que los cuatro bailarines también siguieron a Tennant a los coros.
Con Neil subido en la estructura de cubos, como si de un púlpito
se tratase, dio comienzo uno de los temas estrella del grupo “Left To My
Own Devices”, el espectáculo de visuales, bailes y luces, fueron
una auténtica fiesta.
Le siguieron “Do I have to?”, “King's Cross”, “The way I used to be”,
“Jealousy”. También pudimos oír los acordes de “Se a vida
é” pero en segundos se convirtieron en el “Viva la Vida” de Coldplay,
con el que consiguieron levantar a todo el público en volandas,
mientras podíamos ver a Neil vestido de rey.
De repente los cubos volaron por los aires, y comenzó el tema
“It's a Sin”, que terminó con confeti plateado volando por encima
de los asistentes.
Parecía que el show había terminado, pero los vítores
del público consiguieron arrancar dos temas más de los londinenses.
El fin de fiesta lo pusieron con “Being Boring”
y “West End Girls” con los que se despidieron con un “We love you” de todo
el público que salió entusiasmado de un concierto para el
recuerdo.
Pet Shop Boys vuelven en julio con dos únicas fechas
en nuestro país, el 7 de julio en el Poble Espanyol de Barcelona
y el 8 de julio en el Palacio Vistalegre de Madrid.
Neil Tennant y Chris Lowe, aka Pet Shop Boys, se conocieron en una
tienda de discos en agosto de 1981. Dada su común afición
a la música, decidieron trabajar juntos, a pesar de la disparidad
de gustos artísticos entre los dos. Su primer álbum fue “Please”,
que fue lanzado en marzo de 1986 y el tema “West End Girls” fue su
credencial para el gran público. En 1987 llegaría una época
de éxitos sin precedentes en su historia, con temas como “It’s A
Sin” o “Always On My Mind”.
Pet Shop Boys, con más de 30 millones de discos vendidos en
todo el mundo, es uno de los grupos más innovadores e influyentes
de la música internacional desde hace 25 años. El mismo Brandon
Flowers, de The Killers, presentó en los últimos Brit Awards
el premio especial a Pet Shop Boys por su contribución a la música,
diciendo que el grupo “había abierto un nuevo mundo de beats y sofisticación”.
El dúo británico llega dispuesto a presentarnos “Yes”,
su nuevo y esperado álbum, editado el 24 de marzo y que llega justo
cuando se cumplen 25 años de la publicación del primer single
de esta emblemática banda. Hasta el momento, el dúo
ha editado 2 bandas sonoras y 10 discos de estudio. “Yes”, producido por
Xenomania, ha recibido los elogios por parte de la crítica especializada
y a su vez, los primeros puestos de ventas en el Reino Unido y Europa.
La expectación creada es máxima, con una repercusión
previa al lanzamiento pocas veces igualada. Según el Sunday
Telegraph “El álbum demuestra elegantemente su comprensión
del pop más allá del tiempo. Y tiene un título que
parece responder a la pregunta de si Pet Shop Boys es el grupo más
imaginativo del pop británico: Sí”.
Concierto en Granada (Spain) 18-01-00
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock
P
S B EN GRANADA Por Fernando M. Navarro
Matemáticos de la electrónica
por Fernando M. Navarro
Matemáticos de la electrónica más básica y
los estribillos perfectos, algo repudiados por llenar carpetas en los ochenta
y reconocidos como referencia clave en cientos de bandas de los 90 (desde
Suede hasta Astrud), Pet Shop Boys regresa con "Nightlife", su disco más
decididamente sarcástico y en el que juegan a ser Village People.
Formada por el periodista musical Neil Tennant y el extraño estudiante
de arquitectura, dj, y virtuosos del trombón Chris Lowe, Pet Shop
Boys aparecen en 1986, en plena explosión del falso sonido ochentero
que tenía en jaque a todos los roqueros (dejar las guitarras y las
baterías aparcadas era lago menos que un sacrilegio) con un álbum
intranscendentemente emotivo. "Please", el disco de presentación
del dúo británico era un disco sincero y contenido. Producido
por un básico Stephen Hague (productor de los fugaces The Communards),
las canciones de este debut contenían consignas adolescentes, canciones
deslumbrantemente bien acabadas y un single de esos que marcan una carrera,
"West End Girls", el leit motiv de toda una época (mediados de los
ochenta) y el principio de una enorme carrera plagada de canciones eternas.
Tras "Please" llega una de las que se van convertir en marcas de la casa.
Junto a la habitualmente larga duración de las canciones, la extraña
y personalísima voz de Neil Tennant y los videoclips entre irónicos
y simplemente abúlicos, las remezclas y los discos de remezclas
será uno de los habituales de la banda. "Disco" es un pequeño
lp en el que se remezclan algunos de los temas de "Please", como "West
End Girls" o el igualmente interesante "Love comes quickly" y que también
incluye un par de temas inéditos.
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Tras "Disco", llega "Actually". Presentado en una austera pero inteligente
portada, es el primero de una trilogía de discos de pop pluscuamperfecto,
una obra que rebosa estribillos, fórmulas con vocación de
residentes, una obra repleta de grandes canciones (desde el espectáculo
de "Rent" a la estupenda "King´s Cross" o esa maravillosa súplica
electrónica que es "It´s a sin" canción sumamente popular
y uno de sus mejores temas) que supuso un gran éxito que continuó
"Introspective", probablemente su mejor disco. Ejemplo del sonido PSB,
"Introspective" es un disco brillante (en la producción se hallaba
Trevor Horn, sin duda el mejor aliado que ha podido tener nunca el dúo)
que contiene únicamente seis canciones (eso si de larga duración)
y que contiene la que puede ser su mejor canción "Domino Dancing",
una explosión de un arrebatador ambiente latino. Además el
lp contiene la barroca "Left To my Own Devices", que se sitúa entre
la opereta grotesca y la pista de bailes, el acertado "It´s alright"
y su pintoresca versión de "Always on my mind", una de las más
hermosas canciones de Elvis, que los PSB llevan a su terreno, a ese de
los sentimientos fáciles pero reales, de las emociones puras pero
fugaces. Ideal para una noche de excesos en la que te enamoras de todo
el mundo. Tras "Introspective", que dejó además de notables
dividendo, el listón muy alto, PSB firman "Behaviour", su disco
más maduro, el más cuidado y el más interesante de
esta trilogía (y probablemente de toda su discografía). Un
lp algo confuso por apartarse relativamente de la pista de baile y del
estribillo más fácil que esconde piezas inusitadamente hermosas
como la excelente "Being Boring" o la antártica pero aún
así apasionante "So hard" (una de las mejores de todo el repertorio).
"Behaviour" cuenta además con la sorprendente ayuda de dos músicos
enormes, de esos que llenan un disco con su sola presencia. Por un lado
el más dotado de todos los compositores de pop de los ochenta, el
Smith Johnny Marr que por entonces se hallaba (como hoy lo hace el Ex-Suede
Bernard Butler) participando en casi todos los discos de ese año,
y que aporta su inexcusable guitarra en "This must be the place I waited
to leave" y la exquisita "My october symphony". La otra presencia es el
singular músico Angelo Badalamenti, músico habitual de las
de David Lynch que dirige la adecuada orquesta en "This must be the place..."
y en "Only the wind". Disco pausado y reflexivo "Behaviour" acercó
al grupo a la crítica y los distanció de la disco, para adecuarlos
más a un tranquilo local o a una noche solitaria. Tras ese disco,
PSB hacen resumen y editan "Discography" un necesario grandes éxitos
donde además de los hits evidentes, que hoy vistos por encima sonrojarían
a más de un músico, por lo demoledor y efectivo del repertorio
("West End Girls", "It´s a sin", "Domino dancing", "Being Boring")
incluyen la maliciosa versión de "Where the streets have no name"
de U2 que está lejos de ser un homenaje a la banda irlandesa y la
metalingüística "Dj Culture" donde se permiten hablar de sí
mismos, de su movimiento y de su vigencia, aderezado todo esto por un videoclip
que en su tiempo me desconcertó pero que hoy visto pasa por ser
francamente acertado.
"Discography" es un disco brillante en la
medida que lo son prácticamente todas las canciones que contiene.
PSB eran divertidos, irónicos y juguetones, pero amargos, emotivos
y profundamente inteligentes. Sus canciones suenan melancólicas,
tristes, incluso trágicas, pero también optimistas y necesarias.
Redondas. Y si "Discography" contiene lo mejor, el siguiente "Very" es,
probablemente lo peor que hayan grabado. Reformados, con nuevas ideas y
nuevo sonidos, el disco naranja supuso una errónea reorientación
de las propuestas que de apasionantemente intrascendentes se volvieron
simplemente soporíferas. Desde "Go west" la versión del concluyente
himno gay hasta "I wouldn´t normally do these kind of thing" el lp
se escucha con aburrimiento. Ritmos excesivamente evidentes, melodías
vacuas y una estética algo kistch (los videos de esta época,
en plena explosión de la infografía son un recital desastroso
de poses electrónicas y abstracciones computerizadas), "Very" debe
ser recordado como un hecho aislado en una carrera llena de buenos momentos.
Tras este, llegan tres lp´s que no tienen valor como obra unitarias
sino como recopilaciones ya sea de remezclas, rarezas o caras b. "Relentless"
eran descartes y remixes del olvidable "Very", "Disco2" era una vuelta
de tuerca al "Disco" primero, lleno de reorganizaciones bailables a cosas
ya escuchadas y "Alternative" era un enorme y extenso escaparate en el
que valía todo, desde nuevas versiones de "I want a dog" o "Paninaro"
hasta una necesaria revisión por parte de ellos mismos de la canción
que le regalaron a Liza Minelli, la maravillosa "Losing my Mind."
Y tras dos años escuchando refritos caras b y caras c, remezclas
y más remezclas editan "Bilingual", un interesante regreso después
del desastroso "Very". Más arriesgado, más divertido, y lleno
de momentos que recuperaban la creatividad de antaño, en "Bilingual"
convivían desde milimétricos artefactos pop ("Single" o "Before")
hasta momentos deliberadamente eclécticos como la samba electrónica
de la optimista "Sea a vida è". Reconocidos y respetados como una
de las referencias claves (y la única que sobrevive con dignidad
junto a los oscuros Depeche Mode) del sonido electrónico de los
80, PSB se encontraban con este lp en un gran momento que se tradujo con
una número considerable de ventas.
Ahora, tras aquel confuso "Bilingual" (que sorprendentemente algunos aficionados
no comprendieron bien) llega "Nightlife", su propuesta para el tan comentado
fin del milenio. Con desacertado cambio de look incluido y una canción
tan redonda como las de entonces (la de tan inteligente título como
"I don´t know what you want but I can´t give it any more"),
"Nightlife" es el disco más irónico de la irónica
discografía de PSB. Con ramalazos del sonido petarda y reivindicaciones
tan camp como Village People ("New York City Boy" es prácticamente
una oda al legado de tan estrafalaria banda), PSB firman un disco que sin
alcanzar los momentos de ese pop tan frío como cercano de los primeros
discos, y errando en algunos momentos con demasiada evidencia (el citado
"New York City Boy" no es un buen single) significa un paso más
en la propuesta de pop total que ofrece el curioso dúo británico.
La búsqueda del estribillo vía petardeo.
PET SHOP BOYS REGRESAN TRAS VARIOS AÑOS DE SILENCIO DISCOGRÁFICO
Londres, (EFE).- Maestros en conjugar el pop con la electrónica,
los Pet Shop Boys regresan después de tres años de silencio
discográfico con un álbum plagado de "hits" y más
preocupados por las letras y la composición que por la pista de
baile.
"Release" -el título del octavo disco del dúo británico-
sale a la venta este lunes en todo el mundo después del adelanto
de la canción "Home and Dry", que alcanzó los primeros puestos
en las listas de ventas de sencillos, tras su publicación en marzo.
El conocido grupo musical presentará su nuevo disco en diversos
países como España, donde acudirán al Festival Internacional
de Música Avanzada de Barcelona, "Sónar 2002", que se celebrará
el próximo mes de junio.
Un tanto despreocupados por la actual escena "dance", Neil Tennant
y Chris Lowe han incluido el sonido de unas guitarras en los temas que
han compuesto para darse cuenta de que las canciones que les gustaban realmente
eran las menos bailables.
"No tomar elementos de la música de baile nos dio más
libertad para componer baladas; hemos tenido también más
libertad para experimentar y para poner más énfasis en las
canciones que en la producción", afirmó Chris Lowe en una
rueda de prensa en Londres.
Al contrario que en "Nightlife", su anterior disco, los Pet Shop Boys
querían un disco más casero y con un sonido menos lujoso
en el que las letras tuviesen mayor protagonismo.
Canciones que son historias, que unas veces proceden de noticias en
los periódicos o de su propia vida personal. "Creo que algunos de
los temas podrían transformarse en una película o en una
serie de televisión", dijo el vocalista del grupo, Neil Tennant.
Incluso la política aparece en el disco como fuente de inspiración,
ya que la idea de la canción "I Get Along" surgió de la tensa
situación vivida en el Parlamento británico "por la que el
primer ministro Tony Blair se vio obligado a apartar del Gobierno a uno
de sus mejores amigos, Peter Mandelson", explicó el cantante.
El nuevo disco de los Pet Shop Boys cuenta con la colaboración
del ilustre guitarrista Johnny Marr, que durante la década de los
ochenta lideró junto al cantante Morrisey una de las bandas más
importantes de Inglaterra, The Smiths.
"Vino al estudio durante cuatro días -recordó Tennant-
y grabó con nosotros diez canciones; Johnny tiene muchísimas
ideas musicales y es capaz de aportar matices con la guitarra que nosotros
nunca conseguiríamos".
Capaces de seducir a crítica y público por igual, los
Pet Shop Boys comenzaron su carrera en 1986 con la edición de "Please",
pero su consagración como uno de los principales y más influyentes
conjuntos del momento llegaría con "Introspective" (1988) y el aclamado
"Behaviour" (1990).
Más irregular que su espectacular final de los ochenta, la década
de los noventa comenzó con la publicación de una recopilación
de grandes éxitos, "Discography" (1991), al que le seguirían
otros tres discos más y numerosas ediciones de remezclas y versiones.
"El modo en que escribimos ha cambiado, pero no creo que hayamos perdido
terreno, sino que todo artista tiene sus momentos cumbre en su carrera
y, por ejemplo, Bob Dylan tuvo uno en los 60, otro en los 70 y parece que
ahora está atravesando otro", comentó Tennant.
A primera vista, entre las diez canciones que componen "Release"
se atisba un buen número de "singles" potenciales que auguran un
gran éxito en las listas de las emisoras de radio y en ventas.
www.petshopboys.co.uk
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