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Concierto Granada, Isabel la Catolica, 28-04-01
Fotos: J. E. Gómez © IndyRock
Organiza: Musiserv-Iguapop

Paul Weller 28 abril 2000. Teatro Isabel la Católica,
Granada.
Por Jokinmasdiez - para IndyRock
Correctamente puntual apareció la leyenda viva de Mister Weller,
con un público ganado de antemano y rebosando la capacidad del teatro
Isabel la Católica. El gurú del movimiento punk mod británico
vino a resolver un concierto a primera vista difícil con pocas armas
formales y menos atrezzo que de costumbre. Tras los diversos formatos de
directo utilizados en anteriores trabajos, Weller ha decidido desarmarse
de pedrería y colocarse la guitarra acústica en solitario,
una siempre arriesgada apuesta que suele ser arma de doble filo, aunque
en este caso la autenticidad del formato y el nivel de emoción que
imprimió en cada momento, hizo que el nivel acústico se amplificara
hasta momentos eléctricos y de furia dominada.
Weller no sabe estar sentado, y la silla parecía quedársele
pequeña en el centro de un escenario austero y sobrio, repleto de
guitarras -¡ninguna Rickembaker!-. Hizo un somero repaso de su discografía,
disparándose por momentos y perdiendo los nervios -además
de la sexta cuerda de la acústica- en "That´s Entertainment".
Y es que el que tuvo retuvo, y el despunte punk apareció en más
de una ocasión, o quizás estuviera impregnado en esa pose
entre dandy y chulesca que le hace parecer inasequible.
Weller se ha hecho mayor y en el formato acústico es donde se aprecia
con mayor elocuencia su versatilidad estilística. Ahora, como casi
siempre, hace guiños al R&B y al soul, pero sobre todo se crece
con el ritmo y se ciega con las melodías más dañinas,
apurando hasta el fondo los momentos de intensidad armónica.
Si alguien tenía dudas sobre la capacidad de evolución y
la actitud noble y sincera de Weller, este concierto tuvo que despejarlas,
dejándonos de recuerdo la presencia de un artista absolutamente
coherente con sus planteamientos
desde hace más de veinte años,
valiente cuando se enfrenta a su propia creación sin artificios
y dotado de la suficiente energía como para seguir dando luz a muchos
otros
.
Eso sí que fue entretenimiento
por Iñaki LÓPEZ DE EGUÍLAZ
03.05.01 SALA: Arena (MADRID)
PROMOTORA: Iguapop
El mito viviente de la Gran Bretaña musical de los setenta
regresaba a Madrid a punto de cumplirse un año de la publicación
de su último disco, "Heliocentric". Enjaulado tras una camiseta
de marinero a rayas y un look retro que apelaba a su nostálgico
pasado coetáneo de Sid Vicious, Paul Weller se sentaba en un taburete
en el centro de un corrillo formado por cuatro guitarras acústicas,
que se antojaban como perfectas espectadoras de lo que el británico
iba a hacer sentir aquella noche. Por delante, una hora y media de pasión
contenida. En frente, la sala Arena llena a rebosar. Todo vendido días
antes. Con la coartada perfecta del sonido acústico Paul Weller
reivindicó su condición de autor, en la que algunos veían
invocado a Neil Young y otros al Bob Dylan más folkie. Pero por
encima de estos dos genios salía a flote el Paul Weller de The Jam,
dejando la Style Council tras la barrera y rememorando por encima de todo
su ego en solitario, desplegado en los cinco discos de estudio realizados
a partir de 1992. Así que los acordes de "There¹s no drink
after you¹re dead" justificaron la juventud de "Heliocentric" del
mismo modo que "That´s entertainment" avalaba el carácter
perenne de las composiciones de los últimos momentos de The Jam
representadas en ³Sound Affects². Y así calentaba al enfervorizado
público, cuanto más atrás se iba en el tiempo. Una
guitarra en las manos de Paul Weller adquiere una dimensión singular,
como si detrás de él hubiera toda una sección de músicos
que respaldaran sus punteos, sus acordes, sus arpegios, pero no, ahí
estaba él solo, debajo de un foco, a punto de ser abducido, para
traerle de nuevo al presente de los mitos.

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