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Nacho Vegas presenta
su Manifiesto en el Auditori de Barcelona Crónica Francesca
Tur, Fotos Isabel Flores
26 enero 2006 Sala Sugarpop, Granada
Fotos Merche S Calle © IndyRock


Es hora de recapitular
por Luis Miguel Albarracín
Cuando tienes que rendir cuentas a tu persona, cuando no puedes escapar
por más tiempo de tu destino y de tus sentimientos, es el momento
de escuchar las canciones de este gijonés llamado Nacho Vegas. El
concierto en la capital granadina dejó sabor a afianzamiento y a
paso seguro en su carrera. Un "Cerca del cielo" que sirvió de apertura
a la expulsión de demonios interiores sembró una guitarra
y un hombre más pegados al mundo marino que al terrestre. Preparado
con su arma predilecta y dispuesto a disparar a quemarropa. Ojos cerrados,
voz al límite de la extenuación y sinrazones expuestas desde
un yo intimista, equilibrado y lúgubre. "Localidades agotadas para
el concierto", aparecía en un cartelito en la entrada de la sala.
Iba a explotar de un momento a otro, no podía ser de otra manera.
Ya estábamos avisados al ser considerado su directo como uno de
los mejores del año que ya nos dejó. "El hombre que casi
conoció a Michi Panero", "Ella me confundió con otra persona",
la magnífica "Nuevos planes, idénticas estrategias" (no me
imagino a su autor "paseando por el Carrefour") o la apoteósica
"Ocho y medio", tocada sólo por él y dedicada a todos los
que no paran de recoger agua gris. Ocho y medio es la canción que
desahoga tu memoria cuando ella se ha ido y sabes que no va a volver -"te
he perdido y esto duele"-.
La banda andaba como el Darro: aparecía y desaparecía según
el criterio del líder de Las Esferas Invisibles, el grupo que le
acompaña a lo largo de la gira. Con un público entregado,
escuchándolo a escasos metros y con un silencio que a veces era
sólo eso, silencio, su actuación discurrió con sobriedad,
contundencia, intimismo y resquicios quemados según lo dispuesto
en su plan de ruta. No faltaron canciones de su primer larga duración
("Actos inexplicables"), de su álbum doble ("Cajas de música
difíciles de parar"), de su última maravilla ("Desaparezca
aquí"), y del Ep que anda presentando por todo el territorio español
("Esto no es una salida").
Sus canciones están hechas por un músico, el trovador
del siglo veintiuno, como alguien dijo en aquella atestada sala. Si obviamos
videoclips y falsas egolatrías, nos queda un tipo como este ex-Manta
Ray, sentimientos agolpados que a menudo nos da vergüenza mostrar,
incluso a nosotros mismos, pero que es necesario recogerlos en algún
lugar para que nuestra vida no se pare y siga hacia donde todavía
nadie ha escrito. Y qué mejor lugar que un artefacto llamado cd
que cada cierto tiempo nos regala Nacho. Una parada obligatoria para continuar
con más fuerza el camino.
Nacho Vegas y las esferas invisibles
19//11/05 Sala el nuevo garaje de la Tía María.
Murcia.
Por J M Rojas / IndyRock
La noche murciana nos acogió con los brazos abiertos a todos
los excursionistas que desde Granada habíamos decidido ir en comunión
a oír las palabras del nuevo predicador del siglo XXI, el señor
Nacho Vegas. Guitarra en mano y con una copa a su lado empezó el
sermón sin más respaldo en el escenario que la luz roja que
lo engrandecía y hacia aún mas especial el momento en que
las esferas invisibles lo comenzaron a acompañar sabiendo en cada
momento cuando la congregación deseaba postrarse ante un perfecto
muro sónico o ante suaves rasgueos de la guitarra del protagonista.
Con un respeto absoluto cada persona del público, escaso en
Murca, coreaba con apenas un susurro canciones como "Al norte del norte"
, " El hombre que casi conoció a Michi Panero" o las dos maneras
de entender "El jardín de la duermevela" donde Nacho con un libro
antiguo del que parecía leer nos hizo ver la luz hasta que, con
una sonrisa maliciosa, apagó nuestras fantasías al
enseñarnos vacías las páginas que lo componían.
Una hora y media después todo había terminado. Nacho
y las esferas tomaban copas cerca del servicio de la sala separados de
mi por una rendija de madera con ruedas a través de la cuál
sentí una mirada cansada y aprobativa.
Sobraban las palabras, ya se habían dicho todas en las tablas.
Nacho Vegas + Pal
Limbo Starr "on the road"
14 de enero de 2005 Sala Moby Dick Madrid
por Andrés Sánchez Sandaza - IndyRock
Ayer se inició en la sala Moby Dick la mini gira promocional
de Limbo Starr que pasará por Salamanca y León. El reclamo
principal era Nacho Vegas, trovador de plata convertido en autor
de culto. Sus acompañantes dos de las nuevas apuestas de este sello,
remate y Pal.
La sala no tardo en llenarse, ni el concierto en empezar. Así
remate inició el concierto exponiendo los temas de su "Ballads Don´t
change things". Cantautor barbudo, que se apoya en los sonidos más
clásicos del folk y del blues para interpretar desde un punto personal
sus composiciones. Sonaron melodías herederas de Jonny Cash,
Neil Young y una armónica próxima a Dylan. Aún así
sufrió las inclemencias de un público todavía frío,
no dispuesto todavía a sufragar la intimidad de su soledad.
Quizás la gente reservara ese momento para Nacho Vegas. De sobra
nos es conocida la frialdad de este nuevo e insurgente cantautor (de rock)
e igualmente consabida la atención que se le ha de prestar
para poder disfrutar de su directo. Rompió el hielo con su banda,
fue una buena forma de marcar el punto de inflexión, la gente se
fue amansando y el silencio fue pedido por la mayoría del público.
No fueron más de ocho temas, mitad con banda, mitad acústica.
Hubimos de afilar el oído para comprender las letras, que guardan,
el misterio, la cotidianeidad, el lamento sostenido y la candidez del viajante.
La mayoría de los temas escuchados nos eran desconocidos
y formaran parte de su inminente disco " El hombre que casi conoció
a Michi Panero".
Nos supo a poco a muy poco.
Aún así nos quedaba, el que fue la sorpresa de la noche,
Pal. Grupo con nuevo y primer disco "Factores que afectan al equilibrio".
A mi entender dieron un concierto casi redondo, dejaron ver sus influencias,
pero estas eran tan ricas y variadas que hicieron del viaje una travesía
con sabor propio.
Sonaron muy noise, con bajos marcados, con teclados y punteos planetarios,
con distorsión a los Sonic Youth y psicodelia setentera heredada
de Can, Neu o Faust. Para más INRI, la voz tenía un tono
grave y profundo, se escondía y emergía entre la música,
y ¡si!, tenía unas reminiscencias a lo Jaime Urrutia,
imagínense la distorsión y la psicodelia de la mano de Urrutia,
aunque suene un tanto increíble allí estaba.
Fue la actuación más larga, cercana a los cincuenta minutos.
En su final con todos los componentes del sello presentes en el escenario,
aprovecharon el exceso de instrumentos para tocar un último y largo
tema de rock sinfónico al más puro estilo de Jackson Pierce
y sus Spiritualized.
Si, cualquier amante del rock disfrutó con estos conciertos,
con el paisaje lírico de Nacho y por el viaje personal que Pal nos
dio a través de atmósferas musicales que se entreliaban hasta
decir SI.
21-11-03 Sala Planta Baja Granada
Organiza Musiserv
Fotos Merche S Calle © IndyRock



25-01-03 Granada, Palacio Deportes
Organiza Musiserv
Fotos: J. E. Gomez © IndyRock
+ Planetas + SR.
CHINARRO + NOSOTRASH
Las canciones del desasosiego
Nacho Vegas y Las Esferas Invisibles
29 de mayo de 2003 Sala El Sol (Madrid)
Por Paco Camero Mesa - IndyRock
Uno, intentando protegerse del diluvio inevitable de intensidad emocional
que fue el concierto de Nacho Vegas en Madrid, se preguntó en voz
alta: ¿para escribir estas canciones al límite hay que estar
hundido, hundido de verdad? Porque el caso es que en Nick Cave, un músico
(enorme) de la misma cuerda, se aprecia una suerte de romanticismo impostado,
de pose en definitiva; y en Bob Dylan encontramos al inefable y consumado
contador de historias que sabe manejar todos los resortes narrativos, pero
los textos del asturiano, más cercano en su actitud artística
(y casi seguro que vital) a ese cronista de las miserias que es Lou Reed,
son distintos, tienen la tremenda capacidad de abrumar, de deprimir, de
empujarnos a una desesperanza hondísima ("Sé que puedo encontrar
paz y armonía pero no en esta vida"/"Sólo viento"). Y está
claro que esto forma parte de su propuesta estilística (nunca sonríe
en el escenario, por ejemplo); que es, pues, también un enmascaramiento
artístico, pero aun así sus canciones suenan terriblemente
crudas y sinceras y macilentas. Acompañado por Las Esferas Invisibles,
algo así como los Bad Seeds de Vegas, éste comenzó
el concierto nada menos que con esa maravilla desolada que es "El ángel
Simón", para luego volcarse durante la mayoría de la actuación
(muy corta, por cierto, aunque de ésas que como un coitus interruptus
atrapan y dejan con ganas de más, mucho más) en la interpretación
de varios temas de su última entrega, "Cajas de música difíciles
de parar" (Limbo Starr, 2003), una obra maestra en el sentido de que ha
abierto lúcidamente un camino que antes en España no existía.
Ante la ferviente respuesta de un público que completaba prácticamente
el aforo y arropado por una formación mucho más eléctrica
que en "Actos inexplicables", Nacho Vegas fue propinando sus particulares
puñetazos: "Sólo viento"; "La Plaza de la Soledá"
(hay que tener mucha clase para componer este tema); la valiente y no falta
de sentido del humor "En La Sed Mortal", "Gang-bang", uno de los mejores
y más profundos temas que ha escrito, con ese aire de vals de Leonard
Cohen; "Etcétera". Tal como está el patio, es difícil
encontrar en los escenarios nacionales más intensidad que la que
despiden las maduras, desoladas composiciones de este músico español
con aroma a poeta maldito. Tras una breve retirada, Las Esferas Invisibles
y su cerebro volvieron a salir para tocar "Que te vaya bien, Miss Carrusel",
la excelente versión de Townes Van Zandt, y despedirse con la bellísima
"En el jardín de la duermevela" en un final de recital impactante
y frenético. Si pasa por su ciudad, no dejen de disfrutar de este
artista que, al menos musicalmente, ha decidido sufrir y expurgar sus demonios
con vistas a un fin superior: hacer música perdurable y con vocación
de recordatorio de, como él mismo dice en "Mark Spitz", "la jodienda
de vivir".
EL CÁNTICO ESPIRITUAL DE NACHO VEGAS:
`CAJAS DE MÚSICA DIFÍCILES DE PARAR´
por Fernando Navarro - IndyRock
No se puede imaginar una continuación mejor para `Actos Inexplicables´
(sigue siendo el más sorprendente debut escuchado jamás en
España) que este larguísimo, complejo y emocionante `Cajas
de música difíciles de parar´, probablemente el primer
disco doble de la brevísima historia del indie nacional y,
sin duda, uno de los discos más ambiciosos de los grabados en años
en este país. Vegas, como en estado de gracia, en cierto éxtasis
creativo, se reinventa y pasa del pecador arrepentido, del narrador de
las desdichas ajenas al sufridor consciente, incapaz de parar cuanto mal
le circunda; dotado, únicamente, para relatar su dolor, para hacer
teatro de él en una veintena de canciones que, como poemas expurgadores,
funcionan a la vez como narraciones inventadas y como crónica de
una angustia que es real. Abre así, Nacho Vegas, su diario descomunal,
más confesional que `Actos Inexplicables´, menos narrativo
y mucho más emocional, más intenso y sufrido, entre
el existencialismo y el tremendismo, entre la crónica amarga del
perdedor y la (larguísima) tradición de narradores del `yo´
como reflejo de las miserias de la humanidad.
La primera parte de `Cajas de música difíciles
de parar´, la más insegura e incierta, donde el protagonista
aún alberga esperanzas de cambiar (de parar las cajas de música),
donde asistimos a la vía dolorosa tan sólo como espectadores,
se abre con la hipnótica `Noches Árticas´, densa y
cósmica, con J (Los Planetas) de compañero de ceremonia (pues
una ceremonia, de iniciación, es `Noches Árticas), a la que
siguen una colección de canciones de taberna (lo son `Todos Ellos´
o la enigmática `El mundo en calma´, lo es también
el irreal escapismo de `Sólo viento´) que culminan en `En
el jardín de la duermevela´, primer momento crucial del cántico
espiritual de Vegas, canción tremenda, casi épica, que se
va impregnando de un dramatismo que luego culminará en delirio en
el segundo diario norteño de Vegas y que da paso a las tres hermosuras
que cierra el primer disco, la turbiedad de la ciudad idealizada de `La
Plaza de La Soledá´, la tristísima balada de asesinato
que es `Por Culpa de la humedad´ y la genial, divertida súplica
de `En La Sed Mortal´, para muchos la mejor canción de Nacho
Vegas.
Tras `El salitre´, la emotiva crónica sentimental de una
pareja que se deshace a lo largo del camino, que abre la segunda parte
de `Cajas de música difíciles de parar´, la obra de
Vegas se convierte en una irrespirable, hermosa y decadente colección
de cuentos y espantos, que es donde, en mi opinión, habitan las
mejores canciones de su reciente repertorio. Desde la bellísima
melodía, fronteriza y desnuda de `Mark Spitz´; las imposibles,
excesivas `Gang Bang´ (circense, barroca, asfixiante, con sabor a
grand-guinol y ese final que huele como a pólvora y a callejón,
apoyado en el inesperado, húmedo clarinete que para la ocasión
toca Thalia Zedek) y `Stanislavsky´ (desesperada, desesperante confesión
disfrazada de confesión) o `Monomanía´, desdibujada
mientras el amante se pierde a lo lejos, mientras cierran los bares, mientras,
definitivamente se acepta, con resignación, a (con)vivir con el
dolor; hasta el desenlace (los últimos veinte minutos de `Cajas
de Música Difíciles de parar´ son absorbentes, imposibles
de borrar del recuerdo) que encadena `Etcétera´(brillantísima,
oscura canción que se retuerce y que cambia de sentido, pasando
de la inquietud, del horror, casi a la esperanza y finalmente a la tristeza
y que contiene, además, algunos de los versos más hermosos
jamás cantados en español, "nadie a quien amar / es nadie
a quien dañar / etcétera" ) con `Maldición´
(una obra maestra en apenas seis minutos; como en `Actos Inexplicables´
una historia trágica y bellísima, al borde justo de ese lugar,
confuso, donde la muerte adquiere un carácter preciso, perfecto
y hermosísimo; una canción que casi justifica por si misma
todo un disco), y donde ya `Cajas de música difíciles de
parar´ no tiene vuelta atrás. `Historia de un perdedor´
(otra historia posible, urbana y divertida, una de las pocas concesiones
irónicas del disco) y `La canción de la duermevela´
(desconcertante final en asturiano, adaptando una melodía tradicional
que se confunde con una guitarra enfermiza, escurridiza como una aguja)
van abandonando el disco, que ha ido entristeciéndose hasta hacerse
imposible, retorciéndose, cerrándose como se cierra algún
círculo, uniéndose con el disco anterior, consigo mismo y
con el trazo inexacto, de tinta corrida, de nuestro propio diario, medio
esbozado a la par que las canciones de Vegas. Aquí seguirá
oliendo al humo que no deja de escalar al cielo.
Acerca de las Cajas de música
por Nacho Vegas, enero de 2003
Cuando preparaba el repertorio de lo que sería mi primer álbum,
Actos inexplicables, me encontré ya con que no eran pocas las canciones
que deseaba grabar, y que además eran largas (la mayoría
superaban los cinco minutos). Fue entonces cuando consideré por
primera vez la posibilidad de un álbum doble. Sin embargo, acabamos
desechando la idea: una grabación más larga o intensa de
lo normal siendo virgen en solitario y sin tener aún una banda fija
era algo para lo que no me veía preparado. También para Limbo
Starr se iba a tratar de la primera referencia y era natural que no les
pareciera prudente.
Un año y pico después comenzamos a pensar en un nuevo
álbum. Había muchas nuevas canciones, y seguía queriendo
grabar algunas de las que ya habían formado parte del posible repertorio
de Actos inexplicables y que al final no fueron incluidas por una u otra
razón. En total tenía un posible repertorio de treinta y
dos temas. Tras una criba en la que quedaron fuera canciones que no me
parecían bien acabadas o que se alejaban un poco del tono general
del resto, en agosto entramos al estudio de Paco Loco a grabar un total
de veintiséis temas, de los cuales veinte conforman Cajas de música
difíciles de parar. De los restantes, tres fueron incluidos en el
epé Miedo al zumbido de los mosquitos, publicado el pasado octubre.
Los otros tres permanecen en la recámara.
Con este álbum espero, pues, dar cuenta de la mayor parte de
las canciones que he escrito en los últimos años. Algunas
realmente antiguas en su génesis, como Por culpa de la humedad;
otras muy recientes, como Gang-bang o N. V. por la paz mundial. Sin embargo,
creo que lo que dota al álbum de unidad, lo que actualiza cada una
de las canciones es el momento en que han sido grabadas. Entiendo que ellas
poseen vida propia, de modo que con el tiempo van mutando; las letras varían,
las interpretaciones reinventan la música. Sé que escuchar
a un solista decir "ahora somos una banda" suena a tópico, pero
en algunos casos los tópicos contienen gran parte de verdad y yo
no me resisto a suscribir este.
Jairo Moreno, Iker González, Manu Molina, Diego Yturriaga y yo
registramos este álbum como un grupo de rock mucho más que
como un cantautor con una banda "de apoyo", grabando en directo y dejando
que las canciones se hicieran con nosotros en lugar de nosotros con ellas,
y sacrificando -algo para mí muy necesario- la perfección
en beneficio de la urgencia. De la banda, sólo Manu, a la batería,
había estado presente en Actos inexplicables. Es el más joven
del grupo, pero el más experimentado. Forma parte de diferentes
bandas asturianas -de percusión, de funk, de jazz- y además
suele acompañar al nunca bien ponderado Luis Navarro. A Diego lo
conocí bien tocando con Migala y enseguida le propuse formar parte
del grupo. Él es de las pocas personas con las que me resulta fácil
hablar de las canciones. Iker lideró grupos gijoneses de breve vida
(El Visitante Inesperado y Jardín Mecánico) y próximamente
formará parte de Mus en su gira norteamericana. Su sensibilidad
al piano y sus maneras poco ortodoxas de tocar la guitarra eléctrica
no dejan de maravillarme. Para Jairo esta fue su primera experiencia musical
(después también ha colaborado con Aroah) y, sin embargo,
su concienzudo punto de vista sobre las canciones y el sustento que proporcionan
sus líneas de bajo le hacen indispensable en el grupo.
Poco tiempo antes de la grabación del álbum coincidí
una noche con J, tras un concierto de Los Planetas, y le invité
a colaborar (o tal vez se invitara él mismo). Sabía que quería
una segunda voz para el tema Noches árticas, pero no estaba seguro
de la melodía ni de la letra. Pensar en J haciendo esa voz fue lo
que me acabó dando la melodía. Luego encontré la letra
leyendo en cierta novela una referencia a un sonido que semejaba al de
unas "cajas de música difíciles de parar". Fue el último
verso que escribí de todo el álbum, así que tomé
la frase literal de la que había surgido y se me antojó como
posible título, que a la sazón fue el definitivo. La voz
de J, entre tímida y perturbadora, me dio la clave para construir
la breve coda que cierra el álbum.
Beatriz, de Nosoträsh, cantó en La plaza de La Soledá,
una de mis canciones favoritas del disco y sin duda, gracias a su voz,
el estribillo que más me gusta volver a oír.
Thalia Zedek, después de su actuación en Benicàssim,
fue invitada por Paco Loco y su mujer Muni a pasar unos días en
su casa del Puerto de Santa María, así que se encontraba
por allí cuando comenzamos a grabar el disco. Suyo es el clarinete
en Gang-bang, y viene a demostrar que no sólo es una de las mejores
singer-songwriters actuales, sino que en general posee una gran sensibilidad
musical.
Paco Loco presidió la grabación poniendo en ella todo
su talento, su paciencia y su sentido del humor (y tiene mucho de las tres
cosas).
En septiembre realizamos una serie de grabaciones adicionales en Gijón;
fundamentalmente partes de cuerda y viento. Para ello me reuní con
Carlos José Martínez, con quien ya había trabajado
en Actos inexplicables (y que además es responsable de arreglos
en discos como La pena máxima, de Sr. Chinarro; Los diarios de petróleo,
de Chucho; o Esperanza, de Manta Ray). Con él hablé y escuché
detenidamente las canciones, y aun así sabía que cuando me
mostrara los arreglos que había escrito iba a tener cabida lo inesperado.
Es lo que me gusta de Carlos; a veces consigue enseñarte lados de
las canciones que tú aún no habías descubierto. Y
creo sinceramente que en este disco los arreglos (más puntuales
e integrados de forma más sutil que en Actos inexplicables), lejos
de hacer las canciones más "bonitas" o más "dramáticas",
pasan a formar parte integrante de ellas, poniéndose a su servicio,
del mismo modo que lo hacen los personajes de una obra.
Finalmente volví a Cádiz para mezclar el disco. Diego
me acompañó, porque quería tener el punto de vista
de alguien del grupo y porque aún tenía que grabar alguna
de sus partes. Asimismo, en esos días grabé la última
de las veintiséis canciones, La canción de la duermevela,
que es precisamente la última del álbum. La dejé para
el final porque constaba solamente de voz y guitarra, aunque en un principio
tenía la ilusión de que pusiera su voz la cantante de tonada
asturiana Mari Luz Cauñedo. Por una u otra razón nunca llegué
a proponérselo, y esa es una de las espinas que me han quedado clavadas
con este disco (colecciono espinas de cada disco que grabo).
No puedo dejar de mencionar que en esta grabación estuvieron
bien presentes Juan y Harry, los perros que vivían allí con
Paco y Muni*
Y hasta aquí puedo contar. Sobre el diseño y fotografías
del álbum les puede hablar un señor que responde al nombre
de C. S. Ulla, si es que lo localizan (nadie sabe dónde vive). Cualquier
otro punto oscuro deberá ser aclarado personalmente con David López
en las oficinas de Limbo Starr. Él sabe cómo actuar.
En una ocasión le preguntaron a Lou Reed por lo que significaban
para él sus discos. Él respondió algo así como
que lo que le gustaba era que capturaban un momento en el tiempo. Que de
alguna manera lograban detener el tiempo, pero que luego la vida seguía,
y había que pasar página, hacer más discos, etc. Y
bueno, aunque no se trate del Transformer, yo creo honestamente que Cajas
de música difíciles de parar ha conseguido capturar un momento
particular de mi vida. Ahora pasaré página.
Nacho Vegas, "Esto no es
una salida" Limbo Starr- mini LP 2005
Por J. E. Gómez / IndyRock
Es curioso lo que pasa con Nacho Vegas. Para muchos es un cantautor
al uso tradicional, para otros es el ejemplo perfecto del juglar del siglo
XXI, dando unidad a las tan cacareadas nuevas tendencias y la música
de siempre, las canciones que llegan al corazón por su sencillez.
Nacho Vegas publica con Limbo Starr, un mini LP en el que incluye
una canción de su último álbum "Nuevos planes, idénticas
estrategias", y en el que vuelve a plantear una especial atmósfera
de intimismo, gracias a una voz que cuenta historias y a una banda, Las
esferas Invisibles, que se consolida como de las mejores del país.
Soprende la presencia de ritmos de rumba e instrumentación a base
de palmas, cajón y guitarra española (con la colaboración
de Ratón de Los Delinquentes). Las vivencias de Nacho Vegas son
la clave de sus creaciones y en esta ocasión viajan incluso hacia
el blues. Un disco en el que está presente la mano de Paco Loco
en la grabación y en el gusto por las cadencias "arrastradas" de
intrumentación. Cuando aún no ha pasado un año de
la publicación de "Desaparezca aquí", Nacho Vegas se hace
más interiorista aún, más personal.
Entrevista
por Luis Benito Pedruzo
No llego a ser un estudioso de NV, que los hay, pero sí reconozco
que este "Desaparezca Aquí" (Limbo Starr, 2005) es un gran disco,
tal vez el mejor de los tres. ¿Cómo lo valoras tú?
¿Cuáles crees que son sus puntos fuertes si lo comparas con
el anterior álbum?
Me resulta difícil comparar un disco que es tan cercano en el
tiempo. Lo que único que te puedo decir es que cuando lo acabé,
después de varios meses en
los que no lo veía nada claro, me di cuenta de que me resultaba
un disco muy duro, y a pesar de ello, el que contiene las canciones mejor
acabadas y una
propuiesta más concreta que la del anterior álbum, por
haber sido doble. Yo creo que es el mejor de mis discos.
Imagino que tenías tantas canciones para grabar como la vez
anterior (la de Cajas...). ¿El disco no es doble por razones económicas
o por no aburrir al personal?
La idea es publicar en octubre un segundo epé que prácticamente
será un mini álbum, porque hay bastantes canciones de las
sesiones del álbum que aún no
hemos mezclado. Preferí en esta ocasión distribuir el
repertorio en varios discos y formatos en lugar de reunirlas todas en otro
disco doble.
Para quienes no lo sepan. ¿Qué cuentas en "Desapareza
Aquí"?
No se trata tanto de contar como de mirar. Para mí las canciones
son miradas personales al mundo y a uno mismo, cuestionando ambas cosas
y aun riéndose
de ellas si es necesario.
¿Es tu disco más rockero? ¿Lo grabaste junto
con "Las Esferas Invisibles"?
Sí, en este disco La Esferas suenan mejor que nunca, creo que
son un gran grupo. De hecho, cada vez más siento, sobre todo en
directo, que somos mucho
más una banda de rock que un solista con grupo de acompañamiento.
Hasta qué punto mi admirado Paco Loco le ha cogido el punto
(valga la redundancia) a NV? ¿Te ves trabajando con otro productor?
Para quienes no lo tengamos muy claro, ¿qué aportó
John Agnello a la hora de mezclar que no lo pudiera hacer otro?
Estoy muy contento con Paco y muy a gusto en su estudio. Me encantó
trabajar con John también, él le dio una mirada fresca, más
distanciada, a las
canciones, al llegar cuando ya estaban hechas las grabaciones. Le dejamos
mezclar y dar su punto de vista sobre cada tema, y sólo cuando ya
tenía una
premezcla lista yo la escuchaba. Prácticamente en todas las
canciones me pareció acertadísimo su trabajo, y bastaba con
un darle un par de
indicaciones, algún ajuste puntual, para que la mezcla final
estuviera lista. Me gustaría volver a contar con Paco y John para
siguientes discos.
No sé si eres consciente de la consideración que tienes
como artista, de la excelente acogida que tienes por buena parte de la
crítica, de la gente que se interesa por tu vida, obra y milagros...
¿Preferirías ser anónimo? Tengo la sensación
de que eres una persona tímida, ¿cómo llevas la popularidad
(aunque sea a nivel menor)?
Bueno, resulta divertido... la mayor parte de las veces. En ocasiones
uno tiene la sensación de estar en medio de una gran mentira -me
refiero en el
plano social-, pero lo que procuro es abstraerme de todo ello cuando
escribo y grabo las canciones.
¿Qué te falta a nivel artístico para sentirte
más satisfecho? Si es que te falta algo, claro.
No me lo planteo así. Es una batalla diaria en la que uno ha
de luchar para preservar la honestidad de lo que hace, para mirar a las
cosas de una manera
limpia y lúcida y para ser exigente con el propio trabajo.
¿Logras sobrevivir de la música?
Sí, desde hace más o menos año y medio o dos años.
Creo que vives a caballo entre Xixón y Madrid. ¿Cómo
te afecta eso a la hora de componer y ensayar?
Eso era hasta el año pasado, porque tenía una novia que
vive en Madrid. Ahora estoy más triempo en Gijón, donde además
está toda la banda. De todos
modos es necesario visitar Madrid con frecuencia, porque allí
está el sello, la oficina de contratación, una buena parte
de los medios para hacer la
promo, etc. Me gusta así, de este modo no me canso ni de una
ciudad ni de otra..
No sé si alguno de tus trabajos han sido publicados fuera
de España. ¿Hay intención de ello? ¿Y de actuar
fuera del territorio nacional?
Sí, hubo distribuciones en Francia, EEUU, Taiwan... Mi intención
y la de Limbo Starr este año es el de intentar llegar a sudamérica.
¿Qué te parece la moda del new-folk? ¿Te quedas
con algún artista?
Si te refieres a la escena americana, me gustan especialmente Will
Oldham, Smog, Catpower, y más recientemente, Bright Eyes. Will oldham,
por ejemplo,
ya ha acumulado una obra enorme, en calidad y cantidad, desde hace
doce o trece años. En este sentido no creo que sea una moda; el
folk representa una
gran influencia para el rock y el pop. Los últimos discos de
Johnny Cash, verbigracia, dan fe de la estrecha relación entre el
country y el pop.
Me gustaría conocer tu opinión sobre la disolución
de Chucho. ¿Veremos a Fernando pronto presentando un nuevo proyecto
musical?
Seguro que sí, aunque no te puedo decir mucho al respecto. No
he hablado con Fernando desde que anunciaron la disolución. (Junio
2005)
CANCIONES SOBRE MORIR
Nacho Vegas "DESAPAREZCA AQUÍ" LIMBO STARR
2005
por Fernando Navarro- IndyRock
"Todo el mundo fantasea / con una muerte dramática" dice un comedido
Nacho Vegas, no sin sorna, en "Maravillas de la Condición Humana",
la breve introducción con que se inicia "Desaparezca Aquí",
su tercer trabajo, el más sólido hasta ahora, el más
equilibrado, quizá el mejor disco de los que ha grabado (discusión
estéril, creo, elegir entre alguno de los discos imprescindibles
de esta figura imprescindible). Una obra que gira, precisamente, en torno
a eso: la muerte. La muerte (o mejor aún, morir) vista desde la
distancia, desde el humor, desde el cinismo y el desencanto, como leit
motiv de un disco donde el yo fatalista de "Actos Imprescindibles" y el
yo decadente de "Cajas de Música" deja lugar al narrador desencantado,
amargo y casi alegre -gran paradoja-, el buen bebedor, el valiente. Así,
tras la introducción, continúa "Desaparezca Aquí"
con "El Hombre Que Casi Conoció a Michi Panero", una tragedia disfrazada
de comedieta, cuyo humor negro está a la altura de la grandísima
"El Ángel Simón"; una maravilla donde el protagonista hace
repaso a su vida delante de los amigos que lo visitan en su lecho de muerte.
Y la cosa no se detiene ahí; en el disco más rock tras su
abandono de Manta Ray, de nuevo, espiritual, atormentado, culpable, siempre
a la busca de la redención, de la salvación pasajera, al
menos, Nacho Vegas ha dado forma a su cancionero más clásico
(el rock estridente de esa esquizoide historia de amor de "Ella Me Confundió
Con Otra Persona", la ligereza conspiranoica de "Nuevos Planes, Idénticas
Estrategias"; la amarga "Cerca del Cielo", sobre la hazaña del escalador
Juanito Oiarzabal, la vindicación de los excesos de "Perdimos el
Control"), canciones sobre estar muerto y no saberlo, o estar a punto de
morir, o no hacerlo nunca jamás, desde la sobrecogedora intensidad
acústica de "Ocho y Medio", quizá el otro gran momento del
disco o la súplica de "Autoayuda" a la valiente resignación
de "La Noche Más Larga del Año", el cierre del disco, donde
el narrador (Nacho Vegas, el personaje) solo, frente al cielo oscuro, sin
una sola estrella que ilumine la playa, como un absurdo héroe romántico,
fuera de su tiempo, trasnochado, viene a decir: "Estoy preparado". Sólo
Dios sabe la importancia de pronunciar, bien alto y sin miedo, esas dos
palabras.
NACHO VEGAS `Actos inexplicables´
Limbo Starr
por Fernando Navarro- IndyRock
Sobrecogedor e intenso, inesperado e inexplicable, `Actos Inexplicables´
es, sin lugar a dudas, el más personal, ambicioso y sorprendente
disco grabado en este país en años, en décadas. Jamás
en la breve historia del pop nacional ha surgido un cronista de la autenticidad
de Vegas que, apropiándose del concepto del cantautor, ha grabado
una obra única, una sucesión de felicidades y escombros,
tan atrevida e imprevisible, tan súbita, que cuesta recuperarse
de su primera escucha, siempre en soledad y de un tirón, como quien
lee un diario recién encontrado, lleno de confesiones. Concebido
y escrito de playa en playa (las playas tristes de Gijón, las playas
de luz, llenas de esperanza de Cádiz, donde se ha grabado el disco;
la playa a medio nevar de `Al norte del norte´; la playa desolada,
de estío, casi insoportable del bellísimo instrumental que
abre el disco) `Actos Inexplicables´ es un poema total sobre la redención
que hermana a Vegas con iguales cronistas de lo sublime (no anda lejos
el contenido emocional del disco de Erice o Salinger, de Nick Drake o Leonard
Cohen) De este modo, la carta sincera y triste de `Al norte del norte´,
la ciudad pequeña que queda atrás y a la que sólo
se vuelve en recuerdos, estáticos, de `Seronda´; la sobrecogedora
elegía, casi como un divertido réquiem, tragicómico
y genial de `El Ángel Simón´ (una de las mejores canciones
que yo haya escuchado nunca es español) o la crónica casi
medievalizante, redentora, pecadora y divertida de `El Camino´ ya
nos pertenecen como historias que hemos vivido nosotros mismos. Todos esos
son ya nuestros pecados.
Fotos: J. E. Gómez © IndyRock
Granada - Sala Planta Baja 24-11-01 + Aroah
Organiza: Musiserv.


NACHO VEGAS Y AROAH. Seis canciones
del desde el norte. Acuarela Discos / Limbo Starr Segunda contribución
en menos de treinta días a ese concepto tan curioso que es la canción
norteña (diferenciada del resto en sus matices emocionales y en
su justa ornamentación), "Seis canciones desde el norte" reúne
a dos figuras que estaban destinadas a encontrarse, Nacho Vegas y Aroah.
Surgidos ambos de extraños mundos musicales (en el primer caso el
universo oscuro de Manta Ray y por cierto complejo autodidacta a lo Holden
Caulfield) Vegas y Aroah (alias de la madrileña más bien
menuda Irene Rodríguez Tremblay) tienen en común una vocación
literaria, apoyada en un cierto intimismo, casi de cantautor (concepto
siempre peyorativo en este país que gracias a discos de cómo
éste toma un nuevo significado) con unos recursos vocales a veces
extraños y casi siempre hermosos. El EP se abre con "Las manos dentro
del agua" un hermosísimo tema de Vegas, con un texto emocionante,
conmovedor y nostálgico, como el de "Noches de verano en la casa
gris", que sirve para cerrar el disco, ambas canciones sobre pasados más
o menos felices que se han alejado. En medio encontramos un disco pequeñito
compuesto de tres estupendas canciones de Aroah, (el conmovedor "Our Walk",
"From The Butler Institute of American Art", donde Irene demuestra sus
capacidades vocales y la breve, hermosísima "Finally (if I´d
Only known)", con la slide de Vegas como protagonista) y un tema más
de Nacho, "Baby Cat Face", una obsesiva canción lynchiana, sucia
y polvorienta, paradójicamente sureña en esta obra de baladas
norteñas. Fernando Navarro
Nacho Vegas en
FIB
2001
Fotos: Carlos Sánchez - IndyRock
Benicassim 2001


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